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Des. Erasmus ROTERODAMUS BARTHOLOMEO Laromo S. D.
Orationem tuam valde probavi
neque quicquam
unquam legi tuum, quod non vehementer arrideret, eo quod
illic animadverterem ingenium ardens absque furore, liberum
absque petulantia, amicum absque assentatione, excelsum
sine arrogantia.
(Epistolarum D. Erasmi Roterodami
libri XXXI [Londres, 1642], in fol.,
col. 1542).
ef, A
:
ni
Dea vlorie non dasMba del Cardinal
Hei Mfuencia Orfico |
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—
(moitié pq représentées au IV 1965 yen?Pilagérienay
Conceptions étrusqu “+ "Ed : elles forme
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La Tomba del Cardinale y la influencia orfico-pitagörica
en las creencias etruscas de ultratumba *
dinale en Tarquinia, la tumbaal
Las pinturas de la Tomba delciasCarmés
antiguas que remontan
noti
sobre la que tenemos las prä
(),
camente y copiadas por Byres cer
año 1669, hoy destruidas umecti
importantes para cono
constituyen uno de los doc ntos más
nística.
ultratumba en la época heleibió
las creencias etruscas sobrequela F.
esta
escr
erschmidt (2)
Hace ya bastantes años ente laMess
o
sabi
el
rtancia que para
frase que indica bien claramo de sus impo
pinturas: « l’importanza dellas-a
germano tenía el contenide dovuta alle
sue figurazioni che le
Tomba del Cardinale...
a storia
de onore fra i monumenti dell
sicureranno sempre un postoexce
e conocedor del mundo etrusco
religiosa etrusca». Para un lent
varietà € complessità di questea
como M. Pallottino (8) «la stradeina mon
umenti più interessanti dell
scene fa dell'intero fregio uno ti (4) «la
rappresentazione etrusca
pittura etrusca» y para Duca
delle anime era senza dubbio
di maggior importanza dei destbaini del
Cardinale». Hasta el monelle pitture adornanti la Tom
hacer un estudio sobre el signimento presente no se ha intentado trab
ajos de mäs embergadura
ficado de las pinturas. Los dos Messersc
hmidt, y el de C. C. van
publicados, el mencionado de F.
y en la misma revista, aunque
Essen (5) aparecido en el mismo año prob
lemas que la tumba preinsustituibles para el anälisis de loscta desentrañar la significación
senta, no tienen por finalidad dire
ponemos nosotros,
religiosa de las escenas que es lo que .nosratipro
presciendo del estudio de los motivos deco vos, La importancia
e importantes sugerencias sobre estas pin-a.
(*) Agradezco al prof. Matz las muchaans las
mismas siglas que la Archeologia Classic
turas, lo mismo que al Dr. Hiller. Se utiliz
of Tarquinia, Londres, 1842.
(1) Hypogaei or Sepulchral Caverns
Tarquinia en StEtr., 11, 1928, pp. 133 s.
(2) Osservazioni sulla Tomba del Cardinale in XXXVI
II, 1937, col ‚409.
(3) M. PALLOTTINO, Tarquinia en MonAL,
(4) Storia dell’ arte etrusca, Milän, 1927, p. 478.
(5) La Tomba del Cardinale en StEtr. II, 1928, pp. 83 =.
Page 2
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LAMINA I
del examen de la significación de las escenas estriba en que Weege (!)
y otros autores han creído ver en ellas influencia órfica (2), punto
al que prestraremos aquí especial interés. La cronología de la
tumba ha sido fijada por F. Messerschmidt en la mitad del s. 11
a.C. y entre los años 130 y 100 a.C. por C. C. van Essen. En la
distribución de las figuras, unas 200, seguimos el orden establecido
por C. C. van Essen, ya que los cartones que contenían las escenas
dibujadas por Byres no tienen indicación alguna de la distribución.
El estudio de C. C. van Essen es completamente fundamental,
pues ha subsanado multitud de errores de otros autores e incluso
algunos del propio Byres, que han reproducido frecuentemente dibujos o descripciones de las escenas de esta tumba. Tomamos su
trabajo y las láminas de Byres como base de nuestro estudio.
Prescindimos, para aligerar nuestro trabajo, de toda la bibliografía
anterior sobre esta tumba, bien manejada y corregida en
sus
múltiples errores por C. C. van Essen. La planta de la tumba es
de forma rectangular, sus medidas son aproximadamente 16,70 x
N
17,80 m. Las pinturas cubren cerca de 45 m. de pared y se encuentran situadas, en su mayor parte, a la derecha de la entrada. La
casi totalidad de las figuras estaban pintadas sobre estuco ; encima
del friso de escenas hay elementos decorativos. En el centro de
la cámara mortuoria hay cuatro pilares rectangulares ; uno de ellos
decorado por los cuatro lados ; el segundo sólo por dos ; los restantes
no tienen pintura alguna.
Fic. 1. — Tumba del Cardenal.
Planta segun diseño de F. Messerschmidt reproducida por C, C van Essen.
Arriba: pilastras A y C
Comenzaremos nuestro estudio por las
Abajo: pilastras
/
escenas representadas sobre estas columnas, deteniendonos en las
seguras y no en la descripción y discusión de las dudosas o de los
motivos decorativos, colores, técnica, etc., todo lo cual está bien
friso de los Gladiadorcs
estudiado, como acabamos de decir, por C. C. van Essen.
Frifo ornamental
En el
pilar que se encuentra de frente a la entrada (el lado de frente a
la entrada le llamamos primero y así sucesivamente en dirección
izquierda, lassubdivisiones son numeradas de arriba a abajo) (Lam. I,
fig. 1) y en el lado segundo en la segunda franja debajo de un festón
(1) F. Wesoe, Etruskische Malerei, La Haya, 1925, p. 25; P. Ducati, op. cit., también.
(2) Sobre la influencia órfica en Etruria ci. Neppr Mopona, Di alcuni problemi suggeriti
dalla pittura etrusca del IV-II sec. A.C. en Annali delle Università Toscane, X, 1926, pp. 223 ss.
C. C. van Essen, Did Orphie Influence on Etruscan Tomb Paintings exist?, Utrecht, 1927
;
E. Bunz, Orphisch-pythag
Glaube bei
oreische
der Etrusker
n Berlin. Philol. Wochenschr., 1922,
pp. 692 ss. ; B. Nocara, Gli Etruschi
e la loro civilità, Milán, 1933, pp. 228 s.; M. PALLOT-
TINO, op. cit., col, 417,
rn
a
em.
Wo
LAN
Me
Page 3
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5
con motivos vegetales las figuras humanas que aquí interesan son dos
jovenes desnudos (Läm. XI, fig. 18) colocados en posiciones simétricas
que cabalgan serpientes; con una mano se agarran al cuerpo de
los ofidios que caminan serpenteando, la otra, levantada en alto,
sostiene una cuerda doblada a modo de latigo en actitud de fustigar
a los animales (1). Un paralelo a esta composición se halla sobre
una cista de nenfro, hoy perdida, fechada al final del período
helenístico, y procedente de Tuscania, con la diferencia de que
]
los jinetes llevan gorros frigios, se encuentran en el medio, en vez
or
.
de tomar direcciones opuestas, no llevan latigo, y las serpientes
son aquí Ketoi, dragones de mar (2) ; otros paralelos son los relieves, muy parecidos en su conjunto al anterior, de Londres (*)
y Villa Giulia (*). Estas representaciones tienen, sin duda, un
sentido funerario, pues se repiten con frecuencia sobre sarcófagos
de época helenística.
—
Fio. 3. — Tumba del Cardenal.
Campanari sostiene que estos relieves representan el viaje del
Calco de C. C. van Essen de las figuras 140, 141, 142
alma sobre el océano (5), Rumpf que el viaje de las almas a la isla
(1) Probablemente estas figuras copiadas por Byres, como sugiere C. C. van Essen
(La Tomba del Cardinale, lim. XXIII, núm. 3, p. 105; F. Weeor, op. cit., fig. 19, lam.
XXIII, nim. 3) se encontraban en este lugar.
(2) R. Hermia, Die jüngeretruskischen Steinsarkophage, Berlin, 1952, lim. 109, a, p. 73.
Fic. 4. — Tumba del Cardenal.
Calco de C. C. van Essen (Byres, IV. 2).
lTe=cr-mesu;ine
+=
Los etruscos fueron muy aficionados a representar sobre las urnas y sarcéfagos estos
seres fantásticos — serpentiformes, afrontados también, pero sin jinetes, baste recordar
los relieves centrales de dos sarcófagos de Viterbo (R. HERB10, op. cit., láms. 57, d, p. 82;
59, b, pp. 79 s.) y de Vetralla (R. Hernia, op. cit., láms. 59, a, p. 75; 68, c, p. 38), Londres (R. Hersic, op. cit., lim. 78, pp. 38 s.), los tres ejemplares de Florencia (R. HerBIG, op. cit., láms, 80, c, p. 28 ; 81, c, pp. 27 s.), Copenhague (R. Hersio, op. cit., lam. 81,
a, p. 32), Tarquinia (R. Hers, op. cit., lam. 84, p. 58) etc. G. Korte, J relievi delle
urne etrusche, III, Berlin, 1916, lam. CXLVIII, p. 221.
(3) R. Hersia, op. cit., lim. 79, pp. 38 s.
(4) R. Herpıc, op. cit., lim, 83, a, p. 49.
(5) Sobre el viaje de las almas a través del Océano en la antiguedad, cfr. F. Cumonr,
Recherches sur le symbolisme funéraire des Romains, Paris, 1942,
p. 130
n. 1; p. 188; Ip., Lux
Perpetua, Paris, 1949, pp. 285 ss.
co-—nmeote
Otros ejemplares en urnas cf. G. Korte,
op. cit., láms. XXX, 3, p. 42; XXXI, pp. 42 s.; CXLVIII, p. 221.
Los etruscos de la época helenística tenían también
la creencia de un viaje a la ultratumba a través del océano, como lo indica claramente
además de estos seres-acuáticos citados, cuyo cometido era idéntico al del caballo, transportar los difuntos
al Hades, una serie de relieves funerarios. Cf. J. M. BLÁzquez, Caballos en el infierno ptrusco en Ampurias, XIX-XX, 1957-58, p. 60; G. KéRTE, op. cit.,
lim. LXVIII, p. 82.
Page 4
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)de los bienaventurados (1) y Pryce que « man hinter diesem rein
dekorativen Schema tiefere Bedeutung durch mythologischen Bezug zu suchen braucht» (*). Seguramente hay que admitir una
alusión genérica al viaje de Hades en la composición de la Tomba
del Cardinale, si no se admite la tesis de Pallottino (*) de que son
genios masculinos con serpientes, representados en las tumbas dei
Ceisinie e della Tappezzeria. En esta tumba el artista sustituyò
los dragones marinos por un animal que era präcticamente idéntico,
la serpiente, que aparece en las tumbas Dei vasi dipinti (*), fechada
a final del s. vi a.C. en Tarquinia y Golini II, en Orvieto ($). En otro
de los lados de esta misma pilastra, el tercero debajo del festôn con
rosetas, estä representada una escena de combate (Lam. III, fig. 5) ;
las figuras son de color claro sobre fondo negro, los combatientes
van desnudos, un hombre colocado casi de perfil con manto echado
sobre el brazo izquierdo corre hacia la derecha empufiando una
larga y estrecha espada en su mano derecha levantada, hacia un
grupo formado por dos figuras, una
arrodillada en el centro,
vista de frente que apoya su brazo izquierdo en el suelo, mientras
eleva el izquierdo colocindolo a modo de escudo e intenta parar
el golpe de una tercera, de perfil, con manto abierto sobre la espalda, que se dispone a apufialarle ; la actitud del primer luchador
es la de ayudar al compafiero caido, atacando al agresor.
El segundo grupo es muy semejante al anterior ; un hombre yace sentado
con el brazo derecho apoyado en el suelo, el izquierdo un poco
levantado y la vista dirigida hacia el que està a su izquierda, y
(1) Die Meerwesen
en Die antiken Sarkophagreliefs, V, 1, 1939, pp. 129 ss. Se desprende
esta significa
claramente del relieve
ción
de una urna del museo arqueológico
de Florencia (G. Kénre, op. cit., lam. XXXIII, núm. 11, p. 44) que representa una mujer envuelta en un manto echado sobre la cabeza que cabalga
un Ketos, que recuerda muy
de cerca varios relieves en los que el difunto envuelto de la misma manera va a caballo
al Hades, acompañado de Caronte, una Lasa o un servidor (G. K&RTE, op. cit., láms
LXIX-LXX, p. 71, fig. 14).
(2) R. Hersic, op. cit., p. 38,
(3) Tarquinia, col. 412.
En una tumba tarquinese, hoy perdida, se veía un carro tirado por serpientes (M. PALLOTTINO, Tarquinia, col. 414).
La serpiente unida al hipocampo se esculpi6 ya en la parte superior de una estela de Bolonia, fechada en el primer
cuarto del s. rv a.C. (W. Dräver-M. HÜnLIMANN
- M. PALLOTTINO, Etruskische Kunst,
Zurich, 1955, fig. 46, p. 151. M. Pattorrixo, Kunst
und Leben der Etrusker, Colonia, 1956,
p. 134).
(4) P. Ducati, Le pitture delle tombe delle leonesse e dei vasi dipinti, Roma, 1937, fig. 16, p. 16.
(5) G. GroLioL:, L'arie etrusca, Milán, 1935, lam. CCXLIV, 2, p. 44.
pDPF5Bdirlyibamrs,aue—trjaso.s
Page 5
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)ORSevARtCronsTNAaE
ensSe
se
ES
Ls€
tiente herido a punto de caer, hacia él se dirige con los brazos extendidos hacia adelante un personaje vestido, y con corona radiada
en la cabeza, segun el dibujo de Byres, que trata de sostenerle.
A su espalda está colocado un combatiente con escudo rectangular (!).
En la segunda pilastra con pinturas en el lado primero y en el
otro hombre de perfil que protege el cuerpo con un escudo circular colocado en el brazo izquierdo. A su espalda avanza en
dirección contraria un combatiente visto casi de frente y desnudo,
que extiende hacia adelante el brazo izquierdo protegido por un
escudo circular, mientras su mano derecha echada hacia atrás
y armada con un corto puñal prepara el ataque. En el cuarto
lado de esta misma pilastra se pintaron a la derecha seis combatientes, uno al lado del otro, desnudos como todas las restantes
figuras; caminan protegidos por escudos circulares, les precede
uno que avanza medio vuelto hacia ellos y con manto enrollado
“e
~
colocado de frente, que pretende hundirle la daga, mientras un
tercero situado a la espalda del caido intenta aparentemente impedirlo; a continuación un hombre se desploma de espaldas de
cara al espectador. C. C. van Essen cree que más bien corre a
la derecha levantando los brazos, quizás se trate de un combade combate, reproducida por Byres (?), según sugiere C. C. van
Essen (3) (Lam. IV, fig. 6). El fondo es negro. Se ve un combatiente
desnudo que con escudo ovalado en su brazo izquierdo y manto
enrollado en el derecho que cuelga sobre la pierna izquierda, camina de espaldas al espectador, un segundo, rodilla en tierra,
medio de perfil, con puñal en su mano derecha echada hacia atrás,
y el brazo derecho alargado hacia adelante, espera el asalto de
PTSon .,
“3M,
7
segundo friso se hallaba probablemente una de las escenas, también
[6FDidB.bcE—yusrelcjsopnsiagl.susntdra.
eEt
LA TOMBA DEL CARDINALE
sobre el hombro izquierdo, flotando a la espalda, que levanta
en su mano derecha un largo y estrecho puñal ; delante del grupo
un hombre, visto de perfil, se dispone a apuñalar a un compañero
caido de rodillas, que alarga el brazo derecho y grita, vuelta la
cabeza y desgreñado el cabello. A la izquierda del grupo un
luchador, rodilla izquierda en tierra, y apoyanda la mano del
mismo lado sobre el suelo, levanta el escudo circular en lo alto
(1) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, Jam. XXV, n. 2, pp. 105 s.,; F. Wezaz,
op. cit., fig. 73.
(2) Op. cit, III, 1, 2.
(3) La Tomba del Cardinale, lám. XXIV, n. 1, p. 107.
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Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)LAMINA V
para defenderse. Byres copié todavia otro trozo de friso que es
continuacién del primero de esta pilastra y por lo tanto debia
estar en el lado segundo o tercero. Dos hombres de pie y de perfil
se disponen a apuñalar a un tercero de rodilla y sin armas; en el
centro del friso se halla un combatiente de pie y de perfil, con
manto flotando a las espaldas que cae por el lado derecho sobre
la pierna de este lado, que se dirige con el brazo izquierdo extendido
hacia adelante y con el puñal en la mano derecha caida hacia un
grupo formado por tres personas, dos que sacan tumbada sobre
un manto a una tercera; probablemente retiran a un herido dela
lucha (Lám. VI, fig. 8). En la postura de la cabeza echada sobre
el hombro izquierdo y del brazo derecho recostado sobre la piernas
el artista ha representado perfectamente la actitud de un herido (1).
Ya C. C. van Essen, y otros autores, como Stryk (?) han visto que
todas estas escenas
representan
combates
de
gladiadores, que
originariamente tenfan lugar con motivo del entierro de los personajes de cierta categoria social (*). Su carácter ha sido bien
captado y descrito por G. de Sanctis (*) al escribir: « essi rappresentano una forma meno brutale e piú spettacolare dei sacrifizi
umani con cui in tempi primitivi si onoravano i defunti, non tanto
per propiziarsene i mani, quanto per migliorare la loro sorte d'oltretomba con sangue delle vittime che si pensa, infonda alle anime
quasi una nuova vita...» (5), y por Servio (Ad Aen., III, 67) en la
(1) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, lam. XXIV, n. 2-3, pp. 107 s.
(2) C. C. van Essen, op. cit, p. 106, n. 1; F. POULSEN, Etruscan Tomb Paintings, Oxford, 1922, p. 58, cree que estas escenas de lucha son de carácter mitológico; aunque
representaciones de luchas mitológicas son frecuentes en los sarcófagos etruscos (R.
Herbro, op. cit., passim) esta interpretación la creemos mucho menos probable. La disposición de los combatientes recuerda muy de cerca algunos relieves griegos, como los
del Mausoleo de Halicarnaso, 350' a.C. (L. LutLIes, Griechische Plastik, Munich, 1960,
figs. 214-217, pp. 75 ss.) y otros posteriores,
(3) G. pe Sancris, Storia dei Romani, IV, 2, Florencia, 1953, pp. 342 ss. ; J. M. BLÂzquez, Sacrificios humanos y representaciones
de cabezas
en la Peninsula Ibérica en Latomus, XVII,
1958, pp. 27 ss,; In., Religiones primitivas de Hispania, I, Fuentes literarias y epigrdficas
Madrid, 1962, passim.
(4) G. pe Sancrıs, op. cil., pp. 342 s.
(5) Por la misma razón Aquiles sacrificó prisioneros troyanos a Patroclo (1/., XXXII,
171-174; L. Gu, Introducción a Homero, Madrid, 1963, pp. 457 ss.), escena que fué frecuentemente representada en el arte etrusco, Tumba François de finales del s. ı1 o comienzos del s. ı a.C. (M. PALLOTTINO, La peinture étrusque, Ginebra, 1952, pp. 115 ss. ;
F. Messenschumt, Nekropolen von Vulei, Berlin, 1930, pp. 153 ss.), en una cista etrusca
7FDEdBlsipyceb.crge—unajsntod.rsa.
Page 7
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)LAMINA VI
9
Antiguedad : Varro quoque dicit mulieres in exsequits et luctu ideo solitas
ora lacerare ut sanguine ostenso inferis satisfaciant; quare etiam institutum
est ut apud sepulcra et uictimae caedantur; apud ueteres etiam homines
interficiebantur, sed mortuo Iunio Bruto, cum multae gentes ad eius funus
captiuos misissent, nepos illius eos qui missi erant inter se composuit et sic
pugnauerunt.
pgiulans«tdra.
Eiserne
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F8DdBiybrc.eu—jso.
14.
A
=
F1ig4uras
DiBybre-ujso.
N—-
Representaciones de combates de gladiadores, que no son nada
más que la degradación de un rito que se convierte en juego, que
los romanos representaron por vez primera con ocasión de los
funerales organizados en el año 264 a.C. por M. Decimo en honor
de su padre Bruto Pera, que se hicieron espectáculos públicos en
el año 105 a.C. bajo el consulado de P. Rutilio Rufo y C. Manlio
y que recibieron a través de Campania, donde los etruscos los
habían introducido (1), se hallan documentados en Etruria tanto
en pinturas de tumbas, Tomba degli Auguri fechada hacia el año
520 a.C. (2), y delle Olimpiadi, datada entre los años 525-520,
como en relieves de urnas (bustuarit) (3); pinturas de combates
de gladiadores decoraban muchas tumbas campanas y lucanas,
datadas en el siglo rv a.C. 1%).
finas v2presentaciones de juegos de gladiadores dentro de la
«¿niática «esencialmente fun-raria de la Tomba del Cardinale
encajar, prefectamente, Se conocen algunos paralelos para algunas
de las escenas. Así la colocación de los seis combatientes juntos
9,
Fıc.
hoy conservada en Londres (H. Bossert, Hellas und Rom, Berlin, 1936. lám, 260), en
el sarcófago de Torre San Severo, de principios del s. tn a.C. (R. HERBIG, op. cit.,
lam. 36, pp. 40 s.; L. Bantı, Die Welt der Etrusker, Stuttgart, 1960, lam. 102, p. 78) y
en varios vasos etruscos (J. D. BeazLeY, EVP, Oxford, ‘947, pp. 8 ss., pp. 88 s., pp.
135 ss.) y los cartagineses sacrificaron 3000 prisioneros a los manes de Amilcar, después
de la toma de Himera, año 409-408 a.C., en el mismo lugar donde había muerto.
(Diop., XIII, 82, 172).
(1) B. NoGARA, of. cil., p. 252.
(2) M. PaLLorriNO, La peinture étrusque, p. 40; R. ROMANELLI, Tarquinia. La necropoli e il museo, Roma, 1940; fig. 86; G. GiatioLi, op. cit., lim. CIX, 2; F. WezGE, op.
cit., lam. 94; F. PouLsen, op. cit., fig. 4, p. 12; G. BecaTri, Le pitture delle tombe degli
Auguri e della Pulcinella, Roma, 1955, läms. VII-VIII, p. 16.
(3) G. KaRTE, op. cit., pp. 190 ss.
(4) F. Werce, Oskische Grabmalerei en Jdl, XXIV, 1909, pp. 99 ss; FA, IX, 1956,
fig. 63, pp. 29, 36; FA, XII, 1959, n. 2871, lam. XXXIII;
P. Sesriert, A new painted
Tomb at Paestum en Archaeology, XII, 1959, p. 33; L. MALTEN, Leichenspiel und Totenkult
en RM, XXVIII-XXIX, 1923-24, pp. 300 as.; K. LATTE, Römische Religionsgeschichte,
Munich, 1960, pp. 155 s.
Page 8
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)es la misma que la que ofrecen tres guerreros de un sarcófago de
Chiusi de epoca helenística, también con escenas de combate (?) ;
el personaje con corona y vestido probablemente es un arbitro
de juego (Agonothétes) documentado en Etruria, también vestido, en la Tomba della scimmia de Chiusi, fechada entre los años
480 y 470 a.C. (2), en la misma Tomba degli Auguri (°) y seguramente en la Tomba degli Bighe, del ano 490 a.C. junto a los pügiles (*).
Una diadema radiada lleva quizás el personaje acompañado de la inscripción phersu en el citado combate de la Tomba
degli Auguri. Una corona lleva también en la cabeza un genio
alado en una urna de Volterra (5).
Fuera de Etruria un arbitro
presencia el combate en una pintura de una tumba de Paestum (*).
La escena de retirar a uno de los luchadores herido tiene un precedente también en una pintura de Paestum, en lo que un jinete
lleva a sus espaldas a un herido (?).
©T>E
con una división ancha de forma de pilar rectangular. La sección
tercera comprende dos figuras: un genio masculino, con alas en
las espaldas que cubre las caderas y las piernas con un lienzo,
colocado de frente, con las piernas cruzadas, y apoyado en un
martillo, que sostiene su mano derecha, mientras el brazo izquierdo
cae a lo largo del cuerpo, que habla con una dama colocada a su
derecha vista de tres cuartos, y que apoya su brazo derecho en
un bastón, mientras dirige el brazo izquierdo hacia adelante.
Detrás del genio hay dos culebras con sus cuerpos dirigidos hacia
arriba; esta figura recuerda muy de cerca a los dos genios alados
y con serpientes junto a ellos, de los dos lados laterales de la urna
de alabastro procedente de la tumba de Calinii Sepus’, cerca de
Monteriggioni, hoy conservada en el Museo de Florencia, publicada por R. Bianchi-Bandinelli (1), fechada en época helenística.
La sección cuarta consta también de dos figuras, la de la derecha
Las veinte primeras figuras de la pared son de un estilo diferente
es una persona vista de frente, con la rodilla izquierda en tierra,
El contorno es sencillo, sin hallarse pintadas en
vestida con una corta túnica con ceñidor en la cintura, que levanta
Dividiremos el friso por secciones, siguiendo a C. C.
el brazo derecho y la mirada hacia un genio de color claro, coloa las restantes.
el interior.
ea=nr
11
van Essen, para mayor claridad en la exposiciön.
La figura pricado a su derecha, casi de frente y vestido con corta túnica, que
mera esta arrodillada hacia la izquierda
; sigue a continuaciön un
se dispone a golpearla con un largo martillo.
genio äptero, desnudo, de color claro y masculino, segün el dibujo
que llevan otras personas representadas sobre las urnas (?), cubre
Un gorro frigio,
de Byres (Lam. VII, fig. 10), visto de frente y con la cabeza de perla cabeza del genio, según el dibujo de Byres (3).
fil, en actitud de dirigirse hacia su derecha; se dispone a golpear
golpear un genio a una persona se repite varias veces en la tumba,
La acción de
con un martillo a un joven desnudo y de rodillas, colocado de frente,
y sobre su significación hablaremos más adelante.
que con los brazos extendidos y la vista fija en el genio ladea el
grande del muro, y la sección quinta comienza con una puerta
Falta un lienzo
cuerpo hacia su derecha, como tratando de esquivar el golpe.
que, como diremos después, representan las puertas del Hades,
Estas dos figuras pertenecen ya a la sección segunda, que termina
junto a ella se encuentra un caballo vuelto a la izquierda y un
genio (?), tema que se repite varias veces en la tumba, y que
(1) R. Hersio, op. cit., lim. 47, p. 17. En Grecia se halla la misma colocación en
alude al viaje a la ultratumba de los difuntos acompañados de
genios y utilizando como medio de desplazamiento el caballo.
»,
algunos guerreros del Tesoro de Siphnios, 525 a. C. y del Heroon de « Ghólbaschi
Un caballo al galope y una figura desnuda delante se encuentra
último cuarto del s. v a.C. (G. Rictrrer, The Sculpture and Sculptors of the Greeks, Londres,
ya en la Tombe della Mercareccia (*).
1957, fig. 418, 421-422, pp. 130 s.).
(2) M. PaLLortINO, La peinture étrusque, pp. 65 s.; R. BiaNcH1 BANDINELLI, Clusium.
Encima de este grupo se halla una larga inscripción, ya en la
Le pitture delle Tombe arcaiche, Roma, lim. A, p. 11.
(3) P. ROMANELLI, op. cit, fig. 35; L. BANTI, op. cit., lim. 63 ; G. GioLioLI, op cit.,
lam. CIX, n. 1; F. Wesor, Etruskische Malerei, lams, 91 y 93; F. PouLSEN, op. cit, fig.
39; G. BECATTI, op. cit., láms. IV-V, p. 15.
(4) F. Weeoe, Etruskische Malerei, Beil II-III.
(1) La tomba dei Calini Sepus’ presso Monteriggioni en StEtr., II, 1928, lim. XXVII,
I b-c, pp. 142 s.
(2) G. Karte, op. cit., passim.
(5) G. Körrz, op. cit., lim. LXXXVII, 2, p. 107.
(3) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, lim. XIX, 1, pp. 86 s.
(6) F. Weser, Oskische Grabmalerei, fig. 8, p. 118.
(4) M. PALLOTTINO,
(7) F. Wezok, Oskische Grabmalerei, figs. 7-8, pp. 113 ss.
Targuinia, fig. 97, col. 392 s.; F. Weroe, Etruskische Malerei,
Page 9
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)sección sexta, se vuelve a ver un caballo (?) conducido por una
- figura que dirige la mano hacia la izquierda, donde otra de pie
extiende la mano hacia la derecha. Se tiene aquí probablemente,
a juzgar por la descripción de C. C. van Essen, una escena de
‘ despedida para el viaje a la ultratumba, tema frecuentemente
representado en los relieves funerarios, y que se halla también en
la Tomba della Mercareccia (*). En la sección séptima estaban
dos figuras poco visibles, cuando C. C. van Essen visitó la tumba,
entre ellas se encuentra una mesa con un vaso y un genio alado
que se dirige hacia la derecha (?). A continuación las pinturas
cesan ; C. C. van Essen cree que aquí iban unas figuras copiadas por
Byres (Lam. VII, fig. 11) que son las siguientes : varón visto de perfil,
vestido con manto, que camina con los brazos dirigidos hacia
adelante, hacia la izquierda, donde se encuentre una dama, colocada de frente, en actitud de caminar hacia su derecha que levanta
su brazo izquierdo, como despidiéndose de la figura anterior.
Probablemente el grupo representa nuevamente una escena de
despedida. Entre este grupo y el próximo, que consta de dos
figuras también, Byres colocó un gran descorchado de la pared.
Las dos figuras siguientes se hallan colocadas de frente.
La de
la derecha es un genio alado que viste un manto, que desciende
hasta los pies, dejando al descubierto el pecho y los brazos.
La
mano izquierda sujeta el manto, mientras el brazo derecho, un
poco levantado y extendido, parece detener a la dama que se halla
situada a su derecha.
PDdBfriybmgreu-rvaso,s.
El aspecto del genio es el de un anciano
;
Esta figura es gemela de una que aparece en
10.
la tomba della Mercareccia (*). La dama viste chitón largo, sujeto
Fra.
lleva larga barba.
a la cintura por un ceñidor, que deja al descubierto los brazos y
el seno derecho. Abre los brazos en forma de cruz y dirige la vista
hacia su izquierda.
genio conduce.
Se trata sin duda de una dama a la que un
El resto de las figuras de la tumba, pertenece a
(1) M. PaLLorriso, Tarquinia, fig. 97.
(2) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, p. 87.
(3) M. Pattotrino, Tarquinia, fig. 96.
Estos dos genios son gemelos de Thanatos
en un lekythos ático del 3-4 cuarto del s. v a.C.
M. Rosertson, Griechische Malerei,
Ginebra, 1959, p. 150 y de Hypnos y Thanatos transportando el cadaver de un heroe,
tal vez Memnón o Sarpendón, sobre una crátera ática, fechada hacia el año 470 a.C.
del Museo del Louvre (L. Gu, op. cit., fig. 39).
Pfrigmueras,
DdBiybreujso.s
Page 10
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)otro estilo (1). La sección octava comienza con una puerta (?),
junto a la que se encuentra una figura, detràs de la cual se halla
un caballo vuelto a la derecha y en segundo plano un genio (?).
Se vuelve a representar aquí el viaje, a la ultratumba a caballo,
En la sección novena se ve entre dos puertas, dos genios alados
ier
dF3DB18iy-g2br4ecu—1.rjsao.s
que conducen una figura, el grupo camina hacia la derecha. Una
replica a esta grupo se halla sobre una ánfora etrusca, procedente
de Orvieto y fechada a final del s. 111 (2). En la sección décima,
un genio vestido de un traje de color rosa, vuelto hacia la derecha,
conduce probablemente a un difunto. El muro se rompe por la
puerta de entrada a continuación y ya en la sección undécima se
hallan una puerta, a la que se dirige, de izquierda a derecha, un
genio ; quizás en esta sección se halla también una figura parecida
a una que se vuelve a encontrar más adelante apoyada sobre una
puerta. En la sección duodecima hay huellas de las alas de un
genio y de una persona vista de frente (3).
En el muro, a la derecha del ángulo, existe desgraciadamente
una laguna en las pinturas y es imposible saber cómo era aquí
la composición. A continuación, hacia la izquierda, C. C. van
Essen pudo ver algunos fragmentos no descritos de figuras. La
sección decimotercera comienza con una puerta a la que sigue
un carro tirado por dos genios alados, uno de color blanquecino,
obscuro su compañero. El carro es de rueda maciza, como algunos
representados sobre los sarcófagos (*). La caja carece de paredes
y queda reducida a la tabla del fondo, un poco curvada hacia
arriba en el borde delantero. Sobre el carro se sienta, no directamente en el suelo, sino en un banco, un anciano, que viste un
amplio manto(Lám. VIII). Lleva pelo echado sobre la nuca y barba,
quizás tenga alguna cinta sujetando el cabello. La mano izquierda
sostiene, a modo de bridas, dos cintas que terminan en la parte
superior de las espaldas de los genios. La derecha está abierta y
un poco levantada, con una actitud que da la impresión de que
se apoya en la pared. Los genios visten chitón corto, sujeto a
la cintura, por un ceñidor con los hombros y brazos al descubierto ;
(1) Sobre los colores de las figuras cf. C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, p. 88,
n. 2.
(2) F. De Ruyt, Charun, démon étrusque de la mort, Roma, 1934, p, 75.
(4) R. Hernia, op. cit., lms, 42, n. 81, pp. 45 s.; lAms. 74, n. 113, p. 60.
Page 11
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)LA
llevan cuatro alas en los pies, dos en cada uno, y dirigen los brazos
hacia adelante. El segundo de sexo femenino vuelve la cabeza
hacia el carro. Peiman el cabello en ensortijados rizos. Caminan
hacia una puerta a la que están a punto de llegar. Representa este
grupo el viaje del difunto al Hades en carro, tema muy frecuentemente documentado en las representaciones funerarias etruscas,
que aparece ya en las estelas de Felsina (*) y que en el período
helenístico es muy coriente. La originalidad de esta composición
reside en la sustitución de los caballos, que son los encargados de
conducir generalmente a los difuntos al Hades, por dos genios,
Carros tirados por genios alados son frecuentes en Grecia, baste
citar las terracotas, de la segunda mitad del s. v, que representan
nderita]
aDeIrRE
RTSR
a Afrodita sobre un carro tirado por erotes de los Museos Metropolitano de Nueva York (2), Tarento (?), Trieste (*), Oxford y
Heidelberg (*) y la pintura de una hydria procedente de Popu-
UL
Unni
av
de un jinete; lleva chitén corto, sujeto a la cintura, dejando al
descubierto los brazos y hombro izquierdo, segün visten algunas
amazonas griegas esculpidas hacia el año 440 (') y segun moda
en los daimones etruscos (?) (Lams. VIII-IX, fig. 13).
El genio, de color claro, extiende los brazos hacia adelante, como intentando alcanzar al jinete, que cabalga un caballo al galope y tuerce la cabeza hacia otras ; toda la parte central del conjunto formado por jinete y caballo se ha perdido; por encima de
la grupa del caballo flota al viento la extremidad del manto (5).
Esta grupo viaja al Hades, y es gemelo a otros muchos que se podrían citar, dentro de las representaciones funerarias etruscas (*),
en los que a los jinetes en viaje al Hades siguen genios alados o el
propio Caronte (5), baste citar las relieves de uno de los lados laterales de un sarcófago de Copenhague, de época helenística, procedente de Vulci, que constituye, según creemos, un paralelo muy
próximo a la escena de la Tomba del Cardinale, un genio alado
con chitón corto sigue a un jinete (*) y de una urna de Volterra con
Caronte que acompaña al jinete, precedido éste de una Lasa (?). El
grupo siguiente lo forman dos figuras de color claro (Lám, IX, fig. 13),
la primera alada y de rodilla, algo vuelta a la izquierda, que Byres
copió sin alas y como defendiéndose con un escudo del jinete (8).
lonia, debida al pintor Meidias, fechada en torno al año 410 a. C.,
en la que sobre un carro arrastrado por Himeros y Pothos va
Afrodita (*). Un pinax de Locri es también interesante, pues en
él el artista ha representado la vuelta del reino de Plutén de Kore
acompañada de Hermes sobre un carro tirado por erotes (?);
otros pinaces llevan esta misma escena o el rapto por Plutén, pero al
Hacia ella camina una segunda figura alada, vestida con chitón
corto, con algunos pliegues del vestido flotando, vista casi de frente
y un poco inclinada hacia adelante; lleva las alas recogidas hacia
atrás y apoya su brazo derecho desnudo sobre la cadera. El genio
está un poco inclinado hacia adelante y la pierna derecha está echacarro están enganchados caballos ($) ; en estos pinaces hay la misma
sustituciön de los caballos por genios alados que en la Tomba del
Cardinale (*). Sin embargo todos estos prototipos no explican seguramente los genios del carro en la tumba tarquinese.
JUMBA
Las puertas son las puertas del Hades, hacia donde se dirige la comitiva.
En la sección decimacuarta la primera figura es un genio alado,
da hacia atrás.
Gran parte del brazo izquierdo y de la pierna del
de perfil, de sexo incierto que camina hacia su izquierda detrás
(1) G. Harner, Geschichte des griechische Kunst, Zurich, 1961, figs. 204-205, p. 210;
fig. 221, p. 229.
(1) Sobre la evolución del tema a lo largo del arte etrusco, cf. J. M. BLAzquez, Ca-
(2) L. BANTI, op. cit., lam. 106, p. 297. Final dels. im a.C.
ballos
en el infierno etrusco, pp. 37 ss.
(3) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, láms, XIX, figs. 40-41; XX, fig. 41,
(2) G. Rrowrer, Handbook
of the Gresk Collection, Cambridge, 1953, lim. 79b, p. 98;
E. Jasrrow, Abformung
und Typenwandel in der antike Tonplastik en OA, V, 2, lam. 1, p. 6.
p. 89.
(4) J. M. BLÂzquez, Caballos en el infierno etrusco, pp. 53 ss.
(3) E. Jasrrow, op. cit., fig. 12, p. 7.
(5) F. De RuvT, op. cit., p. 59, enumera catorce urnas y dos sarcófagos en los que
(4) E. Jasrnow, op. cit, lim. IV, p. 7.
Caronte acompaña a difuntos que marchan al Hades a caballo (ci, J. M. BrAzguez,
(5) E. Jasraow, of. cit., lam. V, p. 7.
(6) O. Anıas-M. Hmuer,
Tausend Jahre griechische Vasenkunst,
Munich,
Caballos en el infierno etrusco, pp. 60 s.).
1960,
(6) R. HersiG, op. cit., lam. 41 b, pp. 31 ss.;
J. M. BrAzquez, Caballos en el infierno
fig. 217, p. 98.
etrusco, lam. IX 1, p. 62.
(7) P. Zancani, Enc. art. ant., IV, fig. 805, p. 677.
(8) L. Marten, Das Pferd in Totenglauben en Jdl, XXIX, 1914, figs. 21-23, pp. 226 ss.
(7) G. GiozroLt, op. cif., lim. CCXCVI, 1, p. 73.
(8) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, lam. XX, fig. 42, p. 90.
(9) C. C. van Essen, La tomba del Cardinale, lim. XIX, 3, figs. 538-99, p. 89.
gene:
Page 12
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)mismo lado se han perdido, por lo que no sabemos si sostenia este
desgreñado, la cabeza ladeada hacia la izquierria, la boca entreabier-
17
A sus espaldas camina hacia una puerta en
ta y el vestido desordenado, indica claramente que estä en manos
direcciön opuesta un genio femenino alado, de color obscuro, colode dos genios que intentan martirizarla y Ilevarsela consigo; el
primer genio, colocado junto a la puerta trata de impedir aparentemente que se golpee a la mujer. Los martillos son parecidos, en
su estructura, al que Ileva un joven que habla con Hermes en un
stamnos etrusco del grupo del pintor de la Biga Vaticana (1) y
brazo algün objeto.
cado de tres cuartos, desnudo en la mitad superior del cuerpo, y
con un manto que desciende hasta los pies, como en la Afrodita de
Melos (Lam. IX, fig. 13). El manto largo hasta los pies
es frecuente en
estos genios, le lleva Vanth en la Tomba François, dos genios alados de dos sarcéfagos de Tarquinia y otros dos masculinos en un
sarcófago conservado en el Museo Villa Giulia de Roma (1), uno de
ellos con la mitad superior del cuerpo y brazos también al descubiertos, los dos genios de las esquinas del sarcöfago de Torre S.
Severo, dos en un sarcöfago de Tuscania (?), uno en un sarcéfago
de Orvieto (*), todos ellos fechados en época helenfstica. La mano
izquierda sujeta una vara delante del vientre y la derecha se halla
un poco extendida hacia adelante, Estas tres figuras colocadas
delante del jinete representan quizés genios situados en el camino
al Hades, que acompafiaban a los difuntos, segün es frecuente encontrarlos en las representaciones del viaje al Hades sobre pinturas de tumbas y en los relieves de las urnas y sarcófagos (*).
En la sección decimoquinta intervienen un genio alado en las
espaldas y pies de color claro, que viste chitón corto, según es
corriente en estos genios infernales etruscos (5), colocado de perfil,
que camina y alarga los brazos hasta coger la extremidad inferior
del ala de un genio femenino de color obscuro, alado también en
espalda y pies, semidesnudo, ya que tan sólo un paño cubre la
cadera derecha y la parte inferior del vientre, colocado de frente
el cuerpo y la cabeza de perfil, con un largo martillo entre las
manos en actitud de golpear a una dama (Lám. IX, fig. 14) situada
entre él y un segundo genio, también femenino y de color obscuro,
alado, visto de frente que arrastra a la mujer, mientras levanta su
brazo derecho un martillo gemelo del de su compañero.
SR
no son los martillos gruesos y cortos que llevan Carön y otros genios infernales sobre pinturas (?) funerarias y en los relieves de los
sarcéfagos. El color obscuro, quizäs verdoso, de estos genios indica claramente que se trata de daimones de la muerte, cuyo oficio
era repugnante para los vivos; el color es el mismo que el de los
cadäveres en descomposiciön, es el de Tuchulcha, en la Tomba
dell’Orco, datada probablemente en el s. 11 a. C. (*) y está documentado en Grecia en esta clase de seres infernales, pues ya Polignoto de ‘Thasos habia representado en la Lesche de Delfos a Eurynomos {Paus. X, 28,7) con un color entre negro y azul; azul es el
color de la carne de Caronte en la Tomba Frangois y el de las Furias,
segun Virgilio (Georg. IV, 482). Esquilo, que fue el primer autor
que describió las Furias (Paus. 1, 28,6), las pinta como aúra:,
uéiatrar 6° (Eumen. 52); los himnos órficos (Orph. Hymn. 69,6)
como xvavdyowro: y Eurípides (Orest. 321) como pedayyodres.
Otros epítetos con que las presenta Esquilo son los de pedaveluoves
(Eumen. 375) y ®atoylrwves (Choeph. 1049). La mayoria de los
autores, tanto griegos (Orph. Hymn. 68, 5; Eurip., Orest. 317; Iphig.
Taur, 287), como romanos (Virg., Aen. XII, 848), las representan
con alas, aunque Esquilo (Lumen. 51, 250) sin ellas, y con serpientes
alrededor de la cabeza (Choeph. 1049; Orph. Hymn. LXVIII 19;
LXIX 10; Ov., Met. X, 349; Cat. LXIV, 193 ; Virg. Aen. VI, 280.
Un mandil cubre las caderas de este genio semejante al que lleva Caronte
en la Tomba Bruschi. La postura de la mujer con el pelo un poco
(1) J. Beazuey, op. cit., p. 47; A. D. Trenpatt, Vasi antichi dipinti del Vaticano, Ciudad del Vaticano, 1955, lám. LVIII e, p. 226.
(2) M. PALLOTrINO, La peinture étrusque, p. 115; F. POULSEN, op. cit., fig. 45, p. 57;
J. Beaztey, op. cit., lams. XXX, 1; XXXI, 1-2; R. Hero, of. cit., láms. 7 d; 11;
36 b; 42; 70 a; 74c; G. Giouiou, of. cit., láms. CCLXXV, 3; CCLXXIX, 2;
(1) R. Hersio, op. cit., lim. 14c, p. 18; 16, pp. 54 s.
CCCXLVII; CCCXLIX,
(2) R. Herato, cp. cit., lam. Sla, pp. 48 s.
CCCCV, 4; F. De RuvT, op. cit., passim; J. M. BrAzquez, Caballos en el infierno etrusco,
(3) R. Hersro, op. cit., lam. 44a, p. 40.
láms. IV, 1; VI,
(4)
J. M. Brézquez, Cabellos en el infierno etrusco, passim.
(5) R. Hersıo, op. cit., lams. 6, pp. 35 s. ; 7 d, p. 99; 11,
p. 32; 18 b,pp. 61 s. ; 36 b,
pp. 40 s.; 42 b-43 a, pp. 31 s.; 45 c, p. 58; etc., etc.
1-2; CCCLI-CCCLXXXVIII,
1, 3; CCCXCVI, 1-2;
2; VII; VIII, 2; X, 2; B. Nocara, op. cit., figs. 121-125, pp. 230 ss.
(3) M. Patzorrino, La peinture étrusque, p. 113; F. PouLSEN,
op. cit., fig. 36, pp.
G. GicLIOLI, op. cit., lam. CCXLVII, 1.
Page 13
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)Eurip. Iphig. Taur. 287). Todas estas descripciones griegas son probablemente los lejanos prototipos en los que se inspiran los pintores
etruscos para dibujar estos genios de la muerte. La escena de la
Tomba del Cardinale se situa en la Ultratumba, camino del Hades,
Y su significado es el mismo que el de otras escenas de esta misma
tumba, que describiremos a continuaciön. Cuatro figuras preceden
al grupo (Lams. IX, fig. 14-X fig. 15) que (1) avanza lentamente
hacia la izquierda, todas visten amplias tünicas que descienden hasta
los pies, estan colocadas de perfil, menos la primera que est4 casi
de frente: ésta, apoyada en el hombre izquierdo, lleva unas fasces,
la segunda una lanza, la tercera un bastón curvo (lituo) y la cuarta un cuerno, según la descripción que hace C. C. van Essen. El
objeto de la persona segunda este autor le describe como un tirso,
debe ser una lanza que aparece en el cortejo del sarcófago de Tuscania, Se trata indiscutiblemente de un cortejo funebre que precede
al difunto, como ha visto bien Pallottino (2), representado frecuentemente en la temática etrusca funeraria, Un lituo lleva uno de
los personajes del cortejo, también vestidos con amplias túnicas,
que precede al matrimonio, en un sarcófago del Caere, hoy en el
Museo Vaticano (?) y el joven que acompaña a un anciano que
está a punto de iniciar la marcha sobre un carro, en el sarcófago
de Boston (*). Un lituo al hombro lleva una de las personas que
participan en la procesión de los muertos en la Tomba del Tifone (°),
datada en el s. 1 a, C.; en esta procesión también hay un hombre
tocando un cuerno. Tres hombres del cortejo representado en la
Tomba dei Sette Camini en Orvieto llevan lituos, uno varias varas
y Otro un cuerno ($). Fasces, cuernos y lituos llevan al hombro
(1) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, lam. XX, figs. 50-53, p. 90.
(2) Tarquinia, col. 409.
(3) R. Hensie, op. cit., lim. 1, p. 46; J. M. BLAzquez, Caballos en el infierno etrusco,
lim. XII, 1, p. 64.
(4) R. Heric, of. cit., lam. 40 c, 13 s.
Un lituo, distintivo en algunos casos del
sacerdote, apoya en el hombro un personaje representado sobre una cista de Palestrina,
con el tema de un general romario victorioso (G. GioLIoLI, of. cit., lam. CCXCIV, 1,
p- 54) y un varón en uno de los lados laterales del sarcélago de Vulci, hoy en Copenhague (G. GioLioLi, op. cit., lam. CCXLII, 3).
(5) F. PouLsen, op. cit., fig. 45,
pp. 57 =.
(6) V. Tarcui, L'arte etrusco-romana nell’ Umbria e nella Sabina, Milán, 1936, lams.
XXI-XXIII; A. Sorarı, Vita pubblica e privata degli etruschi, Florencia,
XXVI, fig. 49.
1931, lim.
F4i2g-u5r1a.s
F4i2g-u5r1,as
BDdyibreu-jso.s
dDBiybreujso.s
13.
Page 14
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)suMCiT
los hombres del cortejo funebre de la Tomba Bruschi (1). Un cuerno
tiene en la citada Tomba Golini I, fechada entre los años 340-280
a. C., un personaje situado encima de la puerta y que contempla
la marcha en carro al Hades, presidida por Vanth, de un difunto (3).
El cuerno se empleaba en Roma en los funerales (Virg., Aen. XI,
192; Ov., Amor., II, Eleg. VI, 6; Petron., Satyr, LXXVIII; A.
Gell., XX, 2) y el lituo lo utilizaban los augures en sus adivinaciones
para dividir el cielo en regiones (Cic., De Div., 117; Liv., I, 18;
A. Gell., V, 8, Macrob., Sat., VI, 8), de las que los etruscos tenían
diez y seis (°) y los romanos sólo cuatro (Cic., De Div., 11, 18). La
confirmación arqueológica de estos textoses
el relieve de Amiternum
donde un cortejo funebre va precedido por dos hombres que tocan el cuerno y uno con lituo. El objeto que lleva el primer
BFd5yi2gr-eu6rs2a,.s
Dib- uy
personaje del cortejo es probablemente las fasces que tienen igualmente al hombro dos hombres que preceden al carro en los sarcó-
F1DdBri5y6b2agr—-ue.6jr2osa.s
fagos de Tuscania (*) y de Tarquinia (*), en este último el hombre
que abre la marcha tiene en su mano izquierda cruzado delante
del pecho un bastón. Fasces apoyadas en el hombro izquierdo llevan
los tres varones envueltos en su mantos que siguen al carro, guiado por un daimón alado, que conduce al difunto, en un sarcólago
de Londres (*) y fasces y bastones lleva la comitiva que precede al
difunto en un sarcófago de época helenistica, como ios anteriores,
de Volterra (?), y fasces en el de Musignano (8). Estos objetos en
manos de la comitiva indican claramente que el difunto es de cate-
(1) P. Ducati, L'arte etrusca, Florencia, 1927, fig. 632.
(2) J. M. BLAzquez, Caballos en el infierno etrusco, lam. IL], p. 49.
Más ejemplos
con lituos, fasces, cuernos
en J. M. BLÂzquez, Caballos
en el infierno etrusco, pp. 63 s. ;
R. LAMBRECHTS, Essai sur les magisiratures des Républiques étrusques, Bruselas, 1959, passim.
(3) M. PALLOTTINO, Deorum Sedes en St. A. Calderini
- R. Paribeni, Milán, 1956, III,
pp. 223 ss.; S. Wemstock, Martianus Capella and the Cosmic System of the Etruscans en
JRS, XXXVI, 1946, pp. 101 ss.
(4) R. Hersio, op. cit., lam. 43, d, pp. 45 s.; J. M. BLázquez, Caballos en el infierno
etrusco, lam. XII, 2, p. 64.
(5) R. Heraie, op. cit., lam. 74 b, p. 60; J. M. BrAzquez, Caballos en el infierno etrusco,
lam, XI,
I, p. 64.
(6) R. Hersra, of. cit., lim. 80 a, p. 36.
(7) R. Hersio, of. cit., lam. 86, p. 86.
(8) R. Hernia, op. cit., lam. 109, b-c, p. 39.
En la Tomba della Mercareccia
(M. PALLOTTINO, Tarquinia, fig. 96) había representado también un cortejo fúnebre
en el que los tres participantes llevaban fasces.
Page 15
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)LA TOMBA DEL CARDINALE
goria social elevada y desempeñaba un cargo público. La escena
del caballo y que levanta un martillo en actitud amenazadora.
Sobre el caballo, aparejändolo, estaba pintado otro demonio
alado. Ducati (*) ha visto en este demonio alado, que esta a punto
de descargar el martillo sobre el hombrecillo, una personificación
de la muerte, un demonio encargado de cortar la vida a los mortales,
al igual que De Ruyt (2), en su excelente monografía sobre el Caronte
etrusco, ve en él una personificación de la muerte, un reflejo de la
angustia de la humanidad ante ella. Dos genios amenazando golque viene a continuación y que ocupa todo el espacio hasta la próxima puerta es similar a la anterior, un genio femenino alado en pies
y espalda, de color obscuro, cubierta la cintura con chitón, visto
de perfil y en actitud de caminar, alarga los brazos y se dispone a
golpear con su martillo a un varón que viste manto y está colocado
de frente con los brazos a la espalda, de él tira un segundo genio
femenino, de color claro, alado y cubierta la cintura con un paño
y que en su mano derecha, dirigida hacia adelante, lleva un martillo (Lam. X, fig. 15). En la disposición del cuerpo, inclinado hacia
21
pear con sus martillos a un varón, colocado en medio de ellos,
tiene un sarcófago de Tarquinia de época helenística (3).
adelante, se ve perfectamente que lo que intenta es impedir que
En una de las perdidas pinturas de la Tomba Querciola de Tarse golpee al varón. Delante del grupo, marcha un cortejo gemelo
al anterior, el primer hombre lleva una lanza, el segundo un cuerno,
el tercero un bastón y el cuarto las fasces, que se dirige hacia una
puerta, idéntica a las otras 20 representadas en esta tumba y que
son las puertas del Hades. Silio Itálico (Pun., XIII, 531-561)
quinia, fechada hacia el año 200 por Messerschmidt (*), un genio,
que empuña un grueso martillo en su mano izquierda, se dispone
a tocar, cortando la despedida, con un objeto de forma de arpón,
al difunto. La escena se situa también a la puerta del Hades. Parecida escena se ve en un stamnos de Viena, procedente de Cerveteri, de interpretación incierta según Beazley (*), pues la escena
podía referirse a un mito desconocido, Caronte y un genio feme;
nino del tipo de las Furias atacan a una mujer desnuda y sentada
haParis,
de
en la crátera de volutas del Cabinet des Médailles
llada en Vulci, dos daimones amenazan a Admeto y Alcestis ($).
Algunos paralelos a estas escenas en que un genio intenta golpear
a una persona y}un segundo trata de impedirselo o de llevarsela
describe el Hades con 10 puertas de entrada también. Delante de
la puerta se sienta colocado de frente al espectador y algo en posición oblicua mirando a la comitiva un genio femenino, alado,
de color obscuro, vestido con un corto subligaculum ; apoya su mano
izquierda el martillo en el suelo, y con la derecha indica la puerta,
Este genio está sentado a la puerta del Hades e indica a la comitiva
el camino a seguir (1).
En la tumba Tartaglia, un genio indica a
un difunto también la puerta del Hades (?). Un genio golpeando
se pueden aducir, como el stamnos del Museo de Villa Giulia procedente de Falerii, en que Hermes defiende a una mujer que lleva
al difunto con su martillo se encuentra ya en una de las estelas felsinas fechada por Ducati entre los años 510 y 480 en una composición muy original; en el fondo se halla un caballo gigantesco de
perfil, delante del cual hay una diminuta persona echada sobre
un thyrso del ataque de un daimon femenino, parecido a una
Furia (7). En este último vaso, como en el mencionado por De Ruyt(*),
una Kline, que tiene en su mano izquierda levantada un recipiente
que ofrece a un demonio áptero colocado en la parte posterior
(1) MonAL., XX, pp. 619 ss.
(2) Op. cit., p. 229.
(3) R. HerBIo, op. cit., lim. 70 a, p. 59.
(4) Ein hellenistischen Grabgemälde in Tarquinia en StEtr., III, 1929, lim. XXVIII,
(1) C.C. van Essen, La Tomba del Cardinale, figs. 54-62, pp. 91 s.; F. WEEGE, Eiruskische Malerei, figs, 68-69, lam. 59, 2; C. C. van Essen escribe que calza coturnos, como
otros compañeros; en el dibujo de Byres van todos descalzos.
pp. 191 ss.
Los coturnos, sin duda,
Hersia, op. cit., lams. 7 d, 45 c, 55 b, 57 a, lil a; G. GioLtoLi, op. cit., lim. CCLXXV,
(5) EVP, p. 8, p. 152; F. De Ruvr, op. cit., fig. 38, p. 87. Este autor cree que la
persona con lira es Orfeo, pintado en el infierno ya por Polignoto en la Lesche de Del-
9; CCCXLVII; CCCLI; CCCLXXXVII, 3; O. Vacano,
fos (Paus., X, 30, 6) entre los años 458 y 441 a.C.
son los zapatos de media caña que llevan estos daimones en otras representaciones (R.
RM, LXVII,
1960,
láms, 25-27, 1, etc.). Otras veces van descalzos (G. GicLioLt, op. cit., láms. CCXLII, a;
CCLXXIX, 2; CCCXLVIII,
1; CCCLXXVIII, 1; etc.).
(2) F. Da Rurr, op. cit., fig. 15, pp. 41 s.
leio+-n
(6) J. D. Beaztey, EVP, pp. 8 s., p. 133, lim. XXX; F. De Ruvr, op. cit., fig. 16,
pp. 42 ss.
(7) J. D. Beaziey, EVP, p. 152.
(8) F. De Ruvr, op cit., p. 91.
Page 16
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)el difunto està iniciado en los cultos dionisiacos, que le defienden
de la muerte, personificada en el genio.
En la secciôn decimaseptima las figuras se hallaban muy borrosas, C. C. van Essen (*) logró ver dos genios, de Jos que quedaban
22
Dos genios sentados a ambos lados de la puerta del Hades, dentro del cual se vefan cuatro personas, tiene la urna de Arunte
Volumnio (*), Virgilio colocó sentada a la puerta del Hades a la
Furia Tisiphone, también de color obscuro: Tisiphone/que sedens,
succincta cruenta | Uestibulumque exsomnis seruat noctesque | diesgue (En., V1, 555-7).
Todos estos genios masculinos y femeninos de la Tomba del
Cardinale, son probablemente Lasas, cuyo caräcter ha sido bien
estudiado por Enking (*) y Herbig (*), lo que De Ruyt llama Furias,
auténticos acolitos de Caronte. En la secciön decimosexta, deträs
de la mencionada puerta del Hades, se hallan un genio femenino,
de color obscuro, con corta tünica a la cintura, alado, que se apoya
en el martillo en acto de descansar, pues tiene la pierna derecha
doblada delante de la izquierda (*), colocado de tres cuartos y que
alarga el brazo derecho hacia un hombre que camina delante,
envuelto en el manto y visto de frente. Ambas figuras estan detrés de un carro del tipo del anterior, con la diferencia de que las
ruedas (Lam. XI, fig. 17) son de seis radios, como las de los carros
representados en las mencionados sarcöfagos del Vaticano y de Musignano, etc. Sobre el carro se sienta una dama envuelta en el
manto y colocada de perfil, que lleva los pies descalzos. Dos genios
femeninos alados, vistos de frente el primero y de color obscuro, y
el segundo blanco, vestido con chitón corto y con el pecho y los
brazos al descubierto, tiran de la lanza del carro (5). Se dirige
todo el grupo hacia la puerta. Sin duda se representa nuevamente
la marcha de la difunta hacia el Hades, seguida de un familiar y
de un genio, como es corriente en la temática funeraria etrusca (*),
23
las alas y las cabezas, delante de una figura y de un carro, del que
om
sölo se distingufan algunas huellas de las ruedas. Se trata muy
probablemente de dos genios que arrastran un carro con un difunto, hacia el Hades, tema frecuente en la temätica funeraria de esta
tumba, pues en esta misma sección seguía al grupo precedente un
pequefio carro, que avanzaba hacia la izquierda, del que no se
podia distinguir si era de cuatro o de dos ruedas, quizäs entre este
carro y los genios del grupo precedente habfa otro vehfculo tirado
por dos genios que se dirigen hacia una puerta. No se podia discernir bien la figura que se encontraba sobre él.
Deträs de la puerta, y ya en la secciön décimaoctava, se encuentra un grupo compuesto por una dama colocada de frente, que viste
amplio manto, entre dos genios alados, femeninos, de color oscuro, situados de frente, que llevan ambos chitón, que deja los
brazos y un seno al descubierto. El genio de la derecha se encuentra en actitud de descanso, con las piernas cruzadas; su compala dama por los cabellos y su mano derecha sujeta
ñero agarra a
el vestido, en actitud de desnudarle; hacia el grupo camina una
figura de sexo indeterminado, de color blanco, sin alas en el dibujo
de Byres (Lám. XII, fig. 19), colocada de tres cuartos, con la vista
vuelta hacia atrás, que lleva un bastón en su mano izquierda,
mientras la derecha toca el ala derecha del genio que maltrata a la
dama.
Un paralelo a esta composición es la pintura de una ánfora etrusca de Orvieto fechada en els. 1v a. C. y publicada por De
Ruyt (2), que representa una mujer entre dos genios que la llevan
al Hades, a la izquierda está el Cerbero. La escer.a reproduce nuevamente el mismo concepto que las anteriores, un genio socorre
a una persona a la que maltratan los genios de color oscuro,
Sigue un grupo formado por dos personas, un genio alado de color
(1) G. GicLtoL1, op. cit., lam. CCCXVIII, 2, p. 77; F. MesserscHMIDT, Das Grab
der Volumnier bei Perugia, 11, Die Ausstattung en RM, LVII, 1942, fig. 42, p. 225.
(2) Lasa en RM, LVII, 1942, pp. 1 ss.; Ip., Culsu und Vanth en RM, LVI, 1943,
pp. 48 ss. Sobre las Furias etruscas cf. F. De RuvT, op. cit., pp. 206 ss. Este autor estudia
aquí estos genios masculinos y femeninos de carácter infernal.
(3) Géther und Dämonen der Etrusker, Heidelberg, 1948, pp. 25 ss.
(4) R. Heras, op. cit., lim. Il, p. 32.
(5) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, figs. 63-67, p. 93. Este autor cree que
‘el primero es de sexo masculino, seguramente es femenino también. F. PouLsen, op.
cit., fig. 47, p. 58; F. Weeoe, Etruskische Malerei, lam. 59, 1.
(6) El caballo en Grecia no es un animal psicopompo, ni chténico, ni una forma de
aparición del muerto como dice L. Malten, cf. J. M. BLAzquez en Jdl, en prensa.
Alguna pintura de Paestum representa también el viaje a la ultratumba en carro acompañado de un daimon y precedido de un servidor. Ci. FA, XII, 1959, p. 186, lim,
70, fig. 71.
(1) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, lim. XXI, figs. 76-85, pp. 94 s. Los
genios de esta tumba han sido catalogados por F. De Ruvr, of. cit., passim, según su
actitud,
{21 Op. cit., fig. 18, pp. 48 s.
Page 17
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)Ltda NA
cdi
blanco, gemelo del compafiero que se halla a su espalda, colocado
en posiciön simétrica, que marcha con los brazos extendidos hacia
adelante, como para auxiliar a un hombre, desnudo,
colocado
casi de frente. Viene a continuaciôn un genio, vestido, alado y de
perfil, con un bastén debajo del brazo derecho, que camina hacia
la izquierda. A unos 60 cm. ya en la sección decímonona, marchan,
también hacia la izquierda, dos genios, vestidos, con alas el priunev
mero, segun el dibujo de Byres, y ambos con los brazos cruzados sobre
el pecho y dirigiendo la vista al espectador (*) (Lam. XII, fig. 20).
Sigue una figura arrodillada hacia la derecha y otra muy desvanecida, que por analogfa con otros grupos de esta tumba, debe
ser un genio que se dirige hacia le persona arrodillada (el difunto), quizá para golpearla. Delante de una puerta se halla una figura, probablemente vuelta hacia la derecha, y un genio, sentado,
apoyado en la puerta, gemelo, en la actitud del representado en
la figura 16, del que se aleja una persona marchando hacia la izquierda. Los dibujos siguientes, se hallan muy borrosos, C. C. van
Essen sólo logró ver huellas de color rosa y un fragmento de líneas
cuadradas, que representa la puerta del Hades, del mismo prototipo que otras de esta misma tumba y de urnas y sarcófagos.
Ya en la sección vigesimaprimera,
una persona cabalga (Lám. XIII,
fig. 22) un caballo, conducido por un genio, del que se ven las alas ;
el grupo representa, como los restantes de esta tumba, la marcha
hacia el Hades del difunto. Delante se halla un genio con un
brazo dirigido al frente y el otro caido, al que siguen una persona
acompañada de un genio, una figura y un genio sentado sobre una
roca con las alas abiertas. Un genio sentado sobre unas rocas está
en el lado lateral derecho de una urna de alabastro procedente de
Chiusi, hoy conservada en la Ny-Carlsberg Glyptotek de Copenhague (2). A continuación se ven huella de unas alas en actitud de
volar y una persona sentada, delante de una puerta, de las que están indicadas las piedras.
Sin duda estas personas sentadas son
genios sentados a la puerta del Hades, que ya han aparecido en
esta misma tumba.
La sección vigesimasegunda comienza, como las anteriores, con
la representación de la puertas del Hades,
(1) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, pp. 95 s.
(2) F. De Ruvr, op. cit., fig. 46, p. 101.
Detrás de ella se en-
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Page 19
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)cuentran dos genios de color claro, colocados de tres cuartos, con
chitén corto y brazos desnudos, femenino el segundo, de sexo incierto el primero, del que no se puede dudar segün C. C. van Essen,
que sea un genio; los dos caminan hacia la izquierda, hacia un
grupo formado por una dama, situada casi de frente, a la que un
genio femenino, con alas en las espaldas, vestido con corto pafio, que
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ondea al viento, intenta llevar hacia adelante arrastrandole por el
brazo derecho (Lam. XIII, fig. 21). Damas a las que genios alados
intentan llevar al Hades abrazandolas suavemente, se ven en los relieves de los sarcófagos helenísticos de Musignano (1) y de Palermo (?).
El primer genio sujeta por el borde del ala izquierda a su compañero,
como impidiéndole que se acerque al grupo compuesto por una
comitiva formada por la difunta y tres genios en marcha hacia
el Hades. El difunto a pie entre dos genios, Caronte y una Lasa,
en marcha hacia el Hades, es el tema de la urna, procedente de
Chiusi, de Vel Tutna, hijo de Larth (?), que constituye un lejano
paralelo a esta escena tarquinese.
Este grupo camina deträs de un segundo constituido por un genio
con cuatro alas, las de arriba extendidas, visto de frente y que tapa
sus caderas con un corto lienzo, que sujeta un encabritado caballo,
que cabalga un hombre (Lam. XIII, fig. 21). El grupo representa
el viaje a la ultratumba a caballo de un difunto guiado por un
genio, tema que como dijimos, ha sido motivo de muchas’ resentaciones (4). Baste citar, como paralelos más proximos, las dos
urnas de Volterra en que Caronte y una Lasa conducen de las
bridas a un caballo que lleva al difunto al Hades (5). Del tercer
grupo de esta misma secciön se conservan sélo una figura femenina
de perfil, que viste amplio manto y camina hacia Ja izquierda, precedida por un genio (Lám. XIII, fig. 21) vestido con chitón de ‘color
claro, colocado de tres cuartos, con alas extendidas en Jas espaldas, y
que vuelve la vista hacia atrás; se trata de un cortejo funebre del
que sólo se conserva estas dos figuras (*).
En la sección vigesima-
(1) R. Hersıo, op. cit., lám. 7 d, p. 36.
(2) R. Hers16, op. cit., lam. 57 a, pp. 41 s.
(3) F. DE Ruvr, of. cit., fig. 20, núm, 47, p. 52.
(4) J. M. BLÁzquez, Caballos en el infierno etrusco, passim.
(5) J. M. Brdzouez, Caballos en el infierno etrusco, lim. X, 1; G. GIGLIOLI, op. cit.,
lam, CCCXCVI, 1; F. De Ruyr, op. cit., n° 63-64, pp. 63 s., fig. 28.
Page 20
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)tercera, Se repite el grupo anterior, el difunto a caballo guiado de
un genio alado, delante camina una figura que avanza hacia la
izquierda con los brazos vueltos hacia atrás como intentando tocar las alas del genio. Precede, según el dibujo de Byres, un hombre
visto de frente, vestido con corta túnica, con las piernas desnudas que
lleva un escudo circular en su brazo izquierdo con umbo piramidal en
el centro
y un casco (Lim. XIV, fig. 23), que, tal como lo copió Byres,
es del tipo del dedicado por Gerón, vencedor en la batalla de Cumas,
474 a.C., a Zeus Olimpico (1), defiende la cabeza. Cortejos fúnebres
a caballo acompañados de personas que llevan escudos se hallan
documentados en relieves funerarios (?). El grupo siguiente se hallaba
bastante deteriorado, cuando lo dibujó Byres (Lám. XIV, fig. 23),
por lo que no es posible hacerse una idea exacta de él. Estaba compuesto por dos personas y un caballo blanco colocado de perfil,
con la pata derecha delantera levantada y la cabeza vuelta hacia
atrás. Junto a él se halla una persona vista de tres cuartos, que
mira hacia adelante, de la que sólo quedaba, cuando Byres le
dibujó, la cabeza y los hombros, seguramente sobre un carro. Detrás se encontraba una persona, medio de espaldas, con los pies
desnudos, que viste túnica y vuelve la cabeza hacia su derecha (3).
Se trata de un difunto en viaje al Hades en carro acompañado de
un servidor, como en otras representaciones griegas y etruscas,
baste recordar las dos bigas de la Tomba Golini II (*) ; delante
del grupo había una puerta, a cuadros. En la sección vigesimacuarta las figuras estaban muy borrosas; habia varias; una de ellas
era un genio, del que se conservaban las alas. La sección siguiente
comienza con una puerta ; junto a ella se encontraba un genio a la
izquierda y una figura a la derecha, apoyada contra el ángulo,
que tiene un pie en actitud de reposo, sobre una roca; probablemente se trata también de un genio, pues en el mencionado sarcólago de Chiusi conservando en la Ny-Carlsberg Glyptotek, en el
LA TOMBA DEL CARDINALE
27
La sección vigesimasexta comienza en el ángulo del muro paralelo a la pared de entrada. Junto al ängulo los dos primeras figuras
estan sentadas a la mesa, sobre dos sillas, una enfrente de la otra,
como los dos genios, aquf sin mesa en el centro, de uno de los lados de un sarcófago de Copenhague (1). La persona de la derecha,
que da la espalda a la esquina, estä muy desvanecida. Su compafiera es una mujer, sentada casi de frente, con un nino sobre la
pierna izquierda, viste una larga túnica, ceñida a la cintura, lleva
los pies descalzos y vuelve el rostro hacia la derecha, por donde
avanza hacia ella un genio de color claro, colocado de perfil, con
alas en las espaldas dirigidas hacia atrás, que viste corta túnica y
alarga los brazos hacia la dama. En escenas funerarias etruscas
no es raro que algunas personas de las presentes lleven niño en los
brazos, como en el citado sarcófago de Musignano
; a veces de la
mano, como en un sarcófago de Volterra (?), al igual que en las
griegas (?) ; baste citar la estela de Ampharete, fechada entre los
años 410 y 400 (*) que constituye un lejano prototipo para la pintura tarquinese, y en Etruria un relieve en terracota hoy conservado
en el Museo de Berlín (5). La actitud del genio delante de la puerta del Hades indica claramente que viene a llevarse a la ultratumba
a la madre, a quizás más bien que al hijo (Lám. XIV, fig. 23).
Entre esta puerta y la siguiente, ya en la sección vigésimaseptima,
está un grupo formado por un varón desnudo, de rodillas (Lám.
XIV, fig. 24) colocado de frente, con los brazos levantados, al que
un genio de color obscuro, visto de perfil, se dirige para golpearle
en la cabeza con un martillo (Mallens),
que sostiene en las manos (5).
Esta escena responde al mismo concepto que las anteriormente
descritas, sin la presencia de genios de color claro, que intentan
aparentemente impedir la acción; en un relieve de una urna procedente de la tomba Inghiranii de Volterra, Caronte toca a la
lado lateral derecho, se encuentra Caronte en una postura similar,
que es la que adoptan también las dos Furias, de los lados laterales,
de una urna de época helenística, procedente de Perugia, hoy
conservada en el Museo de Berlín (5).
(1) R. Herstc, op. cit., lam. 12 b, p. 32.
(2) R. Hersso, op. cit., lim. 85, p. 86; también G. Korte, op. at., lim. LXII,
8, p. 73; C 16, pp. 118 ss.; etc.
(3) G. Lierorp, HdAV, 1, lim. 72, 1, p. 195; A. Gonze, Die attischen Grabreliefs,
(1) B. Nocara, op. cit., fig. 238.
(2) G. Körrtz, op. eit., lim. LXXVIII, p. 92.
Berlin, 1900, II, 1, láms. CXXXIV ; CLXVIII, fig. 891 ; CLXXIII ; CCVI figs. 10431044; CCVII-CCXL; CCXIII.
(3) ©. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, figs. 116-119, pp. 96 s.
(4) F. Gerxe, Griechische Plastik, Zurich, 1938, fig. 202, p. 251.
(4) G. Grousoz1, op. cit., lim. CCXLIV, 2.
(5; G. Karte, op. cit., fig. 15, pp. 118 s.
(5) A. Rumer, op. cit., lim. 27, pp. 26 s.
Page 21
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)3 M. BLÁZQUEZ
difunta, que se despide de un hombre, su esposo probablemente,
en la cabeza (?) con un martillo pequeño. Una composición parecida se halla representada igualmente sobre un vaso etrusco (?).
Detrás de la puerta, en la sección vigesimaoctava, hay dos grupos,
el primero formado por dos personas y un genio el segundo por un
hombre sólo, junto a un árbol. En el primero un viejo, colocado
casi de perfil, vestido con largo y amplio manto, ofrece su mano
derecha a un genio femenino de color claro, con alas en las espaldas,
vestido con chitón corto, que deja al descubierto el seno, hombro
y brazo derecho, situado de frente de él y de tres cuartos.
A su
espalda colocada de frente y mirándolos se encuentra una persona
envuelta en un largo manto, que lleva a la cabeza sujetándolo con
el brazo derecho, un objeto alto y cuadrado, un recipiente según el
dibujo de Byres (Lám. XIV, fig. 24) que entre las dos primeras figuras
colocó una mesa rectangular, y que ya C. C. van Essen indicó que
se trataba de un descorchado en la pared.
El varón es probablemente el difunto al que acompaña su esposa, con una cista quizás,
que sostiene también en el brazo izquierdo una dama en una escena
de pompa funebris' procedida por Caronte en un stamnos de Bomarzo, fechado en el s. rv a. C. (*), aunque las cistas, abundantemente representadas en la cerámica suritálica, no se llevan en la
cabeza.
Sigue un hombre que marcha hacia la izquierda con una enorme
TRFEoES
NDU+SLE
v
n,o.
‘LA TOMBA DEL: CARDINALE
|
49
al hombro está presente en una pintura de Hades sobre dos vasos
suritàlicos, fechados en el segundo cuarto del s. rv a. C., que acusan
influencia érfica (*). Delante est4 un arbol, que también aparece
en las Tombas dell’Orco y François, que parece un olivo (2). La
sección vigésimanovena consta de dos genios que arrastran un carro, segün el dibujo de C. C. van Essen (?), ejecutado sobre el original, que corregi6 la copia de Byres que representa dos niños
(Lam. XV) desnudos, entre dos genios alados, de color obscuro
el de la derecha, de color blanco el de la izquierda, y que ambos
se dirigen hacia ellos alargado los brazos, como disputändose el
llevarselos. El primer genio está visto de frente, tiene las alas extendidas tocando con la derecha Ja puerta que se halla a su espalda y tira de la lanza del carro ; el segundo ( ?) colocado de perfil la empuja. C. C. van Essen no llegó a distinguir sobre el vehículo
figuras humanas, aunque sf algo indeterminado, que creemos sea
el difunto, que los genios, como en otras escenas de esta misma tumba, conducen hacia las puertas del Hades (*). La escena representa :
lo mismo, con ligera variantes, que las anteriores composiciones con
carros. Escenas de este tipo son frecuentes en la temätica funeraria
etrusca, baste citar un relieve de una urna de Vulci (5). El perfil
del genio con las alas extendidas recuerda muy de cerca, el daimon, también con las alas desplegadas, de la Villa dei Misteri (*), que
algunos autores creen ser de influencia etrusca. La secciôn trigésipiedra al hombro, apoyada en su extremo exterior en una clava,
viste chitón corto sujeto a la cintura (Lam. XV). Ya Pallottino (*)
indicó que se trata probablemente de Sisyphos, igualmente pintado
(1) V. SPINAZZOLA, Le asti decorative in Pompei e nel Museo Nazionale di Napoli, Milán,
1928, lim. 203; M. Scimmr, Das Dareiosmaler und sein Umkreis, Münster, 1960, lim.
en otra tumba tarquinesa, en la Nekyia de la Tomba dell’Orco (5)
20, pp. 58 s.; D. Ducati, L'Italia Antica, Milán, fig. 226; J. J. Bactioren, Die Uny en la Tomba François (*), inspirada en la célebre composición
sterblichkeitslehre
der orphischen Theologie auf den Grabdenkmäler
des Altertums,
que pintó en Delfos Polignoto de Thasos, donde también estaba
1958, p. 28 3. ; E. Smon, Opfernde Götter, Berlin, 1954, p. 73; C. C. van Essen, La Tomba
representado (Paus., X, 28, 10). En Italia Sisyphos con su piedra
Basel,
del Cardinale,
am. XXII, fig. 138, p. 99, no indica que esta figura puede ser Sisyphos
;
de su gesto escribe « e probabile che sia solamente
il gesto di plangere
». P. Zancanı, Rend.
Pont. Acc. XXXIII, 1961, 67 ss.
(2) C. C. van Essen, La Tomba del Cardinale, lim. XXII, figs. 195-139, pp. 98 s.;
(1) G. Kérte, op. cit., lam. XLIX, 9, p. 58.
(2) F. De Ruyr, op. cif., p. 90.
(3) J. D. Beazuey, EVP, p. 63; J. M. BLÁzquez, Caballos en el infierno etrusco, lim.
F. WEEGE, Etruskische Malerei, lim. 59, 3.
(3) La Tomba del Cardinale, lam. XXII, figs. 140-142, pp. 99 s., fig. 2; M. PALLOTTINO, Tarquinia, fig. 101, n. 7-8.
(4) Targuinia, col. 413.
(4) La opinién
de que se trate de dos niños,
segün sefiala C. C. van Essen,
se ha difundido largamente en la literatura sobre esta tumba, y ha motivado un nümero grande
(5) M. Paruorrino, La peinture étrusque, p. 112.
de hipótesis sobre el influjo de las doctrinas pitagóricas y örficas. (Lam. II, fig. 3).
IV, p. 51; F. De Ruyr, op. cit., fig. 31, pp. 68 ss.
(6) M. PaLLortINo, La peinture étrusque, p. 118; F. Messerscmutor, Necrofolen ven
(5) J. MartHA, L'art étrusque, Paris, 1889, II, fig. 249, p. 360.
Vulei, fig. 84, lam. VIII,
pp. 129 ss. con réplicas; en la fig. 99 el dibujo de la escena
(6) A. Marunt,
La Villa dei Misteri,
Roma, 1931, lams. Q y X.
en la Tomba dell’ Orco,
Page 22
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)ma comienza con una puerta; que ya Pallottino (1) indicó hace
años que representaban todas las puertas del Hades, sobre la que
se apoya una persona segun C. C. van Essen, quien rectificò el
dibujo de Byres (Lam. XV), que vió la escena con una persona
atravesando las puertas del Hades, al igual que una Lasa en el
mencionado sarcófago de Palermo.
Esta puerta, como la mayoria de las anteriores, termina en la
parte superior interna en forma de arco ; obedecen a un documentado tipo de representar las puertas del Hades sobre las urnas (5),
lo que confirma también que las puertas pintadas en la Tomba de
Cardinale son las puertas de la ultratumba, El otro tipo de puerta del Hades representado también en esta tumba varias veces con
rectángulos en las hojas, se halla también atestiguado en otras
puertas del Hades de urnas y sarcófago (*). Frente a la figura
apoyada en la puerta se encuentra un caballo de perfil, con la cabeza vuelta hacia atrás, en actitud de andar, pues levanta la pata delantera izquierda (Lám. VI, fig. 9). Siguen dos grupos, cada uno
formado por dos figuras. En el primero un genio de color claro
colocado a la izquierda, visto de perfil, vestido con corto chitón y
tCAnreRen
..
LA TOMBA DEL CARDINALE
3l
Probablemente es un genio alado, aunque las alas podfan interpretarse como el vestido echado aträs (1).
En la secciön trigesimaprimera se halla nuevamente un ärbol,
de la misma forma que el anterior, y una figura envuclta en un
manto con un brazo levantado. Dos hombres (Nestor y Phoinix)
envueltos en mantos y junto a ärboles se ven también en la Tomba
François (2). En la trigesimasegunda se ve una puerta y una persona sobre un carro, de la que sölo se distingue la cabeza y alguna
huella de los ruedas, tirado por dos caballos ; uno de ellos de color
rosado; delante del grupo camina una figura vestida de blanco,
vuelta hacia la izquierda, y una segunda con un atributo no identificable. Preceden dos figuras que marchan hacia la izquierda,
una de las cuales es un genio, pues tiene alas. El grupo representa
el viaje en carro tirado por caballos a Ja ultratumba acompanado
de un cortejo, quizäs alguno de los componentes con los atributos, y
de algún genio. En la ultima sección las figuras se hallaba, cuando
C.C. van Essen las examinó, muy borrosas ; se distinguian quizás
en ärbol y una figura a la derecha, vuelta hacia él, ala que segufa
un genio con las alas desplegadas y una puerta. El friso de figude sexo indiferenciado, apoya el brazo izquierdo en el hombro
ras termina con unas huellas de pintura y con una puerta. Algunas
de una dama ( ?), que se encuentra enfrente de él, con los brazos a
escenas descritas plantean el problema de la interpretación que
la espalda, y está en actitid de golpearla con un martillo, que soshay que dar a todas estas composiciones, en las que los genios, generalmente de color obscuro, intentan golpear a las personas con
martillo, defendidas a veces por otros genios, casi siempre de cotiene en su mano derecha echada hacia atrás (Lám. VI, tig. 9). En
elsegundo grupo se ven dos figuras desnudas; la de la derecha está
arrodillada, se tambalea un poco y levanta los brazos en alto ; una
clámide cuelga del hombro derecho y ondea al viento (Lám. VI,
fig. 8). Delante un genio ( ?), de color claro, colocado casi de perfil y
con los brazos dirigidos hacia adelante llegando a tocar a la persona de rodillas, la da un golpe horizontal con una lanza o martillo.
lor claro; ya hace años que Pallottino (3) escribió « dalle scene
della Tomba del Cardinale si puó inoltre supporre la presenza de
geni buoni, che contendono ai demoni dalla carnagione oscura le
anime dei defunti». Quizás para la fecha de la Tomba del Cardinale entre las creencias griegas que se filtraron en la religión
etrusca se hubieron introducido algunas del tipo de la expresada
(1) Tarquinia, col. 409.
(2) Otras veces las Lasas están sentadas en la misma puerta,
como en dos urnas
de los museos de Perugia y Palermo; cf. G. K&RTE, op. cit., lam. XCV, pp. 114 s.
(3) G. Kéare, op. cit., lima. XX 8, p. 93; LVI, pp. 65 s.; XCVII, pp. 1155. ; XCIX,
(1) C. C. van Essen, La
pp.
Tomba del Cardinale, láms. XXII-XXIII, figs. 143-144,
100 s.
(2) F. MesserscHMIDT, Nekropolen von Vulci, láms. 4-6, fig. 86, pp. 126 ss.
En esta
14-15, pp. 117 3.; Cl, I, p. 121; CXXVII a-b, pp. 187 ss., con dos genios delante de
tumba Amphiaraos está representado con la pierna derecha sobre una gran piedra
la puerta. J. M. BLÁzquez, Caballos en el infierno etrusco, lim. VII, p. 59 con el caballo
(lám. 9, fig. 84).
saliendo por la puerta del Hades.
(3) Tarquinia, col. 413 ; A. Neppr MODONA, op. cit., p. 231 : « Una teoría escatológica
(4) G. Korte, op. cit., lim. XLIX, 10, p. 58; L, 12, p. 59; LVII, 6-7, pp. 67 8.;
della ricompensa e della punizione doveve certamente esistere a base di quelle scene,
XCVI, 8, p. 115; CI, 1, p. 121; figa. 11-12, p. 67; R. Hernia, of. cit., lim. 55, 57, a;
ovi si assiste al contendersi di anime da parte di due démoni alati, che il colore e l’atıri-
A. Rumer, Die etruckischen Skulpturen, Berlin, 1928, lam. 27, E, 35, p. 26.
buto distinguono con sicurezza in buoni e cattivi geni».
Page 23
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)por Sócrates en el Fedón (108c) (+), de que los daimones en el viaje
(Censor., de nat., 1113) había enseñado: duplicem omnibus omnino
nobis genium adpositum. Esta creencia se hallaba también extendida
en el Mundo Romano; Lucilio en época republicana (Sa. XVI)
la habfa tomado de Empedocles (Plut., de trang. an., 15, 474B). Pervivia aun al final del Imperio, asi Servio (Ad Aen., VI, 743) admite
la existencia de genios buenos y malos: cum nascimur duos genios
$2
a la ultratumba son necesarios dadas las dificultades del camino.
Estos daimones benéficos serfan los que en la Tomba del Cardinale
aparentemente defienden a los difuntos. Pausanias (X, 28, 7) habla
de un daimón llamado Eurinomos que atacaba a los muertos y los
devoraba hasta dejarles sólo los huesos (?).
33
sortimur, unus est, qui hortatur ad bona, alter qui deprauat ad mala. Quibus
adsistentibus post mortem aut adserimur in meliorem uitam aut condemnamur
in deteriorem. Dos genios de caräcter contrario aparecen en la vida
del neoplatönico Juliano, uno antes de su elevacién al trono, el
segundo durante la preparaciön de la guerra contra los persas (Amm.
Marcell. XVI 12-13; XXV 2, 3). La existencia de genios que
atormentaban a los difuntos ha sido admitida por muchos autores
en la religión etrusca. En las escenas de la Tomba Tartaglia, s.
ın-ı1 a, C., Weege (1), seguido de otros varios investigadores (?),
como Ducati, Pallottino, Neppi Modona, etc, ha visto una especie
Quizás en Etruria había alguna creencia similar, representada
en este caso por los genios obscuros que intentan golpear a los difuntos.
Genios de aspecto juvenil y benigno, masculinos o femeninos, aparecen ya en la Tomba del la Pulcella, fechada en la
primera mitad del s. v, y abundan posteriormente en la pintura (3),
en los grafitos (*) y relieves (5). Genios alados de color obscuro
están pintados en la Tomba dell'Orco (*), en la Tomba degli Scudi,
aquí uno de ellos con dos martillos (7).
Genios ápteros de color
obscuro son probablemente los servientes de la Tomba Golini
que atienden la mesa de Hades y Persefone ($), el que en la Tomde « purgatorio» etrusco, donde los difuntos eran martirizados con
martillos e instrumentos de naturaleza incierta. La interpretaciön que encontramos mäs aceptable sobre las pinturas de esta
tumba es la propuesta por De Ruyt (*), quien cree que los tres varones
ba dell'Orco se halla ¡junto al daimon alado con dos recipientes
en sus manos y los que preparan el banquete infernal en la Tomba
Golini I (*),
La creencia en la existencia de genios buenos y malos estaba
extendida en Grecia, como lo prueban unos versos de Menendro
(Clem. Alex., Strom.,V, 260) : änavıı Salar dvdgi avunaglorara: |
que sostienen en alto unas rocas, son unos Altantes, documentados
en alguna urna; las tres composiciones representarfan respectivamente la despedida del difunto de su esposa, el viaje al Hades y la
llegada a la puerta infernal. Otros criticos han interpretado ciertos textos de autores latinos referentes a los tormentos en la ultratumba, como el impacto de las creencias etruscas sobre la religién
romana, asi el texto de Plauto en Cap., 998-1000: Vidi ego multa
saepa picta, quae Acchaerunti fierent | cruciamenta, uerum enimuero nulla
edbic yevouére, pvotaywyds tot Blov dyadós- xaxdv ydg dalpov' |
où vouatéov elvar Blov Blárrovra yonordy. Eukleides de Megara
(1) Sobre los daimones en Grecia cf, F. De Ruvr, Demoni nell’ arte greca en Rend. Pont.
Ac., XXXIII, 1961, pp. 93 ss.
(2) F. PouLsen, of. cii., fig. 41, p. 55.
adaeque est Acheruns | atque ubi ego fui in lapicidinis.
(3) M. Patrotrivo, Targuinia, col. 411. Un genio de color blanco es el que se encuentra a la puerta de una caverna, situada detrás de Gerión, en la Tomba dell’ Orco ;
Este pasaje, según Fraenkel (*), se inspira en las pinturas del
infierno griego, tan frecuente en la .Italia meridional, como las
citadas de los dos vasos suritälicos; otro pasaje plautino, Menechm.
ct, F. POULSEN, op. cit., fig. 37, p. 50; M. PaLLOTTINO, La peinture étrusque, p. 112.
(4) E. Germano, Etruskische Spiegel, Berlin, 1843-1897, passim; R. Pristers, Die
Etrusker, Munich, 1940, p. 119; G. A. Mansuetti, Studi sugli specchi etruschi en StEtr.,
143, también se inspira en estas pinturas.
XX, 1948-49, pp. 92 ss.
Los dos versos de Lucrecio (De nat. rerum, III, 1016-1017):
Carcer et horribilis de saxo iactus deorsum | uerbera, carnifices, robur,
(5) G. Kénre, op. cit., passim.
(6) F. Pouzsen, op. cit., fig. 36, pp. 49 s.; P. ROMANELLI, op. cit., fig. 27; H. Lei
SINGER, op. cit., fig. 94; P. Ducati, Storia dell’ arte etrusca, fig. 470.
(7) G. Grautout, op. cit., lam, CCCLXXXVIII, 1-2; P. Ducati, Storia dell’ arte
etrusca, fig. 549.
(1) Etruskische Molerei, figs, 27-28, pp. 33 s.
(8) F. Pouzsen, op. cit., fig. 32, pp. 39 s.; G. Giotiott, op. cit., lim. CCXLV; P.
2) M. PaLtorrexo, Tarquinia, col. 100; A. Nerp1 Mopona, of. cil., p. 231.
(3) Chanm, pp. 41 a,
Ducati, Storia dell’ arte etrusca, fig. 464.
(9) L. Barri, op. cit., lam. 80, p. 118.
(4) Plautinisches in Plautus en Philologische Untersuchungen, Berlín, 1922,
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J. M. BLÁZQUEZ
LA TOkiIMA “BEL CARDINALE
pix, lammina, taedaeque, se aducen frecuentemente por los comenqueda bien claro en la mencionada estela Felsina, donde son la
34
35
taristas, casi paralelos a la enumeraciôn de los tormentos de esclapersonificación de la muerte, siempre odiosa a los vivos, que no
vos cn la Asinaria (545 ss.) de Plauto, como tomados del folklore
romano, tal hipótesis, segun ha probado cl minucioso análisis de
De Ruyt(?), cs un contrasentido, pues para Lucrecio los tormentos,
con los cuales los hombres son afligidos, son sus propias pasiones.
No hay que olvidar que las dos grandes pinturas del infierno de
los etruscos y romanos de esta época, las escenas de la Tomba dell’Orco y el libro VI de la Eneida (550-627), se inspiran en el infierno
griego con algunos detalles de influencia etrusca ; el mismo Cicerón
al hablar del Hades (Tusc. disp., I, 5-6) enumera los mitos del infierno griego (2). El texto de Plutarco en Moralia, 567, es ajeno a
la concepción etrusca del Hades, tal como se representa en pinturas
-y relieves. Hay, pues, que concluir con De Ruyt, que en la literatura
latina no se conservan huellas de la creencia de un infierno etrusco
con tormentos (?). La existencia de enemigos peligrosos en el camino de la ultratumba, parece deducirse de un relieve de una urna volterrana que representa el difunto a caballo guiado por Caronte, seguido de una Lasa con un puñal en su mano derecka delante del pecho, debajo de caballo yacen por tierra un hombre y
una mujer, a los que quizás acaba de degollar la Lasa (4), Esta
representación dentro de la temática funeraria etrusca es única,
y su interpretación no cs clara. Un minucioso análisis de las escenas de la Tomba del Cardinalc, tal como lo hemos efectuado,
confirma la tesis expuesta brevemente hace años por De Ruyt (5) de
que todos los genios representados en ella tienen el mismo carácter
psicopompo, y todos ellos se asimilan: en sus funciones y atributos
a Caronte, como se deduce del hecho de que los genios de color
se conmucve por las lágrimas. Ninguna escena, crecmos, se puede
blanco arrastran, en unión de los de color obscuro, los carros en que
viajan al Hades los difuntos ; otras veces acompañan a los difuntos
que hacen el viaje a pie o conducen sus caballos; genios de color
blanco golpean también a los difuntos; el significado de la escena
interpretar como una verdadera lucha entre genios de distinto
carácter. La pugna entre los genios sería por llevarse al Hades a
los difuntos. La existencia de tormentos de castigo o de purilicación, como aparecen en cl libro VI de la Encida (621-625, 724-751),
en el viaje a la ultratumba o ya en el Hades, como la creencia en
una supcrior inmortalidad, conseguida mediante determinados
ritos, no se desprende de las escenas de la Tomba del Cardinale (1),
si bien es verdad que los libri Acheruntict etruscos enseñaban que con
el sacrificio de ciertos animales ofrecidos a determinadas deidades
las almas de los muertos conquistaban la inmortalidad y podían ser
vencradas como dei animales, deidades derivadas de las almas (?),
según los textos de Arnobio II, 62, Servio, ad Aen., III, 168 y Marziano Capella, II, 142. Arnobio escribe a este particular: Etruria
libris in Acherunticis pollicetur, certorum animalium sanguine numinibus
cerlis dato, diuinas animas fieri et ab legibus mortalitatis educiy Servio
que Lebeön había dedicado a este tema varios libros, La tegula
de Capua, cuya cronología se remonta al menos als. Iv a. C., es
un precioso documento original de estas ceremonias de sufragio con
prescripciones de ofrendas y de sacrificios a deidades infernales (*).
Tampoco la escena de esta tumba se relacionan con las instrucciones
dadas a los iniciados por los órficos para su viaje a la ultratumba,
tal como se conocen por las láminas de la Italia meridional y concretamente por las halladas en Thurioi y Petelia (datadas en lo
s. Iv-111 a. C.), por la encontrada en Farsalo de la misma época,
por las tres de Eleutherna del s, 11 a. C. y por la procedente de Roma
del s. 11 (*). Dos son los temas centrales de esta literatura érfica,
(1) F. Messerscumint, Griechische und etruskische Religion en Studi e materiali di storia
delle religioni, V, 1929, pp. 21 ss,
Un medio siglo después de pintarse la Tomba de!
Cardenale, en tiempo de la conjuraciön de Catilina, M. Porcio Cato se expresaba en
(1) Op. cit., pp. 225 ss. con la bibliografía sobre este punto.
(2) Para otros pasajes de Cicerón cf, F. Dz Ruvr, Charun, pp. 228 s.
(3) Sin embargo los instrumentos que llevan los genios en las escenas de la Tomba
Tartaglia, que aparecen también en mano de una Lasa en una urna (cf. KGRTE, op.
cit., lam. XCIV, 5, p. 114), tienen un aire sospechoso de ser objetos de tortura.
(4) F. De Rurr, Charun, pp. 62 s.
(5) Charun, p. 57.
.
los siguientes términos sobre las creencias de la ultratumba en Roma: credo falsa existimans ea, quae de inferis memorantur, diuorso itinere malos a bonis loca taetra, inculta, foeda atque
Sormidulosa habere (SatL., C, LII, 13).
(2) B. Nooara, op, cit., pp. 220 ss,; K. Cuemen, Die Religion der Etrusker, Bonn,
1936, pp. 17 ss.; F. Cumonr, of, cit., pp. 60s.
(3) M. Patcorrino, Eiruscologia, Milán, 1957, lam. LXV, p. 222 y 256.; A. Sorarı,
op. cit., lim. XXIX; E. Zin, AA, LXV-LXVI, 1950-51, fig. 8, col. 24.
(4) O. Kenn, Orphicorum fragmenta, Berlin, 1922, passim; F, Cumont, Lucréce et le
Page 25
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)la declaración del anima de que es de naturaleza y las instrucciones
dadas al muerto para su viaje a la ultratumba, que representan un
género completamente único en la antiguedad clásica y que para
encontrar una analogía hay que acudir al Libro de los muertos.
El texto más explicito en dar intrucciones para el viaje a la ultratumba es el contenido en la lámina de Petelia que dice asi: Edg%-
ces © ’Aldao Öduwv En’ doiotegà rory - ndo d' adri Aevxir
éotnxviay xundgiocor.- - tattnc, Tic xofvns pnde oyeddv Eureeddceras. - Evotoeis 6’ Etégav, tic Mvnpoovwns darò Aluyns - puyoòv
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6’ Eninpoodev fac. - Eineiv- y%s naïc
elui xai odoavov dotegdevtoc, - abrap ¿uol yévos otedvioy- Tode
6’ Tote xal adrol: - ôlym d'elui ain xai andAivuar. adda 667
alpa ypvyodr Üdwg ripopéov Ts Mvnpoosrns and Aluvns + - xad[tol
60]: óvoovo: nıeiv Oelnc an|ö xpv]ns - xai tor’ Exetr’ AlAAoıcı ue]
LA TOMBA DEL CARDINALE
37
la admite entre los etruscos a partir dels. v, no ha dejado la menor
huella en las escenas de la Tomba del Cardinale. Las gemmas
ctruscas representan a Hermes y una persona saliendo del suclo ;
algunos fragmentos érficos describren la purificaciôn de las almas en
el Acherón, la metempsicosis en cuerpos de animales, la bienaventuranza de los iniciados y el viaje (7). Según Diodoro (1 96, 4
ss.) los tormentos de los impios se pintaban en el libro örfico suritalico del Hades. De ninguna de estas creencias queda el impacto en
las pinturas de la Tomba del Cardinale, segun creemos.
El tormento de Sisyphos aparece en vasos suritálicos y griegos (?)
que acusan influencia órfica en la concepción del Hades, como en
la änlora de Munich, datada hacia el año 500 a. C. con un tema
que aparece también en la Lesche de Delfos, pero este es una composición que los etruscos reciben de los griegos, y que por si sólo
Heweoow dvd£eıls]. La creencia órfica en la metempsicosis, a pesar
de que Furtwängler (*) apoyado en las representaciones de gemmas
no puede esta influencia en la tumba tarquinese (°).
symbolisme pythagoricien des enfers en Rev. Phil. Litt. Hist. anc., 44, 1920, pp. 229 ss. Sobre
las creencias órficas ci. M. NiLssoN, Griechische Religion, II, Munich, 1950, pp. 223 ss. ;
KR. Perrazzont, La religioni misteriche nel mondo antico, Roma, 1953, pp. 39 ss.; A. ALérlica, se representan frecuentemente dioses infernales, ringuna escena se parece en
(1) O. Kern, op. cit., pp. 300 ss. En vasos suritálicos. muchos de ellos de influencia
VAREZ DE MIRANDA, Las religiones mistéricas, Madrid, 1961, pp. 91 ss.; L, Roucrer,
La religion astrale des pythagoriciens, Paris, 1959. Algunas láminas órficas traducidas y
comentadas en J. Harrison, Prologomena to the Study of Greek Religion, Cambridge, 1903,
pp. 57 ss.; Macmioro, Rivista Indo-Greco-Italica, IX, 1925, pp. 24955. Admite este
influjo en Etruria A. Ruwpr, BphW, 1933, 1267. Sobre el orfismo y pitagorismo en
Italia, cf. J. Carcormo, La basilique pythagoricienne de la Porte Majeure, Paris, 1954, pp.
161 ss.; Ip., De Pythagore aux apôtres, Paris, 1956, pp. 24 ss. Sobre la difusión del pitagorismo en Roma durante la República, cf. L. FERRERO, Storia del pitagorismo nel Mondo
Romano, 1955; P. C. Sesrieri, Riflessi dell’ orfismo in Etruria en StEtr., XII, 1939,
pp. 249 ss,
(1) Die antiken Gemmen, Berlin, 1900, III, lam. XXI, n. 65-72, p. 203, pp. 254 ss.
Quizás aludan a algun mito desconocido. En algun vaso suritálico (E. Prunı, M Zeich.,
fig. 797) se represente a Ulises hablando con Tiresias, tema que en arte etrusco se encuentra en el sarcófago de Torre San Severo, que sale del suelo, pero esta escena no es,
creemos, la que se halla en las gemmas etruscas, pues aquí el que llama a la persona del
Hades es Hermes. Este dios en algunas pinturas vasculares griegas está presente en el
momento en que Perséfone sale de la tierra, llamada por Zeus (W. Kramer, Die Malerei der Griechen, Stuttgart, 1958, fig. 48; G. Rıouter, Red-Figured Athenian Vases in the
nada a las de esta tumba. (K. Scuavensura, Die Totengotter in der unteritalischen Vasenmalerei en Jdl, LXXIII, 1958, pp. 48 ss.).
(2) E. Prunz, op. eit., fig. 283 ; A. Cook, Zeus. A Study in Ancient Religion, Cambridge,
1940, ILI, fig. 262, p. 399 ; J. D. Beazuey, Attic Black-Figured Vase-Painters, Oxford, 1956,
passim.
(3) También A. Grenier, Les religions étrusque et romaine, Paris, 1948, p. 62, niega
la existencia de suplicios y la influencia del orfismo en las representaciones funerarias
etruscas; es contrario a esta influencia igualmente C. C. van Essen, Did Orphic influence
on Etruscan Tomb Painting exist?. Sin embargo las fuentes hablan de la difusión del
orfismo entre los etruscos, Plutarco (Symp., VII, 7, 1) menciona al etrusco Lucio que
hablaba de Pitágoras entre sus compatriotas y afirma que los etruscos guardaban muchas
de sus enseñanzas; Jamblico en la vida de Pitágoras (27, 127) nombra un etrusco,
Nausitoo, que seguía la doctrina pitagórica; según Clemente Alejandrino (Strom., I,
14, 62), Aristóteles, Aristoxenos y Theopompo tuvieron a Pitágoras por un tirseno.
Sobre la visita de Pitágoras a Etruria hablan Aristóteles en Apollonio (Mirab., 6),
Ausonio (Epist., XIV, 70) y Diodoro (X, 3). Cicerón (De republica, II, 15) del legendario rey Numa escribe: regem istum Numam Pythagorae ipsius discipulum. Una tardia
leyenda recogida por Porphyrio (Pyth., V, 10) dice que Pitágoras era hermano de Thyrrhenos. La fábula de Pitágoras etrusco, muy en boga en el s. I, no pudo salir, como
Carcopino (Basilique pythagoricienne, p. 182, n. 2) indica, más que de un medio etrusco
Metropolitan Museum of Art, Londres, 1936, lam. 124, pp. 156 ss.) pero este tema no es
o etrusquizante. Vacano (Die Etrusker und das Welt der Antike, Hamburgo, 1961, pp.
el tratado aqui, pues la persona que sale del suelo es un varén. Hermes en funciones
52 6. admite la influencia órfico-pitagórica en Etruria, pero apoyado en los textos.
de psicopompo aparece en Etruria en un bronce de Spina (L. Laurenzi, Mostra del-
Herbig (Zur Religion und Religiosität der Etrusker en Historia, V, 1957, p 131) tampoco
P Etruria padana e della città di Spina, Bolonia, 1960, lam. LXXII, p. 350), fechado hacia
la admite Weege (Etruskische Malerei, p. 27 8.), que defiende este influjo, reconoce que
el año 400 a.C.
« Monumentale Zeugnisse für die orphisch-pythagoreische Lehre in Etrurien hat man
Page 26
Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)Tampoco hay influencia, ni atributos de los cultos dionisiacos,
tan extendidos en Etruria (Liv., XXXIX, 9), que de aquí pasaron
a Roma,
y originaron la dura represión del edicto de Bacchanalibus
del año 186 a. C. y tan relacionado con las creencias de ultratumba (1)
que el propio Caronte en una crátera de Vulci de finales del s.
Iv a, C. viste el traje dionisiaco y el difunto lleva un tirso (?), al
igual que en un sarcófago (3). Las escenas de la tomba del Cardinale hay que interpretarlas, usando las mismas frases que escribió
bisher vermisst.
Eine vereinzelte Vasendarstellung
und ein paar etruskische Skarabacen des fünften bis vierten Jahrhunderts hat Furtwingler darauf bezogen».
En el
yo
da
trat
+" e
pE+atiAh
39
De Ruyt (1), como « une sorte de film où les diverses conceptions
étrusques de la mort et du voyage vers l’au delà ont donné lieu à
une longue série d’épisodes indépendants, irrégulièrement séparés
par des portes en arc et que nous décrirons donc isolément, suivant
le rôle qu’y jouent les démons de la mort» (*), Confirman igualmente la frase que escribió Pallottino (*), aceptando la tesis de De
Ruyt: « La morte stessa & concepita come un rapimento da parte
dei démoni...» y la de Messerschmidt: « Eine Interpretation aus
orphischen Ideen heraus ist also weder möglich noch notwendig»,
referida a la Tomba dell’Orco (*).
J- M. BLAzquez.
mencionado stamnos
de Cerveteri la persona representada con lira entre dos genios
etruscos, creemos siguiendo a Beazly, es una dama y no Orfeo. Las escenas de la Tomba
dell’ Orco son tipicamente griegas y no prueban, como cree Weege, influencias órficas
(1) Charun, p. 57.
en las creencias etruscas de la ultratumba. Del hecho de que las pinturas de la Tomba
(2) Sobre el Caronte etrusco como personificacién de la muerte ci. ademäs F. Dz
deli’ Orco se inspiren en la Nekyia que pintó Polignoto, que es de influencia órfica, no
Ruyt, Charun, l'âme et le griffon sur deux stamnoi étrusques en ArchCi., X, 1958, pp. 97 ss.
se puede deducir la existencia de esta influencia en las creencias etruscas de ultratumba,
También J. M. BLÁzquez, Caballos en el infierno etrusco, p. 44, donde el autor interpreta
pues el artista etrusco muy probablemente copió un tema de Grecia sin captar su signicomo personificacién de la muerte una cabeza de Sileno en una estela felsina.
ficado órfico, como se deduce de la presencia en esta misma tumba del episodio de
(3) La religione degli Etruschi en N. TuRCHI, Le religioni del mundo, Roma, 1950, p. 320.
Polyphemo, que aparece ya en Etruria en la mitad del s. vn a.C. en la célebre crátera
Acertadamente P. J. Rus (An Introduction to Etruscan Art, Copenhague, 1953, p. 115)
de Aristanothos (B. Schweitzer, Zum Krater des Áristonothos en RM, 62, 1955, lam. 40,
ha escrito : « Death is the common theme ; but we see it illustrated, or rather hinted at,
pp. 78 ss.) y hacia el año 520 en una hydria ceretana (G. Rıchrer, A Handbook of Greek
in different ways».
Art, Londres, 1959, fig. 422, p. 303. Réplicas griegas en M. Robertson, op. eit., pp. 42 ss.,
de mitad del s. vn a.C.) y en els. 111 en un relieve (S. PaoLierı, Origini e diffusione delle
nave etrusco-ttaliche en StEtr., 28, 1960, lam. LI, fig. 17, p. 229) y que no tiene que ver
nada, ni con el orfismo, ni con la pintura de Polignoto, cuya fuente es el libro XI de
la Odisea, y un poema titulado Minyade atribuido a Pródicos de Focea, poeta del s. vi,
que narraba la bajada de Orfeo a los infiernos.
Las pinturas de la Grotta Tartaglia
(lám. XIII), que Weege (Etruskische Malerei, p. 33) jdescribe como « die Seelen werden
offenbar allen möglichen schmerzhaften Prüfungen unterzogen, an den Händen aufgehängt, die nackten Körper mit Hämmern und anderen Marterwerkzeugen bearbeitet, sie werden mit Fackeln gesengt, müssen, wie es scheint, auf einer wahrscheinlich
glühenden Platte die Probe bestehen und werden schliesslich zum Tore zurückgeführt
und entlassen» y que juzga ser debidas a la influencia órfica-pitagórica, ya se ha visto,
que la interpretación propuesta por De Ruyt, parece mucho más aceptable.
Quizás
la confirmación arqueológica de estas fuentes que hablan de influencia órfica entre los
etruscos, sea una tablilla encontrada en Tarquinia, que Guarducci cree sea una lámina
Órfica, gemela a las halladas en el sur de Italia (M. Guarpucci, Le laminette auree con
iscrizioni orfiche e Pobolo di Caronte en
Rend. Pont. Acc., XV,
1939, p. 88), fechada probablemente en el s. rv.
(1) M. Parzorrino, Etruscologia, p. 222 ; A. Brunt, Liber Pater, Paris, 1953, pp. 7055. ;
cir. resefia de M. PALLOTTINO en StEtr., XXV, 1957, pp. 604 ss.
(2) F. De Ruyt, Charun, fig. 19, pp. 49 s.
(3) A. Bruuz, op. eis., lim, 11.
(4) F. MESSERSCHMIDT, Griechische und etruskische Religion, p. 28.