Jamblicho y el descenso del alma: sintesis de doctrinas y relectura Neoplatonica

Auteur
Garcia Bazan, F.
Publié dans
Syllecta Classica
Année
1997
Sujet
SOUL
Langue
Español
Catégorie
B3 Jamblique
Numéro d'archive
2824

Ouvrir le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)

Afficher le texte intégral21 pages

Page 1

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
Garcia BA. García BAZAN, Francisco. - Jámblicho y el descenso del alma: síntesis de doctrinas y relectura Neoplatónica. SyllClass 1997 8 : 129-147. + famblichus' only extant reference 10 Gnostic doctrine (De anima 375, 9) is about the cause of the soul's descent, and suggests an exchange of ideas between Gnostics and the neoplatonists after Plotinus' death, since Plotinus had no knowledge of this doctrine.

Page 2

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
AA A AA a i i ILL F. Garcia Bazin: Jimblico y el Descenso del Alma Li 41 129 . SMULEETTY CUS S A è VI Jmblico y el Descenso del Alma: Sîntesis de Doctrinas y Relectura Neoplatonica Francisco Garcia Bazin Comenzaré recordando un pasaje del De Anima en el que Jimblico al tratar de las funciones y operaciones (&pya) del alma desliza una corta frase sobre la opini6n de los gnésticos acerca de la causa de la cafda del alma, en medio de otras pertenecientes a conocidos filésofos griegos. Si la importancia que le atribuyo a algunos aspectos del pasaje no me desvfa, entonces, serfa posible avanzar sobre otros rasgos del pensamiento temprano de Jimblico que se pueden relacionar con este texto. Al examinar los actos del alma en relaci6n con su sustancia propia dice en este momento Jimblico: Plat6n y Pitfgoras colocando al frente la sustancia del alma como sobrenatural y generadora de la naturaleza ensefian que sus actividades son més dignas y mds venerables que las de la naturaleza. Tampoco la hacen originarse desde la naturaleza, sino que sostienen que ella dirige desde sî y en sf las propias actividades y que cuantos movimientos hay en ella bellos y sabios poseyéndolos por encima de la naturaleza, la exaltan en sf misma. Pues bien, ya también entre los plat6nicos muchos disienten, unos, como Piotino y Porfirio, congregando en un solo orden y en una sola idea las especies, las partes y las actividades de la vida, y otros, como Numenio, haciéndolas esforzarse en la lucha, otros, como los discipulos de Atico y Plutarco, poniéndolas de acuerdo a partir de los que se combaten. Éstos igualmente dicen que puesto que preexiste a los movimientos desordenados e irregulares, ellas avanzan para adornarlos y ordenarlos y de este modo combinan el concierto a partir de ambos, siendo causa de las operaciones de los descensos, segiin Plotino, la alteridad primera, pero segiin Empédocles, la hufda primera de Dios, segiin Herdclito, el reposo en el cambio, segtin los gnésticos, un desvarfo o una desviaci6n y segin Albino, el juicio errado del libre albedrio. Sin embargo, los que se distinguen de los anteriores, por su parte, agregan el mal al alma a partir de los apéndices venidos de afuera, segiin Numenio y Cronio; en ocasiones de los cuerpos mismos también, segiin Harpocracién, y de la

Page 3

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
naturaleza y de la vida irracional, la mayor parte de las veces, segiin Plotino y Porfirio.! EI comentario con su correspondiente doxograffa, llega cuando Jimblico ha definido la naturaleza del alma y de acuerdo con ella las facultades y actos que le corresponden y el modo como le pertenecen, por oposici6n con otras corrientes de pensamiento. En esta situaci6n ya le serà posible abordar mfs adelante la ensefianza sobre el descenso. Si Aristételes, debemos entender a diferencia de todos los demfs, ha proporcionado una caracterizaci6n del alma sobre las notas del movimiento (xivmots), el conocimiento (yv@ors) y el cardcter sutil (XemtétnTos) 0 incorpéreo (domparos), esta definici6n confusa e incompleta, se puede perfeccionar, si nos orientan el rigor metédico y reflexivo y la tradici6n. Comienza, por lo tanto, Jimblico con el estudio del alma como sustancia (ovota). Elimina las posturas corporalistas por insuficientes y las distingue de las posturas mejor sustentadas que consideran distintamente la esencia del alma como incorpérea y autosubsistente, separada del cuerpo y aut6noma. En este plano se colocan los platénicos. Pero advierte enseguida, que afirmar la homeomerfa anfmica sobre la base de la sola incorporeidad sin tener en cuenta la claridad y distincién que corresponde a la concepcién independiente del alma es fuente de confusign e indiferenciaci6n interna. Ha sido este el error de Numenio, de Plotino, de Amelio y de Porfirio que al no haber mostrado la distinci6n debida entre el Intelecto y el alma, han hecho que ésta sea al mismo tiempo que alma, Bien, Intelecto, dios, ingel, demon y héroe.2 Este procedimiento ha impedido definirla como lo que es, o sea, una realidad propia, separada de lo superior a ella, el nous, y diferente también de lo inferior a ella, el cuerpo, porque es “‘el término medio’ (tò péoov) entre lo divisible e indivisible,” un mixto de intelecto y cuerpo como /ogos. No el ser que realmente es, sino un modo de ser que se presenta en diferentes estados. Visién intelectiva inestable. Principio de vida y movimiento como sustancia intermedia que tanto puede permanecer firme en la captaciGn intelectiva total consciente, conservando integras sus facultades y actividades superiores, como siendo ella misma autopercibirse con debilidad, automanifestindose igualmente como vida con capacidades y actos inferiores. Su sustancia propia es intermedia, entonces, porque tanto no cambia como entidad que ve, cuanto esa misma visién muestra diversos y peculiares grados entitativos de perfecci6n y claridad. Por eso, a la inversa, si por un lado es débil en su condiciòn ruin, por otro, por su condici6n de mixto, aspira a la 1 Cf. Ioannis Stobaei, Anthologium, C. Wachsmuth y O. Hense, eds., vol. 1 (Berlin 1884) 374.14-375.18. Los ecos de Plotino, Enéada 4.8.1 y 5, se hacen sentir. Sobre los testimonios de Numenio, frs. 42 y 43, ver mi versi6n y comentario en Ordculos Caldeos con una Seleccion de Testimonios de Proclo, Pselo y M. Itdlico. Numenio de Apamea, Fragmentos y Testimonios (Madrid 1991) 288-9. 2 “Segtin esta opinién el alma en su sustancia entera en nada difiere del Intelecto, de los dioses y de los géneros superiores” (De Anima 365.19-21) y ver C.G. Steel, The changing Self: A Study on the Soul in Later Neoplatonism: Iamblichus, Damascius and Priscianus (Bruselas 1978) 23ss., teniendo en cuenta a P. Hadot, Porphyre et Victorinus, vol. 1 (Parîfs 1968) 339, nota 4.

Page 4

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
F. Garcia Bazin: Jamblico y el Descenso del Alma elevaci6n de sus potencias y actos peculiares. Entidad doble, al mismo tiempo —_ — A n_— n se Cn inmutable y mudable, indivisible y divisible, notas que caracterizan al Intelecto y al cuerpo, respectivamente, y que no la confunden, por lo tanto, con ninguno de ellos. Si esta esencia propia no se conoce, tampoco se conoceràn sus propiedades internas y se difundirà la confusi6n de lo indistinto, a lo que ha colaborado una vertiente platénica.3 Esta posici©n se ratifica cuando se aborda el otro tema central de la primera parte del escrito, la reflexi6n sobre las potencias anfmicas. Pues si se considera con Platén y Pitàgoras que el alma se presenta en sf o en un cuerpo, lo mismo sucede para sus potencias. Pero éstas son diferentes de acuerdo con las diferencias de modos de ser del alma, correspondiéndole tanto las facultades racionales como las no racionales, pues lo que no le corresponde propiamente es la facultad inteligible 4 “Sin embargo la doctrina que al menos se opone a ésta separa al alma en tanto que generada 3 segunda desde el Intelecto como una realidad diferente, e interpreta lo de ella junto al Intelecto como dependiente del Intelecto, junto con la existencia totalmente propia, la separa también de todos los géneros superiores, y le asigna una definicién propia de su sustancia, bien el término medio entre lo divisible e indivisible <y de los géneros corpéreo e in>corpéreo, o la plenitud de las razones universales, o el servicio para la demiurgia después de las ideas, o la vida que tiene vida en sf misma habiendo venido de lo inteligible, o bien la procesién de los géneros del ser realmente total en una sustancia inferior. El mismo Platén, Pitàgoras, Aristételes y todos los antiguos de los que se celebra el gran nombre por su sabidurfa se vuelcan enteramente sobre estas doctrinas, si se rastrean sus doctrinas detenidamente. Nosotros trataremos de componer un tratado sobre ellas de acuerdo con la verdad” (De Anima 365.22-366.11). Y refiriéndose al alma particular: “Lo que es producido desde los géneros universales ms divinos como alguno dirfa con conceptos innovadores” (De Anima 367.34). Ratifican esta postura los testimonios de Simplicio (De Anima 3.2a) y Prisciano en el Comentario sobre la imaginaci6n . . . de Teofrasto (cf. E. Lévèque en Les Ennéads de Plotin, MN. Bouillet, ed., vol. 2 [Parîs 1859] 631, nota 2). La explicacién de Jimblico sobre la opinién similar de Arist6teles se encuentra asimismo en Simplicio, De Anima, prefacio (ibid., 631, nota 5), a lo que se debe agregar la interpretacién que hace de la l6gica surgida de la conjuncién de Platén con Arist6teles a través del Pseudo Arquitas (cf. Simplicio, In Aristotelis Categorias Commentarium 2.9-26 (I. Hadot, Simplicius, Commentaire sur les Catégories, vol. 1 [1990] 5-7) y ver B. Dalsgaard Larsen, “La Place de Jamblique dans la Philosophie Antique Tardive” en “De Jamblique à Proclus,” Entretiens sur l’Antiquité Classique 21 [Genève 1975] 11ss.). Sobre la definici6n neoplat6nica escolar del alma como intermediaria retomada en sentido propio por Jimblico, cf. Porfirio, Sententiae ad Intelligibilia Ducentes V y ver A. Smith, Porphyry's Place in the Neoplatonic Tradition (The Hague 1974) 47ss. “Plotino le quita las potencias irracionales, las sensaciones, las representaciones sensibles, 4 los recuerdos y los razonamientos. Sélo lo razonable puro tiende hacia la esencia pura del alma, en tanto que posee una potencia connatural a la idea de la sustancia del alma . .. Platén produce potencias de sf mismas y de los vivientes, dividiendo cada una segtin el tipo de vida. Plotino y Porfirio declaran que las potencias convenientes a cada parte del universo son emitidas por el alma y precisan que las vidas, como quiera que esto sea posible, que segiin este modo han sido emitidas, se desvanecen como sucedea los seres naturales salidos de la semilla cuando la semilla corre subiendo hacia sf. Pero quizàs se podrfa pensar innovadora y no inverosfmilmente que éstas también existen en el universo y que no se destruyen. Tales siendo las potencias mas comunes hay también otras potencias del alma que le son propias, sin constituir, sin embargo, una parte esencial, como la memoria que es retencién de la imagen” (De Anima 369.20-370.13). Ver asimismo Simplicio, In Aristotelis Categorias Commentarium 374.24ss. (Lévèque [més arriba, nota 3] 637, nota 2 y AJ. Festugière, La Révélation d’Hermès Trismégiste, vol. 3 [Parîs 1953] 196). La caracterizacién de Jamblico de las potencias anfmicas segiin Plotino es bastante completa e indica cémo ha cambiado su exposici6n en relacién con Platén al haberse aproximado a la psicologfa aristotélica (cf. H.J. Blumenthal, Plotinus’ Psychology. His Doctrines of the Embodied Soul [The Hague 1971] 20-44). Cf. D.P. Taormina, “Le Dynameis dell’ Anima. Psicologia ed Etica in Giamblico” en The Divine

Page 5

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
Pero también el alma se distingue por sus actividades. De este modo al haberse admitido con Plat6n que el alma tiene una vida doble, independiente y en comunicaci6n con el cuerpo, se puede advertir que poseerà también funciones que ejecuta que son sélo de ella (el entusiasmo y la intelecci6n inmaterial) y otras que son comunes a ella y al ser animado, como la sensaci6n, aunque entendiendo que la causa de estos actos es el alma segtin sea la modalidad de existencia que posea en cada caso.6 Ahora bien, si segrin la independencia o composicién se advierte que hay diversas actividades del alma de las que siempre ella es el origen, se debe sostener que estos actos seràn diferentes por su perfecci6n y seràn diversos, porque admiten una clasificaci6n segtin géneros y especies anfmicos: unos seràn del alma universal, otros, puros e inmateriales de las almas divinas, y diferentes los eficaces de los démones, los grandes de los héroes, los mortales de los animales y hombres y los restantes.7 Es ahora cuando Jimblico teniendo presente un momento clave en el desarrollo de la ensefianza de Plotino sobre el alma, la Enéada 4.8: “Sobre la bajada del alma a los cuerpos,” completa el cuadro de los actos que cumplen las almas y con ese fin toma en cuenta el origen de su estado actual en el mundo. Al ampliar el enfoque introduce, entonces, un nuevo elemento de andlisis que se relaciona con el descenso del alma y que anticipa asf su subsiguiente tratamiento. A esta observaci6n preliminar pertenece, pues, el contenido del pasaje lefdo. Pero para esclarecer su Iamblichus. Philosopher and Man of Gods, H.J. Blumenthal y E.G. Clark, eds. (London 1993) 30ss. 5 Cf. De Anima 368.3. Ver De Mysteriis 3.3. 6 Cf. De Anima 370.14-372.2. Cf. asimismo De Mysteriis 3.4-5 teniendo en cuenta las distinciones de A. Sheppard en The Divine Iamblichus: Philosopher and Man of Gods (mfs arriba, nota 4) 138-43. 7 “Pero habrfa otra opinién no desechable, la que clasificando los actos de las almas segtin géneros y especies, harfa unos los de las almas totalmente universales, otros, los puros e inmateriales de las almas divinas, diferentes los actos eficaces de las dem$nicas, los grandes de las heroicas, los mortales de los animales y de los hombres, e igualmente los restantes. Hechas estas divisiones también los enlazados a éstos encerraràn la distincién semejante. Porque los que extienden por doquier un alma tinica y la misma en género o especie como parece hacerlo Plotino . .. Pero los que habiéndolas distribuido con superior firmeza y habiendo sostenido que las procesiones primeras, segundas y terceras de las sustancias anfmicas proceden hacia adelante diràn (. . .) que los actos de las almas universales, divinas e inmateriales se completan también en la esencia, pero de ningiin modo estarfn de acuerdo en que los de las particulares en una sola especie y divididas en los cuerpos seràn idénticos con los actos que cumplen ... Digamos ya también, por consiguiente, que los actos de las almas universales y més divinas son no mezclados por la pureza de su esencia, pero que los de las materiales y divisibles no son igualmente puros. Y los de las almas que ascienden y se liberan de la generaci6n se despojan por lo demés de los cuerpos, los de las que descienden se entrelazan y entremezclan a los cuerpos de miiltiples formas. Y los de las almas que tienen por vehfculo espfritus de forma constante también por medio de ellos realizan ffcilmente lo que han querido y muestran sin trabajo sus actos de lo alto; pero los de las almas sembradas en cuerpos més sélidos y presas en ellos se impregnan de algiin modo de su naturaleza. Del mismo modo los de las almas universales convierten hacia sf lo que gobiernan, pero los de las particulares se convierten hacia los cuerpos que cuidan” (De Anima 372.15-374.8). Ver De Mysteriis 1.4, 2.1-2 y més arriba, nota 3.

Page 6

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
F. Garcîa Bazin: Jimblico y el Descenso del Alma 133 oportuno recurrir sentido en el aspecto al que nos vamos a limitar en la exposici6n, es iòn cosmològica concepc su a lo que opinan sobre el descenso del alma inseparable de o. Jimblic propia Plotino y los gnésticos en comparaci6n con Concepcibn Cosmognica y Descenso Animico a) Plotino del Intelecto, Plotino considera que el alma como irradiaci6n o imagen e por las miiltipl y esencia por Una e. multipl y una es inmortal e incorpérea, virtual es icidad multipl La ce. permane siempre que unidad una de s manifestacione mundo del ra propia del alma como uno y todo y la multiplicidad actual como animado sensible como un todo que se extiende temporal, espacial e individualmente de forma de la cosmogonfa inseparable del uno y todo anfmico. De esta manera la descripci6n psicogonfas 8 as sucesiv de légico orden el segtin va acompafiada de la descripci6n Intelecto es un del ente perman y directa visi6n como o univers EI alma del emente en Jas Logos universal, la razén total césmica que se refleja inmediata y sensibl , figura, nimero incluye que esferas y cuerpos celestiales. De este modo la astronomfa pureza, la traduce e ivament discurs que e proporciones y movimientos, serà la epistem o, univers del r superio zona la de os ordenad s inmortalidad y eternidad de los cambio se no que y firme siempre alma, del circular y estable ento arrastrada por el movimi astros.? de los inclina hacia afuera del Intelecto y la Tierra participa de la naturaleza iòn y de E1 mundo inferior a los astros, sin embargo, es el mundo de la generac amente orgànic an combin se que los movimientos irregulares de los individuos en los e el blement inagota repite se que el en y muerte y nacimiento, crecimiento, declinaci6n desde esto y , espacio el y tiempo el en ades capacid sus y reemplazo de los individuos el hombre hasta los organismos vivientes minimos que pululan en la Tierra. su principio, el Lo sefialado es posible, porque la vida, es decir, la presencia de alma, llega hasta los confines de la materia sensible.!9 del alma Hay que distinguir, por lo tanto, la generacién de la materia a partir eza que natural la por ci6n informa su de amorfa, y ida como su postrer imagen indefin Del ca. especffi y l corpora vital, aciòn organiz de re vislumb le otorga la primera organico, mismo modo igualmente se debe distinguir la generaci6n del cuerpo incapaz tkoL, omeppar Agyo instrumental y de especificidad particularizante, por los verse F. Garcîa Bazin, Por una parte cf. Enéadas 4.3.9.12-51 y 10.113 (puede 8 [Buenos Aires 1982] Shankara y Plotino en Materia la de Doctrina La Neoplatonismo y Vedanta. 4.9. 42-44), por otra, cf. Enéadas 4.2.1 4255. y 2.4088.; antes 4.7.10.41ss.; Cf. ibid., 3.84 y 5; 6.3.16.13-24 (Respublica 525a y ss.) y 9 44.22.15 hasta 27 al final y 6.7.11 y 12. Cf. ibid., 3.4.1 y nota 8 més arriba.

Page 7

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
de elevarse sobre la capacidad vegetativa anfmica, de la animaci6n de esas mismas razones seminales por el alma que le ha tocado en parte o su alma particular, que le proporciona vida organica individual.!! Se dan, por consiguiente, en las Enéadas sucesivas irradiaciones o manifestaciones en degradaci6n de un alma vinica que permanece firme junto al Intelecto: 1) el alma sin ningiin tipo de resistencia Ilega hasta el lfmite en el que su poder de expansi6n o difusi6n se extingue: el sustrato material; 2) el alma se ve a sf misma borrosamente como una vida dadora de vida al cadiver material; 3) el alma desgrana sus capacidades intelectiva-racional, sensitiva y apetitiva animando por partes las moradas que le ofrece su anterior autoconciencia general, confusa o especffica; 4) el alma con plena claridad de visin directa ejercita su capacidad intelectiva manifiesta en el movimiento inmutable de las esferas y menos evidente en el gobierno de los seres inferiores del universo sin dejar de ocuparse de él, pero de ninguno en particular. Este es el ideal que duerme en cada hombre y que es idéntico al que cumple el alma universal.!2 EI tema relevante del descenso del alma, por lo tanto, segtin Plotino, no toca al alma del universo, pero tampoco al alma natural, que prosigue con normalidad el proceso anfmico de emanacién por contemplaci6n, como totalidad productiva de los organismos especfficos, sino que correspondea las almas que vienena vitalizar a esos organismos y que poseyendo capacidades de ejercicio incorpéreas, sin embargo, las ponen al servicio de las partes y asî se particularizan, con ello animan y embellecen al mundo, pero también rebajan su potencia preocupandose o limitfndose a una parte.!3 Por eso la venida de las almas es al mismo tiempo voluntaria y forzosa. Voluntaria porque hay capacidad para regir a la parte y esto Ileva a un movimiento espontàneo de descenso en el todo ordenado naturalmente, forzosa, porque hay un Ilamado desde el cuerpo orgànico que exige el descenso para completarse. Este aspecto del descenso no es ciertamente querido por el alma animadora, puesto que no es lo mejor para ella, ya que implica el riesgo de la reencarnaciòn y el encierro césmico cfclico, pero se combina con el anterior y esto le posibilita mejorarse por la virtud de manera que consiga recuperar su verdadera esencia para residir en el cuerpo particular como si no estuviera en él, sino gobernindolo como alma universal. Pero el perfeccionamiento virtuoso serfa incompleto, si no se pudiera experimentar el arquetipo de la virtud pirersc:en too en Ccacdia Il Cf. Enéadas 44.13.14 y 20 y 3.8.2.27-34. AI hablar de “cuerpo especîfico” nos referimos al conjunto que Plotino denomina “tal cuerpo,” es decir, el “cuerpo vivificado” o “caracterizado,” més formado que el simplemente viviente y que se ofrece como el receptàculo conveniente para recibir al alma particular. Ver las indicaciones de Blumenthal (mds arriba, nota 4) 61 y 65 y el largo desarrollo de J. Igal, “Aristételes y la Evoluci6n de la Antropologfa de Plotino,” Pensamiento 35 (1979) 315- 46. Las diversas exégesis gnésticas de Génesis 2.7 en torno a la plasmaci6n del hombre y al “soplo de vida” que sobreviene al pneumatico y asî deja de ser reptante, tienen en cuenta implicitamente esta concepciòn antropolégica (cf. A. Orbe, Antropologia de San Ireneo [Madrid 1969] 67ss.). 12 Cf. Enéadas 4.8.1 45-7.33; 3.93. Cf. ibid., 4.7.13; 3.1.8; 3.4.1-6; 43.4y6y 14 y.15,

Page 8

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
forma humana inteligible e incluso elevarse ms arriba, hasta unificindose plenamente entrar en contacto con lo Uno, por eso, queda una garantfa y la cafda del alma no es total y su parte inteligible permanece siempre en lo alto. Se trata de una difusi6n cuyo centro permanece estable para poder intelectivamente recomponerse.!4 Tiene raz6n, por lo tanto, Jamblico cuando como hemos visto, alude en el Il IV F. Garcia Bazin: Jamblico y el Descenso del Alma pasaje que nos ocupa por dos veces a la causa de la cafda del alma para Plotino. Una vez se refiere a la causa inmediata y real, el alma vegetativa que como principio de la generaciòn orgsnica apela a la animaci6n que le brinda el descenso del alma del individuo!5 y, la otra, a la causa mediata y diltima, a la alteridad o diferencia, principio del sustrato material, que desde la materia sensible se organiza por los Agyor omeppariot especfficos y llama a los principios anfmicos particulares que le dan vida orgfnica.!9 b) Los Gnòsticos Pero lo descripto en las Enéadas no funciona igualmente entre los gnésticos. En este tema de la cosmogonfa y el descenso del alma la realidad actia al revés para los gnésticos, por eso Plotino se irrita contra estos aparentes plat6nicos y no sabe muy bien adénde asestar los golpes de su critica. Para el gnéstico primero se cumple el descenso del Intelecto a causa de la cafda (opd\pa) de Soffa u ocultamiento del Pleroma, después viene la creaci6n demivirgica visiblemente plasmada (material y psiquica), corrupta, ilusoria, falsa y transitoria, aunque al mismo tiempo, paralela y encubiertamente al servicio de la liberaci6n del nous/pneuma, como cumplidora del plan salvifico de Sabidurfa o la dispensaci6n (otkovopta) del Logos.!7 14 Cf. ibid., 4.8.5 al comienzo y ver F. Garcîa Bazàn, “La Descente et 1’ Ascensi6n de 1’ Ame selon Plotin et la Polémique Antignostique” en Psychanodia. Religions Mystériques et Destinée Eschatologique de l’Àme, a aparecer en Analecta Lovaniensia Periodica con la coordinaci6n de A.& D. Sismanian. Sobre la parte que no desciende del alma cf. Enéadas 4.7.4.31-32 y 13.12-15; 4.8.4.31-32 y 8: “Y si hay que tener la osadfa de expresar con mfés claridad el propio parecer en contra de la opini6n de los demds, ni siquiera el alma humana se adentré toda ella en el cuerpo, sino que hay algo de ella que est siempre en la regi6n inteligible;” /bid., 3.4.3 al final; 4.1; 4.3.12 al comienzo; 2.9.2, etc. En relaci6n con las formas inteligibles de los individuos cf. ibid., 5.9.12-13; 4.0.5: 15 Cf. Enéadas 34; 3.3.12 y 13. 16 15ss.). Cf. ibid.,2.4.16 al comienzo y ver 5.1.1 y 5.2.2.4-7 (Garcfa Bazàn [ms arriba, nota 8] 17 Cf. Tratado Tripartito (Nag Hammadi Codex 1.5) 95.38-104.3. Sobre oikonomia, cf. J. Fantino, La Théologie d’Irénée. Lecture des Écritures en Réponse à l ’Exégèse Gnostique. Une Approche Trinitaire (Parîs 1994) 85ss.

Page 9

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
Plotino o bien porque no lo conocfa por sus lecturas limitadas de las ensefianzas de los discipulos de Valentîn a los que combate,!8 o bien porque le resultaba diffcil de encuadrar dentro de sus esquemas mentales, expone confusamente estas ideas. Insiste en que el alma Universal no se inclina, dobla o tuerce hacia abajo (vevors kéTw), como darfan a entender los gnésticos como consecuencia de la cafda de Soffa, que la que desciende es el alma particular, y se preocupa, por consiguiente, en fustigar, no la causa de la cafda del alma/Soffa, sobre lo que nada dice, sino la causa de la creaci6n del mundo por el demiurgo ignorante a partir de la sustancia material que obedece, sin saberlo, a la Madre/Sophfa Achamoth, que lo inspira.!? Todo lo dicho, por otra parte, reconoce el antecedente previo de la cafda de Soffa y el descenso de sus miembros pneumàticos en una mezcla corrupta y engafiosa que los dispersa y oculta, hechos previos que combinados con el designio de Soffa en favor de los pneumfticos incorruptibles tanto en la plasmacién antropolégica como césmica, les permitirà liberarse de una providencia inferior y demitirgica que los oprime y està destinada a consumirse y les posibilitara la redenci6n rescatndolos en el Pleroma.?0 En este punto parece que Jimblico dispuso de una informaciòn que Plotino no pudo manejar. Es cierto que Jamblico equipara el alma particular de los pensadores griegos con el nous/pneuma de los gnésticos; pero esto es méis un sfntoma polémico y una ratificaci6n de la precisién de su informaci6n sobre el tema que prueba de confusi6n, porque caracteriza con exactitud la causa de su descenso, antecedente inconfundible de los gnésticos comparados con los griegos. En primer lugar, tanto Jimblico como Plotino, aunque este viltimo argumente contra seguidores de Valentin, son rigurosamente técnicos al referirse a estos pensadores como los “gnésticos,” o sea, como “los que poseen el conocimiento 2! pues ésta es su denominacign propia y no las particulares derivadas de maestros y Cf. Enéadas 2.9.10, 11 y 12 y F. Garcfa Bazn, Gnosis. La Esencia del Dualismo 18 Gnòstico (Buenos Aires 1978) 206-14, ratificado ahora por M. Tardieu, “Les Gnostiques dans la Vie de Plotin” en Porphyre. La Vie de Plotin, L. Brisson y otros, eds., vol. 2 (Parfs 1992) 519-20 y S44-5. 19 Cf. Enéadas 2.94. Cf. Tratado Tripartito, ms arriba, nota 17. La inclinaci6n de Sophfa cubre una trayectoria 20 circular de caida de 180° sin abandonar el Pleroma. Recupera, por lo tanto, su postura original y eternamente firme, en dos movimientos consecutivos de ascenso, 90° por la &muorpopi-perdvora y los otros 90° por la providencia superior que se despliega en el tiempo escatolégico, completando un cfrculo que envuelve al cfrculo césmico que una vez completada su funcién cooperadora de la salvaci6n, desaparece. Se explica de este modo la importancia que adquieren los datos astrolégicos en documentos como el Discurso sobre el Octavo y el Noveno (Nag Hammadi Codex 6.6) y el Pensamiento Trimorfo (Nag Hammadi Codex 13), ver més abajo. Cf. Testimonio Verdadero (Nag Hammadi Codex 9.3) 36.8-9; Plotino, Enéadas 21 2.9.15.23-25; Evangelio de la Verdad (Nag Hammadi Codex 1.3) 21.10-11; Clemente de Alejandrfa, Stromateis 3.30.1; Ireneo de Lyon, Adversus Haereses 1.11.1; Hipélito, Elenchos

Page 10

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
VE UP . F. Garcia Bazin: Jimblico y el Descenso del Alma escuelas que les atribuyen y ponen de relieve los diversos heresiélogos desde Justino de Roma, Ireneo de Lyon e Hipdlito de Roma.?2 EI gnéstico es “el que tiene el conocimiento,” porque ha pasado de la ignorancia al saber, de la tiniebla a la luz, lo que lo transforma: “Como sucede con la ignorancia de una persona, que una vez que conoce se desvanece su ignorancia, como se desvanece la oscuridad cuando aparece la luz, del mismo modo también se desvanece la deficiencia ante la perfecci6n.”23 Por supuesto, que este retorno o desocultamiento de la luz no sélo transforma, sino que asimismo posibilita la profundizaci6n de la naturaleza luminosa como una gradual transformaciòn espiritual o iluminaci6n progresiva de la intimidad reconocida, por ese motivo: “No sélo es el bautismo el que libera, sino también la gnosis” y los ritos de iniciaci6n a partir del bautismo son inseparables del conocimiento en el 4mbito inteligible hasta rematar en el seno paterno, la Barbelognosis que permite la pronunciacibn del Nombre indecible del Padre Uno al conocérsele como él lo ha querido desde siempre.24 Esta es también la razén por la que sostenfan los gnésticos “amigos” de Plotino, que “Platén no habfa penetrado la profundidad del ser inteligible.?”25 Pero Jimblico tiene noticias de algo que Plotino asimismo sospecha, pero que no sabe explicar, que hay para los gnésticos una causa del descenso del alma y la caracteriza como: “un desvarfo (mapdvova) o desviaci6n (mapéxBaors) del alma.” La erudici6n insondable del Festugière quedaba perpleja ante ambas expresiones y sélo atinaba a decir que Plotino no registra este vocabulario en Enéadas 2929 B.A. Pearson ms recientemente, advertido por M. Tardieu, se referfa a esta alusi6n de Jimblico, sefialando junto con otros argumentos la importancia que este maestro neoplat6nico reviste para atar cabos sueltos en las vinculaciones entre los gnésticos y los pensadores neoplat6nicos y viceversa.27 22 Iniciando la linea cf. Justino de Roma, Prima Apologia pro Christianis 26 y Didlogo con Trifon 35.6. 23 Cf. Evangelio de la Verdad 24.32-25.3. Ver asimismo 21.25-22.19. 24 Cf. Clemente de Alejandrfa, Extractos de Theodoto 78.2 y particularmente: Testimonio Verdadero 55.8-9 y 69.7-28; Pensamiento Trimorfo (Nag Hammadi Codex 13) 45.12-20 y 48.15-35; Las Tres Estelas de Set (Nag Hammadi Codex 7.5) 127.13-24; Discurso sobre el Octavo y el Noveno (Nag Hammadi Codex 6.6) 62.33-63.14; Oraciòn de Acciòn de Gracias (Nag Hammadi Codex 6.7) 63.33-65.7. 25 Cf. Enéadas 2.9.6 y Porfirio, Vita Plotini 16. 26 Cf. Festugière (més arriba, nota 4) 210, nota 2. Puede agregarse que en ninguna otra parte de sus lecciones. Lévèque ([mds arriba, nota 3] 645, nota 3) remitfa a Enéadas 2.9.10 que se refiere a la cafda de Soffa y de sus miembros a causa de ella, pero no a la causa de ésta como un “desvarfo o desviaci6n” que es lo que Jmblico ilustra con exclusividad como fuente indirecta. Cf. “Theurgic Tendencies in Gnosticism and Iamblichus” Conception of Theurgy” en Neoplatonism and Gnosticism, R.T. Wallis y J. Bergman, eds. (Albany 1992) 267.

Page 11

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
En el tema de la causa del traspié de Sabidurfa, sin embargo, hay una referencia desafortunada de San Ireneo que no sélo aleja de la letra de JAmblico, sino que asimismo ha sido motivo de desorientaci6n para los intérpretes que han querido entender el motivo del desliz de Soffa. Escribe San Ireneo que unos valentinianos dicen: EI Intelecto reflexionaba comunicar también al resto de los eones la grandeza del Padre, cun grande e inmensa fuese su existencia y que entendieran de qué manera era sin principio, inabarcable e incomprensible. Pero el Silencio lo retuvo por voluntad del Padre, porque querfa conducirlos a todos al pensamiento y al deseo de la biisqueda del mencionado Prepadre. Los demés eones igualmente, de modo parecido, de cierto modo deseaban pacfficamente ver al emisor de su simiente e informarse sobre la rafz sin principio. Pero se adelant6 mucho el tltimo y més joven eén de la Dodécada emitido por el Hombre y por la Iglesia, es decir, la Sabidurfa, y experiment6 una pasiòn sin la unign con su cényuge, Deseado. Lo que habfa comenzado con los que estaban en torno al Intelecto y la Verdad, se concreté en ésta que cambi6, con excusa por amor (dyd&mm) pero habiendo sido por audacia (76Apa), porque no tenfa comunidad con el Padre perfecto, como la tenfa el Intelecto. La pasién era biisqueda del Padre, pues querfa, como dicen, comprender su grandeza. Puesto que no podfa, por haberse lanzado a una empresa imposible, estaba en una lucha intensfsima a causa de la grandeza del Abismo, de la inescrutabilidad del Padre y del amor (otopyi) hacia él, de modo que tendfa a ir siempre més adelante por la dulzura de aquél, hasta que al fin habrfa quedado absorbido y disuelto en la sustancia total de no haberse encontrado con la Potencia que consolida y conservaa las totalidades fuera de la inefable Grandeza 28 Los valentinianos de la noticia de Hipélito de Roma ofrecen el mismo contenido sobre el origen de la cafda de Sabidurfa, pero una versi6n diferente en la que no hay mencién de la “audacia.”29 Los Extractos de Theodoto se refieren al mismo tema en relaci6n con el conocimiento: “Pero el Edn que quiso captar lo que està sobre el conocimiento Ilegé a ser ignorante y amorfo. Por lo tanto produjo un vacfo de conocimiento que es sombra del Nombre, que es el Hijo, la Forma de los Eones. De este modo el nombre particular de los Eones es la pérdida del Nombre. Asf, pues, en el Pleroma, si existe unidad cada uno de los Eones tiene la plenitud propia, la pareja (cvtuyta). Por esto dicen que cuanto proviene de la pareja es plenitud, pero cuanto viene de uno solo es imagen.”30 Estas explicaciones nos orientan mucho mejor hacia el contenido de la causa del traspié de Soffa que las noticias explicativas de San Ireneo y que en confirmaciòn el Tratado Tripartito como una respuesta reflexiva al alegato antignéstico de Plotino, describe de este modo: 28 Cf. Adversus Haereses 1.2.1-2. 29 Cf. Elenchos 6.30.6-7. 30 Cf. Clemente de Alejandrfa, Extractos de Theodoto 31.3-4 y 32.1. Idéntica combinacién de conocimiento y deseo voluntario se ratifica en las diversas recensiones del “Apécrifo de Juan,” Papyrus Berolinensis 36.16-37.18 (= Nag Hammadi Codex 3.14.9-15.9 y 2.9.25-10.7).

Page 12

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
F. Garcia Bazan: Jimblico y el Descenso del Alma Esto sucedi6 a uno de Ios Eones que intenté comprender la inconcebilidad y darle gloria, y asimismo la inefabilidad del Padre, (y] era un Logos de la Unidad [y] era uno, aunque sin existir a partir del acuerdo de las Totalidades ni desde el que los produjo, pues el que produjo el Todo es el Padre. Porque este Eén estaba entre aquéllos a los que le fue dada la sabidurfa [y] que existfan previamente cada uno en el Pensamiento, puesto que porque ha querido ellos han sido producidos. Por esto recibi6 una naturaleza sabia; para examinar el orden oculto, puesto que es un fruto de sabidurfa; porque la voluntad libre que fue generada con las Totalidades era causa para éste para hacer 76 lo que quisiera, sin ninguna restriccién para é1. Porque la eleccién (mpoxalpeors), entonces, de este Logos era buena. Una vez que se lanz6 para dar gloria al Padre, aun cuando hubiera emprendido algo que superara su capacidad al querer producir un ser perfecto, a partir de un acuerdo en el que no estaba y sin poseer el control. Pues este E6n era el iiltimo al haber sido producidos para asistencia mutua y era el mds joven de edad. Y antes de que engendrara algo otro para la gloria de la voluntad y de acuerdo, empero, con las [Totalida]des actué irreflexivamente, por un amor (dyémn) desbordante, y avanzé hacia lo que rodea a la gloria perfecta, porque no fue contra la voluntad del Padre que este Logos fue engendrado, es decir, que tampoco contra ella iba a avanzar. Pero el Padre lo habfa producido para que estas cosas que sabfa que eran necesarias sucedieran. Pues ciertamente el Padre y las Totalidades se separaron de é1, para que sea afirmado el lfmite que el Padre habfa establecido, porque éste no existe a partir de captar la inaccesibilidad, fr N È °° PR ? PF Pgvgpr sino por la voluntad 77 del Padre, y ademas para que sucedan las cosas que han Ilegado a ser, para una organizaci6n (otkovopta) futura, pues no convenfa que no existiera, en ia manifestaci6n del Pieroma. Por consiguiente no es conveniente censurar (xarmyopeèv) el movimiento que es el Logos, si[no] que es conveniente que digamos sobre [el] movimiento del Logos que es causa de una organizaci6n que ha sido destinada a existir. Porque, de una parte, el Logos se gener6 como ser perfecto, como uno [so]lo para la gloria del Padre, que lo ha querido, y estaba satisfecho con él, por otra parte, lo que quiso retener y alcanzar lo engendré como sombras, imfgenes (etSwAov) y semejanzas, porque no fue capaz de sostener la visién de [la] luz, pero miré a la profundidad y dud6. A 2 È ul Lad " partir de aqui hubo una divisi6n y una desviacién. De esta duda y division <nacieron> olvido e ignorancia de sf mismo y <de lo> que es. Pues su movimiento hacia arriba y su intento por comprender lo incomprensible qued6 firme para él y estaba en él. Pero las enfermedades que le persiguieron cuando estuvo fuera de sî, han tomado nacimiento de su duda, es decir, <de que no fue capaz de aproximarse> a las glorias del Padre, aquél cuya eminencia es ilimitada.31 (Tratado Tripartito 75.19-77.33) Este pasaje pertenece dentro del escrito a la seccién que se ocupa de la “generaciòn imperfecta del Logos.”3? La secci6n comienza ratificando la naturaleza del “tercer fruto.”33 El adverbio de modo “irreflexivamente” (Tratado Tiripartito 76.19) traduce la expresi6n parafràstica copta HEN OUMENTOC MMEELE, literalmente, “con grandeza mental,” “con mente sefiorial,” o si se prefiere, “pensand o Lal Co 9 1 è 139 31 Sobre nuestra traducci6n de éste y otros escritos gn6sticos, cf. A. Pifiero, J.M. Torrents, F. Garcfa Bazin, Textos Gnòsticos. Biblioteca de Nag Hammadi I. Escritos Filosdficos y Cosmològicos (Madrid 1997), 32 Tratado Tripartito 74.18-80.11. 33 Ibid., 74.18-22: “Porque los Eones, por otra parte, se han dado a luz de acuerdo con el tercer fruto por el libre albedrfo de Ia voluntad y por la sabidurfa con que los favoreci6 por su Pensamiento.”

Page 13

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
poderosamente,” forma reflejada por la versi6n copta que parece haberse inspirado en Respublica 6.486a: peyaAompémera Sdvora. Es decir que el viltimo de los eones, el Logos que es Sabidurfa/Razén, avanza con mente libre de sujeci6n, porque su conducta es el resultado de un simultaneo acto libre de imprudencia que no refleja una realidad superior. La irreflexi6n o imagen vacfa iniciada en un imprudente deseo (doopia) al que ella misma alienta con su vacuidad, lo ha Ilevado a sufrir un traspié (o$éApa) origen de un cosmos fantéstico e ilusorio, ya que al tropezar con el mismo obstéculo (oxévSaXov) que ha generado, ha cafdo, se ha inclinado o doblado hacia adelante, debe recuperar su posici6n primera enderezindose (8.6p9wpar) y con su actividad rescatar lo que le es propio y hacer desaparecer la causa y consecuencias de la cafda que son “imagenes, sombras e ilusiones, faltas de logos y de luz, que pertenecen al pensamiento vano . . . son a partir de lo que no existi6 para volver de nuevo a lo que no existirà” (Tratado Tripartito 78.32-79.2). Todo esto ha seguido un proceso de rescate en el que los elementos en relacién con las virtudes del orden pneumatico, la potencia intelectiva escindida del fundamento inteligible y la recuperacién de la unidad eterna, para siempre sin posibilidad de ruptura o inamisible, es puesta al descubierto y con ello también el absurdo de la preocupaci6n por el cosmos sensible y racional, pasajero por ser corrupto, surgido de un acto fallido que tan ridfculo es sostener que ha sido creado como que ha sido fabricado. Mientras que Plotino parece haber conocido ejemplares de la doctrina valentiniana sintéticos o mediocres,34 Jimblico parece que en este punto clave para la polémica de los neoplaténicos contra los gnésticos, ya que se trata de la razén precésmica por la que se explica por qué: “el creador del mundo y el mundo son malos,” ha lefdo y comprendido un material més apropiado que le permite sintetizar la idea de la causa de la cafda de Soffa y del descenso de sus miembros (= al descenso de las almas) con una precisién que completa a Plotino y corrige la imagen engafiosa heredadaa partir de Ireneo de Lyon al estar de acuerdo con las fuentes originales. Es posible, por lo tanto, que la confrontaci6n de ideas haya seguido con esta corriente del neoplatonismo en términos de dialogo, y que las distinciones entre ambas posiciones hayan ganado en claridad te6rica mutua. c) Jdmblico EI filésofo originario de Calcis, como lo hemos visto, quiere facilitar una doctrina sobre el alma que supere a la poco clara de sus antecesores plat6nicos basandose en la tradici6n. Con este fin se afirma en la definicién general de la sustancia del alma como “intermedia,” naturaleza peculiar en la que estriban las propiedades de sus facultades y actos, una vez que se atienda a los diferentes géneros de almas (universal y particular) y a sus clases (alma del universo y alma natural; almas divinas, deménicas, heroicas y angélicas; almas de vivientes mortales). La Cf. Enéadas 2.9.10 al final.

Page 14

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
ND Ln IARAZARZANU F. Garcia Bazin: Jimblico y el Descenso del Alma 141 nitidez de la definici6n, por una parte, con el apoyo de la clasificaci6n, por otra, le da una precisién a su tentativa con los que cree superar los ensayos bien encaminados, pero imprecisos de Plotino y sus seguidores. Al ingresar, pues, en el tratamiento de las diferencias sobre el descenso de las almas, escribe: Plotino, Porfirio y Amelio sostienen que todas las almas a partir del alma hiperc6smica se instalan en los cuerpos en las mismas condiciones (&mtons). Pero de otro modo parece que el Timeo produce el primer plan (6mréoraars)35 de las almas, puesto que el Demiurgo las distribuye a todas en relaci6n con las familias superiores (xpeirtova yévn) y a través de todo el cielo y en todos los elementos del universo. Por consiguiente la siembra demitirgica de las almas se dividir4 de acuerdo con las divinas demiurgias y la primera procesién de las almas coexistirà, Ilevando ésta consigo lo que acoge a las almas: el alma universal, al mundo entero, y las almas de los dioses visibles, a las esferas celestes, las de los elementos a los elementos mismos junto a los cuales también han sido reunidas por la suerte las almas de acuerdo con cada sorteo individual, a partir de los cuales, pues, se realizan los descensos de las almas, diferentes de acuerdo con los diferentes sorteos, como lo da a entender claramente la ordenaci6n 39 del Timeo (Plato, Timaeus 377.115s.) Es decir que expansi6n césmica y animaci6n del universo coexisten, pero en un escenario que ofrece dos actos diversos: 1) se da el espectàculo total ordenado por el alma universal y dentro de este cuadro el que ofrecen las almas particulares superiores con sus facultades y conductas perfectas, las de las estrellas, las de los planetas y las de los seres encésmicos sobrenaturales (dioses, démones, héroes y fngeles) y 2) con posterioridad Ilega el acto siguiente en el que las almas particulares de los vivientes mortales reunidas segiin la jerarqufa que les ha tocado en suerte en los astros, comienzan su diseminaci6n o descenso en el mundo sublunar, para permitir el despliegue vital del mundo visible natural segiin lo quieren los dioses. Las almas estàn en cuerpos porque el Demiurgo, que capta la totalidad del mundo inteligible, las ha sembrado allî.37 Pero la novedad de Jimblico en contraste especialmente con Plotino y sus seguidores, consiste en admitir que de acuerdo con la tradiciòn registrada en el Timeo, es el Demiurgo el que ha distribuido previamente a las almas, con una jerarqufa y orden que proviene de la divina voluntad de 35 Cf. H.G. Liddell, R. Scott, and H.S. Jones, A Greek-English Lexicon, repr. (Oxford 1992) S.v., éréotaots 2.3. Sobre las familias superiores ver asimismo De Mvysteriis 1.3, 4 (con la discusién sobre las 36 distinciones légicas), 8, etc. y ver F.W. Cremer, Die Chaldaischen Orakel und Jamblich De Mysteriis (Meisenheim am Glan 1969) 80 y nota 357. Jmblico interpreta al Timeo 4le-42a teniendo presente la lectura de Plotino, Enéadas 3.4.6.17-34, la que a su vez reinterpreta seguin las ideas que se sugieren en De Mysteriis 3.28.16-21 y 9.6. Es diferente la interpretaci6n de J.F. Finamore, IJamblichus and the Theory of the Vehicle of the Soul (Chico 1985) 60-123, quien privilegia en su exégesis el fr. 85 del In Platonis Timaeum Commentarii de Proclo. Cf. Timeo 41d-e y ver los frs. 34, 36 y 44 sobre Jimblico en el In Platonis Timaeum 37 Commentarii de Proclo (ver Jamblichi Chalcidensis in Platonis Dialogos Commentariorum Fragmenta, J.M. Dillon, ed. [Leiden 1973] 136-39 y 148-9). Sobre “elementos” como los astros, cf. Ordculo Caldeo 39 y ver G. Delling, voz stoicheion, G. Kittel y G. Friedrich, Theologisches Wòrterbuch zum Neuen Testament 7.679-682.

Page 15

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
distribucién por él representada y no por la representaci6n directa del alma,38 por lo tanto, las formas de su descenso y retorno, el “camino hacia abajo y hacia arriba” con Herfclito,3? no es simplemente el resultado de una cosmologia basada en la contemplaci6n, sino el origen de una cosmologfa que obedece al orden providente de la voluntad de los dioses, para que los dioses ofrezcan su profundidad invisible y estable como un espectàculo a través de las almas ordenadamente divididas en la procesi6n.40 Por eso segtin que ellas acojan voluntariamente ese designio racional e intelectivamente no cognoscible, su descenso habrà sido espontineo, siguiendo el movimiento de una procesi6n que es querida por el orden natural, o segiin que se reaccione contra él, ha sido forzado o no querido 4! Ahora bien, una vez que las almas se unen a los cuerpos hay que admitir como Plotino que en el caso del alma del universo el lazo es simple, pero que en los seres particulares es doble, porque el alma se ata a lo ya atado por la naturaleza, por eso cada alma dirige y actiia de acuerdo con su rango.42 Este esquema comprensivo indicado explica también la diversidad de los descensos por los fines sotérico-cosmolégicos, puesto que estan al servicio de la recuperaciòn del orden original: el alma desciende pura cuando viene a purificar, conservar y perfeccionar; no es totalmente impasible, si es para corregir al cuerpo y es impulsada a su pesar cuando es para castigo y juicio.43 Fines, coherentemente, que estàn en correspondencia con las formas de vida anteriores al primer encuentro, porque se implantan impolutas las de aquellos que alcanzan nuevas iniciaciones, pero Ilenas de pasiones las carnales.44 Y los modos de incorporaci6n de las almas, bien sea en relaci6n con el momento temporal o con la manera de ingreso a que obedecen, muestran también en 38 Sobre la siembra ver igualmente Numenio fr. 13 y Plotino, Enéadas 5.8.5. Jimblico distingue tres momentos conceptualmente diferentes: Alma como ménada imparticipada, firme en identidad y visién (fr. 54), Alma y primera procesi6n: “la primerfsima entrada en el ser” (fr. 88.7— Hermias, In Platonis Phaedrum Scholia 69, 81, 84 y 85) y la que desciende en el mundo sublunar. 39 En relacién con la importancia césmica y ritual del fr. 60 de Heràclito. Cf. Las Tres Estelas de Set 127.20-21 y Discurso sobre el Octavo y el Noveno 56.14-22 y ver més abajo nota 44. 40 Contréstese con Plotino, Enéadas 3.8.7: “que las realidades qque Ilegan 8 a ser en cuanto son imfgenes de los seres muestran que el que produce no tiene como fin, respecto de lo producido, las producciones ni las acciones, sino que produce la obra para ser contemplada.” 4l Cf. ibid., 2.9.8.39-43 y ver Jimblico, fr. 88. 42 Cf. De Anima 379.12-25, ver Enéadas 2.9.7. 43 Cf. De Anima 380.6-14 y 454.10-22; 456.19; 456.22-28. 44 455.1-5; 455.7-12; 455.18-25 y 455.25- Cf. De Anima 380.19-29, de nuevo la distinci6n entre primera procesién y descenso sublunar. Sobre veoreAets, cf. fr. 7 (Hermias) y ver Fedro 250e, en el medio cristiano, G.W.H. Lampe, Lexicon Patristicum (Oxford y New York 1961, repr. 1976) 904-905. Se reactualiza el origen esporidicamente por la tetirgia—cf. De Mysteriis 1.12.21; 4.2 y la distinci6n de 5.15; ver més abajo, nota 63—hasta alcanzarse el origen primordial de los retornos césmicos.

Page 16

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
A: AZZ RRARNSREANMNMMENMAMNZAZA IAA AAA F. Garcia Bazin: Jimblico y el Descenso del Alma 143 Jimblico una originalidad que depende de su entendimiento sistematico del alma y de sus diversas jerarqufas. Por eso en cuanto al tiempo la incorporaciòn es progresiva, pues de no ser asf cualquier alma podrfa habitar en cualquier cuerpo. Es la madurez somftica la que retiene su modo propio de vida.45 Concordantemente la simbiosis sefialada es la que reclama que las almas incorporadas se distingan por la forma propia como usan al cuerpo para cumplir sus funciones en el compuesto.4% Obviamente siendo diferente la distribuci6n de las almas en las familias superiores e inferiores, la posibilidad de convivencia entre las almas humanas y divinas durante el transcurso de los perfodos césmicos ofrecera dificultades précticas y de comprensi6n, pero no originalmente, por eso Jimblico resuelve el obsticulo ratificando la posibilidad de la convivencia como se da en el comienzo.7 Por otra parte, el fenémeno de la muerte, la cesaci6n y separaci6n de la vida en el compuesto psicosomitico del viviente mortal, es I6gicamente para Jimblico indisociable del alma como inmortal, pero asimismo una consecuencia confirmatoria de su teorfa general, por eso la preexistencia anfmica independiente exige que cada alma con sus propias potencias recupere su lugar primero en las moradas astrales correspondientes, siendo, podrfa deducirse, la luna la residencia de la vida irracional particular.48 Y es en esta reconquista paradigmftica de la historia primordial del cosmos como viviente animado que debe cuidarse y conservarse como donacién divina, en donde la ensefianza sobre el vehfculo etéreo, exigencia intermediaria de un cuerpo sutil tanto antropolégica como terirgica que colabora en esta tarea, reclama sus 49 derechos a la existencia permanente Cf. De Anima 381:6-14. Diversamente lo resuelve Plotino, al apoyarse en la visién 45 borrosa de la naturaleza y el relajamiento de las capacidades anfmicas en la existencia, lo que permite que un cuerpo de animal e incluso de planta pueda reclamar y albergar a un alma superior. Por eso admite la reencarnaciòn entre los diferentes reinos, lo que Jamblico rechaza. 46 Aquî Jmblico ratifica la ensefianza general, cf. De Anima 382.11-16. Cf. De Anima 382.18-24. Esta preocupaci6n por la politeia est también presente en el 47 Tratado Tripartito 59.11-16; 71.18-23, etc., ver F. Garcfa Bazan, “Voies de l’Ésotérisme Occidental: les Communautés Initiatiques Gnostiques et Hérmético-Gnostiques,” Politica Hermetica 9 (1995), aunque en contraste Jimblico, como Plotino (cf. Porfirio, Vita Plotini 12 y Enéadas 1.2.1--2), han tratado de ofrecer una respuesta también inmanente (ver D.J. O’Meara, “Aspects of Political Philosophy in Iamblichus” en The Divine Iamblichus: Philosopher and Man of Gods [mds arriba, nota 4] 65-73). 48 Cf. De Anima 384.19-28. Sobre la importancia de la luna como la residencia de [as almas mds préximas a la cafda véase Plutarco, De Facie 942-943. También Dillon ha prestado atenci6n a esta obra en relaci6n con el De Anima, pero en otra direccién (cf. “The Descent of the Soul in Middle Platonic and Gnostic Theory” en The Rediscovery of Gnosticism, B. Layton, ed., vol. 1 [Leiden 1980] 357-65). Cf. Proclo, fr. 70 de In Platonis Timaeum Commentarii. Cf. De Anima 385.1-10. Sobre &yyew68ns = dyyetov, cf. Ordculo Caldeo 157.

Page 17

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
Finalmente, entonces, las explicaciones dadas acerca del retorno de las almas son como consecuencia de la doctrina de la esencia del alma y sus capacidades la imagen invertida de la ensefianza sobre el descenso y su ratificaci6n.90 Podrfa sostenerse, entonces, en la lfnea de relectura neoplat6nica, que en tanto que para Plotino el movimiento anfmico de descenso y ascenso se justitifica en la debilidad de visién de la hipéstasis alma, como un Logos que dificultosamente capta la plenitud de la Prénoia inteligible, para Jimblico el mismo fenémeno se transforma, justific4ndose en la necesidad de respetar la intimidad inescrutable de una Providencia que es antes voluntad de donaci6n plena que totalidad inteligible. Jamblico y la Tradicibn Primordial sobre el alma: Plotino, los Gnésticos y los Ordculos Caldeos Jamblico hace una referencia precisa a los gnésticos en De Anima 375.9, segiin se ha visto, aunque se pueden asimismo adivinar otras alusiones menos visibles en este escrito 5! B.A. Pearson en el trabajo anteriormente citado proporciona sugerencias en relacién con el extenso fragmento del Marsanes (Nag Hammadi Codex 9) referente a las formas que adquiere el alma en su descenso y a los ritos acompafiados de férmulas orales y movimiento que permiten su ascensi6n. Esto parece una buena pista, pero ella reclama nuevas orientaciones.52 Llama igualmente la atenci6n que Dillon se refiera en varias oportunidades al lenguaje “gnéstico hermético” de Jimblico en la Respuesta del Maestro Abamòn a 50 Cf. asimismo nota 43 y De Mvysteriis 8.8. Sobre el vehfculo astral, cf. en general F. Garcfa Bazan, E! Cuerpo Astral (Barcelona 1993) y en Jamblico en particular, Finamore (més arriba, nota 36). SI Cf. De Anima 456.4-11. La distincién de dos tipos de terirgia (cf. Smith [màs arriba, nota 3] 92ss.) y los acentos polémicos recogidos en De Mysteriis, en donde también aparece la expresi6n “pleroma de los dioses,’ puede haber tenido presente tanto el exclusivismo gnéstico rechazado por los neoplat6nicos (cf. Enéadas 2.9.15) como la diferenciaci6n establecida por el hermetismo gnéstico entre iniciaci6n gnòstica y grados de iniciaci6n pleromatica (cf. Discurso sobre el Octavo y el Noveno 62.33-63.14: “Y el que no hubiera sido engendrado primeramente por Dios, llegue a serlo por las ‘Doctrinas generales’ (\6yos yevukòs) y las ‘Detalladas’ (ètodax6s). El no podrà leer lo que hay escrito en este libro, aunque su conciencia esté pura en él y no haya nada que sea vergonzoso ni lo consienta; pero de acuerdo con los grados (katà fa9pés) avanzarà, entrar en el camino de la inmortalidad y de este modo ingresarà en la inteleccién de la Ogd6ada que revela a la Enéada.” Ver nota 56. 52 Cf. Wallis y Bergman (mas arriba, nota 27) 263--66 y ver nuestra introducciòn a la versién espafiola de este escrito. Si se tienen ademfés en cuenta los progresos acerca del conocimiento de Sobre la Escuela Pitagorica de Jimblico (cf. D.J. O’'Meara, Pythagoras Revived: Mathematics and Philosophy in Late Antiquity [Oxford 1989]), no se ve claramente si la obra de Jimblico precedi6 al Marsanes o viceversa, lo cierto, sin embargo, es que el escrito gnéstico se incluye dentro de un grupo de obras sucesivamente redactadas y posteriores a Enéadas 2.9, que comprende el Tratado Tripartito, las Las Tres Estelas de Set y ella misma.

Page 18

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
F. Garcîfa Bazin: Jimblico y el Descenso del Alma la Carta de Porfirio a Anebén, obra anterior al De igualmente reclama una explicaci6n.53 145 Anima, sugerencia, ademds, que Parece ser que Jimblico, igual que Plotino en Enéada 4.8, ha tomad o los relatos verosimiles del Fedro y Timeo platénicos tratando de mostrar el fondo compatible de dos versiones aparentamente antitét icas. Pero lo que Plotino resuelve te6ricamente y dentro de una tradicién de exégesis restrictivamente helénica, Jimblico lo integra religiosamente ateniéndose a una tradic i6n primordial universal. Entre ambos estan los gnésticos que dan una solucién teoséf ica justificada por la tradici6n adimic a.54 La biblioteca de Nag Hammadi nos ha ofrecido una interesante novedad en el cédice 6, cuyos tres diltimos escritos son hermético-gn ésticos, con lo que se confirma que los gnésticos con anterioridad a autores eclesi fsticos como Arnobio y Lactancio consideraron a las escrituras inspiradas por Herme s como gnòsticas aplicando a la literatura hermé tica el mismo método de exégesis pneumatica que les repro chaba Hipélito de Roma que aplicaban a otras escrituras religiosas.55 Jimblico puede haber conocido este tipo de literatura hermético-gnéstica . El Discurso sobre el Octavo yel Noveno, por ejemplo, dice; Porque veo, veo profundidades indecibles . . . iCé6mo te describiré el Todo? Yo soy [el Inte]lec[to y] veo otro Intelec to que mueve al alma. Veo al que arrebata en un santo éxtasis . .. He encont rado el principio de la potencia que està sobre todos los poderes, el que no tiene principio. (57.31-58.13)96 CE IL RE LE E 53 Cf. Iamblichi Chalcidensis in Platonis Dialog os Commentariorum Fragmenta, ({més arriba, nota 37] 13) y su mds reciente puesta al dfa en Aufstieg und Niedergang der Ròmisc hen Welt, - Haase y H.Tempo rini, eds., 36.2 (Berlin y New York 1987) particu larmente 87155. 54 Sobre Plotino como exégeta, cf. Enéadas 118.10-25 y notas 1 y 2 de nuestro comentario a la 5.1 .8-9, sobre las Las Tres Estelas de Set ver versiòn espafiola. “Religiosamente” quiere decir en este caso: “retomar cuidadosamente” (Cicer6 n, De Natura Deorum 2.28 .82), cf. F. Garcia BazAn, “Religion” en Enciclopedia Iberoamerica de Psiquiatria, G. Vidal y otros, eds., vol. 3 (Buenos Aires 1995) 1560-73. 55 Cf. Elenchos 5.7.16 y ver M. Marcovich, Hippolytus Refutatio Omnium Haeresium (Berlin 1986) 37. 56 Veanse ademés Discurso sobre el Octavo y 60.17-61.17 con nuestros comentarios a la traduc 5.26 (sobre los grados de la oraci6n) y 8.1-3 el Noveno 52.1--6; 55.24-56.22; 57.11-18; ci6n castellana y véase Jimblico, De Mysteriis (sobre la derivacign divina) y ver nota 52 y més nota 62. Sobre Jmblico y el hermetismo cf. G. Fowden, The Egyptian Hermes abajo . A Historical Approach to the Late Pagan Mind (Cambridge 1986) 13141. Pero, en realidad, el vocabulario tan peculiar del De Mysteriis 8.1-3 que se suele vincular con Porfirio, Historia de la Fiilosofi a, libro 4, fr. 18 (ver A.Ph. Segonds apéndice a Porphyre, Vie de Pythagore [Parfs 1982] 193-4 y el esfuer zo desesperado de A.R. Sodano, Giamblico, I Misteri Egiziani. Abammone lettera a Porfirio [Milan o 1984] 367-72), en relaci6 n con las entidades divinas superiores y su régime n de emisién, se ha desarrollado previa y originalmente entre los gnòstic os. ’ Auroyevetwp y abToyevvntos (= avréyovos) Yy adromd Twp, como imagen del Prepadre, cf. Eugnosto el Bendito (Nag Hammadi Codex 3.3) 75.3-7 (paralelamente, Apécrifo de Juan 34.8; 35.8; Ireneo de Lyon, Adversus Haereses 1.14.3) , dice: “Se ve en sf mismo, como en un espejo, habien do aparecido en su imagen en tanto que Padre en sf mismo (aòromdtwp), 0 sea, autoengendrador (aùroyevérwp) y Enfrente de la vista (avrwmés)” (ver asimismo 77.15: abtoyévyntos). Ipomdrwp: “Prepadre (mpomdrwp), porque el Padre es el principio (dox:) de lo que es manifestado. El es, efectivamente, el sin principio

Page 19

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
El instrumento bésico que JAmblico parece haber explotado racionalmente es el del esclarecimiento de la naturaleza de la nocién del metaxy aplicado al modo de ser intermedio del alma, pero que excede a su realidad, puesto que se trata de una intuici6n fundamental para explicar la continuidad del dinamismo de lo real. No se trata de una intuici6n filos6fica nueva, pues tanto Platén como Plotino habfan tenido el concepto en cuenta en relacién con la definici6n de lo deménico, pero sin extraerle las virtualidades 57 que ofrecfa para entender mejor los momentos del desarrollo de la realidad Los gnésticos clarividentes en éste como en otros aspectos del conocimiento, percibieron que no es posible que el Padre vinico se revele distintamente en el Hijo (= Nous), si previamente no le acompafia la Intenci6n (= Pronoia, Enthymesis, Énnoia) de conocerse como Intelecto. La Pronoia, uni6n aperceptiva de voluntad y pensamiento, pero distinta del Padre, es cognoscitivamente preinteligible y posibilidad como Madre/Espfritu, de la autogeneraci6n y regeneraci6n del Hijo.58 Las exigencias intelectuales de la procesi6n, mpofoXM 0 prolatio gnéstica, que exceden las condiciones de la apérroia plotiniana, se detienen correctamente en el limite de la esfera del Pleroma que se debe recuperar, puesto que los gnésticos entienden el conocimiento en principio transformador como la vénors platénica, pero la gnosis final, lograda por los ritos secretos, es una ascensi6n o profundizaci6n de la plenitud que remata en la unidn distinta de cada Efn en el seno paterno, que es como el Padre se quiere realmente conocer.5? Jimblico parece haber admitido la condici6n impuesta por el pensamiento gnòstico de la importancia irreemplazable del concepto de mediaciòn para explicar el (&vapyos), el Prepadre” (74.22-75.3)—siete paralelos en Ireneo de Lyon, Adversus Haereses 1.1.1; 2.1; 12.3 (bis), 12.4; 13.6; 14 (bis), que obviamente es “preexistente” (mpo6vros) e inengendrado (dyévvnros) (75.8-9). Pero asimismo es aùro@urjs y adrérrtoros: “Este es otro principio del conocimiento en relacién con el Autoengendrado (aòdroyévvntos). El primero que apareci6 antes que el Todo en lo Ilimitado (&mépavrov) es autoconstituido (adropurjs), Padre autocreado (adtékTITOS), pleno de irradiante, inefable luz” (76.13-19) (cf. con De Mvysteriis 1.3 y Ordculo Caldeo 39: aùroyevé0Nos). Desde luego lo que explica Damascio en De Principiis sobre los dos unos y el todo inteligible, expresando lo mismo, està despojado de compromisos terminolégicos y es asf màs artificial (cf. L.G. Westerink y J. Combès, Damascius, Traité des Premiers Principes, vol. 2 [Parîs 1989] 1ss. y 25 y 27-28). La importancia que asimismo se da en el Discurso sobre el Octavo y el Novenoa la astrologfa y en otros escritos, como el Pensamiento Trimorfo anunciando la conclusién pròxima del mundo sefiala asimismo interesantes semejanzas. 57 Cf. Plat6n, Banquete 203e-204b y Plotino, Enéadas 3.5 y De Mysteriis 1.5 (16.5-17.20) y 5.18, en relaci6n con la tetirgia. La preocupaci6n en relacién con los dioses ya està en Platén, Leyes 10 y Epinomis, como sefiala Steel (més arriba, nota 2). Cf. Pensamiento Trimorfo que presenta precisamente a la Proténnoia o Preconocimiento 58 del Padre, como triforme por sus tres poderes: el del ser que se quiere conocer, el del deseo de conocer y el del conocimiento del ser que se desea. Se trata de la trfada de la rp. S6vapus del Pensamiento preinteligible que se encuentra en el Apécrifo de Juan, Zostrianos, Las Tres Estelas de Set, Marsanes, Anénimo de Bruce, etc. y en el escrito aludida como Voz en el silencio del Primer Pensamiento. Puede verse nuestra versi6n y comentario en espafiol. Cf. Tratado Tripartito 127.25-129.33 y relacionar con nota 51.

Page 20

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
F. Garcia Bazin: Jimblico y el Descenso del Alma dinamismo ordenado de lo real, uno y distinto, y no simplemente uno y miiltiple, pero habiéndolo generalizado a la totalidad de las esferas: trascendentes, encésmicas y césmicas. Todo plano de lo real filos6fica y estiticamente considerado, como integraci6n estable del ser, el conocimiento y la vida, va precedido por un momento precognoscitivo que lo anuncia en el descenso y es expectativa para el ascenso. El logro del pasaje o trinsito, entonces, no es tarea contemplativa, sino tetirgica, obra divina, porque es garantfa y seguridad de lo que se espera, que aparece espontàneamente y no puede ser producto de la confianza del que espera, por eso es verdadera fe religante que el alma reactualiza por el ritual: mito, conducta y sfmbolo.90 Éste serfa el mensaje amplio del De Mysteriis. Es obvio, que no obstante el estimulo gnéstico, Jimblico no podfa compartir la consecuencia bésica de su drastica teosoffa, es decir, la repulsa del mundo y de su creador como un estado de corrupci6n, transitorio, originado en la cafda de Soffa, pero tampoco, su otro extremo, la afirmaci6n autosalvffica del nous/pneuma como el eje de la obra salvadora del Pleroma. Podfa extraer, sin embargo, la lecci6n del riesgo que representaban las posiciones hfbridas de los plat6nicos que al sostener la presencia del nous en el alma eran partidarios de una antropologfa tripartita que orillaba el exclusivismo gnéstico, diluyendo la independencia del alma y sus acciones distintas dentro del eterno circular del mundo.6! Esta razén latente lo podrfa haber alentado a redactar un tratado riguroso sobre el alma basado en la definicién de su sustancia, tarea filos6fica anticipada por Arist6teles, pero en el cuadro de la tradici6n plat6nicopitagorizante a la que aspiraba a dar carta de ciudadanfa universal. Los Ordculos Caldeos infiltrados en la tradicién helénica le ofrecieron la oportunidad de adoptar los elementos valiosos de la ensefianza gnéstica en el plano trascendente tanto en el aspecto doctrinal como iniciatico 92 al mismo tiempo que le facilitaron sugerentes indicaciones para su teorfa sobre el alma .83 60 Cf. De Mysteriis 1.21; 4.2 y cf. Smith (més arriba, nota 3) 83ss. y G. Shaw, “Theurgy as Demiurgy: Iamblichus’ Solution to the Problem of Embodiment,” Dionysius 12 (1988) 37-59 y “The Geometry of Grace: A Pythagorean Approach to Theurgy” en The Divine Iamblichus: Philosopher and Man of Gods (més arriba, nota 4) 116-37. 61 Cf. Apocrifo de Santiago (Nag Hammadi Codex 1.1) 11.35-13 e Hipélito, Elenchos 5.6.7ss.; Plutarco, De Facie 943a y ver O. Cattedra y F. Garcfa BazAn, “La Concepci6n del ‘Camino de los Padres y de los Dioses’ en la India Antigua y en el Mundo Helenîstico,” Epimelia 2.3 (1993) 32ss. y para Plotino ver més arriba nota 13 y, una vez ms, Jimblico, De Anima 317.20-318.15. 62 Efectivamente en De Mysteriis las alusiones al alma no estàn bien desarrolladas (cf. 1.7.8.10; 2.7; 3.20.21; 4.13; 10.4-5) y el respeto por los Orfculos de los Caldeos (ver 1.1) y la teurgia queda confirmado. Cf. Ordculos Caldeos 1,3,4,5,16,18, 20 (bis), 29, 30, 34 y 37 y Proclo, “Extractos Caldaicos IV” en Ordculos Caldeos 55-56, 57, 60, 61, 63, 64, 65, 66-67 y 118ss. Cf. Ordculo Caldeo 39, sobre la siembra de Intelecto y el lazo de amor que une a los astros (otoryeta Tod K6opov) a él. Ordculos Caldeos 42,43 y 44, sobre el amor como lazo; Ordculos

Page 21

Voir dans le PDF(s’ouvre dans une nouvelle fenêtre)
Este nudo de influencias doctrinales en Jamblico, neoplat6nicas, gnòsticas y caldaicas, mostrarfa el espfritu de diflogo y la fecundidad que su ejercicio cumple entre grupos de una espiritualidad préxima, pero asimismo ratificarfa la significaci6n de los gnòsticos para la historia de la filosoffa, ya que los contactos histéricos entre el gnosticismo y el platonismo, conflictivos o amistosos, no se redujeron a los solos testimonios de la polémica antignéstica de Plotino, sino que reclamaron respuestas gnésticas que llegaron a suavizar el trato en la primera etapa del neoplatonismo hiertico y a confirmar también ecos de incompatibilidad doctrinal en Porfirio y Proclo.64 Universidad Argentina J.F. Kennedy Caldeos 120, 158 y 193, sobre el vehfculo astral; CONICET Ordculos Caldeos 110, 113, 130 y 164, 64 Cf. Porfirio, De Abstinentia 1.113-118 (ver el comentario de Steel [més arriba, nota 2] 38) y Proclo, In Platonis Timaeum Commentarii 1.333.6-9 (cf. L. Brisson, “Proclus et l’Orphisme” en Proclus Lecteur et Interprète des Anciens, J. Pépin y HD. Saffrey, eds. [Parfs 1987] 90, nota 37 a continuaci6n de A.J. Festugière). heimii Ordculo Caldeo 111, sobre la unién con el Sol; Ordculos Caldeos 107, 108, 109, 112, 119, 125, en relaciòn con Ia actividad tetirgica; Ordculo Caideo 118, sobre el suefio; Ordculo Caldeo 157, el cuerpo como vasija (ver nota 49). relacionan el descenso del alma y la terirgia; Ordculo Caldeo 153, sobre los tetirgos y la fatalidad;