En torno al simbolismo de "en las orillas del sar"

Auteur
Bouza Alvarez, J.L.
Publié dans
Actas do Congreso internacional de estudios sobre Rosalia de castro.
Année
1986
Sujet
CASTRO
Langue
Español
Catégorie
C6 Langue et littérature
Numéro d'archive
4511

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lexe 00 Combi Resa - LAS 1 Boauza ALNARES AN . \ «4e la EN TORNO AL SIMBOLISMO DE EN LAS ORILLAS DEL’SAR: RAICES PITAGORICO-PLATONICAS Y ESTOICAS DE LOS TEMAS LITERARIOS DE ROSALIA DE CASTRO JOSE LUIS BOUZA ALVAREZ Madrid Para Rosalia. Para mi padre Fermin, que tanto la amaba. Para Julio Caro Baroja. El historiador interesado por las concepciones del mundo y en particular por las representaciones religiosas, encuentra ocasión apropiada para honrar a Rosalia de Castro en el estudio del mundo simbólico de la poetisa, particularmente en el universo metafórico de las hermosas y desoladas páginas de En las orillas del Sar, en las que de modo tan auténtico se refleja una de las más elevadas maneras de concebir la vida y el mundo que jamás haya habido: la mentalidad trágico-heroica del artista romántico, el hombre fragmentado que anhela poéticamente la recuperaciôn de la unidad y plenitud perdidas de la totalidad de su ser. Partimos aqui de la consideración de que los historiadores de la literatura dificilmente podrán comprender el mundo poético-simbélico de Rosalia (o el de tantos otros poetas y escritores anteriores, coetáneos o posteriores a ella) sin el concurso de la historia de las religiones, es decir, sin situar su persona y su obra en el marco general de la historia de las ideas y representaciones del mundo. Al menos nosotros llegamos a esta conclusión, cuando, al estudiar el origen y significación históricos de ciertas metáforas presentes en los monumentos artísticos y literarios de los siglos XVI y XVII, y que dominan el conjunto de las representaciones ideolôgicas de la España del Siglo de Oro y de toda.la Europa católica, nos vimos obligados a intentar trazar a grandes rasgos lo que podriamos llamar una historia del alma, o, para ser más precisos, una historia del modo en que el hombre había vivido en la interioridad de su conciencia la relaciön dialéctica que le vincula a la naturaleza, y en primer término con aquella parte de la misma inherente a la propia condiciön humana (es decir, la relación entre cuerpo y alma, materia y espíritu). Esta relaciôn en modo alguno se planted como antitética en la conciencia monista del hombre primitivo y homérico, sino como armónica coexistencia de partes consubstanciales, identidad que se manifiesta con claridad en la continuidad establecida entre la vida y la muerte en las representaciones escatolôgicas primitivas y po-

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JOSE LUIS BOUZA ALVAREZ o tumba, liun cuerpo mortal y grávido al que se halla encadenada y que es su carcel que meinferior region a imperfect berändose asi de su opresiön durante la vida en la resulta donde ón corrupci la de y d caducida la de dia entre la tierra y la luna, región pulares, tal y como nos ha sido dada a conocer por antropélogos y folkloristas (1). Por el contrario, en las representaciones puritanas pitagórico-platónico-cristianas, aquella relacién se manifiesta en forma de conflicto de contrarios, hecho que deteral puritano inexcusable que todo lo que nazca muera, y que —en el sistema conceptu de un universo escindido en dos partes antitéticas—, se contrapone a la perfecta estabiluna aslidad y duracién de la region superior de los seres ingenerados que desde la ciende hasta las estrellas fijas (4). que ,Cudndo hizo su apariciön esta concepción del mundo y del hombre por la naturala entre batalla de campos en se convertia al universo y a la conciencia humana mina en el hombre escindido —en la conciencia dualista enajenada de la naturaleza—, un estado de febril angustia y desgarro interior, una desoladora sensaciôn de extrañamiento y extranjería de sí mismo y del mundo que le lleva a concebir la vida como lucha sin cuartel, combate titánico por recuperar la totalidad de su ser y superar asi la escisiôn que le desazona, atin en el convencimiento (en el Romanticismo trágico) de que el atrevido ascenso del pensamiento apasionado rematará inevitablemente en caida a lo profundo (renaciendo así en la poesia romantica los simbolos barrocos de lcaro o Täntalo, e imagenes de un absurdo y permanente recomenzar: “semejante leza y Dios, o lo que es lo mismo, en el Romanticismo trágico, entre la arrogante razón mecänica o “mediocre espiritu del siglo” —la Ragion di nostra etate de Leopardi poéticos, y el Zeitgeist de Hölderlin, y la “sombra” divina, es decir, los aspectos manteparece a.C. V siglo del Grecia la En (5). humano? oscuros y sublimes del ser a Penélope / tejo y destejo sin cesar mi tela” nos confesará Rosalia) pero en Ja firnerse todavia la primitiva armonía entre cuerpo y alma; el propio Platôn dió a entender que la doctrina socrática del alma producia gran recelo entre los atenienses (6). la A finales del siglo pasado, Erwin Rohde creyó distinguir en un pasaje de Pindaro puritadel tal fundamen principio del europea cultura la en ién formulac antigua más me convicción de que en el desesperado despliegue creativo de voluntad y energia heroicas que comporta el esfuerzo por la recuperaciön de la plenitud perdida, es donde el poeta solitaria y desdichado —que padece el infortunio de haber nacido con un alma más elevada que la de las gentes comunes-, halla su propia identidad trágica y manifiesta su virtud (2). La vida humana fue concebida por el extremado puritanismo de platónicos y neoplatónicos, filósofos de la Stoa tardia y escritores y moralistas del Barroco, como batalla sin descanso contra pasiones corporales y afectos mundanos que turban la tranquillitas animi del hombre. Pero si ya los poetas del Renacimiento no habían dejado de sentir trágicamente su desgarramiento interior, la vida seria concebida de nuerelación nismo, según el cual la actividad corporal y la psiquica se hallan entre sí en uno endel miento fortaleci y cultivo el que manera de e, contradictoria y excluyent “sombra traña el abandono y debilitamiento de su contrario (7). Segün Pindaro, la actique nos viene de los dioses” permanece en letargo mientras el cuerpo se muestra entrar puede a acompañ nos que celeste ” “sombra la descansa, éste cuando vo, pero en contacto con la divinidad y recibir revelaciones (8). No hace mucho, Dodds consicontacto deraba que esta concepciôn habia penetrado en el mundo griego a través del en Escitia o Tracia con pueblos influidos por la cultura chamanistica hiperbörea, donvo como guerra incesante “donde luz y tinieblas combaten” por Rosalia y por los grandes poetas trágicos del Romanticismo. Y la poetisa del Sar anunciará, sin equivode era caracteristica (9). Pero lo que ahora nos interesa es el hecho de que la interprecarse, que: tación puritana del mundo introdujo en la cultura griega una concepción pesimista proseguirä sin nombre la batalla de la existencia humana como estado transitorio e inseguro que mediaba entre dos porque mudan los nombres, mas las cosas estados extremos de seguridad y reposo, durante el cual, el alma —desterrada en eternas, ni se mudan ni se cambian. (3) el (1) Véase al respecto nuestro estudio: Jnvestigaciones sobre ef arte religioso y fa cultura popular en Galicia después del Concilio de Trento IV, cap. II, ap. 1.2., Madrid, Ministerio de Cultura (en prensa). , j _ (2) En Rosalfa se encuentra esta comparación entre la “inextinguible sed divina” del poeta trägico y el suplicio de Tántalo, v., En las orillas del Sar, Castalia, Madrid, 1983 (ed. de Marina Mayoral; en lo sucesivo aludiremos a esta edición con las siglas EOS): 2, VE: 13; 14, 7; 42, Ik 64, VI, PP. 73, 85, 89, 117 y 144. El simbolo de Icaro, que aparece en otros poetas (Beaudelaire: “Les plaintes d'un Icare”, Spleen et ideal), es para la poetisa el del haïcôn herido (EOS 42, I, p. 116). Sus evocaciones al vaiven entre los pensamientos ascendentes “blancos” y los abisales “negros” son constantes. (3) EOS 73, p. 151. | En ———— En la interpretaciön puritana de la vida y del mundo —que considera que la muerte es siempre ganancia con relación a la vida—, coexisten en el hombre en irreconciliable oposiciön, un alma inmortal y etérea, descendida de los astros, que sölo puede remontarse a su divino origen en la medida en que consigue desembarazarse de pensadores, (4) Estas ideas, dispersas en el pensamiento antiguo en la obra de los distintos Macrobio: Commenpueden verse resumidas en el tratado del gramätico dels. V d.C. Teodosio tarius ex Cicerone in somnium Scipionis, lib. 1, XI-XIV. el poeta italiano (5) Leopardi: “Nella nozze della sorella Paolina”, Canti IV, vv. 38-45. En Hölderlin (Der es permanente el sechazo hacia su época (“secol di fango” la lamará), como en de los robles para Zeitgeist). Curiosamente, este último se vale -como Rosalia-- de la metáfora antaño: comp. evocar la ruindad de la época y el fin de la reciedumbre de los héroes patrios de EOS 23, pp. el poema Die Eichbdume con Los robles de Rosalia (EOS 15, pp. 90 y ss. también 97 y 88). las ideas de (6) Véase el diälogo entre Cebes y Söcrates del Fedon 68e/70b a propösito de los atenienses sobre el alma. 1983, (7) Psique (1? ed. alemana 1891 y 1894), Fondo de Cultura Económica, México, pp. 215 y ss. (8) Frag. Threnoi 2;v. también Jenofonte, Cirop. 8, 7, 21. (9) Los griegos y lo irracional (trad. esp.), Alianza, Madrid, 1981, pp. 138-141.

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mundo inferior y aherrojada en el cuerpo—, en perpetua lucha por recobrar su naturaleza, se hallaba sometida a los embates de engañosas sensaciones corporales, pasiones y afectos mundanos que turbaban su tranquilidad y comprometian el anhelado retorno a su divino origen (10). Este inseguro tränsito vital, en una Grecia familiarizada desde antiguo a la representación de la vida como camino, fue metafóricamente representado por Platön y los platónicos como una travesia maritima (11), asociacién natural a un mundo antiguo donde las tierras conocidas representaban la seguridad y estabilidad en tanto los mares procelosos que las separaban eran paradigma del riesgo y la aventura. Corresponderia a los filésofos de la Stoa tardia, sin embargo, la divulgación y popularizaciön de esta metáfora, cuya transmisión a través de los siglos en el arte y la literatura hemos estudiado en otro lugar (12). Fue Séneca quien por vez primera escribió que &] hombre, lanzado al mar profundo e inestabie de la vida —cuyos bienes: honores, riquezas, placeres, etc, son vanos e inseguros por ser perecederos y estar sometidos a perpetua mudanza por los veleidosos vaivenes del destino—, no alcanza jamás en ella el sosiego, sino que —juguete de la fortuna—, ya es elevado por la prosperidad a lo alto, ya abatido por la adversidad a lo profundo; por ello —afiadia el filósofo hispanorromano-, nada sölido y estable puede hallarse en el mar tempestuoso de la existencia, en el que ningún puerto tienen los hombres sino el de la muerte (13). Lo que ahora importa aqui es el hecho fundamental de que los principales temas del extremado puritanismo pitagórico-platónico y estoico, que habían caracterizado el contemptus mundi y el desengaño barrocos, renacen en el romanticismo trägico: maldad de la existencia (14), ruindad de la condición humana (miseria hominis) (15), fugacidad y corruptibilidad de las cosas del mundo (cotidie morimur) (16), caducidad (10) V. nuestro trabajo anteriormente citado, Investigaciones IV, cap. 11 y EIL (11) Fedon 85c; Las Leyes 961b/962c. V. también el apöcrifo platónico Axioco 367b/368e. (12) Investigaciones IV, 11.1: “El ‘portus quietis’ como simbolo barroco de seguridad: en torno a un grabado de Carlo Maratta”. (13) Ad Polybium IX, 5-6. (14) Insiste particularmente en ella Leopardi, quien, enlazando con el concepto puritano de la ruptura de la securitas prenatalis, Wega a considerar funesto el día del nacimiento, y la muerte como finis omnia malorum al modo estoico (“Canto notturno", Canti XXIIL; este bellisimo canto tiene fuertes influencias estoicas). V. también, Beaudelaire (“Semper eadem”, Spleen et ideal). Como todo el Romanticismo trágico, Rosalia opone a su pesimismo existencial ta gozosa embria- + guez del “fuego que ilumina y que crea” (EOS 58, IV, v. 135). (15) “Del polvo y fanto nacimos, / fanto y polvo nos tornamos: ...” (EOS 50, II, p. 121). También EOS 101, II, p. 168. : (16) “Nada hay eterno para el hombre, huesped / de un dia en este mundo terrenal” (EOS 4, p. 77). También EOS 6, 73, 98 y 108, pp. 79, 151, 165 y 171. Las alusiones a la brevedad de la vida y carácter efimero son frecuentes en la poesia romantica (p. ej. v. Hölderlin: Rousseau, Dichtermut, etc.). La estoica, y tan del ascetismo neoestoico de Quevedo, alusión de Rosalia al “abismo que media entre la cuna y el sepulcto de la vida” (EOS 38, p. 113) se encuentra en Leopardi (“Dello stesso”, Canti XLT) quien alude con frecuencia al “polve della vita” (“Nelle nozze...”, c. IV) y a similares imagenes. EN TORNO AL SIMBOLISMO DE “EN LAS ORILLAS DEL SAR" 147 y vanidad de los bienes terrenos (gloria, honores, riqueza, etc.) (17), caräcter ilusorio y de aparencial ensueño de las realidades visibles (18), concepción de la vida como lucha, cárcel, comedia (19), y camino arduo, escarpado, inestable e inseguro. Para expresar la angustia existencial del alma superior —la embriagadora exaltación y la negra desolaciôn alternativas del artista—, renacerán en la poesia romantica con aquellos temas los simbolos milenarios de los que se había servido la imaginación humana para representarlos. Particularmente pueden reconocerse en Rosalia de Castro los tres simbolos esenciales que sefialabamos nosotros en la cultura del Barroco: 1) Extranjeria del justo en el mundo (del poeta trágico en el Romanticismo) y ferviente aspiración al retorno a la patria celestial. Se expresó mediante la representaciôn del suefio del justo a las cosas materiales y visibles, lo que halla su continuidad en el sonambulismo terreno del poeta romántico y en su vehemente aspiración a la Idea o al Absoluto (el Padre, el Unico, el Todo, etc.) (20). 2) Vida del justo o del héroe como travesia maritima esforzada, sometida a constantes sobresaltos y peligros (para los estoicos, el viaje de Ulises habia sido, en este sentido, el paradigma de la vida moral), y muerte del virtuoso como arribo a puer(17) Son frecuentes las alusiones en Rosalia y en Leopardi a las vanidades del mundo: **i La gloria es humo!” (EOS 58, III, v. 75, p. 134). Véase nota 48. (18) El sonambulismo del poeta en el mundo es una imagen muy frecuente en todo el romanticismo trägico. Rosalfa procura inútilmente “no sé qué sombra vana” (EOS 2, IV, v. 71, p. 71) porque “somos insensibles, sombras” hasta la fusión con el “Padre Eter” (Hölderlin, Brot und Wein 9). El “loco pensamiento sueña y cree / que el hombre es, cual los dioses, inmortal” (EOS 6, p. 79) porque los poetas “despreciando las sendas de los mortales, optaron por lo temerario, pretendiendo igualare a los dioses” (Hölderlin, Der Rhein). Sobre el camino de quien se inclina a la sombra pindárica que viene de los dioses, y en este mundo está “siempre a sofiar condenado”, v. EOS 20, 46, 59, 66 y 71, III, v. 45-46, pp. 96, 118, 145 y 149. Guia al sofiador la “venda celeste / de la fe sobre sus ojos’' en su travesía del desierto (EOS 2, III, vv. 47 y 48, p. 70), imagen que protonga la barroca del justo guiado por la fe de los patriarcas en su marcha hacia la Nueva Jerusalén a través del desierto, v. Bouza, Investigaciones IV, IL 1.2, a propösito del origen y significado de la Visión de San Pedro Nolasco de Zurbarán. (19) Vida como lucha: EOS 2, II, 34, 66, y 97, pp. 69, 111, 145 y 165: como carcel: EOS 2,11 y 25, pp. 69 y 103; como comedia: EOS 87, p. 159. También se encuentran en Rosalia (como en Machado) otras imágenes caracteristicamente puritanas, como la vida como rio (EOS 108, p. 171); sobre el renacimiento de este simbolo estoico de Marco Aurelio en los ss. XV y XVII, v. Bouza, Investigaciones IV, 11. Todo este género de imagenes se encuentra ademis en Rosalia en Follas Novas donde reitera incluso el simbolo barroco del reloj entre otros alusivos a la extranjeria del poeta, fugacidad de la vida, y junto a temas neoplatónicos como la metempsicosis o la condena a vagar del suicida (tema de la tradicién popular de Galicia tratada por nosotros: Investigaciones IV.IL1.1), v. Rosalia de Castro, Poesizs, Patronato Rosalia de Castro, 1973, pp. 191, 242, 235, 193, etc. (20) La extranjeria del mundo es una constante en Rosalia y en los poetas romanticos: EOS 2, II, v. 31, p. 69 y IV, v. 120, p. 73; EOS 75, v. 10, p. 152. Es también frecuente en Follas Novas, op. cit., pp. 195, 214, 240, 248 y 309 (la imagen de orfandad es una de las más frecuentes en la poetisa para expresar su desticrro); también en esta misma obra se encuentra el vehemente anhelo del desterrado por la patria celestial, v. p. 214: “viven desterrados / da patria celestial por que suspiran!”.

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149 JOSE LUIS BOUZA ALVAREZ to descansado y bonancible. En el Romanticismo, este simbolo expresará el estilo de rarse un puritanismo, sino como un humanismo con claras concomitancias con el heroismo trágico griego y renacentista. Como Erasmo {Stultitiae laus) al comentar vida arriesgado del hombre apasionado que no teme abismarse en los sentimientos extremos —en-ascender a los cielos ain en la conciencia de que su inútil esfuerzo irónicamente al sapiens del pensamiento estoico (al que él debia mucho), los poetas acabará por derribarle a lo profundo, quien llevado por la ola de la palabra ferviende pasiones y afectos no merece la pena de ser vivida (22). Pasemos ahora, con la brevedad que nos exigen estos escasos folios, a analizar en Rosalia de Castro la presente hacia lo alto, en la ilusoria esperanza de alcanzar la totalidad perdida de su ser, será más tarde abatido al negro fondo del abismo, hasta que, rendido por el cansancio del permanente vaivén a que se halla sometido, clamará por el apacible reposo en románticos parecen convencidos de que una vida terrena basada en la total exención cia de los dos ültimos simbolos puritanos antes enumerados. el puerto de la muerte. 3) Vida del justo o del héroe como penosa ascensiôn a través de un camino angosto y áspero (Hércules fue para los estoicos, en este caso, el paradigma moral de la vida trabajosa que conducia a una gloriosa inmortalidad en los astros), camino desér- 1. Metafora maritima estoica tico de abrojos que culminaba en perpetua holganza y reposo celestes contrapuesto a Cuenta Murguia que Rosalia, ya enferma, quiso ver el mar antes de morir, y González Besada —al describir sus últimos momentos-, nos dice que la poetisa al la via amena y holgada del vulgo vicioso que conducia a la eterna condenaciön. Este agonizar pidió a su hija Alejandra: “Abre esa ventana, que quiero ver el mar” (23). remoto simbolo moral —cuya transmisión hasta el arte y la literatura de nuestro Siglo de Oro fue estudiada por nosotros—, será empleado por el Romanticismo para expresar el desasosiego existencial que desazona al poeta trágico y su moral del esfuerzo creativo magndnimo e inútil, asf como la contraposición entre su desdicha y la felicidad del hombre vulgar —cuya dorada mediocridad al tiempo desprecia y envidia—, en la conciencia de que tras su fatigoso ascenso no hallará sino una “cima fantástica y desierta”, un “cielo despoblado” (21). En la adopción romäntica de estos simbolos puritanos se advierten algunas di- Desde aquella ventana no podía verse el mar de la naturaleza, pero es probable que no fuese este mar al que Rosalia deseaba echar su ültima mirada. Dice el refrán que quien no se arriesga no pasa la mar, por eso todos los intrépidos espíritus del romanticismo trágico amaron y cruzaron el océano. Porque los grandes poetas románticos vieron en el mar (y en el desierto) el espejo de su alma, y hallaron en las olas que agitan su superficie la mejor imagen de las propias agitaciones del espiritu, la más depurada expresión de su intimo desasosiego. También Rosalia navegó por este mar metafisico, a través del “mar dell essere” de Giacomo Leopardi: ferencias esenciales de significaciôn en relación con las concepciones del mundo onde per mar delizioso, arcano pitagôrico-platônica, estoica y barroca, particularmente con la primera y la ultima, erra lo spirito umano, netamente fundamentadas en la irreconciliable discordia entre el mundo inferior del movimiento incesante y las pasiones, y el mundo superior de la perfecta quietud y ataraxia. Ei Romanticismo trägico difiere substancialmente del antiguo puritanismo en el hecho fundamental de que no concibe las pasiones y afectos corporales en insalvable contradicciön con la Idea a la que aspira; por el contrario, es a través de tales impetuosos movimientos del alma y cuerpo la manera por la cual consigue el poeta ascender hacia el Absoluto. En este sentido, el Romanticismo trägico, al hallarse desprovisto del. trascendentalismo religioso y de la rigida e infranqueable escisiön universal entre materia y espiritu, cuerpo y alma —que histöricamente caracterizaban las representaciones puritanas del mundo y del hombre—, no puede conside(21) EOS 5, v. 39, p. 78 y 104, v. 4, p. 169. El poeta es “juguete del destino”: EOS 102, v. 5, p. 168. La inconstancia de la fortuna y la contraposición entre el infortunio del poeta y la felicidad del vulgo, en la tradicién estoica, son constantes en la poesia romantica: EOS 12, Il; 14; 2, V y VI; 62 y 71,3: “mala estrella, / dote de toda hermosura.”, pp. 72-73, 84, 90, 138 y 148. La felicidad del vulgo y el infortunio del justo son frecuentes en Hölderlin, en Leopardi, y en general en la poesia romántica, v. p. ej., Bécquer, Rimas LXVIS, vv. 13-16 y LVI, vv. 9-12. Sobre la contraposición de los caminos del infortunio y de la felicidad en tos poetas citados, v. notas 48-49. La idea de Rosalia de que es “venturosa aquella (vida) / que en vez de sueños realidades ama” (EOS 73, p. 151), aparece particularmente en la “Palinodia al marchese Gino Capponi” de Leopardi, Canti XXXII, vv. 69-96, fuertemente estoica. quasi come a diporto ardito natator per l'Oceano. (24) Este fue también el mar de Beaudelaire: -J’aime si tendrement le désert et la mer; … (25) (22) EOS 19, vv. 5-8 y 21, vv. 9-12, pp. 96 y 97. En estos ültimos versos Rosalia traza una desilusionadora versiön de la inmortalidad en los astros puritana, aunque deja, sin embargo, lugar a la esperanza en EOS 38, vv. 15-16, p. 113 al aludir al sueño en Jos astros. Todo el tema del **cravo”’ de la pasiôn, fuente de dolor pero de vida creadora, alude al sufrimiento de la vida apasionada sin la cual no habria vida merecedora de ese nombre; Hölderlin escribió, en este sentido, que “los poetas aunque espirituales también deben ser mundanos” (Der Einzige), algo que en el puri tanismo era contradictorio. . (23) A. González Besada, Rosalia de Castro. Notas Biogräficas, Biblioteca Hispánica, Madrid, 1916, p. 73; v. el prölogo de Murguia en EOS, p. 65. También M. Mayoral recoge ei citado pasaje de G. Besada, EOS, p. 16. (24) “Amore e morte” (v. 7) y “Sopra il ritratto di una bella donna” (vv. 43-46), Canti XXVII y XXXL. La metáfora maritima estoica es frecuente en Leopardi: “Inni ai Patriarch?” (v. 103), “Sopra un bassorilievo antico sepolcrale” (v. 74), Canti VIII y XXX. V. ademas aquella a la que hacemos alusión en la nota 43. (25) Spleen et ideal, “La voix”.

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—Notre âme est un trois-mats cherchant son Icarie; ... (26) ~Mon esprit... comme un bon nageur qui se päme dans l’onde, ... (27) —Mon désir... Comme un vaisseau qui prend le large, ... (28) EN TORNO AL SIMBOLISMO DE “EN LAS ORILLAS DEL SAR” 151 vaivén que lleva desde las “heces del néctar celeste” al “áspero desierto”— (38), la poetisa del Sar se valerá del milenario simbolo de la inestabilidad de la vida y la estabilidad de la muerte contenido en el fragmento de Ja epistola consolatoria Ad Polybium de Séneca del que däbamos cuenta páginas atrás: Je te hais, Océan tes bonds et tes tumuites, Mon esprit les retrouve en hui; ... (29) semejante a Penélope tejo y destejo sin cesar mi tela, pensando que ésta es del destino humano la incansable tarea, y que ahora subiendo, ahora bajando, unas veces con Juz y otras a ciegas, Comme un navire qui s’eveille Au vent du matin, Mon âme réveuse appareille Pour un ciel lointain. (30) cumplimos nuestros dias y llegamos Homme libre, toujours tu chériras la mer! + La mer est ton miroir; tu contemples ton âme Tras aludir en alguna otra ocasión a la metáfora maritima estoica del vivir como Dans le déroulement infini de sa lame, Et ton esprit n'est pas un gouffre moins amer. (31) navegar y del morir como arribar a puerto, la poetisa, en grandioso colofón —en modo En este mismo mar navegaron asimismo Lord Byron (32), Hélderlin (33), Edgar A. Poe (34), Espronceda (35), y Bécquer (36), entre otros; ya en nuestro siglo éste fue también el mar de Juan Ramôn Jiménez, de Machado, y del poeta gallego Fermin Bouza-Brey (37). más tarde o más temprano a la ribera. (39) | Para expresar el “rudo vaiven (en) que sin tregua / se agitan mis pensamientos’', que “así descienden de la mar al fondo / como escalan la altura de los cielos” —el alguno,a nuestro entender, “de circunstancias”, como supuso un erudito gallego— (40), sintiendo consumirse la llama de su pasiön y anunciando premonitoriamente su próxima muerte: — Que dichoso es el muerto, o qué dichosa! (41) Ya siente que te extingues en su seno, llama vital, que dabas uz a su espiritu, a su cuerpo fuerzas, juventud a su alma. (42) (26) La mort, “Le voyage”. (27) Spleen et ideal, “Elévation”. (28) Idem, “L’Héautontimorouménos”. (29) Idem, “Obsession”. (30) Idem, “Le serpent qui danse”. (31) Idem, “L'homme et la mer”. Beaudelaire utilizó en muchas otras ocasiones con gran fortuna la imagen maritima. (32) The Corsair, canto 1. (33) V. los poemas: Hymne an die Freiheit; Der Kingling an die klugen Ratgeber; Diotima; An den Ather; Dichtermut; Unter den Alpen gesungen; Der Archipielagus y Sybille. (34) V. sus poemas Eulalie-A song;A dream within a dream e Imitation. (35) Canto a Teresa, vs. 25-33. * (36) Rimas VI: “En la mar de la duda en que bogo (...)”; también XXIV, LIL, XXXVII y tL. (37) J.R. Jiménez: Piedra y cielo, “Nostalgia del mar’; Diario de un poeta reciën casado; Antonio Machado: Campos de Castilla, “Proverbios y cantares". Machado hace un uso frecuente de la metáfora en toda su obra, aunque pocas veces tan afortunada como en Ja obra citada, particularmente las bellfsimas rimas: Todo hombre tiene dos batallas que pelear: ‚Para qué llamar caminos a los surcos del azar? … Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar - en sucfios lucha con Dios Todo el que camina ands, pasar haciendo caminos y despierto, con el mar. como Jesús, sobre el mar. caminos sobfe la mar, F. Bouza-Brey, Nao senileira, Nös, Santiago, 1933. clamará por el definitivo reposo empleando el símbolo estoico del arribo al portus de la muerte, cuyo significado romántico fue muy bien explicado por el gran poeta de Renacati (43). Escribird Rosalia: Tan solo dudas y terrores siento, divino Cristo, si de Ti me aparto; (38) EOS 2,1; 75 y 107, pp. 68, 153 y 171. (39) EOS 95, vv. 23-30, p. 164. (40) R. Carballo: “Arredor de Rosalia”, en Siete ensayos sobre Rosalia, Galaxia, Vigo, 1952, pp. 28-29, lo consideró “piadoso” “colofôn de circunstancias... fora da terrible löxica interna” del libro de poemas (cit. por M. Mayoral, EOS, p, 33). En realidad los versos estén simplemente más ajustados a la tradiciôn barroca de la metáfora y en coherencia con una poetisa que nunca abandonó por completo la esperanza religiosa (mucho más “piadoso” es, p. ej., EOS 63, p. 139). Leopardi y Hölderlin reiteran imagenes semejantes de deseo de fusiôn con la Nada o el Unico (Der Einzige). La metáfora maritima aparece también en Rosalia en otras ocasiones: EOS 29, II, wv. 41-42; 43 y 50, vv. 20-21, pp. 109, 117 y 121. (41) EOS 92, v. 13, p. 161. (42) EOS 21, p. 96. (43) “Amore e morte”, Conti XXVII, vv. 27-42: “Quando... un desiderio di morir si sente: +. ma per cagion di lei grave procella / presentendo in suc cor, brama quiete, / brama raccorsi in porto... V. el fragmento entero.

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mas cuendo hacia la Cruz vuelvo los ojos, me resigno a seguir con mi calvario. Y alzando al cielo la mirada ansiosa busco a tu Padre en el espacio inmenso, como el piloto en la tormenta busca la luz del faro que le gufe al puerto, (44) 153 Mas ;para qué subir? Fatiga inútil jcuando es la vida fatigosa llama, (...) jMorir! Esto es lo cierto, y todo lo demás mentira y humo, (47) La poetisa, que no puede rehuir la atracción de la “Blanca y desierta via”, el camino “triste, escabroso y desierto”, “desigual, pedregoso y estrecho”, identifica la senda vulgar —la “ruta espaciosa’’—, con la via de las vanidades mundanas, como anta- 2. Doble camino moral pitagórico-platónico y estoico Marina Mayoral, estudiosa de la poesia rosaliana, consideró unos hermosos versos de Rosalia, alusivos al antiguo simbolo del camino de la virtud, en los que la poetisa reitera —con Garcilaso, Cervantes, y tantos otros artistas y poetas de los que dimos cuenta en otro lugar— que las asperezas por las que camina el virtuoso le conducirán a la inmortalidad, como representativos de una “religiosidad tradicional... restos de su formación religiosa familiar” (45). Nada más alejado, a nuestro juicio, de la realidad. La poesia romantica recogiö el simbolo milenario oriental y pitagórico-platónico, tan divulgado por los estoicos, del doble camino moral del vicio y la virtud, que contraponia el camino de abrojos del sophös, del sapiens o del justo al camino del vulgo, amante de las cosas carnales y visibles del mundo inferior. En el Romanticismo trägico, el camino äspero y fragoso —la imagen del desierto es la más habitual— (46), es el del poeta sonámbulo e inadaptado al mundo, cuya alma no halla reposo en la tierra, y simboliza las penalidades de su apasionado esfuerzo ascensional y la inútil conquista de cimas desoladas y vacias, la conciencia de la imposible inmortalidad; se contrapone al camino de las almas vulgares que han renunciado a la utopia y se hallan acomodadas a las ocupaciones comunes. Rosalia -como Bécquer, Hölderlin y Leopardi-, sabe que en el remate de la via del esfuerzo no está la bienaventuranza, sino el abismo, contra lo considerado por el antiguo puritanismo. Y escribira: (44) EOS 109, p. 172; El deseo de sumergirse en el abismo para no resurgir es constante en la obra, y permanente la nostalgia del reposo. Los versos que cierran En las orillas del Sar recuerdan particularmente los vv. 31-33 y 40-42 de la célebre Epistola moral a Fabio del poeta sevillano Andrés Fernandez de Andrada: Ven y reposa en el materno seno sr CUYO Clima te sera mas humano y mis sereno. {..) Busca, pues, el sosiego dulce y caro, como en la obscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro; (...) (45) introduccién a EOS, p. 34. (46) EOS 2, HI-[V; 13: “Pobres arenas, de mi suerte imagen"; 43, etc., pp. 70-71, 85 y 117., EI “‘desierto” es comin a toda la poesia romantica. fio hiciera el puritanismo (48). Leopardi afirmará incluso que por esta: “breve y facil via uno alcanza los cielos”; la senda de la adulación y la obediencia servil, que es la de la fama —dice—, conducen a ser celebrado en la tierra (49). Tanto en los versos en que Rosalia como el poeta italiano —en quien se percibe un notable influjo estoico, que, en un erudito como él, sin duda es, en buena medida, directo—, contrastan las sendas morales del poeta y del vulgo, presentan claras analogias con la contraposicion que entre los dos caminos hiciera el neoestoico Quevedo (50). Serd en el propio Leopardi en quien se encuentre la más desolada conciencia de la ausencia de recompensas en la puritana región superior de la estabilidad y duración (es decir, de la perfección) para quienes optaron por el camino arduo, al rematar el trabajoso ascenso con su generoso esfuerzo: … Ahi perché dopo la travagliose strade, almen la meta non ci prescriver lieta? ... (51) Pero si el solitario de Recanati y la poetisa del Sar no creyeron en la gloria de este mundo y dudaban de la del otro, creian sin embargo —y no se equivocaban—, que su esforzado sendero podria conducirles a la inmortalidad por la palabra, y también en esto se asemeja el romanticismo trägico al Renacimiento y al heroísmo clásico griego, (47) EOS 104, p. 169. Aqui se halla en Rosalia la formulaciön del principio del romanticismo trägico del dolor (simbolizado por el ascenso por la “empinada cuesta”) como fuente de energia creadora. (48) EOS 2, IH. La contraposiciön entre el camino del artista (antes del justo) y el del vulgo en Rosalia en EOS 30, p. 109. En otros lugares contrapone a la pasión del poeta trágico, la "gloria, honor, reposo y dicha” de aquellos ‘“cuyo reino es de este mundo”: EOS 12 y 64, 1, pp. 83 y 140, los que “‘lograsteis vuestros suefias”: EOS 14, LH, p. 87. El camino estrecho y escarpado se encuentra contrapuesto a la felicidad del hombre comin en todo el Romanticismo: Bécquer, Rimas LXVI; Leopardi: “Canto notturno”, “Il tramonto della luna” y “La retama”, Canti XXIII, XXXII y XXXIV; Hölderlin: Lebenstauf (2° version) o Hymne an die Freiheit. Sobre la contra posiciön puritana entre los dos caminos, del vulgo y del sabio, v. Bouza, /nvestigaciones IV, cap. III, ap. 2. (49) “Palinodia al marqués Gino Capponi", vv. 244-260, Canti XXXIL Estos versos, fuertemente influencias por la ética antigua, comienzan ya con una evocación a las epistolas de Séneca: “Errai, candido Gino...”. (50) V. nuestro estudio, /nvestigaciones IV, cap. Ill,2, para los dos caminos en Quevedo. (Si) “Sopra un bassorilievo antico sepolcrale”, Cant? XXX, vv. 64-66. Tampoco Rosalia se muestra demasiado convencida de ser recompensada: EOS 104: “ ;Dichoso aquel que espera / tras de esta vida hallarse en mejor vida!”, v. p. 170.

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en el que los héroes no esperaban otra inmortalidad que la memoria humana, donde habfa tenido gran desarrollo el mnema o monumento funerario conmemorativo, y donde se cantaban en las exequias las alabanzas del difunto, que —desde Platón—, proscribiria el puritanismo desarrollando un tema literario que nosotros —en base a la versiön latina de un pasaje de San Juan Criséstomo-, bautizamos con el nombre de modicum plora super mortuum (52). Con estas orgullosas palabras reafirmaria Rosalia su confianza en el camino de la virtud: Yo en mi lecho de abrojos, tu en tu [echo de rosas y de plumas; verdad dijo el que dijo que un abismo media entre mi miseria y tu fortuna. Mas yo no cambiaria por tu lecho mi lecho, pues rosas hay que manchan y emponzofian, y abrojos que a través de su aspereza nos conducen al cielo. (53) Ei camino fue empleado en nuestro siglo como simbolo existencial por muchos poetas (54). Pero para concluir, es preciso preguntarse: json los hermosos versos de En las orillas del Sar delirios de una mujer loca, enferma o fracasada? No. En nuestro tiempo, cuando la division de! trabajo llevada hasta el absurdo ha fragmentado hasta la insignificancia la integralidad intelectual y moral del hombre, cuando ha llegado a identificarse la autenticidad heroica del Romanticismo trágico con las afectadas excrecencias de sus imitadores, cuando las formas crecientemente grupales de la actividad humana —lejos de incrementar la cooperación entre hombres libres—, han fomentado la subordinación servil y el corporativismo, cuando el mediocre materialismo vulgar, al tiempo que refuerza las jerarquias visibles, presenta al aberrante homo economicus y su moral del éxito como paradigma de la modernidad y considera vencidos por la realidad y por la historia a los inadaptados aristócratas del espiritu del pasado, resulta reconfortante releer en 1985 estas palabras de la cantora excelsa —ante todo y por encima de todo— de la patria y de fa raza sublimes de su alma, pero también de “ese pueblo sufrido” de Galicia, que hoy, ni más ni menos que hace 100 años, “espeta/ silencioso en su lecho de espinas/ que suene su hora”: No borrareis jamäs del alma humana el orguilo de raza, el amor patrio, la vanidad del propio valimiento, ni el orgullo del ser que se resiste a perder de su ser un solo átomo. (55) (52) Investigaciones IV, cap. IL 1.1. , (53) EOS 72, p. 150. : (54) En este mismo Congreso, Javier Gómez Montero, de Ja Universidad de Köln, presenta una ponencia en este sentido, estableciendo una comparaciôn entre Rosalia y Machado. (55) EOS 70, p. 147.