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13-02-15 12:49
AART a, NE AE
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MARIO. AT
2013
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LA BANDA
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REVISTA DE MUSICOLOGIA
ENTREVISTA
MARTIN, n FM
Nuevas perspectivas en la historia de la estetica
musical:
el
pensamiento
de
Pitägoras
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los
pitagöricos*
Una historia de la estética heterodoxa y "politicamente" correcta
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IPHIGENIE EN TAURIDE O LA SUBLIMACION...
Analisis de la escena inicial
Mario Muñoz Carrascö
La idea pitagérica de la proporciôn y la medida
Wladyslaw Tatarkiewicz afirma que los pitagóricos, además de formar una comunidad de
caracter moral y religioso, realizaban, también y en gran medida, investigaciones cientificas,
sobre todo relacionadas con las matematicas. Su fundador fue Pitagoras, que vivid en el siglo
Vi (aunque se cree que los logros cientificos no fueron obra del propio Pitagoras sino de sus
continuadores y seguidores durante los posteriores siglos V y IV).
La idea filosöfica principal de esta escuela es la de que el mundo esta construido
matematicamente, tesis principal, a partir de ahora, en la estética antigua. La regularidad
matematica mas evidente se demoströ en la acústica a través del monocordio y la certeza de
que los sonidos armoniosos y perfectos (consonantes en la nomenclatura musical actual) se
correspondian a proporciones numéricas simples (1:2 la octava, 2:3 la quinta y 3:4 la cuarta).
Los pitagéricos no consideraban la estética una disciplina independiente ya que, para ellos,
la armonia era una propiedad del cosmos y meditaban sobre ella dentro del marco de la
cosmologia; no empleaban el término posterior de “belleza” sin el de “armonia” que ellos
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Nuevas perspectivas en la historia de la estética
musical: el pensamiento de Pitágoras y los
pitagóricos*
Una historia de la estética heterodoxa y "políticamente" correcta
IPHIGÉNIE EN TAURIDE O LA SUBLIMACIÓN...
Análisis de la escena inicial
Mario Muñoz Carrasco
La idea pitagórica de la proporción y la medida
Wladyslaw Tatarkiewicz afirma que los pitagóricos, además de formar una comunidad de
carácter moral y religioso, realizaban, también y en gran medida, investigaciones científicas,
sobre todo relacionadas con las matemáticas. Su fundador fue Pitágoras, que vivió en el siglo
VI (aunque se cree que los logros científicos no fueron obra del propio Pitágoras sino de sus
continuadores y seguidores durante los posteriores siglos V y IV).
La idea filosófica principal de esta escuela es la de que el mundo está construido
matemáticamente, tesis principal, a partir de ahora, en la estética antigua. La regularidad
matemática más evidente se demostró en la acústica a través del monocordio y la certeza de
que los sonidos armoniosos y perfectos (consonantes en la nomenclatura musical actual) se
correspondían a proporciones numéricas simples (1:2 la octava, 2:3 la quinta y 3:4 la cuarta).
Los pitagóricos no consideraban la estética una disciplina independiente ya que, para ellos,
la armonía era una propiedad del cosmos y meditaban sobre ella dentro del marco de la
cosmología; no empleaban el término posterior de “belleza” sin el de “armonía” que ellos
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mismos acuñaron. Filolao (un autor considerado pitagórico o continuador de Pitágoras)
escribió: “La armonía es una unión de dos cosas formadas por varias sustancias
mezcladas... un consenso de lo que disiente”. Etimológicaente, armonía significaba
concordia, unificación, uniformidad, etc., de sus componentes y estas cualidades la
convertían en sinónimo de lo bello y lo positivo. La armonía de los sonidos era considerada
por los pitagóricos como el testimonio de una armonía profunda, como una expresión del
orden interno en la estructura de las cosas.
Sintéticamente, y de la mano de Tatarkiewicz, podríamos enumerar los principios básicos de
la estética pitagórica:
1. La armonía, el orden y la buena proporción (en griego symmetria) eran considerados
no sólo conceptos valiosos, bellos y útiles, sino que también estaban condicionados
objetivamente, constituyendo una propiedad objetiva de las cosas; lo cual, por otra
parte, era una convicción natural en la primera fase de su pensamiento.
2. Creencia en que la cualidad de las cosas que decide acerca de su armonía es su
regularidad, su uniformidad, su orden…
3. La armonía no era para ellos una cualidad propia de algo particular sino de la
adecuada distribución de varios elementos, y
4. La armonía es un sistema cuantitativo, un sistema matemático que depende del
número, de la medida y de la proporción. Esta tesis constituía la doctrina puramente
pitagórica derivada de su filosofía matemática, que se basaba en sus descubrimientos
acústicos, y fue el principal apoyo y fundamento de su concepción cosmológica; creó
los cimientos de la futura estética griega y se convirtió en su elemento básico. Influyó
no sólo sobre el desarrollo de la estética, sino también sobre la posterior evolución del
arte griego y su música en particular e, indirectamente, sobre sus artes plásticas.
La armonía del cosmos
Los pitagóricos, continuando con Tatarkiewicz, le dieron el nombre de cosmos (orden en
griego) al universo convencidos de su esencia armónica. Partiendo de la idea de que cada
movimiento regular emitía un sonido armonioso creían en una consonancia general de todo
el universo que produciría, continuamente, la llamada “música de las esferas”, sinfonía que
no percibimos precisamente por su carácter permanente y por su confusión con el silencio.
En el mismo sentido su concepción de la psicología también se basaba en la armonía,
imaginando el alma de manera análoga a la del cuerpo y sosteniendo la perfección de las
almas construidas armoniosamente, es decir, las que poseyeran proporciones adecuadas de
sus partes.
El ethos de la música
Según Tatarkiewicz los pitagóricos se inscribieron en la historia de la estética con otra teoría
también relacionada con la música, aunque de distinto carácter. Como la música se
fundamentaba en la proporción también influiría en el alma (basada, igualmente, en la
proporción). Para los pitagóricos, la música era un equivalente del arte expresivo de los
griegos, de aquella triúnica choreia que se realizaba mediante la palabra, el gesto y la
música, y era esta última la que más afectaba al hombre. Tradicionalmente se creía que la
choreia sólo afectaba a los sentimientos del danzante y cantos embriagadores (culto
dionisiaco) pero los pitagóricos observaron que la danza y el canto también influían en el
oyente y espectador. Lo explicaban a través de la analogía entre sonidos y sentimientos: los
sonidos encontraban su resonancia en el alma y así el alma en armonía con ellos.
Establecían un paralelismo entre este ethos y la resonancia por simpatía que se podía
producir entre dos liras al tocar sólo una de ellas.
La música tenía un poder psicagógico (guía de almas), es decir, podía conducir al alma a un
buen o mal ethos y de ahí la obsesión, por ejemplo en la estética platónica, por la distinción
entre la buena y mala música y la protección, incluso jurídica, de la primera (que luego se
continuará con otro tipo de restricciones como las de la Iglesia en la Edad Media).
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El elemento órfico: la purificación mediante el arte
La tesis de los pitagóricos sobre el poder de la música tenía su origen no sólo en el arte de
los griegos sino también en su religión, sobre todo sus creencias órficas. Su principio
fundamental sería la convicción de que el alma está encerrada y presa en el cuerpo por sus
pecados y que será libre sólo cuando se purifique. La purificación y liberación del alma es el
objetivo más sublime del hombre. Al servicio de este objetivo estaban los misterios órficos,
que se valían entre otras cosas de la música y la danza.
Pero fueron los pitagóricos los que subrayaron esta función de la música por los aspectos ya
comentados en el punto anterior. La música ya no sólo contiene un poder psicagógico sino
también purificador y catártico. Según Aristoxeno: “Los pitagóricos purificaban el cuerpo por
medio de la medicina y el alma por medio de la música”. Al observar la embriaguez producida
por la música báquica extrajeron la conclusión de que el alma, bajo su influencia, se libera y,
por tanto, abandona momentáneamente el cuerpo.
La música, un arte distinto a los demás
Los poderes expresivo y psicagógico no eran atribuidos, por los pitagóricos, a todas las artes
sino exclusivamente a la música. Creían que sobre el alma se puede influir a través del oído
y no a través del resto de sentidos. Por esta razón, los pitagóricos consideraban a la música
como un arte excepcional y don especial de los dioses; sostenían que la música no provenía
del hombre sino “de la naturaleza” especialmente los parámetros concernientes al ritmo.
Afirmaban que los ritmos son “imágenes” de la psique, “signos” o manifestaciones del
carácter.
Enumeremos alguno de sus principios básicos:
1. La música es una manifestación del alma, de su carácter, de su índole, del ethos.
2. Es una manifestación “natural” y única en su género.
3. La música es buena o mal, independientemente del carácter que exprese.
4. Gracias a los vínculos entre el alma y la música le es posible a esta última alcanzar y
afectar el alma, tanto para mejorarla como para corromperla.
5. El objetivo de la música no consiste, ni mucho menos, en proporcionar placer sino en
formar el carácter. Afirmaba Ateneo: “el objetivo de la música no consiste en
proporcionar placer sino en servir a la virtud”.
6. Mediante la buena música se consigue la “purificación” del alma y su liberalización de
los lazos corporales.
7. Por eso, la música es algo excepcional, único, distinto de las otras artes.
Epílogo
Pitágoras y la estética pitagórica supone el punto de partida de una visión del pensamiento
musical que concibe a la música como parte de las matemáticas, la estudia desde una óptica
muy racional y abstracto. La dota –por tanto– de un gran prestigio para el futuro y también
anticipa y preludia todo el tema del ethos y de la purificación o catarsis que relaciona cada
tipo de música con un carácter (susceptible, por tanto, de ser “temida” y de ser objeto de
legislación, prohibición, restricciones como ocurrirá con Platón o con la Iglesia en el Medievo
–la música puede mejorar o corromper el alma y hay que controlarla–) y con su orientación
directa y exclusiva hacia el alma del ser humano. Se inaugura una estética de la música que
combina lo racional/matemático con su poder de influencia en el estado de ánimo, carácter
humano y con tintes “quasi” mágicos y supersticiosos. La música está, jerárquicamente, muy
por encima del resto de las artes y este estatus privilegiado se mantendrá durante muchos
siglos llegando hasta la Edad Media, donde será una de las disciplinas fundamentales de las
primeras universidades.
Manuel Francisco Martín Martín
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* Este artículo es el punto de partida de un conjunto de trabajos ensayísticos orientados
hacia una nueva concepción y estudio de la evolución de la estética y el pensamiento
musical (en este caso, del periodo anterior al periodo clásico en la antigua Grecia).