The Cordoba Mosque. A proportional design of the ground plan (8th-10th centuries)

Author
Fernandez-P, A.
Published in
Archivo Espagnol de Arte
Year
2000
Subject
CORDOBA
Language
Español
Category
C8 History & archaeology
Archive number
1350

Open PDF(opens in a new window)

Show full text31 pages

Page 1

View in PDF(opens in a new window)
rei v h ESPAGRIL D He ERNANNEZ Y , à: ce LoS Woo, 314 1 5NOV. 2000 y em = II nn. I. MEZQUITA DE CORDOBA. TRAZADO PROPORCIONAL DE SU PLANTA GENERAL (SIGLOS VIII-X) ! POR ANTONIO FERNANDEZ-PUERTAS' Catedrätico de la Universidad de Granada The Cérdoba Mosque was designed with the proportional Pythagorean system that is based on the side of a square (= 1), its diagonal (= V2), and the successive proportional rectangles that are formed with the diagonal of the previous rectangle. The 8th century mosque had a square ground plan, its 9th century prolongation formed a V2 rectangle; the enlargement of the patio gave a V3 rectangle; the extension of al-Hakam II used a V3 rectangle plan at a reduced scale; and that of Almanzor used two large V3 rectangles. En 1979 publiqué el trazado proporcional de las ventanas de la Bab al-Uzara’, Puerta de los Ministros —hoy llamada de San Esteban—, al estudiar su decorado segtin los dibujos hechos por el arquitecto don Félix Hernandez Giménez, y de los que me habia facilitado una copia para estudio y publicaciön si lo deseaba a principio de los 1970 ?. Cuando dispuse posteriormente de un alzado completo de esta fachada, hecho por fotogrametrfa, comprobé primero si las medidas de la parte baja y de las altas inmediatas al alero y almenas eran fiables; tras haberme asegurado comencé a estudiar el trazado proporcional de la fachada entera, y encontré dos sistemas de diseño, uno de los cuales he publicado en 1999, tras una espera de casi dos décadas en la carpeta correspondiente por causas ajenas a mi voluntad °; el otro método de trazado espero que vea también pronto la luz. Inicio aquí, en esta Revista, el primero de varios trabajos sobre el sistema proporcional con el que la mezquita de Córdoba entera fue concebida y trazada, y que es el pitagórico heredado de la Antigiiedad Clásica grecorromana que llegó al emirato omeya de Córdoba de los siglos vi y 1x, y luego pasó al arte del califato, y pervivió bajo los taifas, almorávides, almohades y nazaríes *. ' En el XXV aniversario del fallecimiento del Arquitecto Dr. D. Félix Hernández Giménez. 2 ANTONIO FERNÁNDEZ-PUERTAS, «La decoración de las ventanas de la Bab al-Uzarä’ según dos dibujos de don Félix Hernández Giménez, en Cuadernos de la Alhambra, 15-17, Granada 1979-1981, pp. 165-210, figs 1-56, láms. I-XX VIII, especialmente pp. 167, 170-176, figs. 2-12. > ANTONIO FERNÁNDEZ-PuERTAS, «Uno de los dos trazados proporcionales de la Bab al-Uzara’», en Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, 48, Granada 1999, pp. 59-104, fig. 1-34, láms. I-II. 4 ANTONIO FERNÁNDEZ-PUERTAS, The Alhambra. I. From the Ninth Century to Yüsuf I (1354). Plates by Owen Jones. Foreword by Godfrey Goodwin. Saqi Books, 1997, pp. 16-78; figs. 4-62; especial. 16-19. fig. 4 y bibliografía dada sobre el tema del sistema proporcional en la nota 10.

Page 2

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 | LA 26934 =2 90°630687 r-.\ Y Y x ©AF-P ES anet < Fig. 1. El sistema proporcional: explicaciön general Esta explicaciön verbal se entenderä mejor si se siguen los pasos dibujados en la figura 1. Si se da al lado de un cuadrado —cualquiera que sea su medida— el convencional valor de la unidad (= 1), la diagonal de ese cuadrado es Ÿ2 (= 1.4142...), o sea, un valor inconmensurable, como enseña el teorema de Pitágoras. Por lo tanto, si tomamos el lado de este cuadrado (= 1) como el lado menor de un rectángulo, y a su lado más largo le damos la longitud de la diagonal del cuadrado, habremos obtenido un rectängulo proporcional V2 (fig. 1). A su vez, éste rec-

Page 3

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 tängulo V2 tiene una diagonal con valor de V3, como confirma una vez mäs el teorema de Pitägoras. De este modo, tras repetir la operaciön, obtenemos un rectängulo V3 (fig. 1). Si volvemos a realizar otra vez la operaciön hallamos un rectängulo V4 (es decir, un doble cuadrado), y asf sucesivamente. Por el mismo principio, si se gira cualquier cuadrado cuyo lado es la unidad (= 1) para formar una estrella de ocho puntas, la altura total de esta estrella serä la V2, como se puede ver en la figura 1. El lector que siga estos primeros pasos sencillos podrä comprender lo que voy a desarrollar en este trabajo y los siguientes *. Sobre el trazado proporcional de la planta algo he publicado ya acerca de la primera ampliación de la mezquita en el siglo rx por el emir ‘Abd al-Rahman II y la realizada por el califa al-Hakam II en los 960 $. Todo el trazado de plantas y alzados de la mezquita se hizo por los sucesivos arquitectos con el sistema proporcional inconmensurable pitagórico expuesto. Las plantas utilizadas Para descifrar el trazado proporcional de la mezquita con sus sucesivas ampliaciones me atuve, por su total fiabilidad y acotamientos, a las plantas que don Félix Hernández Giménez publicó en su monografía sobre El codo en la historiografía árabe de la mezquita mayor de Córdoba ”, de las cuales hice en 1978-1979 unos calcos exactos en vegetal a mayor tamaño para poder trabajar sobre el tema de la proporción. Una vez hallados los sucesivos pasos escribí el texto en 1980-1981 que ahora he retocado en su comienzo y algo en su conjunto. A dichas plantas esquemáticas acotadas he añadido en mis calcos algunos elementos arquitectónicos de los que trato en el trabajo: 1) Las figuras 2 y 3 presentan los contrafuertes exteriores de la gibla de la mezquita de ‘Abd al-Rahmán I. 2) Las figuras 7, 8, 10-12, 14-16, muestran la planta del alminar de ‘Abd al-Rahman III con el muro divisorio N.-S. y las escaleras en torno a sus machones rectangulares. 3) Las figuras 10-16 presentan abierto el hueco de la caja del minbar, cegado desde 1815-1818. Para ello se ha tenido que desplazar algo la puer5 Para un estudio de este sistema proporcional, véase Thomas TayLor, The Theoretic Arithmetic of the Pythagoreans, with an «Introductory Essay» by Manly Hall, New York, 1973, ch. XIII: «On the Method of Discovering the Commensurability, or Incommensurability of these Numbers». Jay HAMBIDGE, The Elements of Dynamic Symmetry , New York, 1967, pp. 1724, 33-58. P. H. SchoLrieLD, The Theory of Proportion in Architecture, Cambridge, 1958, pp. 12-13, nota 1. FRANK LAND, The Language of Mathematics, London, 1960, pp. 132-202. Marita Guyka, The Geometry of Art and Life, New York, 1977, pp. 7-19; A Practical Handbook of Geometrical Composition and Design, London, 1956, pp. 3-15, figs. 1-17; Hambidge's Technique for Realizing Dynamic Symmetry, pp. 16-22, figs. 20-26; Estética de las proporciones en la naturaleza y en las artes, Barcelona, 1983; El número de oro. I. Los ritmos, Barcelona (sin fecha), pp. 25-144. Ropert LawLor, Sacred Geometry, Philosophy and Practice , London, 1982, pp. 25-35. M. Borissa Vitevitcu, The Golden Number and the Scientific Aesthetics of Architecture, with preface by Louis HAUTECOEUR, London, 1958, pp. 12-29, especial. pp. 22-23, fig. 18. Louts MEUNIE, L'architecture et la géométrie. Symétries et rythmes harmoniques, prefacio de ALBERT Luprape, Editions Vincent, Fréal & Cie, Paris, 1968, es un libro útil para las proporciones de los edificios góticos. Erwin Panorsky, Meaning in the Visual Arts , cap. 2: «The History of the Theory of Human Proportions as a Reflection of the History of Styles», Penguin, London, 1987, pp. 82-138. 6 ANTONIO FERNÁNDEZ-PUERTAS, «Spain and North Africa», capítulo 6 del libro The Mosque. History, Architectural Development and Regional Diversity. Edited by Martin Frishman and Hasan-Uddin Khan. Thames and Hudson, 1994, pp. 101- 117. En p. 102 escribo que: «La planta general, que había sido cuadrada, se convirtió en un rectángulo V2, dejando el área del patio sin cambiar pero alargando la sala de oración, que ahora pasó a tener cinco tramos», y se da un dibujo de línea en la p. 104. Al tratar del agrandamiento de la mezquita por el califa al-Hakam II en p. 104 especifico que: «El arquitecto, por lo tanto, cambió la dirección y redujo, en escala, el sistema proporcional. Esta siguiente prolongación de la sala de oraciones se construyó como un rectángulo V3, pero basado sobre la longitud del muro de gibla del siglo 1x, que hasta entonces había tenido el valor de la unidad (el lado del cuadrado original). Al darle el valor de V3, el arquitecto redujo el valor de la unidad a una escala menor». En la p. 109 añado al hablar sobre las bóvedas-lucernarios que «las tres en frente del mihrab son cuadrangulares, y están construidas según el sistema proporcional de V2.» 7 Contribución al estudio del monumento, Madrid. Imprenta y Editorial Maestre, 1961, figs. 1-5, colocadas al final de la monografia.

Page 4

View in PDF(opens in a new window)
1 a ie = posata DE ESTEBAN SAN u|n PUERTA SUPUESTA POR SIMETRIA 78'—8 PUERTA DE DEANES OBRA CIERTA DE CON LA DE DEANESÉ EPOCA MUSULMANA 4 4 4 ’ 4 4 Br 2 w OSYI.LNAIONIL-ZNIAVNYNA34 a 4 $ y ÿ a =. ey DE o+ er == DESCUBIER Es a=5'93ms. SEGUN LA MENOR EN 1934 DIMENSION DEL APROXIMADO CUADRADO 3 ne | DE PLANTA Fig. 2. nern Jp.

Page 5

View in PDF(opens in a new window)
er? 14 0 % % Y LA YA LA Y 7 *0‘1W60A7Y i Y Per LIL: hr 42 Drrr % rer y 4 DA 73°773 “n SANTUARIO PUERTA DE 36°72 SAN ESTEBAN 78°—88 I ww 3 un E 74'43 PUERTA SUPUESTA POR SIMETRIA PUERTA DE DEANES OBRA CIERTA Z PATIO EPOCA 7 DE MUSULMANA | # 8 / | 7Y9 2 ZAR mi | a=5'93ms. SEGUN LA MENOR HISAM | sc ar ai nr DE PLANTA 3. Fig. 2 DE - DESCUBIERTO EN 1934 DIMENSION DEL APROXIMADO CUADRADO Lo a ALMINAR VLH1INOACZHONI 9 GRAFICA

Page 6

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 ta del sabät hacia el O. Señalaré que las primeras estancias de la bayt al-mäl y del sabat están dibujadas cuadradas en vez de rectangulares como son; ésto se debe a que se ha dado el mismo grosor a los dos muros de las giblas exterior e interior y a los más delgados de las compartimentaciones rectangulares que, en sentido N.-S. dividen en tramos la bayt al-mal y el sabat. La figura 13, hecha sobre la hoja 2 del gran plano, que don Félix Hernández Giménez donó a la catedral, muestra lo que he expuesto. Como dato anecdótico diré que el insigne maestro dibujó el hueco de la caja del minbar a la derecha de la puerta y no a la izquierda como se encuentra (fig. 13) ?. La unidad de medida dada por los historiadores musulmanes: el codo Al referirse al monumento los historiadores árabes dieron sus medidas en el sistema conmensurable musulmán de codos, derivado del romano a base de los pedes. Hay dos tipos de codos, el m@’mini que oscila de 47cms a 50 cms (= 2 pedes de 23’5 cms a 25 cms) y el rasiasT que varía de 60 cms a 62’5 cms (= 2 pedes y medio). Los historiadores árabes, al dar las medidas de la mezquita de Córdoba ya construida (y no la proyectada por los arquitectos de los siglos vill, IX y X en sus sucesivas ampliaciones), recurrían al sistema de medida fijo de codos por lo que las medidas fluctúan bastante, y aun más si utilizan uno u otro tipo de codo. El mismo don Félix, al comenzar su mencionado estudio, dice [p. 7] que: «Las más de las noticias consignadas por los autores árabes respecto a dimensiones de la Mezquita de Córdoba resultan de imposible o, cuando menos, de muy aventurado aprovechamiento», y añade que debido al no aparecer las medidas del monumento con una misma unidad de medida nos «impide la confrontación de las equivalencias, tan dispares entre sí, que algunas de dichas noticias proporcionan para el patrón métrico utilizado... Por lo que respecta al codo ... la unidad [de medida] más empleada, ... [hay dos tipos] que discrepan bastante entre sí. Pero son también inclusibles entre dichos motivos: el descuido que haya podido presidir en la toma de los datos de que las citadas [p. 8] medidas proceden; el desprecio de las fracciones de unidad, frecuente en las escrituras árabes ... y finalmente, los hábitos locales en cuestión de mensura. Todo lo cual implica una cierta oscilación ... para cada tipo de codo en que las referidas medidas nos han sido suministradas.» A esto hay que añadir «los errores en que, la transcripción de manuscritos, pueda haberse incurrido», y las equivocaciones al realizar las sumas. Según F. Hernández Giménez [p. 9], el valor del codo mä'münT corresponde a 47 cms? y el del codo rassasi a 58"76 cms, lo que supone una relación de 4:5, ya que el primero sería equivalente a dos pedes romanos de 23’5 cms y el segundo a dos pedes y medio . Este valor se basa en la obra del geópono hispanomusulmán de época nazarí Ibn Luyún, quien en su tratado dice: «El codo rassasT equivale a un codo y cuarto en relación con la medida del codo del brazo; éste, a Su vez, tiene dos palmos o veinticuatro dedos, y se llama codo má'mún?. El rassasT tiene treinta dedos y su uso fue establecido por el gassäm de Córdoba Muhammad b. Fara? al* La Mezquita de Córdoba: planos y dibujos, planos recopilados por Manuel Nieto Cumplido y Carlos Luca de Tena y Alvear. Colegio Oficial de Arquitectura de Andalucía Occidental, Córdoba, 1992, pp. 69, 70. La hoja 1 del plano muestra la mezquita del vin, su ampliación del 1x y a E. la correspondiente de Almanzor, así como la catedral cristiana, y se ha publicado en la página 70. La hoja 2 del plano presenta la ampliación de al-Hakam II, la de Almanzor a E. y las modificaciones de época mudéjar-cristiana, y se halla en la página 69. * LeoroLDO Torres BALBÀS, Arte hispanomusulmán hasta la caida del califato de Córdoba, t. V de la Historia de España, dirigida por Ramón Menéndez Pidal, Madrid 1965, p. 467, nota 8, donde acepta el valor del codo como 47 cms al tratar del ancho del alminar del califa ‘Abd al-Rahmän III, de 8°46 ms, conocido tras la recuperación hecha por F. Hernández Giménez.

Page 7

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 Rassäs que grabó el patrón en una columna de la aljama cordobesa.»!” Al Idrist también lo atribuye a «Muhammad ibn al-Fara$ al-Ras3a3, que había sido grabado sobre una de las columnas de la mezquita aljama de Córdoba ... la cual se toma hoy dia con preferencia como unidad base [de medida]».'' Sin embargo, este valor de 47 cms para el codo mä’mün? cambia al dar las medidas de ancho, largo y alto del mihräb de al-Hakam II Ibn Baskuwal en su Kitäb al-Sila *, y se aproxima de 49”1 cms a 50'4 cms '*, Lo mismo ocurre cuando se trata del codo rassasT, que oscila de los 58’76 cms a los 60 cms e incluso 62 cms '*, Vamos a demostrar que tienen una explicación lógica estas incógnitas que dejaron el profundo estudio de F. Hernández Giménez sobre el valor de ambos tipos de codo en relación con la mezquita, porque los arquitectos usaron el simple trazado proporcional inconmensurable explicado, no sólo en la mezquita original del siglo vm, sino en las sucesivas ampliaciones de los siglos ıx y x en plantas y alzados. Si este sistema se intenta ajustar al de medida mensurable de los codos, emergen las divergencias de valor en la unidad del codo de ambos tipos. Este es el único problema. Expuesto lo dicho, pasemos a analizar en este trabajo el trazado proporcional general de la planta de la mezquita de Córdoba, desde su creación por ‘Abd al-Rahman I, 785, hasta la última ampliación hecha por el häyib Almanzor en el 988. La planta de la mezquita de ‘Abd al-Rahmän I (785) El arquitecto hizo tabula rasa de los edificios preexistentes en dicho lugar, superpuestos en diversos estratos por haberse sucedido desde época romana a la cristiano-visigoda según han mostrado las excavaciones de F. Hernández Giménez '*. Tras ello, trazó el arquitecto del s. vm como planta del edificio un cuadrado, casi perfecto, pues en su esquina NO. se desvió algo (figs. 2 y 3). También hay un pequeño desvío en los muros perimetrales E. y O. que no son absolutamente paralelos '*. No obstante las pequeñas diferencias de medidas señaladas, la planta es un cuadrado: el lado S. de esquina a esquina del contrafuerte mide 79°021 ms; el lado E. 78’88 ms desde la misma esquina a la linea del muro N.; el lado O., si se corrige la desviación de su ángulo NO., 19 Joaquina Ecuaras IBANEZ, Ibn Luyün: Tratado de agricultura, Patronato de la Alhambra, Granada 1975, pp. 183-184 y especial. 187. LERCHUNDI Y Simonet, Crestomatía arábigo-española. Vocabulario, p. 124. F. HERNANDEZ GIMÉNEZ, El codo, p. 9, nota 1. !" F. HernAnpez Giménez, El codo, p. 10, nota 1. A. Dessus LAMARE, Description de la Grande Mosquée de Cordoue, texto árabe y trad. francesa acompañada de notas, del relato de IdrisT, p. 50, n.° 149. 1? Epıcıön Francisco Copera, Bibliotheca Arabico Hispana, t. 1-11, Madrid 1883. Hay otra edición de Ihsän ‘Abbas, Beirut, 1965. 1 F. HERNANDEZ Giménez, El codo, pp. 12-13. A. FERNÁNDEZ-PUERTAS, The Alhambra, I, p. 18, notas 11-13. 5 Como el pavimento de mosaico geométrico romano hallado bajo el santuario, cfr. J. M. BLázquez, Mosaicos romanos de Córdoba, Jaen y Málaga, en Corpus de mosasicos de España, fascículo III, Instituto Español de Arqueología «Rodrigo Caro» del Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1981, pp. 34-35, lam. 20. Asimismo, aparecieron los restos de una iglesia cristiana relativamente pequeña bajo el suelo del oratorio de la mezquita. Restos de una construcción pobre de mampuesto, no del todo excavado, fragmentos de mármol y de piedra, dieciséis piezas de cerámica extraídas de un pozo en abril de 1934 a la entrada de la Puerta de los Ministros —hoy todas ellas en el Museo Arqueológico Provincial —, un fragmento de un sarcófago icónico de mármol blanco, etc. Cfr. Manuel Nieto Cump.ipo, La Catedral de Córdoba, Publicaciones de la obra social y cultural de Cajasur, Córdoba, 1998, pp. 40-46. 16 F. HERNANDEZ Giménez, El codo, p. 17, nota 2: «Los costados E. y O. de la primitiva Mezquita, no son paralelos uno al otro, sino que convergen simétricamente hacia N., en relación con el eje de la nave central, que, por su parte, es perpendicular a los testeros N. y S. de la zona del oratorio. De ello resulta que el ancho interior del santuario de ‘Abd al-Rahmán I, a lo largo de su muro de fondo, excede en 33’8 cms de ese mismo ancho, tomado junto al testero de fachada al patio y cosa análoga ocurre en lo ampliado por ‘Abd al-Rahmän II, con diferencia de 57 cms entre las medidas interiores a lo largo de los testeros N. y S. del oratorio de la mezquita, luego de realizada dicha ampliación.»

Page 8

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 también mide 78°88 ms. Es decir, la diferencia de 14 cms y 1 milimetro, es nada dado las longitudes expuestas '”. El arquitecto dividió este cuadrado de planta por la mitad en sentido E.-O., y dispuso en la parte meridional el santuario de once naves, y en la parte septentrional el patio rectangular sin galerías adosadas a su muro perimetral, con tres probables puertas de acceso al mismo: la N. axial a la nave central del santuario; la supuesta puerta lateral E., simétrica a la llamada de los Deanes, para facilitar el acceso a la mezquita a los fieles desde la parte oriental de Córdoba; y la lateral O. conocida hoy como Puerta de los Deanes, rehecha en época musulmana y después en época cristiana en la segunda mitad del siglo xiv, y en 1999-2000 en que se han repuesto sus dovelas y se ha suprimido la viga de madera del siglo xiv que sujetaba el descompuesto dovelaje del vano. Tras dividir en dos rectángulos el cuadrado en sentido E.-O. y trazar el eje central N.-S. de la mezquita (fig. 4), se obtiene en cada rectángulo un doble cuadrado o rectángulo V4, cuya diagonal es V5 (fig. 4); luego todo el sistema de rectängulos proporcionales progresivos originados del cuadrado —es decir el sistema pitagérico de proporciones—, lo conocía el genial arquitecto del siglo vill, quien lo habia aprendido de sus maestros, probablemente sirios e hispanos. El muro perimetral del patio se contruy6 sin contrafuertes, Sin embargo, dicho muro en el santuario, a E. y O., se dividié en ambos lados en tres tramos iguales entre sí, y, además, cuadrados al tener igual anchura que altura si se suprime el friso de almenas, como ya señalé al estudiar el trazado proporcional de la Bab al-Uzara’ '*. El arquitecto se valió de los contrafuertes intermedios decorativos, que actuaron a modo de «fuelle» para conseguir las medidas exactas requeridas. Los contrafuertes a E. y O. y en línea con la arquería de la fachada del santuario al patio, tienen una función arquitectónica; los contrafuertes que traban el muro de la gibla a los de E. y O. fueron ejecutados con cuidado en la unión de sus sillares, pues el punto débil de toda construcción son las esquinas, las cuales hay que reforzar contra cualquier movimiento causado por los empujes arquitectónicos, movimiento del terreno, o terremoto. El muro S., el de la gibla, no tuvo en el s. vin el mihrab saliente, sino un simple nicho empotrado en el mismo (fig. 4) ”. La Bab al-Uzarä’ —hoy Mamada de San Esteban—, se situó en el tramo central de los tres que ofrece el muro O. del santuario (figs. 2-4). Era la única que comunicaba a éste directamente con la calle, estaba situada casi al frente del alcázar emiral —luego el califal—, quizá hacía juego con una fachada similar del mismo, por donde el emir salía con su corte de ministros y altos cargos y entraba por la Bab al-Uzara’ al santuario 2, sin tener que pasar por el patio o ir a la mida”, por venir ya con las abluciones hechas y tener más seguridad física al entrar próximo a la gibla y su mihrab central. 17 F. HERNANDEZ Giménez, El codo, p. 15, donde dice sobre la planta cuadrada~: «Y la presunción a que induce el análisis de esa medida de 80 codos acabada de citar, de que las partes cubierta y destechada de la Mezquita de 'Abd al-Rahmán I fueron iguales entre sí en profundidad, se convierte en certeza de que en la referida dirección de los dos citados sectores midieron realmente lo mismo, considerado que, por su propia sencillez, es sumamente verosímil que al planear el edificio se previeran idénticas entre sí, en superficie, las dos zonas en que orgánicamente había que dejarse repartido el mismo. Y ello mayormente tenido en cuenta que los 36°72 ms que, en sentido norte-sur, media lo techado de la primitiva Mezquita, constituyen mitad justa de lo que de E. a O. medía ese primitivo santuario en su línea de separación entre patio y oratorio, y que, por tanto, de haberse dado dicha presumible identidad, la planta de la originaria aljama cordobesa hubo de constituir un cuadrado perfecto.» 1% A. FERNÁNDEZ-PUERTAS, «Uno de los dos trazados», pp. 64, 101. !* Esto fue intuido por M. Gómez-Morexo y luego estudiado por mí. M. Gömez-Moreno, El arte árabe español los almohades. Arte mozárabe, en Ars Hispaniae, t. 11, Editorial Plus Ultra, Madrid 1951, p. 42, fig. 39. Puertas, «La decoración», pp. 197-200, figs. 41 y 42, lam. XXV. ® KLaus Briscn, «Zum Bab al-Wazará' der Hauptmoschee von Córdoba», en Studies in Islamic Art and hasta A. FERNANDEZ- Architecture in Honour of Professor K. A. C: Creswell, Cairo, 1965, pp. 30-48, especial. pp. 38, 46, 47. A. Fernändez-Puerta s, La fachada del palacio de Comares. Situaciön, Funciön y Genesis. The Facade of the Palace of Comares. Location, Function and Origins, 1, Granada, Patronato de la Alhambra, 1980, pp. 46-53, en especial p. 53 nota 35 y pp. 230-234, en inglés pp. 233 y 234 nota 35.

Page 9

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 VRECTAZNGULO VRECTANGULO 5 a SIGLO . 1 + A i> © © VIII ee OI GR 0 10 TEE ES. 20 © 30 m. © © o pa ' = @ | Vr piso {1504 k-150-5 ' I LA W—2.26k | 10.30m. | ve 2234 22 codos PORTADA DE PLANTA SAN ESTEBAN ur | ' y y 1 ey ee ee Se. 0 2 3 4 5m. 0 1 10 codos mG’minies

Page 10

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 En este estado quedó la mezquita de Córdoba cuando Hisäm I sucedió a su padre en el emirato y procedió a completarla con una mid@’adosada al muro perimetral E. de la nave once, según informa Ibn ‘Idari al-Marrakusi ?!, E Hernández Giménez halló esta midd’ en excavación realizada en 1932, que dejó visitable *; en 1998 se ha limpiado y ampliado algo dicha excavación ”. En 1934 F. Hernández Giménez, al explorar el area N. del patio para encontrar su primitivo muro de cierre, halló también la cimentación del alminar que elevó el emir Hisäm I para completar la mezquita en el 796 °*, y lo dejó señalado en el empedrado del patio con sillares. Tenía 6'06 ms de lado, y estaba construido a la derecha de la puerta de entrada N. Su proporción de anchura con respecto al primitivo muro N. del patio era 1:13, estaba situado en lo que sería la división 8 de las 13 (figs. 2 y 3). La ampliación de ‘Abd al-Rahmän II En los primeros años de los 840 ‘Abd al-Rahmän II llevó a cabo la primera ampliación de la mezquita de Córdoba, que realizó hacia S. al derribar el muro de la gibla del 785 entre los contrafuertes que sobresalían exteriormente, y en parte perviven in situ al no haberles afectado la construcción de la catedral cristiana (figs. 5, 6). ¿Cómo ideó el arquitecto del siglo 1x esta ampliación? Aplicó el sistema proporcional explicado: agrandó el cuadrado original a un rectángulo V2 (fig. 5), es decir, tomó como lado unidad (= 1) el lado del cuadrado de la mezquita del siglo vm (785), y abatió la diagonal del mismo (= V2) en sentido longitudinal sur, y así obtuvo el edificio ampliado con planta de rectángulo V2. Como se ve en la longitud de la diagonal, incluyó la cara externa de los contrafuertes angulares. Este trazado proporcional es otro de los puntos básicos, que corrobora los datos arquitectónicos y arqueológicos, de que la mezquita tuvo desde su construcción once naves y no nueve naves como dicen los textos árabes de Ahmad al-Razi y de Ibn al-Nazzám recogidos por Ibn Hayyan en su obra Kitab al-Mugtabis II, en la parte que editó E. Lévi-Provencal al hallar el manuscrito. Me ocuparé de este problema en detalle en el trabajo en que analizo la planta de la mezquita del siglo vili y su primera ampliación en el siglo 1x >. Sin embargo, voy a indicar aquí algunas ca* Al-Bayän al-mugrib ft ijtisdr mulak al-Andalus wa-l-Magrib, trad. francesa por E. FAGNAN, Histoire de l'Afrique et de l'Espagne intitulée al-Bayano l-Magrib, 2 vols, Argel 1901-1904, t. II, p. 380. 2 F, HernANDEZ Giménez, El codo, p. 16, nota 1, dice sobre la misma; «Que el resto del mida” aparecido en el subsuelo de la Mezquita, al E. inmediatamente del santuario de once naves ampliado hacia S. por ‘Abd al-Rahmän II, midä' que Ibn ‘Idari menciona como de Hisám I (1) y al que recubrió el arrecife organizado en contigüedad de aquella al ampliarla alHakam II, se acusa como francamente adicionado a ese santuario de once naves, y no como allí subsistente de edificación premusulmana». En la nota 1 añade que: «Hallamos los restos de este mida’ y con ellos la citada calzada y una escalera de doble acceso a la Mezquita construida indudablemente en época de ‘Abd al-Rahmän II, en excavación realizada en 1932, en que todos ellos se dejaron visitables.» ® Pepro Marri. Ruiz, «Avance de resultados del estudio arqueológico de la fachada Este del oratorio de ‘Abd al-Rahmän I en la mezquita de Córdoba», en Cuadernos de Madinat al-Zahrä', 4, Córdoba, 1999, pp. 175-207, figs. 1-11, láms. I-XIL * F. HernAnpez Giménez, El codo, pp. 31,notas 1, 2, y p. 32, nota 1. * El manuscrito del Mugtabis II dice que ‘Abd al-Rahmän Il realizó una primera ampliaciön en el 833 agregändole las naves E. y O. —o sea, una y oncena— al oratorio del siglo vm, y una segunda ampliación en la década de los 840, al alargar la sala de oraciones hacia el S. Dos interpretaciones se han dado a esta crónica árabe. La primera es que se construyeron y adosaron al primer oratorio las naves de naciente y poniente, como parece evidenciar los modillones en cuarto de circulo propios de la ampliaci6n hacia S. Han seguido esta interpretaciôn dos autores. El primero, el descubridor del Mugtabis II, E. Lévi-ProvengaL, quien publicó en su lengua nativa, con el título francés «Documents et notules, I. Les citations du «Mugtabis» d’Ibn Hayyan relatives aux agrandisements de la Grande-Mosquée de Cordoue au IX* siècle», en Arabica, Leiden, 1954, pp. 89-92; recoge su opiniön en su obra España musulmana hasta la caida del califato de Cérdoba (7111031 de J. C.), en Historia de España, dirigida por RAMON MENENDEZ Pia, t. IV, 3* ed., Espasa Calpe, Madrid, 1967, pp. 168-169, nota 79 en p. 180. El segundo autor que siguió esta teoría fue Exias LAMBERT, quién, al darle a conocer E. Levi PROVENCAL el hallazgo del manuscrito del Mugtabis II, y las noticias que contenía sobre la mezquita, realizó cuatro trabajos en relación con el tema: 1) «Las ampliaciones de la Mezquita de Córdoba en el siglo ıx», en Al-Andalus, III, 1935, pp.

Page 11

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 76'285 Fe 79'225 1 == = + Ts ES SAA = sE ria z D 7 a=e 24— 6 PUERTA ABIERTA EN EPOCA DE ‘ABD ALRAHMAN 11 O DE SU HIJO MUHAMMAD DESCUBIERTA EN 1931 o E ia PUERTA P di 114 SAN / 42'210 105'760 = 7 e ala TH via PUERTA SUPUESTA RTA D \(Lars PUEDEANES = er > m 114 5 a NNG = m | n 5 N = E _ + Sb DE ESTEBAN | A o RT. AR 114 ALMINAR DE 4 F HISAM | 1. | ' ae ESCALA 0 5 10 GRAFICA 20 30 mts. Fig. 5. 391-392; 2) «Las tres primeras etapas constructivas de la Mezquita de Córdoba», en Al-Andalus, III, 1935, pp. 139-143; 3) «De quelques incertitudes dans l'histoire de la construction de la Grande Mosquée de Cordoue», en Annales de l'Institut d'Etudes Orientales, Faculté des Lettres de l'Univeristé d'Alger, I, 1934-1935, Paris, pp. 176-188; 4) «Histoire de la Grande Mosquée de Cordoue aux VIII" et IX* siècles d'après des textes inédits» en Annales de l'Institut d'Etudes Orientales, Faculté des Lettres de l'Université d'Alger, II, 1936, Paris, pp. 165-179. Sin embargo, la arquitectura, proporción y arqueología han demostrado que la mezquita del siglo vu tuvo once naves y era un cuadrado. Así han seguido esta opinión L. Torres BaLsás, quien tradujo al español el texto francés de Elias Lambert en «Nuevos datos documentales sobre la construcción de la Mezquita de Córdoba en el reinado de ‘Abd al-Rahmän Il», en Al-Andalus, VI, 1941, pp. 412-422; Arte hispanomusulmán, pp. 386-393. F. HernANDEZ Gimenez, El codo, pp. 14-17. Yo sigo esta opinión que baso en las pruebas arqueológicas, arquitectónicas y en las nuevas que aporto sobre las proporciones del edificio en este trabajo y en «Uno de los dos trazados». Recientemente se ha publicado una magnífica edición facsímil de esta parte del Mugtabis Il: Ben Haián de Córdoba (m. 469 H./1076 J. C.), Mugtabis 11. Anales de los Emires de Córdoba Alhaquém I (180-206 H./796-822 J. C.) y Abderramán II (206-232/822-847). Edición facsímil de un manuscrito árabe de la Real Academia de la Historia (Legado Emilio García Gómez) al cuidado de Joaquin VaLivé Bermejo, Real Academia de la Historia, Madrid, 1999, p. XV, folios 139r.°-142r.°. La reforma primera a la que alude el Mugtabis II, en el 833, de añadir a E, y O. una nave hay que interpretarla como incorporar sendas naves una y oncena al oratorio de los hombres por destinar a las mujeres a las galerías del patio, que se construyeron bajo su emirato.

Page 12

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 76'285 79'225 : : pe I =i x di5 8 8 + : PUERTA ABIERTA EN EPOCA DE “ABD AL- & RAHMAN Il O DE SU p HIJO MUHAMMAD / MAT | dn = F 7 = 4 272 | SANTUARIO 8 L ds 8 DESCUBIERTA EN 1931 YA 3 mY4 4, F o m 8 > a PUERTA DE > F 5 ESTEBAN | o mia a © 5 73'435 Pr 3 © /z 73'425 L Z ta ta a a al a q a+ 2 en’ PUERTA SUPUESTA 114 PUERTA DE È_ ans VA 7 TIO | ; z o Z Z OL A m 4 54 7 2 Y7 NII MI LLL TIE III IAS I ISI TIDID IIIL) ALMINAR a = DE HISAM 1. ESCALA eet GRAFICA 10 20 30 mts. = A 4 Fig. 6. racteristicas del muro de la gibla del siglo 1x en relaciön con el primitivo de la mezquita del siglo vm. Tras las excavaciones de F. Hernandez Giménez se ha comprobado que el muro de la gibla de) 785 de ‘Abd al-Rahmän J era una pared corrida sin obstäculos hacia el eje donde estuvo el mihirab; los arcos extremos de las diez arquerías (el bajo de herradura de entibo y el alto de medio punto que soporta la canal y la techumbre), apoyan directamente sobre la cara interior de los contrafuertes, con los que los sillares de las dovelas se traban, por lo que no se necesita columna adosada. Había una diafanidad intencionada hacia el mihrab. Además, los diez contrafuertes de las galerías sobresalían hacia el exterior como estrechas torres defensivas coronadas por almenas. Al ampliar la edificación del oratorio ‘Abd al-Rahmän II, los contrafuertes (arÿul) quedaron incluidos en la sala de oraciones, y los arcos de herradura de entibo y los altos de medio punto que iniciaban las arquerías arrancan de dichos contrafuertes sin apoyo de columnas. Es decir, se repitió a ambos extremos de los contrafuertes la misma solución, en un principio sólo hacia N. en el siglo vin, y en el siglo 1x también hacia S.

Page 13

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 Sin embargo, la gibla de la ampliaciön de ‘Abd al-Rahmän II (siglo rx) muestra los contrafuertes de sus diez galerias salientes hacia el oratorio; los arcos extremos de herradura apoyan en columna adosada a los mismos, y los superiores de medio punto en pilar trabado a los contrafuertes. Esta solución del siglo 1x rompía la del muro liso del siglo vm, pero los contrafuertes salientes con las columnas adosadas es una disposiciôn arquitecténica menos satisfactoria, pues impedía una visión clara y lineal del muro de la gibla y del mihrab %, En la excavación que realizó F. Hernández Giménez apareció que el mihräb sobresalía, de modo escalonado, todo el ancho de la nave central y su cimentación de sillares avanza en el subsuelo de la llamada Capilla de Villaviciosa hasta aproximadamente el eje de columna del primer arco de la composición tripartita dispuesta de N. a S. subsistente en el lado E. de la gubba. Esta enorme cimentación en su día estuvo vista, y muestra los sillares con sus extremos abiselados. Cuando el mihräb se demolió en el 965 bajo al-Hakam II, no quedó rastro en el suelo de como pudo haber sido el nicho. No obstante, por la profundidad saliente de la cimentación, por la anchura de la misma y por la disposición de los dos pares de columnas que alHakam IT hizo trasladar a su mihrab en el 965, doy por seguro que el nicho fue una cámara con probable planta de arco de herradura, y con su arco de entrada también de herradura pero más bajo de impostas. Esto último se deduce de que, al reutilizarlas en el mihräb de al-Hakam II (965), se les ha añadido bajo el plinto un basamento rectangular cúbico para que alcancen la línea de impostas. El mihrab de la ampliación de ‘Abd al-Rahmán II hubo de ser de construcción exquisita y lujosa, ya que, según cuenta Ibn ‘Idart al-Marrákust: «En Ÿumädà JJ 354 [junio 965] concluyose la cúpula que domina el mihrab», es decir, el lucernario abovedado central que da acceso al nicho, en el cual se siguió trabajando hasta el otoño. Entonces, «desde al-Madina al-Zahra’ fue a caballo al-Hakam II en la segunda década de sawwal 354/9=19 octubre 965, a visitar las obras y enterarse de su marcha. En tal ocasión ordenó desmontar (igla‘) cuidadosamente las cuatro magníficas columnas (sawärT), sin par, que arrimadas a las jambas del viejo mihrab (bi-‘idadat al-mihräb al-qadim ) [de la ampliación de ‘Abd al-Rahmän II], sostenían su arco de entrada, para colocarlas en el nuevo cuando la obra de fábrica estuviera ultimada (‘inda itgäni ihkämi-hi wa-ikmäli-hi)» *’. El reutilizar los dos bellísimos pares de columnas para el nuevo mihrab califal implica la belleza ornamental que éste tenía y cuya cámara fué demolida hasta cimentación para que des- 2 F. HernAnpez Giménez, El codo, p. 18, nota 1. Al hablar de los 50 codos mä’münfes que Ibn ‘Idäri consigna en longitud a la ampliación de ‘Abd al-Rahmän II, de 48°9 cms., dice en nota 1: «Al tomar esta medida [24.46 ms divididos por 50 = 48.9 cms] hemos partido del supuesto de que las arcadas contiguas al testero de mediodía de la ampliación de ‘Abd al-Rahmän Il apoyaban en fustes y pilastras adosadas al muro de gibla, similarmente a como sucede en el testero N. de la primitiva Mezquita. Semejante disposición requiere que el muro de la gibla de la ampliación de referencia se hallase centrado con el construido por al-Hakam II, en la divisoria de lo adicionado por él y lo preexistente del edificio. Hace presumible que en realidad sucediese lo acabado de indicar, el que, contrariamente a lo que ocurre en la Mezquita originaria, las fundaciones de lo ampliado por ‘Abd al-Rahmän II son impecables, circunstancia que es natural que aconsejara el aprovechamiento de las que, de aquéllas, corresponden al muro del fondo de la primera ampliación, como cimentación del que vino a sustituirlo, lo que extraña la coincidencia de las respectivas líneas de eje de ambos. Consiguientemente, como el grueso del primero de tales muros parece haber sido de 1.14 m., en tanto el grueso del segundo se eleva a 1.66 ms., es casi seguro que, de haber existido en aquél pilastras adosadas, tuviesen éstas 0'37 m. de saliente y no 0.11ms. como término medio tienen las allí existentes.» ; 7 Al-Bayän Al-Mugrib fT mulük al-Andalus wa-l-Magrib, ed. R. Dozy, Leiden, 1848-1851, t. II, texto dr. 253-254, trad. francesa E. FAGNAN, Histoire de l'Afrique et de l'Espagne intitulée al-Bayano I-Mogrib, 2 vols., Argel, 1901-1904, II pp. 392-393. Texto recogido por E. Lévi-Provencat, Inscriptions arabes d'Espagne, 2 vols., Paris 1931, p. 14. L. Torres Bat- BAS, Arte hispanomusulmán, p. 478, nota 11. El vocablo iddda, pl. idadat significa, el pie derecho o jamba de un vano.

Page 14

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 apareciera su rastro sagrado; algo similar a lo que posiblemente ocurrié con el nicho empotrado del mihrab de la primera mezquita, cuya ornamentación fragmentada quedó enterrada bajo el suelo sagrado del oratorio y F. Hernández Giménez descubrió en la excavación de este sector en 1931-1932 *, Ya he apuntado en otro lugar * que en líneas generales debió ser similar en planta y alzado al mihräb de la mezquita de Qayrawán, construida por Ziyädät Allah en 836, y remodelada por Abi Ibrahim Ahmad en 862-863. Debió además servir el mihräb de ‘Abd al-Rahmán II de modelo a los ábsides mozárabes del reino astur-leonés; la teoría de que el mihrab de al-Hakam II provenga de éstos me parece un total desacierto por desconocer el arte musulmán de los siglos vm al x, como ya he expuesto, y volveré sobre el tema en el próximo trabajo sobre el estudio proporcional en detalle de las plantas de la mezquita del siglo vin y del rx. Con la ampliación del oratorio hacia S., sus muros perimetrales E. y O. se subdividieron en dos tramos iguales mediante un contrafuerte ornamental intermedio rectangular, de menor anchura que el angular de la gibla de la mezquita del siglo vin y el nuevo contrafuerte en el ángulo de la gibla del siglo 1x (figs. 5 y 6). Así, pues, cada muro lateral del oratorio presentaba ahora cinco tramos, los tres de la mezquita original y los dos añadidos en el siglo 1x al ampliarla. El muro O. tenía desde el 785 la Bab al-Uzara’ (Puerta de los Ministros), que en el siglo ix quedó descentrada. En época de ‘Abd al-Rahman II o de su hijo MuhammadI se abrió hacia E. otra puerta, necesitada para el ingreso directo en el santuario de toda la población que vivía en el sector oriental de Córdoba, y que F. Hernández Giménez halló en la excavación en 1931-1932; estuvo ubicada en el tramo central de los cinco, el tercero, es decir el más meridional de la mezquita del siglo vm. No se practicó puerta en ninguno de los dos nuevos tramos añadidos a S. —lo que en obra hubiera resultado más sencillo y económico—, por el principio de darle a ese lado naciente del santuario un eje simétrico, Esta fachada E. con puerta central muestra «una escalera de doble acceso a la Mezquita, construida indudablemente en época de ‘Abd al-Rahmän II, en excavación realizada en 1932" *, que quedó visitable; en el plano F. Hernández Giménez fechó la excavación en 1931 en su rotulación (figs. 5 y 6). También en el mismo ha dejado marcado por interrupción donde los muros E. y O. se unieron al prolongarse el santuario, por mostrar distinta alineación. En esta excavación se aprecia como los muros externos de la mezquita estaban estucados para fingir sillares blancos con supuestas ranuras de color almagra, que no obedecen al despiece de la sillería real. Esto mismo se encuentra en otros lugares protegidos de la mezquita; y en la ciudad palatina de al-Zahra’ en la base de las torres a poniente de la terraza de al-Maÿlis al-Sargî, Salón Oriental; en las torres del castillo de Baños de la Encina, éste de época de al-Hakam II. Esta técnica de estuco de fingir sillares blancos separados por tendeles rojo almagra sobrevive hasta lo nazarí *!. Las arquerfas del siglo 1x ya muestran cimentación corrida a diferencia de las del siglo vin, y los contrafuertes de las diez galerías (arÿul), que sobresalían al exterior de las gibla de ‘Abd al-Rahmän I quedaron incorporados al santuario, pues desmontarlos hubiera sido arruinar Ja mezquita primitiva no sólo por los empujes sino por la falta de cimentación bajo las columnas. Tras la ampliación del oratorio por ‘Abd al-Rahmän II hacia el S., la Bab al-Uzarä’ (Puerta de los Ministros), quedó desplazada como acceso inmediato del emir, sus visires y cortesa** A. FERNÁNDEZ-PUERTAS, «La decoración», pp. 197-200, figs. 41 y 42, lim. XXV. ” ANTONIO FERNÁNDEZ-PUERTAS, «Introducción» al libro de Puriricación MARINETTO SANCHEZ, Los capiteles del palacio de los Leones en la Alhambra, Monográfica Arte y Arqueología, 32, Universidad de Granada y Diputación Provincial de Granada, Granada 1996, pp. XIX-LIX, especial. XXXI-XXXV, notas 9 y 10. © F. HernAnpez Giménez, El codo, p. 16, nota 1. En la rotulación de los planos el texto dice: «Puerta abierta en época de ‘Abd al-Rahmán o de su hijo Muhammad descubierta en 1931», MA. FERNÁNDEZ-PUERTAS, The Alhambra, I, p. 308, nota 54.

Page 15

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 nos a la gibla y el mihrab, tras cruzar la calle intermedia. La seguridad del soberano consistia en no exponerse —o lo menos posible— al contacto de masas de gente, pues algún fanático o asesino podfa atentar contra su vida. La situaciön era en especial delicada al acudir la comunidad musulmana y el emir con su corte a la oraciön del Viernes. Asf, pues, para seguridad fisica del soberano y para entrar y salir del oratorio, se procur6 un acceso sin atravesar su sala de oración, y a línea con la gibla hasta alcanzar el nicho del mihrab. Por esta razén, en la segunda mitad del siglo 1x el emir ‘Abd Allah, abuelo de ‘Abd al- Rahman III, abrió el vano para un postigo en el muro O. del oratorio (figs. 7 y 8), en el quinto tramo, el más meridional de los dos añadidos en la ampliación de ‘Abd al-Rahmän II. El motivo de este vano fue realizar una entrada, lo más próxima posible al muro de la gibla y al mihrab de la ampliación de ‘Abd al-Rahmän II, desde el frontero alcázar emiral que estaba situado al otro lado de la calle, y de este modo evitar riesgos al soberano. Este postigo practicado en el muro O. del oratorio daba paso a un corredor elevado soportado por arcos —un säbät— que por encima de la calzada comunicaba el oratorio con el alcázar y viceversa **. Este primer pasadizo sobre la calle duró hasta que el califa al-Hakam II realizó su ampliación y construyó el segundo säbät, que fue destruido por el obispo Mardones en los primeros años del siglo xvu. Lo describió en el siglo xn al-Idrisi y a fines del siglo xvi el canónigo de la mezquita-catedral Ambrosio Morales *. La ampliación de ‘Abd al-Rahmän III (951-952 y 958) El califa ‘Abd al-Rahman III amplió el patio de la primitiva mezquita hacia N. y le construyó un nuevo y monumental alminar, derribando después el del emir Hi$äm I. ¿Cómo llevó a cabo dicha ampliación del patio? Pues, tomó la diagonal del rectángulo V2 de la planta de la mezquita —que tiene el valor de Y3—, y la abatió longitudinalmente sobre los lados E. y O., y construyó la nueva ampliación con planta de rectángulo V3 (fig. 7). En la mezquita del siglo vin al agregarle el segundo emir, Hisäm I, el alminar al testero N. lo hizo adosándolo por el exterior al muro N. del patio. Cuando el califa construyó el nuevo alminar éste quedó por dentro del muro perimetral, delimitado a O. por la galería del patio y a E. por la puerta del patio axial con la nave central del oratorio, la llamada en época cristiana Puerta del Perdón (figs. 7, 8). Este alminar de planta exterior cuadrada muestra su interior dividido por un muro en dirección N.-S. en toda la altura del hueco del mismo, por lo que resultan dos espacios rectangulares iguales a un doble cuadrado cada uno, es decir, sendos rectángulos Y4 = 2, el único rectángulo proporcional cuyos lados son mensurables. En el interior de cada uno de ellos se dispuso un machón central en torno al cual se desarrollaba una escalera, que desde su arranque hasta la terraza de la qubba de los almuédanos estaba por completo separada de su homóloga; a una escalera accedían los almuédanos desde una puerta por la calle y a la otra desde una puerta accesible desde el patio (figs. 7, 8). 2 L Torres BaLBAs, Arte hispanomusulmán, p. 415, notas 109 y 110. G. Marcals, Manuel d'art musulman, l'architecture. Tunisie, Algérie, Maroc, Espagne, Sicile. I. Du IX° au XII" siécle, Paris, 1926, p. 220. Lucien Gowvin, Essai sur l'architecture religieuse musulmane, t. 4, L'art hispanmusulman, Editions Klincksieck, Paris 1979, pp. 63-64, nota 111, y fig. 14 donde presenta una restitución del säbär del emir ‘Abd Allah mediante un gran arco por debajo del cual quedaba la calle y por encima el pasadizo cubierto; esta restitución hipotética es imposible desde el punto de vista arquitectónico, ya que los empujes, elevación de la luz del arco, y el edificio de la mezquita mismo muestra en la sillería que hubo de ser un pasadizo horizontal sobre arcos, como luego en los 960 repetiría al-Hakam II al hacer su ampliación y derribar este corredor por haber dejado de tener el uso para el que se había construido. » L. Torres Baus, Arte hispanomusulmän, p. 484. L. Gowvin, Essai, t. 4, p. 67, fig. 15 donde da una restitución hipotética sobre arcos, que debieron ser más altos por el declive de la calle hacia el arrecife y el río.

Page 16

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 à 1 4 a 79'225 - t ua La Cf 24 FT 77772 = 74° 114 À H = Z tai e DEE, rose 44, TT. 2 T 7 KA ane POSTIGO À| Pe f DIRI | AL- RAHMAN Il. O | DE MUHAMMAD 3 E 1 i | SANTUARIO . 00 Un = S z = > WA + f 73 435 a t # e aa 4% — i - o x = 3 2 | (i 73'425 PUERTA SUPUESTA | / © en © x| © © in ench : a 114 5 7 I t & © ES 3 ; A, Aa BR NF ; 4 A ee € 5 ÀÀ | I POT | oe DE ES. sE4 dn PATI A e 4 AL BE i 1 — sf > 7i >RS ESTEBAN He N | SAN N 114 IE2 a = PUERTA | DE A ru i 4 | -— + via | 14 'DE ‘ABD| ALLAH 1 PUERTA DE ABD —— 147 ALMINAR 4 DE micnMAN III. 4 A 2 EA ‘ABD AL-RAH- 7 ERITREA PPDPPDPOLDD DPDDIDDIDEPDI OS An (rr viti 4 dii +! Dh 3 € M PURRTE GEL PERDON Lg GoALA” GRAFICA 0 5 ST 10 20 È 30 mts. | Fig. 7. Si se toma el ancho de la planta del alminar en relaciön con la longitud total del muro N. que cierra el patio de la mezquita, se observa que se aproxima a una novena parte (fig. 7) *. Desde lo alto de la actual torre que envuelve al alminar se ve a O. hoy dia la ciudad de al- Zahra’, que sería mucho más visible en el siglo x, cuando la madina palatina estaba por com* En la figura se han representado nueve partes, y en la 5 está la Puerta del Perdón a eje con la nave axial del oratorio, y en la sexta el alminar. Pero estas divisiones no son por completo exactas, pues para ver cuantas veces el ancho de la planta del alminar se repetía en la longitud del muro N., he tenido que prolongar el ancho de la planta del alminar en el lado de naciente hasta el saliente de los contrafuertes orientales, lo que no he hecho en el lado de poniente del muro N. del patio, por lo que la medida del ancho de la planta del alminar sólo se aproxima a la novena parte.

Page 17

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 1 79'225 wt | na POSTIGO 'DE ALLÁH É ao = o n PUERTA DE ‘ABD SANTUARIO AL- RAHMAN II. O DE MUHAMMAD a 3 PUERTA! DE SAN ESTEBAN 8 = = re = n 114 L2 11 73 435 1) a = a a Ze alo de N ces n N - = u 2 "14 PUERTA PUERTA SUPUESTA RCANNRASAASARA 1 60'32: [SNS 1 Dm DEANES. 50'420 | | 6 yA Z 4 4 4 6 4 A 4 A 4 Y 2 4 4 2 4 4 4 4 'ABD AL-RAHMAN Il, 40 ISLLSESLISSITSSIZILI PUERTA DS at DEL PERDON GRAFICA 30 mts. Fig. 8. pleto en alzado y llena de vida. Supongo que desde este alminar, y desde el otro de la ciudad de al-Zahra’ se podrian hacer señales con espejos, banderas izadas, fuegos nocturnos, etc., aunque nada dicen los textos. Lo cierto es que siempre que he subido al cuerpo de campanas he observado que los almuédanos verian el movimiento viario de ida y vuelta a la ciudad palatina, asi como las paradas hacia la misma, o las idas y venidas del califa y su familia a al-Zahra’, o hacia Cördoba. Supone F. Hernandez Giménez que el hueco original del extremo septentrional del muro O. —hoy una puerta barroca— es de época de ‘Abd al-Rahmän III para ingresar de la calle a la galerfas destinadas a las mujeres (figs. 7, 8).

Page 18

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 OBRA ORATORIO ORIGINARIA. org PILAR ADICIONAL ANTERIOR A 955 A “i OBRA DE ‘ABD AL : RAHMAN Ill OBRA DE ‘ABD AL RAHMAN III RECONSTRUIDA CON ULTE - OOS SSS Se RIORIDAD. AS SPO Ps Y AAA, xe aX x OBRA DEL SIGLO XVII RRQ À Nd ON a > SS ES TIA ESCALA GRAFICA 0 0.5 100 200 ms. A Fig. 9. La fachada del oratorio del siglo vm hacia el patio sufrió a mediados del siglo x un paulatino desplome que amenazó inminente ruina, por lo que ‘Abd al-Rahmän III emprendió de inmediato su refuerzo, como estudió y publicó F. Hernández Giménez tras efectuar en la fachada las prospecciones pertinentes (fig. 9) %. Según la lápida en grafía cúfica colocada en la jamba derecha, u O., del arco de herradura de la puerta de acceso a la nave axial del oratorio (llamada en época cristiana Puerta de las Palmas), esta obra de consolidación de la fachada del patio se finalizó en dü-l-hiyya de 346/23 febrero - 23 marzo 958 *. El despiece de los sillares de piedra de la fachada estuvo cubierto con estuco, como se puede ver en el dovelaje de los arcos que alternan las dovelas blancas con las rojas de tono almagra. Buena solución ornamental es la que aparece sobre las pilastras entre los arcos, a base de rectángulos concéntricos verticales delimitados por dos cenefas paralelas lisas *; el campo rectangular hubo de estar decorado con ornamento de estuco, quizá con tema de lazo o bien de sillares contrapeados fingidos. El arco de la Puerta de las Palmas y el abovedamiento tras él ha sido limpiado en 1999-2000, y los motivos geométricos de sus dovelas entrantes —a base de cuadraditos de una retícula en disposición diversa— radicalmente restaurados en almagra sobre fondo blanco tostado. = F. HERNANDEZ Giménez, El codo, fig. 9, que es la que yo también reproduzco aquí. % E. Levi-ProvencaL, Inscriptions, p. 8. 7 F. HERNANDEZ Giménez, El alminar de Abd al-Rahman Ill en la mezquita mayor de Córdoba, Patronato de la Alhambra, Granada 1975, p. 271, fig. 57, la cual aparece numerada erróneamente en el texto como 58 y también a pie de página de la ilustración con el número 56, cuyo pie de figura dice: «Mezquita Mayor de Córdoba, hastial del oratorio sobre el Patio: restauración esquemática del decorado obra de 958».

Page 19

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 Tras el refuerzo de la fachada del oratorio hacia el patio, la disposiciön de los pilares en T con columna exenta unida a los brazos y prolongación de la misma se vió afectada y cambiada (fig. 9). Los pilares tomaron planta rectangular, con saliente hacia el oratorio y su correspondiente columna adosada al mismo, mientras que en el intradós el refuerzo del siglo x se empotraron sus columnas en las pilastras y quedaron formadas unas mochetas en el intradós (fig. 9). La ampliación de la mezquita de al-Hakam II Según Ibn ‘Idari al-Marrakust, la ampliación se inició por orden escrita de puño y letra del califa y se comenzó el 4 $umada M/domingo 19 julio 962 (figs. 10, 11, 12 y 13). El arquitecto y su equipo, al ver la proximidad del río y el puente y al tener que resolver el gran desnivel del terreno, no tuvieron más remedio que reducir el sistema proporcional usado °®, Lo hicieron de modo muy sencillo: tomaron el ancho de la mezquita (que hasta ahora había sido el lado unidad (= 1) de los rectángulos V2 y V3), como lado longitudinal de un rectángulo V3 en escala proporcional menor. Para conseguirlo bastó con aplicar el ángulo de 30.° del cartabón desde las esquinas de los contrafuertes de los extremos de la gibla de ‘Abd al-Rahman II y prolongar las líneas diagonales hasta donde se cruzan con las prolongaciones lineales rectas de los muros E. y O. Así se formó la nueva ampliación con planta de rectángulo V3, aquel cuya diagonal lo divide en dos cartabones de 30.°, 60.* y 90.° unidos por su hipotenusa común; el cateto menor del cartabön es el lado unidad (= 1), o sea, los lados E. y O. con las fachadas de la ampliación; el cateto mayor del cartabón es el muro exterior de la gibla y el de la cara meridional de los contrafuertes angulares del de la ampliación de ‘Abd al-Rahmán II (figs. 10, 12). La ampliación de al-Hakam II se comunicó con la de ‘Abd al-Rahmän II al abrir el muro de la gibla del siglo 1x para que las naves continuasen. En el grosor de los contrafuertes de las diez arquerías se voltearon dos arcos que apoyan en columnas con espacio de intradós entre ellas. Los dos arcos de la nave axial —situados en el grosor de los contrafuertes de la gibla del S. Ix—, son de herradura peraltada y el meridional está trasdosado por uno de lóbulos. Dan paso a la qubba al-kubrà al-mujarrama, lucernario llamado hoy Capilla de la Virgen de Villaviciosa. Los dobles arcos de las dos naves colaterales a la axial son lobulados, y muestra el del lado O. (el de naciente está revestido por la decoración mudéjar), trasdós de arco de medio punto que sobresale algo del muro con dovelas alternas rojas almagra y blancas; los de las restantes naves laterales son de herradura peraltada. Debido al desnivel del terreno por su pronunciada bajada hacia el río, se construyó bajo las arquerías unos buenos muros de sillares trabados a soga y tizón. Así mismo unos gruesos muros macizos soportan la gibla interior del oratorio y la aparente exterior, entre cuyo grosor con relleno de tierra apisonada se alberga en alzado el espacioso nicho octogonal del mihrab, y la bayt al-mäl (el tesoro) a E. y la parte del sabáf (el pasadizo) que quedaba dentro de la mezquita a O. Una plataforma escalonada de sillares rodea como andén su fachada de poniente y está unida al muro perimetral O. *, Conviene que resalte la dificultad de cimentación, pues los contrafuertes de los lados E., S. y O. —así como parte del grosor del muro de poniente algo desviado—, se quedan al exterior del rectángulo proporcional. Si nos fijamos en la cimentación del mihrab de al-Hakam II (965) (figs. 10-13), nos da más luz sobre como pudo ser el que este califa demolió, de época de ‘Abd al-Rahmán II (c. 845): * A. FERNÁNDEZ-PuERTAS, «Spain and North Africa», p. 104. * Pedro Marfil Ruiz me ha comunicado su idea de que la midá' de poniente de época de al-Hakam II estuvo en parte bajo este andén, donde hay una cámara hueca hoy dia para servicios del templo, que toma luz de la calle por dos pequeños vanos rectangulares. La midá' de naciente seguía siendo la del emir HiSám I.

Page 20

View in PDF(opens in a new window)
VI P— ES | AEA, 291, 2000 79'29 al TUT 152 | TESSas 130 SADIZO 73'99 ) x to 8 wi Y ps « ST ge EZ i o te | © 8 s a o EEE 1 ma Pa 73'98 3 "2 2 Pai RE SE == 740055 26 l0'26 3 2 Se POSTIGO DE “ABD ALLAH —26°m8— 3 : PUERTA DE ‘ABD 114 AL-RAHMAN 11, O DE MUHAMMAD. L © o PUERTA DE ESTEBAN SAN 17106 42°210 73'435 1756—020 BB 2'96 PUERTA PUERTA SUPUESTA DE DEANES er o .oosooo..o e] eee ee cm sn ii e a e e e e A | §0°420 114 9'485 ALMINAR DE ‘ABD AL-RAHMAN Ill. sasa vu PUERTA DEL PERDON 9 ESCALA 0 5 À + e Fig. 10. GRAFICA 20 n 30I mts.

Page 21

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 ; _ 237 79'29 = i = ‘ = n 2 > 7 “trash NH ben = IN 2 LAON PAL IDLE DR 4, Wi Sal —+— 73°99 G = = = o CT KY, sesso e pa Fa "a Y y Long rt z A A | | SI Y en ——47°38 x e RS NN L * N | vi E/ 4 0'26 c 14008 i RW h } AN No | NX ‘ y == | iT S ES POSTIGO DE 10364 ; Î i | i 4 H í | | NO 1h Ww | ae. PUERTA SUPUESTA | ND4 N NN 73 5 ePAesenes N SS NS) N 1 ES + = / -——— nn oa A È pera ypre #| a me ce m m a (7 i}tie— TesSb>RO>SI*S | PUERTA A N 1 h 12106 a I PA 64'0 SS i A vu Ni DE MUHAMMAD. 8826— N PUERTA DE ‘ABD AL-RAHMAN 11, 0 45°51 x [0'26 103‘60 N 45°86 x x MAN 42'210 xx DE ESTEBAN 1750—20 ANY | PUERTA DE DEANES ANANAREARAEDMA 60°4-.2.-.-0 ES ‘ ‘ABD SAN - -- -. > AL-RAH- III. SSESLISISSISFTIGISIFSSSIZISIZIZIZITZISISIÀ pa PUERTA DEL PERDON ESCALA 9 5 4 Fig. 11. 10 1 GRAFICA 20

Page 22

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 1) Como el del siglo Ix ocupa el grueso de la nave central axial, y la sobrepasa algo en sus lados E. y O. 2) Presenta también contrafuerte saliente escalonado como el del siglo ix. 3) Se reutilizaron en el intradös del arco de herradura de acceso al mihrab de al-Hakam, por expreso deseo del califa, los dos pares de columnas que con toda seguridad ocuparon anäloga posiciön en el nicho que se demolió en el 965. 4) Carácter único en el mundo del Islam muestra el mihräb de alHakam II por su planta, por la disposiciön en diagonal de la misma, por la ornamentaciön, por su simbólica charnela que lo cubre como simbolo de agua de vida eterna *. 5) Así, pues, la cimentación del mihrab del siglo 1x de ‘Abd al-Rahmän II es el prototipo del de al-Hakam II. Éste a su vez puede serlo del mihrab con cámara poligonal de la mezquita almohade de Tinmal (1153- 1154) en el Atlas, ubicado en una torre-contrafuerte que alberga también el alminar con las escaleras y una habitación alta bajo la azotea *'. Es muy probable que esto se debe a que la bien orientada mezquita está en la ladera de la montaña, con su patio en la parte más elevada y el oratorio en la más inclinada. Quizás por esta disposición, el arquitecto almohade aprovechó como alminar la parte alta del gran contrafuerte de la cámara del mihráb, con estancia y azotea por encima. La disposición de las fachadas y los contrafuertes de los lados E. y O. de la ampliación de al-Hakam II, ha dependido de la profundidad dada al mihrab y a los tramos abovedados de la bayt al-mäl y el säbät (figs. 10, 11 y 12). Dos contrafuertes delimitaban la fachada de la bayr al-mäl, y otros lo hacen con el corredor del säbät en su desembocadura hacia la parte desaparecida que cruzaba sobre arcos al alcázar califal. En 1999-2000 los restos de este corredor en esta fachada han sido destruidos en buena parte, a pesar de la pronta diligencia de M. Nieto Cumplido y P. Marfil Ruiz, como indicaré al tratar de la ampliación de al-Hakam II en otro trabajo. El espacio que quedaba entre el más septentrional de los contrafuertes de la doble gibla de al-Hakam y los de la gibla de ‘Abd al-Rahmän II, se dividió en tres fachadas tripartitas separadas por dos contrafuertes que actuaban como fuelle de encaje para que las tres tuvieran prácticamente las mismas dimensiones (figs. 10, 11 y 12). Al realizar Almanzor su ampliación, las tres fachadas del lado E. casi desaparecieron a causa de los arcos de herradura que se abrieron para poner en contacto su ampliación lateral naciente. Sin embargo, la fachada de la bayt al-mäl se ha preservado mejor por haber quedado a los veintidos años, y hasta hoy, incorporada al interior del oratorio. La mezquita de la ciudad de al-Zahrä’ muestra sabat, que baja desde la terraza de al-Maÿlis al-Sarqi y cruza la calle mediante pasadizo sobre arcos, para ingresar en un corredor entre dos muros: el de la gibla exterior aparente y el de la gibla interior que soportaba el empuje de las arquerías; los contrafuertes de ambas no coinciden en medidas, y tampoco se alinean entre sí salvo en el nicho del mihrab. La ampliación de al-Hakam Il en la mezquita de Córdoba muestra la doble gibla perfectamente alineados los contrafuertes y cámaras rectangulares entre ambas (figs. 10-13). En el muro hacia el interior del oratorio se encuentra la fachada del mihrab y las colaterales de la bayt al-mal y el sabát; el muro paralelo exterior del edificio con simetría en toda su disposición, presenta contrafuertes almenados, igual a torres militares, que daban una impresión de alta y sólida fortaleza inexpugnable a quien la contemplaba desde el lado S. y el extremo meridional del puente romano. Recuérdese que el nivel de la calle era bastante más bajo, como se ve en el nivel del suelo del arco triunfal de época de Felipe II (1575) situado en la desembocadura N. de este puente (figs. 10-13). “ A. FERNANDEZ-PUERTAS, «Introducción», pp. XXXIV-XXXV. * Christian Ewert y Jens-Peter Wissuax, Forschungen zur almohadischen Moschee, Lieferung 2: Die Moschee von Tinmal (Marokko). Mit einem Beitrag von Manuel Ocaña Jiménez. 1984. Madrider Beitrage, band 10. Deutsches Archäologisches Institut. Madrid. Verlag Philipp von Zabern. Mainz am Rhein. Text und Tafeln, pp. 16-19, figs. 4 y 5 en pp. 6 y 7, láms. 1, 4, 6-9. Beilagen, 19,

Page 23

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 mCar, 239 79'29 4°44 TALS 77 5S "52 . Sa . = dl e ---7--T Dur 22 NETZ Y, DANS 2 4 7 ° 4 — 3 8 39'—50 45'96- 45'51 BG bebe 74'005 109'60 SN AN E 10364 29-040. SE -B = mm PUERTA DE ‘ABD AL-RAHMANII.O DE MUHAMMAD. _——— p | 5 o 4 PUERTA DE 2 È SAN ESTEBAN = j n 4D ; 4Bea p 3 73'435 ; 5 | o BB | j 182 . A s io -— BRB AR --{- 2'96 VA |DE UERTA PUERTA A PUERTA SUPUESTA : ne in © E PATIO lai e AAA ar} C FH Of! nn ma NES ES A o ra Fuad [7 via 434 $ 3 ALMINAR DE "ABD AL-RAH- A MAN Ill. 4 ‘LE ÈSALLLIIS S RR WPA A. A À 14 SII LILIISELIO ISSI SSIS III FIISIFI PUERTA DEL PERDON ESCALA E Fig. 12. Mm GRAFICA

Page 24

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 Fia am A #7 F = cena e - r= ........ mn mn nn nn nn nm nn nn mn Fig. 13. En el eje entre los muros interior y exterior de la gibla se ubic6 el nicho octogonal del mihrab y a cada lado cinco tramos idénticos, con bóvedas de cañón en sentido transversal a las naves con las que se corresponden. En planta alta muestra once tramos que se comunican entre sí con bóvedas esquifadas; el central (el sexto desde cada extremo), es más amplio que los otros diez, y el nivel más elevado de su suelo se salva por altos escalones a E. y O. Todos los tramos laterales al del mihrab ofrecían ventanas en el piso alto, con celosías hacia el oratorio para que las mujeres y niños de la familia califal asistieran a las oraciones de la mezquita con plena seguridad y separación del resto de los fieles. Hoy están abiertas las ventanas sobre las puertas de la bayt al-mäl y el säbät, así como la del extremo E. que se usa como puerta de las estancias extremas de naciente, a las que se accede por escaleras de madera desde el suelo del santuario, hechas hace dos o tres años. El resto de las ventanas de los tramos altos están cegadas y sus paramentos los cubren grandes cuadros, como ha comprobado P. Marfil Ruiz en 1999. En el vano de ventana del tramo alto más al O. se ubicó una caja de seguridad. Quizá a dos de estos vanos, abiertos hacia la mezquita, pudieran corresponder las dos celosías de mármol que se conservan en el Museo Arqueológico Provincial de Córdoba *?. Los diez tramos laterales —cinco a cada lado del mihrab— muestran en su lado meridional hacia el río unas ventanas rectangulares con celosías de mármol y hojas chapadas de latón dorado. * Varios, Al-Andalus. Las artes islámicas en España. The Metropolitan Museum of Art. Ediciones El Viso. Madrid 1992. François-Auguste de Montéquin, objetos 42a, b, «Dos celosías», pp. 252-254.

Page 25

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 La planta en T.—He tratado sobre la planta en T que presenta esta ampliaciön de al-Hakam II con la disposiciön de las qubbas lucernarias (fig. 16) **: la de planta rectangular que se contruyö, en parte, sobre el lugar que habia ocupado el mihrab y su contrafuerte escalonado exterior, llamada al-qubba al-kubrà al-mujarrama, hoy capilla de Villaviciosa, será el pie de la T *; y las otras tres en el brazo transversal: la qubba del tramo ante el mihrab junta con las dos qubbas colaterales de los tramos ante la bayt al-mäl y el säbät (figs. 13, 16). En planta también se ve la dicha disposición en T compuesta por la nave axial más ancha que las colaterales y la disposición de los arcos entrecruzados de las tres qubbas mencionadas qué se continúan longitudinalmente a ambos lados con arcos apuntados de rollos y de herradura decorativos, los cuales atajan las restantes naves y dejan hasta la gibla interior los dos últimos arcos de las diez galerías de los doce que cada una tiene (fig. 16). Muestran que son decorativos estos arcos transversales a las naves de ambos lados las celosías caladas que presentan sus albanegas, o aun más, el arco del extremo O., de herradura el cual tiene su imposta de arranque encima del dintel de la puerta de la fachada más meridional hacia O. de la ampliación de al-Hakam. Esta disposición se ha conservado bien en las naves que van a parar al sabat, mientras que sólo han pervivido en parte en el lado de la bayt al-mal, cuyo emplazamiento lo ocupa en dos tramos la gran capilla octogonal barroca de Santa Teresa. Las cuatro qubbas lucernarias son uno de los elementos más notables de la ampliación, y tienen un carácter preeminente en la arquitectura musulmana por su genial composición aparente de bóvedas de cuatro pares de arcos que se entrecruzan y dejan libre el centro. La qubba, hoy llamada Capilla de la Virgen de Villaviciosa, muestra planta rectangular evidente a la vista, con su ancho igual al de la nave axial y longitud de tres tramos de arquería. Las otras tres qubbas lucernarias ante el tramo del mihrab y sus colaterales son también de planta rectangular (fig. 13). Los lados longitudinales de las tres son sus respectivas fachadas en la gibla y sus arquerías entrecruzadas fronteras a N. y los lados E. y O. con dos arcos de profundidad son su ancho. Sin embargo, causan los tres lucernarios una sensación cuadrangular si se mira a las bóvedas, y otra distinta a modo de rectángulo de luz si se contemplan los tres desde el acceso a la nave central tras pasar desde la al-qubba al-kubrà al-mujarrama. En el tramo del säbät (figs. 10-13), en el ángulo SE. se encuentra tapiado el hueco rectangular que albergó el maravilloso minbar de ebanistería de maderas finas,* que se puede ver cuando se ingresa al primer tramo del corredor en el ángulo de la estancia, cegado del oratorio por un tabique a ras con la fachada del saba, e incluso por el exterior con ornamentación de mosaico y ataurique, repuesta la primera por el organero Patricio Furriell Crespo entre 1815-1818 “6. La figura 11 que presento muestra el cuadrado original de la mezquita de ‘Abd al-Rahman I (siglo vm) con sus diagonales trazadas. Adosado al mismo por el lado S. hay otro cuadrado que abarca las ampliaciones del oratorio por ‘Abd al-Rahman II (siglo rx), y la de al-Hakam II (siglo x). Este doble cuadrado es igual a V4 (= 2), pero sólo se da porque he ignorado la prolongación proporcional del patio por ‘Abd al-Rahmän III. Luego, hay que desechar este doble cuadrado del trazado general, y lo indico en caso de que alguien lo hallara y estimara otro procedimiento, sin seguir la cronología de la construcción de la mezquita y sus sucesivos pasos. Para no enrevesar el tema, diré sólo que el segundo cuadrado se ha originado al reducir el arquitecto de al-Hakam II el tamaño de la unidad en el módulo proporcional. © A. FERNÁNDEZ-PUERTAS, «Spain and North Africa», p. 109. # A. FERNÁNDEZ-PUERTAS, «Introducción», p. XXXI, nota 7. 15 F HERNANDEZ Giménez, «El alminar móvil del siglo x de la mezquita de Córdoba», en Al-Andalus, vol. XXIV, 1959, pp. 381-399, figs. 1-6. 16 Nótese que las cámaras colaterales del mihrab de la bayt al-mál y del sabát en las figuras 10, 11, 12, las ha esquematizado F HERNANDEZ Giménez y las ha convertido en cuadradas en vez de en rectangulares. por haberle dado el mismo ancho de muro a los más gruesos de las giblas y a los de sus compartimentaciones en tramos abovedados.

Page 26

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 128'41 EASF = passes—— ae 2 A à e AS sontPP E KR VAdA à risadipo > PP PL 2 7389 — 123905 CSS AzeAn -—-—— 123105 — Poooooooe ' —-——— 48021 — pS 1961 —__—— \ —— es a, | à a 12263 — 222828222228 1 aa Be 122°782 por DO ' EISEN —. ' 26—0-8 |RCEp -21—90 3 —1E750—20R £a m? ‘ ' ' NARANRAN LA, en ee AMAMA n I 4p2°o-—= \ a = o o sohn ACTUAL PUERTA DEL “CAÑO GORDO” CONS TRUIDA SOBRE RESTO DE OTRA DE EPOCA MUSULMANA. PUERTA DE PUERTA DEL PERDON EPOCA MU- SULMANA ESCALA GRAFICA DESCUBIERo 10 20 TA EN 1929 ut ¿ Fig. 14.

Page 27

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 La ampliaciön de la mezquita por Almanzor En el 988 el häyib del califa Hisam II, hijo de al-Hakam II, comenzó la última y más grande ampliaci6n de la mezquita. Como no podfa realizarla materialmente en sentido N.-S., ni tampoco hacia el costado O., donde se encuentra, atin hoy dia, parte del recinto del alcäzar emiro-califal, la hizo en todo el lado E. de la mezquita, tanto en el santuario como en el patio, dejando una calle a naciente, al otro lado de la cual edificó una mida', que se ha conocido en tiempo cristiano como el «Lavatorio de la Alcaiceria» sin sospechar de que era el lugar del pabellén de abluciones y que su nombre era traducciön del vocablo ärabe *’. Asi, pues, tenia fija una de las medidas para su ampliaciön, la longitud, pero faltaba hallar la anchura que se le iba a dar a tan gran ampliación (fig. 14). El arquitecto logró la anchura aplicando el cartabön a ambos extremos N. y S. del lado longitudinal E.; traz6 los correspondientes ängulos de 30.°, prolongé las diagonales y donde ambas se juntan estableciö el punto para trazar el nuevo testero en sentido E. y O. Luego, la parte añadida son dos rectängulos V3 (figs. 14, 15, 16). La ampliación de Almanzor respetó al máximo todo el edificio preexistente, pero tuvo que suprimir la fachada de ‘Abd al-Rahmän II, o Muhammad I, y las tres de al-Hakam II que daban acceso al oratorio y sus contrafuertes, aunque no tocó la fachada de la bayt al-mal. Tuvo que demoler la galería E. del patio e imitar las arquerias de las galerías de ‘Abd al- Rahman III. Las excavaciones realizadas por F. Hernández Giménez en 1931-1932 en la pri‘mera nave adosada de Almanzor dejaron visibles la mida' de Hisam I del siglo vm, la puerta practicada en el siglo 1x a la mezquita con escalera de doble acceso, y la calzada de época de al-Hakam II *. Esta ampliaciön de Almanzor presenta gibla sencilla cuyo muro interior es el mismo que el exterior y que tiene ocho contrafuertes con el angular, y entre ellos ocho tramos, el primero delimitado a O. por el contrafuerte de esquina de la gibla exterior de al-Hakam II. En el testero E. se construyeron siete fachadas con acceso directo al santuario, y —como en la ampliación de al-Hakam II—, con un ancho andén macizo de sillares que sube de altura conforme la calle desciende. Al patio se abrió una puerta (la llamada de Santa Catalina) simétrica a la puerta de los Deanes (figs. 14, 15, 16). En el muro N. F. Hernández Giménez descubrió en 1929 una puerta relativamente pequeña, próxima al muro de época de ‘Abd al-Rahmän III como muestra el despiezo de los sillares, que las mujeres utilizaban para ingresar desde la calle a la galería N. También supone F. Hernández Giménez que la actual puerta llamada del «Caño Gordo» se edificó sobre resto de otra de época musulmana (figs. 14, 15, 16). La ampliación de la sala de oraciones la puso en comunicación con la mezquita de ‘Abd al-Rahman I (785) mediante 4 grandes arcos de lóbulos o rollos dispuestos de modo alterno de N. aS. (figs. 14, 15, 16). Es de suponer por la longitud del testero E de la ampliación de ‘Abd al-Rahmän Il'en los 840 que los vanos fueron tres (figs. 14, 15, 16). Por último, cuatro grandes arcos de herradura se practicaron en el muro de época de al-Hakam II, destruyéndose las fachadas E. cuyos restos se ven hoy in situ al haber desenfoscado el muro. * ALserto J. Montejo CORDOBA, «El pabellón de abluciones oriental de la mezquita aljama de Córdoba correspondiente a la ampliación de Almanzor», en Cuadernos de Madinat al-Zahrä’, vol. 4, Consejería de Cultura, Junta de Andalucia, Córdoba, 1999, pp. 209-231, figs. 1-4, láms. 1-10. En el lado O. de la mezquita Almanzor edificó otra gran midá'en el solar que ahora ocupa el Palacio de Congresos, anterior Hospital de San Sebastián. Se le llamó también por su uso con la expresión de «Lavatorio de Cárdenas», sin que tampoco se sospechara que la palabra «lavatorio» era la traducción literal del término mida". En este lugar se encontró la gran pila de abluciones troncocónica invertida de mármol blanco, que se colocó sobre el cancel visigodo, hasta que en los 1990 se han expuesto ambas piezas en vitrinas en dos zonas que el Cabildo ha adaptado como museo-histórico de la mezquita-catedral. % F. HERNANDEZ Giménez, El codo, p. 16, nota 1.

Page 28

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 128'4) - 49"12 - + 79°29 = è 1 LA Y Lars LI A 1355 E 123105 E =a i SANTUARIO 123'105 47'76 Ba D mM m a | 45'51 P 1365 <p 2 RR © 2 Y ie ES CSS WI EE UM. EE ES E: CESA O E Fe À m 48'021 49°161 4 h 2 n ' 2 o 1 0 eisen th 12263 cia aaa an _AB&BAARZAZAZA 168 + 122°782 È | \ PUERTA DE DEANES | t ; ao n H eomna N io 3 PATIO a = o !H eee noms su mnt sen FB 3 o o ; CII III) EZRA ACTUAL PUERTA DEL “CANO GORDO” CONS — PUERTA DE EPOCA MU- TRUIDA SOBRE RESTO DE OTRA DE EPOCA MUSULMANA, SULMANA DESCUBIERTA EN 1929 PUERTA HE E DEL PERDON ESCALA A 10 hora Fig. 15. GRAFICA 20

Page 29

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 CAÀy—ene omneme| ' Se. Bari | ' ' ® o—o.no © , AA os o o oc o NT DE 27 ose es um rate +. . mm. . . . +. ..6 nme °° sa . * °-° è . © 0:6 0.0 Doe 0.0.0 8 ie = .. ® os ee . mm...” * è . è a è © a 0:10 0 'e CR| I) = scena DE SAN ESTEBAN CORDOBA RESTITUCION CON SUS AMPLIACIONES ARIDI | U ' L 0 20 #30 40 10 er a iji o- aa = DE Der ‘ o. MEZQUITA 245 “ 10.30 m. 22 codos PORTADA DE SAN ESTEBAN PLANTA (DETALLE ) UE | LI U | 1 0 1 2 3 4 Sm.

Page 30

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 La grandiosa ampliaciön de Almanzor presenta tres caracterfsticas arquitectönicas: 1) Sus arcos de la fachada N. al patio no tienen los refuerzos que ‘Abd al-Rahmaan III adosó en el 958 a la primitiva fachada del siglo VIII. 2) Tampoco tiene los contrafuertes rectangulares de la gibla de la mezquita de ‘Abd al-Rahman I, que se conservaron por necesidad en el interior del oratorio al hacerse la ampliaciön de ‘Abd al-Rahmän II. 3) Sélo muestra una gibla, la exterior, en vez de la doble edificada por al-Hakam Il. Debido a estos tres factores, y para conservar a la vista el máximo alineamiento interior de columnas y arcos en sentido E.-O., se introdujo en las siete arqueríás que delimitan las ocho naves de la ampliación de Almanzor, y como elemento nuevo que corrigiera los delineamientos, cinco arcos de menor luz pentalobulados y de herradura apuntada, sobremontados en algún caso por otro de pequeño tímpano y herradura peraltada. Estos arcos de menor luz se hallan en dos sitios: junto a la fachada N. al patio, y por debajo de la línea transversal de los contrafuertes de la gibla de ‘Abd al-Rahmän I: 1) Para compensar la diferencia de grosor de los pilares de los arcos de la fachada N. de esta ampliación con los bastante más gruesos del resto de la fachada (fig. 16), se colocaron como arranque dos arcos de menor luz en el primero y el segundo de las correspondientes siete arquerías. Tras éstos, siguen nueve arcos con el ancho y la alineación E.-O. normal de los de la mezquita del siglo vm. 2) Al llegar a los arcos número doce, trece y catorce en dirección a la qibla, éstos tres vuelven a ser de menor luz, análogos a los dos primeros próximos a la fachada N. Sirven para compensar los contrafuertes incorporados al oratorio de la gibla del siglo vm, pero aun así no coinciden con la línea de los contrafuertes, sino que se encuentran a un nivel justo antes de llegar a la cara norte de éstos. No sé por qué no se situaron a eje con el macizo muro de estos contrafuertes, pues los efectos visuales lineales originales se perdieron en este sector con la construcción de la catedral. Sólo se han conservado estos tres arcos de menor luz —doce, trece y catorce— lobulados y de herradura apuntada, en las tres arquerías más a naciente, ya que la construcción de la cabecera rectangular de la catedral cristiana alteró este orden en las arquerías cuarta y quinta, y mutiló la sexta y séptima, las cuales fueron desmontadas y vueltas luego a levantar cuando se edificó la nave de la catedral. F Hernández Giménez dejó señalado con losas de mármol rectángulares la irregularidad de estos arcos de menor luz en las arquerías una, dos y tres de naciente; y marcó, en las arquerías cuarta, quinta, sexta y séptima, con losas cuadradas de mármol, el lugar que tuvieron las columnas en la ampliación de Almanzor antes de que éstas se desmontaran para construir la catedral. Así se había conservado de modo evidente el testimonio de su excavación. Sin embargo, en 1999, tras terminar la intervención arqueológica de la nave adosada a la primitiva mezquita, el arquitecto que mandó solar de nuevo este sector, no volvió a colocar dos de dichas losas de mármol por desconocimiento, razón por la cual el evidente testimonio arqueológico ha desaparecido. Al llegar la ampliación de Almanzor a la línea de la gibla de ‘Abd al-Rahman II, construyó en esa zona unos contrafuertes —bastante similares a los que remodeló al-Hakam II al abrir la gibla del siglo ix—, que apoyan en columnas adosadas, con dobles arcos de herradura transversales al sentido longitudinal de las naves (fig. 16). Desde estos contrafuertes continúan las siete arquerías con catorce arcos en dirección S.; y como esta parte del oratorio no tiene más que la gibla exterior, vienen a parar a ella los últimos arcos, apoyados en contrafuertes que sobresalen hacia el oratorio.

Page 31

View in PDF(opens in a new window)
AEA, 291, 2000 Conclusiön (1) El arquitecto de la mezquita original de ‘Abd al-Rahmän I (785) concibió el edificio como un cuadrado que dividió por la mitad, y destinó la parte septentrional a patio y la meridional a santuario; dividiö los lados E. y O. del santuario en tres partes iguales, situando la Bab al-Uzarä’ en el central del lado de poniente. (2) El arquitecto de ‘Abd al-Rahmän II en los 840 realizé la primera ampliaciön con planta de un rectängulo V2, es decir, tomé el lado del cuadrado, con el valor convencional de la unidad (= 1), como lado menor del rectängulo, y como lado mayor de éste la magnitud de la diagonal del cuadrado de la planta del siglo vm. (3) La tercera ampliación, llevada a cabo por el califa ‘Abd al-Rahmän III a mediados del siglo x, consistió en prolongar el patio original hacia N., para lo que abatié longitudinalmente la diagonal de la planta rectängulo V2, y formé asi un rectängulo 3. (4) La cuarta ampliaci6n la realizé al-Hakam II al prolongar la sala de oraciones en los 960 hacia S., para lo cual su equipo técnico arquitectónico redujo en escala el sistema proporcional, y trazó una planta rectángulo V3 mediante el uso del ángulo de 30.° del cartabón; así resultó que el ancho del oratorio —que hasta ahora había sido el lado unidad (= 1) del trazado porporcional— tomó el valor de V2, o cateto mayor del cartabón, y el nuevo lado unidad (= 1) era el cateto menor de este triángulo (fig. 1). (5) La última ampliación la realizó el haÿib Almanzor (988) adosada al testero E. de toda la mezquita para lo que el equipo técnico arquitectónico volvió a trazar dos rectángulos V3 al aplicar el ángulo de 30.* del cartabón en los extremos SE. y NE. del edificio preexistente. Es asombroso que se haya aplicado el sistema proporcional pitagórico desde el principio hasta el final (siglos vil, ıx, x), con tal destreza y maestría como muestra el sistema bajo alHakam II ante la imposibilidad de seguir hacia S. y porque la mezquita hubiera resultado demasiado larga para el ancho que tiene.