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Dialogues d'Histoire Ancienne 28/2, 2002, 19-39
9e 2
La destrucción de Sibaris y la mitopoyesis pitagérica’
ES
SM PAU S
Résumés
+ Las tradiciones sobre la destrucción de Síbaris forman un conjunto estructurado donde
se resalta la gravedad del crimen que constituye el asesinato de embajadores o suplicantes. Sus
cuerpos se presentan coextensivos con la diosa Hera y con el territorio de la ciudad. Este trato dado
a los embajadores refleja aspectos del rito fecial itálico y de otros horizontes indoeuropeos.
Los pitagóricos partieron de esos ritos para construir los mitos sobre el fin de Síbaris, mostrándose
así como se origina un mito en un medio filosófico.
+ Les traditions sur la destruction de Sybaris forment un ensemble structuré qui met
en valeur la gravité de l'assassinat d'ambassadeurs ou de suppliants. Leurs corps se présentent
comme coextensifs avec celui de la déesse Héra et avec le territoire de la cité. Ce traitement des
ambassadeurs refléte certains aspects du rite du fétial italique et d'autres horizons indo-européens.
Les pythagoriciens ont pris ces rites comme point de départ pour construire les mythes sur la fin
de Sybaris. On peut donc voir comment un mythe a été créé dans un milieu philosophique.
+ Traditions about the end of Sybaris are structured to show how horrible the murder of
ambassadors or suppliants is. Their corpses are coextensive with Hera's body and with the territory
of the city. This treatment given to the ambassadors echoes certain aspects of the Italic fetial rite and
also of other Indo-European people. Pythagoreans used these rites to construct new myths about
the fall of Sybaris. This paper shows how a myth was created by philosophers.
La historia de la ciudad de Síbaris se entremezcla con distintas pruebas
de impiedad culpable que se remontan a su fundación. En efecto, poco después
de su establecimiento por obra coordinada de aqueos y trecenios, como los
primeros se hiciesen más numerosos, expulsaron a los segundos, atrayendo la
maldición sobre los sibaritas!. El tema queda limitado a ese momento, aunque
tiene paralelos?. Pero más adelante se multiplica la aparición de anécdotas que
muestran la impiedad como un rasgo básico, estructural, de los sibaritas. Así el
oráculo de Delfos les previno contra que honrasen a cualquier hombre más que
a un dios, cosa que ocurrió cuando un esclavo castigado entró en un santuario
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DHA 2002
A. Marco V.- La destrucción de Sibaris y la milopoyesi
s
28 (2): 19-39 [rés. en frang. et en angl.]. + Les traditions sur
la destruction de Sybaris forment un ensemble structuré qui met
en valeur la gravité
de l'assassinat d'ambassadeurs ou de suppliants. Leurs Corps se
présentent comme
coextensifs avec celui de la déesse Héra et avec le territoire de la cité.
Ce traitement " the Foundation
des ambassadeurs reflète certains aspects du rite fétial italique et d'autres horizons ral,
J.S. Callaway,
indo-curopéens. Les pythagoriciens ont pris ces rites comme point
de dépan pour
construire les mythes sur la fin de Sybaris, On peut donc voir
u été créé en milieu philosophique.
comment un mythe
=——=
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Résumés
* Las tradiciones sobre la destrucciön de Sibaris forman un conjunto estructurado donde
se resalta la gravedad del crimen que constituye el asesinato de embajadores o suplicantes. Sus
cuerpos se presentan coextensivos con la diosa Hera y con el territorio de la ciudad. Este trato dado
a los embajadores refleja aspectos del rito fecial itälico y de otros horizontes indoeuropeos.
Los pitagéricos partieron de esos ritos para construir los mitos sobre el fin de Sfbaris, mosträndose
asi como se origina un mito en un medio filosöfico.
Les traditions sur la destruction de Sybaris forment un ensemble structuré qui met
en valeur la gravité de l’assassinat d’ambassadeurs ou de suppliants. Leurs corps se présentent
comme coextensifs avec celui de la déesse Héra et avec le territoire de la cité. Ce traitement des
ambassadeurs reflète certains aspects du rite du fétial italique et d'autres horizons indo-européens.
Les pythagoriciens ont pris ces rites comme point de départ pour construire les mythes sur la fin
de Sybaris. On peut donc voir comment un mythe a été créé dans un milieu philosophique.
+ Traditions about the end of Sybaris are structured to show how horrible the murder of
ambassadors or suppliants is. Their corpses are coextensive with Hera’s body and with the territory
of the city. This treatment given to the ambassadors echoes certain aspects of the Italic fetial rite and
also of other Indo-European people. Pythagoreans used these rites to construct new myths about
the fall of Sybaris. This paper shows how a myth was created by philosophers.
La historia de la ciudad de Sibaris se entremezcla con distintas pruebas
de impiedad culpable que se remontan a su fundacién. En efecto, poco después
de su establecimiento por obra coordinada de aqueos y trecenios, como los
primeros se hiciesen más numerosos, expulsaron a los segundos, atrayendo la
maldición sobre los sibaritas!. El tema queda limitado a ese momento, aunque
tiene paralelos?. Pero más adelante se multiplica la aparición de anécdotas que
muestran la impiedad como un rasgo básico, estructural, de los sibaritas. Así el
oráculo de Delfos les previno contra que honrasen a cualquier hombre más que
a un dios, cosa que ocurrió cuando un esclavo castigado entró en un santuario
* Marco. V. García Quintela. Universidade de Santiago de Compostela.
1. Aristóteles, Política, V, 2, 1303a 11 : Ú0ev TO äyoc cuvégn Toig Eufapiraic.
2. TJ. Dunbabin, The Western Greeks. The History of Sicily and South Italy from the Foundation
of the Greek Colonies to 480 B.C., Clarendon Press, Oxford 1948, pág. 24. Y, en general, J.S. Callaway,
Sybaris, The Johns Hopkins Press, Baltimore, 1950.
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View in PDF(opens in a new window)y su amo lo persiguiö hasta alli a latigazos3. Otro rasgo de impiedad fue la
propuesta de celebrar juegos al tiempo que los de Olimpia concediendo ricos
premios‘. Estas y otras anécdotas recogidas por Ateneo presentan, desde un
punto de vista pitagórico, la contraposición entre una Crotona bien regida y una
Sibaris entregada a la tovdh. Además es probable, como ha propuesto
C. Talamo, que estas tradiciones se forjasen poco después de la guerra entre
ambas ciudades”, La religiosidad impía de los sibaritas tiene su contrapartida
en la ayuda que Heracles presta a los crotoniatas o, de forma más precisa,
de un Heracles pitagórico.
Las relaciones del pitagorismo con Heracles son complejas®. Prueba
de ello es la curiosa presentación del héroe como ser completo desde el punto
de vista de las tres funciones indoeuropeas, en un contexto a la vez pitagórico y
crotoniata. En efecto, en los discursos que según Jámblico dirige Pitágoras a los
grupos de crotoniatas repartidos por su sexo y edad, se evocan distintas
manifestaciones del héroe”.
En primer lugar, ante los jóvenes reunidos en el gimnasio, Pitágoras
recuerda a Heracles como fundador de Crotona y dios obediente a su padre,
Zeus, que afrontó los famosos trabajos y fundó los Juegos Olímpicos para
3. Ateneo, XII, 520a ; Heródoto VI, 127, 1 ; Suda, s.v. Ámyris ; cf. Dunbabin, op.cit; pags. 362-3. Sigue
siendo ütil el tratamiento global, unido a una propuesta de quellenforschuung, que propuso C. Cessi,
“Leggende sibaritiche”, Studi italiani di filologia classica, 9, 1901, págs. 1-29 ; véase también Callaway,
op. cit., págs. 106-117, pero también en otros lugares como págs. 98-101. Es más superficial
N.K. Rutter, “Sybaris - Legend and Reality”, Greece & Rome, 17, 1970, págs. 168-76. Otros
tratamientos de mitos relacionados con Sfbaris en D. Musti, “Lo sviluppo del mito di Filottete
da Crotone a Sibari : Tradizioni achee e troiane in Magna Grecia”, págs. 21-35; y M. Giangiulio,
“Filottete tra Sibari e Crotone. Osservazione sulla tradizione letteraria”, págs. 37-53, ambos en Epéios
et Philoctète en Italie. Donnés archéologiques et traditions légendaires, Cahiers du Centre Jean Bérard,
XVI, Näpoles, 1991.
4. Heräclides Pöntico en Ateneo, XII, 522a ; pero segün Timeo, FGrHist 566, en Ateneo, XII, 522 c,
esta falta fue de los crotoniatas.
5.C. Talamo, “Pitagora e la tpu@f”, Rivista di Filologia e di Istruzione Classica, 115, 1987, págs. 385404, en especial pág. 404, pero es pertinente todo el artículo.
6. M. Detienne, “Héraclès, héros pythagoricien”, Revue de l’histoire des religions, 1960, pags. 19-53, y
un apéndice de textos en págs. 100-105 ; Idem, Homère, Hésiode et Pythagore. Poésie et philosophie dans
le pythagorisme ancien, Bruselas, 1962, passim.
7. Para este anälisis no importa el problema de las fuentes de estos discursos, ni su dataciön, basta
con la seguridad de que se inscriben en la tradiciön pitagérica y que, como veremos, construyen
un tema trifuncional. Para las fuentes véase H. Thesleff, An Introduction to the Pythagorean Writings of
the Hellenistic Period, Acta Academiae Aboensis, Humaniora 24.3, Abo, 1961, pág. 107 y más reciente
M. Zucconi, “La tradizione dei discorsi de Pitagora in Giamblico, Vita Pythagorica 37-57", Rivista
di Filologia e Istruzione Classica, 98, 1970, pags. 492-4.
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View in PDF(opens in a new window)celebrar sus victorias8. Sería, pues, un Heracles luchador y vencedor,
representativo de la función guerrera.
Más adelante, ante el consejo de los Mil, gobernantes de la Crotona,
recuerda Pitágoras las circunstancias de su fundación. Lacinio insultó a
Heracles de paso por allí con las vacadas robadas a Gerión, entonces el héroe
mató inadvertidamente a Crotón, que venía en su ayuda, tomándolo por uno de
sus enemigos. Heracles fundó la ciudad como forma de expiación si alcanzaba
la inmortalidad? cosa que es, si cabe, todavía más clara en otras tradiciones
que le atribuyen la fundación del templo de Hera Lacinial0, Se trata, así pues,
de un Heracles soberano y piadoso situado en la primera función,
Seguidamente, ante los niños reunidos en el templo de Apolo Pitio,
Pitágoras recuerda que el dios délfico había prometido a Heracles una
abundante descendencia si fundaba una colonia en Italiall. Sería, pues,
un Herácles prolífico y adecuado representante de la tercera función.
Al margen de esta presentación de Heracles del lado pitagórico y
crotoniata como protector de toda la sociedad se puede decir, sin mucho
margen de error, que las distintas versiones de la destrucción de Síbaris que
leemos están teñidas de consideraciones religiosas muy meditadas. El problema
es que se presentan de manera fragmentaria, compiladas por autores diversos,
todos ellos tardíos y, además, hacen hincapié en distintos temas o utilizan a sus
fuentes de forma muy diferente. Por último, nunca aparece de forma expresa
en esos testimonios la sucesión temporal de los acontecimientos reseñados.
Algunos de los textos evocados destacan el protagonismo directo de
Pitágoras. En efecto, como consecuencia de una gran apertura del cuerpo
ciudadano de Síbaris a lo largo del siglo V12, tuvo lugar un aumento del
8. Jámblico, Vida Pitagórica, 40. Esto concuerda con la atribución de Pitágoras de un entrenamiento y
dieta adecuado para los atletas y la tradición que hace de Crotona cuna de campeones olímpicos,
entre los que destaca Milón, Estrabón, VI, 1, 12.
9. Jámblico, Vida Pitagórica, 50.
10. Diodoro, IV, 24, 7 ; Servio a Eneida, III, 552 ; Ovidio, Metamorfosis, XV, 15 ss. Cf. Dunbabin, op.cit.,
págs. 26-8, con la tradición “histórica” sobre la fundación de Crotona. Véase otra aproximación a
estos episodios, como un intento de integración de asentamientos indígenas del área colonial griega
de Italia en la propia tradición mítica e ideológica griega, en G. Capdeville, “Héraclès et ses hôtes”,
en F.-H. Massa-Pairault, éd. Le Mythe grec dans l'Italie antique. Fonction et image, París-Roma, 1999,
págs. 29-99, en especial págs. 61-74,
11. Jámblico, Vida Pitagórica, 52 y sigue el discurso a las mujeres en el templo de Hera Lacinia.
12. Diodoro, XIL 9, 2, comentado por Dunbabin, op.cit., págs. 77-83, expresando el punto de
vista tradicional. Existe cierto grado de confirmación arqueológica del testimonio de Diodoro,
cf.J.de La Geniére, “Grecs et non-Grecs en Italie du Sud et Sicile”, en Modes de contacts et
processus de transformation dans les sociétés anciennes, Pisa-Roma 1983, pags. 257-272, especialmente
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View in PDF(opens in a new window)numero de ciudadanos pobres que, por su inserciön en la politeia, podian
expresarse a través de unas instituciones que, por lo demäs, desconocemos!3.
Desde el punto de vista de la politica interior de la ciudad este conflicto se
resuelve dando lugar a una tirania populista que expulsa a los mas ricos en un
proceso que tiene paralelos14, Tampoco es original el hecho de que los exiliados
busquen ayudas y pretendan invertir la situación política de su patria).
Entra también dentro de cierta “normalidad” que los conflictos entre
griegos tengan un desenlace brutal. En la literatura antigua tal vez la destrucción de Síbaris tuvo un especial eco por la posición dominante y privilegiada de la ciudad. Pero la precariedad de la implantación de los hombres
en el espacio, y de los griegos en particular, era un dato asumido. Sin salir
de la Hélade Occidental tenemos atestiguadas entre los siglos VI y V
las destrucciones de Catania, Naxos, Mégara Hiblea, Agrigento y Leontino,
en Sicilia ; la de Siris, Cumas y la propia Síbaris, en Italia. Lo original en nuestro
caso es que la respuesta a la situación planteada corresponda a un filósofo.
Existen dos tradiciones sobre la intervención de Pitágoras.
Según Diodoro, Telis había accedido a la tiranía con apoyo popular
y propuso y consiguió que los sibaritas exiliasen a los quinientos ciudadanos
más ricos (ednopótato1) y confiscasen sus tierras!6, Éstos fueron a Crotona
donde se refugiaron como suplicantes ante los altares del ágora. Entonces Telis
envió embajadores a los crotoniatas con la exigencia de que le entregasen
págs. 267-268. Pero no hay que perder de vista que ese número exagerado de ciudadanos puede ser
otro de los rasgos de la tpu@r que los pitagéricos atribuyen a Síbaris, véase G. Camassa, “Sibari
Polyanthropos”, Serta historica antiqua, 2, 1989, págs. 1-9.
13. Todos los grandes manuales tratan con más o menos detalles las vivencias de Síbaris. Véase
además, F. Sartori, “Il problema storico di Sibari”, Atene e Roma, 5, 1960, págs. 143-163, quien
subraya que “della costituzione di Sibari ignoriamo quasi tutto”, pág. 159; completado por Idem,
“Riflessioni sui regimi politici in Magna Grecia dopo la caduta di Sibari”, La Parola del Passato, 28,
1973, págs. 117-156 ; G. Publiese Carratelli, “Le vicende di Sibari e Thurii”, Atti e memorie della società
Magna Grecia, n.s. 13-14, 1972-1973, págs. 17-33, con un tratamiento demasiado general.
14, H. Berve, Die Tyrannis bei den Griechen, 2 bande, Beck, Munich 1967, págs. 158 y 610, sobre Telis,
cf. págs. 155-6 y 608-9 sobre Anaxilao de Regio. N. Luraghi, Tirannidi arcaiche in Sicilia e Magna
Grecia da Panezio di Leontini alla caduta dei Dinomenidi, Florencia, Olschki ed., 1995, págs. 59-71,
propone un análisis historicista, e hipotético, de los testimonios sobre Telis.
15. Por ejemplo lo que representa Alceo de Mitilene en su poesía, B. Gentili, Poesia e pubblico nella
Grecia Antica, Da Omero al V secolo, Laterza, Bari 1984, págs. 260-282 ; cf. en general M.F. Baslez,
L'étranger dans la Grèce antique, Les Belles Lettres, París 1984, págs. 62-7.
16. Timeo precisa quiénes eran los quinientos eünopotartoi : destacaban de entre los cinco mil
innetc de la ciudad, empleaban tres dias en llegar a la ciudad desde el campo, pues se entregaban a
la tevé, tenían locales junto al mar a los que llegaba el vino de los campos, Timeo, FGrHist 566 F 50
(= Ateneo, XII, 519 c-d), y cf. Talamo, art. cit.
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View in PDF(opens in a new window)a los exiliados 0, de lo contrario, les declararfa la guerra. Los crotoniatas
convocaron una asamblea para debatir si debían entregar a los suplicantes o
enfrentarse a un enemigo superior. En un primer momento hubo cierta
inclinación hacia la entrega de los suplicantes pero Pitágoras, que interviene
directamente ante la asamblea :
“aconsejó salvar a los suplicantes, cambiaron de opinión y aceptaron la guerra
por la salvación de los suplicantes”
peta Se taira [uôayépou tod piaooébpou oupfovievcavtoc oaletv toc
ixétac, peténesov taic yvopaic xai tov nélepov ùnèp the tov ixetov
owrnpiac áveldovrol?,
La otra tradiciön, que leemos en Jämblico, presenta una intervenciön
indirecta del filésofo a través de sus discipulos, también cambia el mövil de
la querella pues presenta indirectamente a los suplicantes de Sibaris como
seguidores de Pitägoras. Los embajadores de Sibaris, dice expresamente
Jémblico, estaban implicados en la lucha contra los pitagéricos de su ciudad,
además no dice nada sobre aristócratas o ricos. Como quiera que los crotoniatas
dudaban sobre cómo tratar el asunto ante los embajadores y los exiliados
de Síbaris, Pitágoras :
“dijo a sus discípulos que no quería que los crotoniatas dejasen de estar en
armonía con él y que apartasen a los suplicantes de los altares cuando él mismo
pensaba que ni tan siguiera las víctimas debían llevarse allí”
eine npdc toc Eraipoug be odx dv BovtorTO peydia npdc aúrov Siadwvijoat
todc Kpotwviátac xai, Soxipatovtoc aúrod pnd’ iepeîa Toîc fwpoîc
npocáyerv, éxelvoue Kai Todc ixétac and tóv Bouov ánoonávl8,
Así pues, la versión de Diodoro pone el acento en el contexto políticosocial, con un indudable color religioso, pues existe un elemento de solidaridad
de clase aristocrática en la defensa de los suplicantes. En esta versión Pitágoras
interviene directa y libremente en la asamblea, como lo había hecho ante
el conjunto de los ciudadanos de Crotona desde el momento de su llegadal?.
Por su parte, la versión de Jámblico pone el acento en una perspectiva interna
17. Diodoro, XII, 9, 4 ; comentario institucional de M. Giangiulio, Ricerche su Crotone Arcaica, Scuola
Normale Superiore, Pisa 1989, págs. 14-16, descartando la posibilidad de la existencia de una
asamblea decisoria en Crotona, cf. págs. 29-30.
18. Jámblico, Vida Pitagórica, 177, cf. 133, A. Delatte, Essai sur la politique pythagoricienne, Slatkine
Reprints, Ginebra 1979, (París-Lieja 1922), págs. 15-16.
19. Porfirio, Vida de Pitágoras, 18, evoca un contexto institucional ; Jámblico, Vida Pitagérica, 37-44,
recoge el discurso a los jóvenes en el gimnasio; 45-50, el discurso en el Consejo de los Mil ante los
dirigentes de la ciudad; 51-53, el discurso en el templo de Apolo Pitio para los niños ; 54-45, y el
discurso en el templo de Hera ante las mujeres.
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View in PDF(opens in a new window)ala escuela pitagórica y pone en primer plano la dimensión religiosa de
las acciones que se desarrollan.
Junto a éstas, existen otras tradiciones que más que en la acción, más o
menos directa, de Pitágoras inciden en las faltas de los sibaritas sin que
Pitágoras y los suyos aparezcan mencionados aunque, como veremos, estén
implicados en la génesis literaria de estos testimonios,
Para examinar estas tradiciones tomaremos como texto de referencia
— que al mismo tiempo será nuestro “mito de referencia” en sentido
levistraussiano — la versión de las razones de la destrucción de Síbaris que
presenta Filarco en Ateneo. Allí leemos lo que parece una inversión estructural
de los episodios ubicados en Crotona que acabamos de examinar. Según
Filarco, la razón de la caída de la ciudad fue la cólera de Hera cuya causa es
la siguiente: había en Síbaris treinta embajadores de Crotona que fueron
asesinados colocándose sus cuerpos en la muralla de la ciudad para que fuesen
pasto de las fieras; poco después los magistrados de Síbaris tuvieron el mismo
sueño : Hera avanzaba hasta el centro del ágora donde vomitó bilis, además
un arroyo de sangre manó de su templo20,
Otras versiones retoman los elementos ya conocidos organizándolos de
forma distinta y con algún retoque. En el mismo Ateneo leemos, a continuación,
la versión de Heráclides del Ponto, que presenta los hechos como un asunto
interno de los sibaritas: tras la abolición de la tiranía de Telis, los ciudadanos
mataron a todos sus seguidores a los pies de los altares (éni
tov PBwpbv
únavtec) tras lo cual la estatua de Hera volvió la cara y del suelo manó una
fuente de sangre21.
Más distante es la versión de Eliano según la cual con motivo de un
concurso en honor a Hera, se produjo una revuelta entre los sibaritas causada
por un citaredo que intervenía en el concurso. El atemorizado músico se refugió
junto al altar de Hera (xatéguyev é¢ Tov tic “Hpac Bopóv). Pero, a pesar del
lugar donde estaba, fue asesinado. Poco después comenzó a manar sangre del
templo de Hera con la fuerza de una fuente inagotable. Los sibaritas enviaron
una delegación a Delfos, pero la Pitia los rechazó diciéndo que de sus manos
todavía manaba la sangre del servidor de las Musas. El castigo divino culmina,
por fin, con la destrucción de Síbaris a manos de los crotoniatas22,
20. Filarco, FGrHist 81 F 45 apud Ateneo, XII, 521 d-e.
21. Heráclides Póntico fragmento 49 Wehrli apud Ateneo, XII, 521 ef.
22. Eliano, Varia Historia, III, 43.
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View in PDF(opens in a new window)Entre el testimonio de Diodoro (Timeo) y de Ateneo (Filarco) se produce
una inversiön estructural en varios planos. Los desplazamientos evocados
son simétricos e inversos : sibaritas a Crotona, crotoniatas a Sibaris. Su posiciön
juridico institucional también difiere, pues son embajadores o exiliadossuplicantes, pero en ambos casos se mencionan formas institucionales
protegidas por sanciones religiosas?3. Pero la clave de los acontecimientos está
en el trato diferente que se da en cada ciudad a los extranjeros : asesinados
en Síbaris, protegidos en Crotona.
Esto se subraya por la distinta forma de actuar ante el suplicante en los
altares, pero aquí hemos de pasar de la versión de Filarco a las de Heráclides y
Eliano, pues en éstas se mencionan expresamente los altares de Hera en Síbaris
que son, al mismo tiempo, correlativos de los altares en los que se acoge a los
suplicantes sibaritas en Crotona y su inversión, debido a que en vez de un lugar
de acogida son un lugar de afrenta. Siguiendo con estas versiones, en Eliano la
víctima también es, probablemente, un extranjero, pues el citaredo asesinado
vendría con motivo expreso de los agones en honor de la diosa que, por tanto,
lo protegería (al menos Apolo y las Musas aparecen expresamente citados en
el texto como protectores del músico). Sólo en la versión de Heráclides el asunto
queda estrictamente entre sibaritas, pero se conserva el tema de la súplica
a Hera, no respetada por los asesinos, y la venganza de la diosa.
No cabe duda de que el protagonismo de Hera se debe a su papel de
divinidad poliade tanto de Síbaris como de Crotona, con el epíteto epicórico
de Lacinia24. En Crotona su culto se asociaba con los de Aquiles y Heracles,
fundador del templo y muy vinculado a la diosa. Diosa y templo también son
23. Para los suplicantes, en general J. Gould, “Hiketeia”, Journal of Hellenic Studies,93, 1973, pags. 74103, págs. 77-8 y passim ; G. Freyburger, “Supplication grecque et supplication romaine”, Latomus,
47, 1988, págs. 501-525, subraya las diferencias entre los usos griegos y romanos. Para los
embajadores o heraldos, L.-M. Wéry, “Le meurtre des hérauts de Darius en 491 et l'inviolabilité du
héraut”, L'Antiquité Classique, 35, 1966, págs. 468-486, quien subraya en pág. 479 la sentencia
de Heródoto, VII, 136, 2 : “los lacedemonios... habían conculcado las normas vigentes entre todos
los humanos al acabar con unos heraldos”,
24. G. Giannelli, Culti e miti della Magna Grecia. Contributo alla storia più antica delle colonie greche
in Occidente, Sansoni, Florencia, 1963, págs. 101-3 (Sibaris) y 135-51 (Crotona). Giangiulio, op.cit,
pags. 54-79. Véase ademäs el estudio arqueolögico de R. Spadea, “Santuari di Hera a Crotone”, en
J. de La Geniére, dir., Hera. Images, espaces, cultes, Centre Jean Bérard, Nápoles, 1997, págs. 235-59 y
las observaciones de F. Graf, “Culti e credenze religiose della Magna Grecia” Megale Hellas. Nome e
immagine ; atti del vetunesimo convegno di studi sulla Magna Grecia, Taranto - 1982, pags. 157-185,
en especial págs. 169-70, recordando que Hera tiene en Magna Grecia un papel sobre todo político.
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View in PDF(opens in a new window)particularmente importantes para la tradición pitagórica25, Más en concreto
para el tema que nos interesa, el ejército de Crotona que derrota a los sibaritas
estaba comandado por Milón, un atleta pitagórico seis veces vencedor
en Olimpia y sacerdote de Hera Lacinia26, Los textos presentan a Milón en
el campo de batalla llevando sus coronas olímpicas y los atributos de Heracles :
la piel de león y la maza?7.
Parece evidente que Milón / Heracles es el instrumento de la venganza
que Hera hace caer sobre los sibaritas. Pero es oportuno profundizar en el
contenido simbólico de las modalidades de la ira de la diosa en Síbaris, pues
permite comprender mejor su abandono de la ciudad que protegía.
Destaquemos, en primer lugar, que Hera se identifica totalmente con
las víctimas de los sibaritas, sean embajadores crotoniatas, citaredo extranjero o
seguidores de Telis. De manera correlativa se opone a los asesinos. Ya sean los
magistrados que sueñan con la diosa que vomita, o de cuyo templo, o fuente,
mana sangre o sean, aparentemente, la masa del pueblo que mata a los amigos
del tirano, o al citaredo. Merece especial atención, por ser más compleja,
la versión de los hechos ofrecida por Filarco que leemos en Ateneo.
En ella leemos que manan de la diosa dos humores, bilis y sangre,
normalmente concebidos por la cultura griega como integrantes del cuerpo
humano. Más en concreto en el Corpus hipocrático ambos flujos se asocian
en varias ocasiones como resumen de los humores del individuo enfermo. En
el tratado Sobre la dieta en las enfermedades agudas (67) se nos dice que no deben
bañarse “quienes vomitan bilis y tienen hemorragias nasales”, en el tratado
Sobre los humores (14) se nos habla del influjo de las estaciones sobre el
cuerpo indicando, como ejemplos significativos, que el verano produce bilis y
la primavera sangre, en Predicciones I, se dice que los vómitos biliosos son
perniciosos, pero que si, además, la nariz gotea sangre el diagnóstico es fatal28.
25. Las mujeres de Crotona entregan sus vestidos en el templo de Hera a instancias de Pitágoras,
Jámblico, Vida Pitagérica, 56. Cf. G. Greco, “Des étoffes pour Héra”, en J. de La Genière, dir. op.cit.,
págs 185-199, que examina un local destinado a la producción textil en el temenos de Hera
en Posidonia recogiendo tradiciones sobre las ofrendas textiles a la diosa, págs. 192-7. Véase en
Callaway, op. cit., págs. 72-8, tradiciones sobre la importancia de textiles y vestidos en Síbaris.
26. Filóstrato, Vida de Apolonio, 4, 28, cf. Giangiulio, op.cit., págs. 57 y 102-3.
27. Diodoro, XII, 9, 5-6; Estrabón, VI, 1, 12, menos épico, destaca el pitagorismo de Milón
;
también que es sacerdote de Hera, Filóstrato, Vida de Apolonio, IV, 28. Véase sobre el personaje
M. Detienne, Los Jardines de Adonis. La Mitología Griega de los Aromas, Akal, Madrid 1983 (París 1972),
págs. 108-110.
28. Predicciones I, 79; cf. Prenociones de Cos, 547 y todo el capitulo XXXII sobre los vómitos y
Predicciones II, 12, sobre las heridas y la muerte ocasionada por las hemorragias.
Page 10
View in PDF(opens in a new window)Lo paradójico del caso que estudiamos es que estos humores orgánicos
humanos proceden de una diosa. Ahora bien, los dioses griegos tienen un
cuerpo, un organismo que es inmortal. El problema surge cuando, por cualquier
razón, mana sangre de ellos, entonces esta sangre es inagotable. J.-P. Vernant
lo presenta así :
“Dado que los dioses están vivos, sin duda tienen sangre en su cuerpo. Sin
embargo, incluso si fluye por una herida abierta... esta sangre divina no puede
caer del lado de la muerte. Una sangre que fluye sin que la vida escape con ella,
una sangre sin hemorragia, siempre intacta, incorruptible, en resumen, una
‘sangre inmortal” (ambroton haima), ¿ todavia es sangre ? Puesto que los dioses
sangran, hay que decir que su cuerpo tiene sangre — pero con la condición de
añadir enseguida que esta sangre no es verdaderamente sangre puesto que en él
la muerte no está presente como la otra cara de la vida. Sangrando una sangre
que no es verdadera sangre los dioses se presentan al mismo tiempo y
correctamente dotados de una ‘sangre inmortal” y “desprovistos de sangre’”29.
Pues bien, en nuestra historia se evoca esta situación en las referencias
a los manantiales de sangre de Filarco y Heráclides. En ésta se nos dice :
“... y del suelo manó una fuente de sangre tal que tuvieron [los sibaritas] que
bloquear toda la zona con puertas de bronce en su deseo de detener el flujo
de sangre”30,
Pero en la de Eliano se explicita el caräcter inextinguible del manantial
de sangre :
“Parece que manaba sangre en el templo de Hera con la fuerza de una fuente
eterna”.
aipa #86xe1 Ev Tip Tic "Hoag ve avafpierv odèv Ékarrov nnyñc devdou3!,
Sobre la bilis de los dioses y sus vómitos tenemos menos precisiones pero
con las nociones hipocráticas que hemos visto basta para proponer una
interpretación. La diosa en el ágora y en el templo emite los flujos vitales de los
asesinados, cuyos cuerpos, en la versión de Filarco, cuelgan de los muros de la
ciudad. Ahora bien, los cadáveres, por un lado, y los flujos, por otro, son partes
de los individuos vivos. Los sibaritas tras el asesinato creen tratar con simples
29. J.-P. Vernant, L'individu, la mort, l'amour. Soi-méme et l'autre en Grèce ancienne, Gallimard, París
1989, pág. 17 ; cf. todo el capítulo titulado “Mortels et immortels : le corps divin”, págs. 7-39. Véase
también N. Loraux, Les expériences de Tirésias. Le féminin et l'homme grec, Gallimard, París 1989, págs.
254-70 sobre el cuerpo de Atenea y R.B. Onians, The Origins of European Thought about the Body, the
Mind, the Soul, the World, Time and Fate, Cambridge U.P., Cambridge 1988 (1951), págs. 506-7 sobre el
ikhor, la sangre de los dioses.
30. Ateneo, XII, 521f.
31. Eliano, Varia Historia, III 43.
DHA 28/2, 2002
Page 11
View in PDF(opens in a new window)cadáveres, que la ideología tradicional griega concebfa como secos32, Pero
la diosa, al emitir los flujos que completan los cuerpos como hombres vivos,
se identifica plenamente con ellos. Otra interpretacién complementaria seria
que los embajadores de Crotona, como tales, estaban protegidos por la diosa
y que matarlos supondria una aberraciön tal como intentar matar a la diosa,
que por eso produce flujos vitales (para-)humanos inextinguibles, cuya pérdida
anuncia la muerte de los hombres en el Corpus Hipocrätico.
Otra via de anälisis procede de la consideraciön de la topografia de
los acontecimientos. En efecto, los cuerpos y los humores, adecuadamente
reunidos, configuran al hombre vivo saludable. Pero en nuestra historia esos
fragmentos orgänicos aparecen en lugares diferentes. El vémito de la diosa
acaece en el ágora, los cadáveres están en la muralla y la sangre fluye del
templo en las versiones de Filarco y de Eliano.
Ahora bien, ese templo probablemente no estaba en la ciudad, asty.
Filarco diferencia bien la diosa en el ágora y el templo; Heráclides habla
de altares y estatuas de la diosa, probablemente en el ágora, pero cuando evoca
un contexto urbano para la fuente de sangre no menciona el templo. En Eliano
vuelve a diferenciarse el refugio buscado por el citaredo junto al altar de Hera y
el manantial de sangre que mana en el templo.
Esta situación puede relacionarse con el sistema de templos de Síbaris
sobre el que, por desgracia, carecemos de una información todo lo clara que
sería deseable. Contamos con dos clases de documentos.
Por una parte, desde el punto de vista arqueológico, J. de La Geniére
presenta la existencia en la periferia de la xópa de Síbaris de cuatro puntos
donde estaban ubicados santuarios extraurbanos, tres de ellos sobre el emplazamiento de antiguos hábitats indígenas. Pero sólo uno tiene una adscripción
cultual inequívoca, el de Francavilla Marítima dedicado a Atenea. En el templo
de Torre Mordillo los restos de las ofrendas evocan a una diosa relacionada con
la fecundidad. Además, apareció un fragmento de “mujer flor” del siglo IV-III
análogo a los encontrados en el santuario de Hera del Sele, en Posidonia33.
32. Onians, op.cit., págs. 254-5.
33. J. de La Genière, “C’é un ‘modello’ Amendolara?”, Annali della Scuola Normale Superiore di Pisa,
3, 8/2, 1978, págs. 335-54, en especial págs. 345-6. Sobre la importancia de los santuarios
extraurbanos para la definición de la ciudady el territorio véase F. De Polignac, La naissance de la cité
grecque. Cultes, espace et société, VIIe-VIle siècles, ed. revue et mise à jour, La Découverte, París 1995,
passim, quien estudia, también, el culto curotrófico de Hera en Argos y su relación con la fecundidad, págs. 60-64,
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View in PDF(opens in a new window)Por otra parte, hemos de considerar un epigrafe fechado en el ültimo cuarto del
siglo VI. Esta inscrito en un hacha de bronce donada como diezmo por un tal
Cinisco al templo de Hera de la llanura, y presenta el siguiente texto :
tac "epac "ıapog | eut tac ev nedilor guvioxolc pe avedelke Optapole Fepyovi
Sexatav34,
El problema estä en la procedencia del hallazgo, Sant’ Agata di Esaro
(Calabria), y la ubicación del citado templo de Hera en la llanura. L.H. Jeffery,
sin argumentar, lo atribuye a Metaponto, pero otros estudiosos no dudan en
situarlo en Síbaris35, En todo caso, y con carácter general, podemos recordar la
enorme frecuencia con la que Hera tiene dedicados santuarios extraurbanos en
el mundo colonial (Crotona, Posidonia y Metaponto, en la vecindad de Síbaris),
pero también metropolitano (Argos, Samos)%,
Es decir si, por una parte, teníamos a Hera identificada con el cuerpo vivo
de los embajadores asesinados esta identificación se produce también, con una
gran probabilidad, con el conjunto del territorio de la ciudad. Entre el templo
situado en los límites del territorio (si admitimos la atribución del templo de
Torre Mordillo a Hera), o el situado en la llanura, o incluso ambos, y los altares
y estatuas del ágora se define una completa apropiación del territorio poliade
por parte de la diosa. Como quiera que, por otra parte, los cuerpos de los
embajadores
estaban
expuestos
en
la
muralla,
todos
los
elementos
identificadores del espacio de la ciudad en su dimensión sagrada aparecen
relacionados con las victimas37. Estas relaciones se pueden presentar en forma
de tabla como sigue :
34. 1.G., XIV 643. Texto de L.H. Jeffery, The Local Scripts of Archaic Greece, Clarendon Press, Oxford
1969, pág. 410, con fotografía lámina 50, 8.
35. Giannelli, op.cit., pág. 102 ; Callaway, op. cit., págs. 49-50 ; F. Ghinatti, “Manifestazioni votive,
inscrizioni e vita economica nei santuari della Magna Grecia”, Studia Patavina, 30, 1983, págs. 241322, págs. 296-7, con abundante bibliografía.
36. De Polignac, op.cit., págs. 60-106. Sobre estas cuestiones es fundamental la monumental tesis
de P. Sauzeau, Les partages d'Argos, Thèse, Lyon II, 1993.
37. Las murallas están bajo la protección de Apolo y Posidón, véase M. Detienne, “Apollon
archégéte. Un modele politique de la territorialisation”, en M. Detienne, (ed.), Traces de fondation,
Peeters, Lovaina-París 1990, págs. 301-11, passim, e Idem, Apollon le couteau à la main. Une approche
expérimentale du polythéisme grec, Gallimard, Paris 1998, pägs. 105-133. Los testimonios del culto a
Apolo en Sibaris aparecen desplazados a Delfos en forma de tesoro de los sibaritas en la via sacra
del témenos de Apolo y dotado con ricas ofrendas, cf. Teopompo en Ateneo, XIII, 604f; Pausanias,
VI, 19, 9. Puede ser ütil mencionar algunos estudios donde se recogen testimonios de la fusiön entre
cuerpo y territorio (o el conjunto de la sociedad). El procedimiento se presenta en una vertiente
“alta” y otra “baja”, considerando la extracción social de quienes lo padeden. En la vertiente “alta”
es un héroe o rey que muerto y despedazado se identifica con el territorio; véase sobre el
desmembramiento de Rómulo y testimonios conexos, A. Brelich, “Quirinus. Una divinitá romana
DHA 28/2, 2002
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View in PDF(opens in a new window)dioses
Hera (altar, estatua)
[Apolo]
Hera (templo)
espacios
ayoo á
TEIXoG
öpıov / yopa
cuerpos
bilis
cadäveres
sangre
El paso siguiente consiste en presentar una hipötesis que dé sentido
al anälisis desarrollado hasta aqui y de la que pueda derivar una propuesta
de atribución del conjunto de estas tradiciones sobre el fin de Síbaris.
Los embajadores y los espacios reseñados permiten evocar el rito
celebrado por los feciales romanos cuando exigen reparación a los enemigos
de Roma.
Dionisio de Halicarnaso explica en qué consiste su misión y señala
que entre los griegos no existe la institución ni un término equivalente al latín
fetialis, por lo que traduce su función por la de eipnvoötxa138. Sus cometidos son
alla luce della comparazione storica”, SMSR, 31, 1960, págs. 63-119, en especial págs. 88-90;
M. Delcourt, “Romulus et Metius Fufetius”, Hommages à Georges Dumézil, Bruselas, 1960, págs. 7782; Idem, “Le partage du corps royal”, SMSR, 34, 1963, págs. 3-25. En la vertiente “baja” es el
cuerpo desmembrado de los delincuentes comunes el que se funde con el territorio. Este es el caso,
muy distante en tiempo y espacio, estudiado por A. Guillaume-Alonso, “Corps reclus et corps
supplicié a travers les archives de la Santa Hermandad”, en A. Redondo (ed.), Le corps dans la société
espagnole des XVIe et XVIIe siècles, Publications de la Sorbonne, París, 1990, pp. 173-184, donde
estudia las formas de ejecución capital puestas en práctica por las Hermandades castellanas en la
Época Moderna. En 1503 la Santa Hermandad de Ciudad Real castiga a un ladrón reincidente
ordenando “que sea llevado en lomos de una cémila e una soga de esparto a la garganta e las manos
atadas e sea traydo por las plazas e mercados e lugares acostumbrados desta cibdad e sea sacado al
campo...” una vez allí, atado a un poste, será asaeteado con cuatro flechas. Según analiza
A. Guillaume-Alonso, las flechas corresponden a los cuatro puntos cardinales y a las cuatro
direcciones seguidas por los cuadrilleros que formaban cada grupo operacional de la Hermandad y
concluye que “le corps du condamné devient ainsi une métaphore géographique du territoire sur
lequel la Hermandad exerce sa juridiction” (págs. 180-1). Siglos más tarde, en 1765, la Hermandad de
Talavera ejecuta a un condenado de acuerdo con ordenanzas recientemente ratificadas por el rey. Se
arrastra al preso en el interior de una especie de cesto, a continuación se le cuelga y seguidamente se
le desmembra. Al día siguiente sus restos se exhiben en los caminos : “un quartier, la téte et un
panier contenant les entrailles et le cœur sur la route de Madrid, un quartier sur celle de la Jara qui
mène vers l'Andalousie, un autre quartier sur celle d'Oropesa, porte de l'Estrémadure et le dernier
sur la route qui va vers la Vieille Castille. Les travailleurs qui partent aux champs sont les témoins
silencieux de ces opérations macabres. Il restera exposé pendant presque un an” (pág. 183). De esta
forma, siguiendo un procedimiento diferente, se reproduce la analogía entre el cuerpo desmembrado y el territorio. No parece casual, en este sentido, que la cabeza, entrañas y corazón se
depositen en el camino de Madrid, sede el poder del Rey atacado por las tropelías del condenado.
38. Dionisio de Halicarnaso, II, 72, 1 y 3. Sobre los posibles límites de esa apreciación de Dionisio
véase infra. Sobre los feciales, véase P. Catalano, Linee del sistema sobranazionale romano I,
G. Giappicheli ed., Torino, 1965; A. Magdelain, De la royauté et du droit de Romulus à Sabinus,
“L’Erma” di Bretschneider, Roma, 1995. chap. I, “Du pater patratus au rex”, págs. 17-66, utilizando
su testimonio para reconstruir la historia primitiva de Roma;
J.-L. Ferrary, “Ius fetiale et
DHA 28/2, 2002
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View in PDF(opens in a new window)complejos pero se resumen diciendo que velan para que Roma no combata
ninguna guerra injusta. Entre sus tareas, en todo caso, esté la de actuar como
embajadores para exigir una reparaciön justa ante una violaciön de los tratados
por parte de otros. También exigen reparaciones por los delitos cometidos
contra embajadores3, Es decir, en nuestro caso los embajadores de Crotona no
son feciales, pero su misión se solapa con las que en Roma y entre los itälicos
caen dentro de las competencias de los feciales.
Los feciales desarrollan un rito complejo cuando acuden a exigir la
reparaciön de una falta cometida contra Roma. Escogen a uno de ellos, el pater
patratus, que vestido de forma especial lleva a cabo una serie de ritos en el
transcurso de su viaje hacia la ciudad cuyos habitantes cometieron la falta. En
primer lugar, se detiene en los limites del territorio donde recita una oraciön
formular que incluye una invocaciön a Jupiter y las reclamaciones concretas que
tienen los romanos contra esa ciudad
49, asegurando que :
“Si yo reclamo injusta o impfamente que se me entreguen esos hombres y esos
objetos, entonces nunca permitäis que recobre mi patria (tum patriae compotem
me nunquam siris esse)"41,
Lo mismo dice al primero con quien se encuentra en los campos%, en las
puertas de la ciudad y, por último, en la plaza pública, forum o àyopé, donde
expone los agravios de Roma ante los magistrados. Caso de recibir reparación
el asunto concluye. De lo contrario, tras un plazo de treinta días los romanos
regresarán en armas con toda la fuerza moral que les da el saberse luchadores
de un bellum iustum44
diplomatie”, en Ed. Frézouls, A. Jacquemin (eds.), Les relations internationales, Actes du Colloque
de Strasbourg, Paris 1995, pags. 411-432, con una oportuna revisiön de las fuentes relativas a los
procedimientos de los feciales, frecuentemente mal interpretadas y un tratamiento reciente que
pone de relieve su ubicaciön en la tradiciön indoeuropea en F. Blaive, Justum Bellum. Mythologie
indo-européenne et Droit public romain, ed. Kom, Arras, 1998.
39. Dionisio de Halicarnaso, II, 72, 4, emplea, npeofeveo@at ; IL, 72, 5, velan por los delitos
cometidos contra npeoBevtàc en II, 72, 6, son heraldos, énixnouxetac; los embajadores de Crotona son
npeoBeutüv, Ateneo, XII, 521d.
40. Dionisio de Halicarnaso, IL, 72, 6.
41. Tito Livio, I, 32, 7. Dionisio de Halicarnaso, IL, 72, 7, xai
ápúc
peylotac ei
pevSoito
énapacdpevog éauté te xai TH Poun.
42. Dionisio de Halicarnaso, IL 72, 7 : cite Tüv äypotxwv cite Tév noditudy ein.
43, Tito Livio, I, 32, 8 ; Dionisio de Halicarnaso, II, 72, 7.
44, Ibidem, Il, 72, 8-9 ; Tito Livio, I, 32, 9, dice treinta y tres dias aunque en I, 22, 5 dice treinta. Véase
J. Bayet, “Le rite du fécial et le cornouiller magique”, Mélanges d'archéologie et d'histoire, École
française de Rome, 1935, pp. 29-76 en Croyances et rites dans la Rome Antique, Paris : Payot, 1971, pags.
9-43, sobre los aspectos mâgicos del rito.
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View in PDF(opens in a new window)Demos, para empezar, dos razones para justificar la utilizaciön de estos
ritos en un contexto cultural griego, pero espacial itälico.
En primer lugar, el rito de los feciales, aunque mejor conocido en Roma,
era compartido por los latinos y otros itälicos. En este sentido P. Catalano
argumenta con vigor que los feciales no pueden ser exclusivamente romanos,
ni tan siquiera latinos y que tampoco pudieron limitar su campo de acciön a las
comunidades del centro de Italia45. Esta realidad institucional ha de relacionarse, además, con la expansión de los samnitas, otro de los pueblos itálicos
entre los que se atestiguan feciales análogos a los romanosté, llegados a
Calabria hacia la mitad del siglo V47. De tal modo que se puede sostener la
vigencia y operatividad entre pueblos itälicos vecinos de los griegos instalados
en las colonias de Magna Grecia de los ritos propios de los feciales.
Por otra parte, existen indicios de que se trata de ritos antiquisimos
de raiz indoeuropea, como lo prueba un episodio del Libro de las Conquistas
de Irlanda, estudiado por G. Dumézil, que reproduce los pasos fundamentales
del rito romano (ver infra)48. Ademäs, posteriormente se propusieron dos
prolongaciones directas de estos andlisis que, tal vez, serfa posible ampliar hacia
el mundo helénico. Las primeras se han buscado en la India y entre
los germanos.
45. Catalano, op. cit., pág. 21, recientemente corroborado por F. Blaive, op.cit., págs. 40-50. Los
testimonios de su presencia entre diversos itálicos son, para los albanos, Tito Livio, I, 22, 3-7 ; 24, 4.
Para los laurentes, CIL X 797, Tito Livio, VIII, 11, 15. Para los equicolas, Tito Livio, I, 32, 5; CIL I,
p. 564-5 (= VI, 1302) ; Servio, Eneida, X, 14. Para los faliscos, Dionisio de Halicarnaso, I, 21 ; Servio,
Eneida, VIL 695. Para los ardeatas, Dionisio de Halicarnaso, II, 72, 2.
46. Tito Livio, VIIL 39, 10-15. El pasaje relata cómo los samnitas derrotados por los romanos
pretenden recomponer su relación con Roma con protagonismo de los feciales. Los samnitas son
conscientes de que lucharon una guerra injusta y sin fundamento jurídico (impio bello et contra foedus
suscepto), por lo que deben expiar su culpa (expiandum id bellum). Escogen por consenso a Papius
Brutalus como responsable de la ruptura de la tregua preexistente y los pretores de los samnitas
deciden entregarlo a los romanos, junto con los prisioneros y el botín capturado. Los feciales
samnitas se encargan de velar por la restitución a los romanos de todos los bienes previstos por el
foedus según derecho y religión (secundum ius fasque). También llevan a Roma los términos del
acuerdo, los bienes y el cuerpo de Brutulus que había preferido el suicidio. Pero los romanos sólo
aceptaron a medias el contenido de la embajada previendo imponer medidas más severas.
47. Para la llegada de samnitas, hablantes de osco, al sur de Italia, A. Pontrandolfo Greco, I Lucani,
etnografía e archeologia di una regione antica, Longanesi, Milán 1982, y P.G. Guzzo, I Brezi. Storia
e archeologia de al Calabria prerromana, Milán 1989, pags. 31-9.
48. G. Dumézil, Idées romaines, Gallimard, París 1980 (1* ed. 1969), págs.
63-78; Idem, La religion
romaine archaïque avec un appendice sur la religions des Etrusques, Payot, París 1974 (1* ed. París 1966),
págs. 106-8, 135-6, 218-9, 283, 395, 579-81.
DHA 28/2, 2002
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View in PDF(opens in a new window)En su estudio, A. Hiltebeitel%%, explica cómo el mito indio “construye” un
espacio para la guerra indicando la semejanza entre el papel de Krishna como
embajador en el Mahabharata y la función de los feciales romanos. Krishna es el
último de los tres emisarios que busca la paz entre los Kurus y los Pandava.
En su viaje se detiene en tres lugares diferentes. Primero en Vrkasthala, una de
las cinco ciudades reclamadas por Yudhisthira, donde rechaza los intentos de
hospitalidad que se le ofrecen. Lo mismo ocurre en Hastinapura, donde rechaza
el alojamiento y la recepción en el palacio de la ciudad. En tercer lugar, tras otra
visita en la que, llegado al palacio, se le ofrece incluso la realeza, tiene lugar un
último rechazo por su parte50, Hiltebeitel destaca que este es el único caso
donde se especifican las etapas de uno de los viajes de Krishna e indica similitudes entre las tres detenciones de Krishna y las del Pater Patratus : mientras
que Krishna se detiene en una ciudad el fecial lo hace ante el primer hombre
que encuentra; seguidamente ambos entran en la ciudad del enemigo; allí
Krishna se introduce en la corte de Duryodhana y trata con reyes mientras que
el fecial llega hasta el foro donde trata con el pueblo5!, Este autor indica además
la importancia de los tres pasos al poner de relieve que, en las dos últimas
etapas, Krishna “sube (o cruza) tres recintos” en el palacio de Dhartarastra y
que, en el palacio de Duryodhana, “asciende a través de tres recintos sin
oposición de guardianes”. El subrayado de estos tres pasos en el territorio
enemigo, según A. Hiltebeitel, anuncia la apertura del espacio que conquistarán
en una guerra justa52,
Sigue otro camino la comparación que propone F. Blaive53, deteniéndose
en la germánica "Saga de Hervör". Allí se relata una querella entre los hermanos
Hlód y Angantyr. Tras los primeros lances de la guerra se escenifica el rito :
Angantyr ordena a su mensajero, que se llama Gizur Grytingalidi, llevar a los
hunos “el bastón de batalla”, acto que representa la declaración formal de
guerra al tiempo que les indica el lugar de la futura batalla. Blaive subraya la
similitud entre el gesto de Gizur y el del fecial romano, pues ambos pretenden
llevar la derrota y la aniquilación al campo del enemigo, aunque subraya
49. A. Hiltebeitel, The Ritual of Battle. Krishna in the Mahabharata, Cornell University Press, Ithaca and
London, 1976, págs. 128-140.
50. Ibidem, págs. 132-3.
51. Ibidem, págs. 133-4.
52. Ibidem, pág. 135.
53. F. Blaive, op.cit., págs. 61-64.
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View in PDF(opens in a new window)también la diferencia entre la dimensiön magica de la férmula germänica
y el tratamiento romano en clave juridica y en donde los elementos mägicos,
que existen, son marginales en el procedimiento.
La posible ampliaciön de esos anälisis para el mundo heleno viene
sugerida por la consideración, a la luz del método comparativo, de algunos
testimonios, reunidos por V. Alonso Troncoso54, como restos griegos de un
rito de tipo fecial heredado de la tradición indoeuropea. Este es el caso del
procedimiento de ultimátum puesto en práctica por los espartanos, que se debe
distinguir de la declaración formal de guerra, y que exige la detención del
ejército en la frontera de la ciudad enemiga a la que se le envían embajadores
con el enunciado del ultimätum55, acción que recuerda la primera detención del
pater patratus en la frontera de la ciudad enemiga cuando es portador de las
quejas de Roma. El otro uso es la costumbre macedonia de arrojar la lanza sobre
el suelo enemigo, que también recuerda el lanzamiento de la lanza que efectúa
el fecial para dar inicio a la guerra®6,
El conocimiento de estas costumbres griegas, a expansas del análisis que
requieren para sostener la hipótesis de su eventual origen indoeuropeo,
ayudaría a los helenos asentados en el sur de Italia a comprender aspectos
de los ritos de tipo fecial vigentes entre los itálicos del sur.
En resumen, por contagio o por imitación de los usos institucionales
itálicos, o por la existencia de rasgos de herencia indoeuropea entre los griegos,
o por una mezcla inextricable de ambas fuentes, se justifica la utilización del
modelo que propone el rito de los feciales en el ambiente pitagórico magnogreco. Pero, antes de volver a Síbaris evoquemos la leyenda céltica cuyo
paralelismo con el ritual romano puso en evidencia G. Dumézil.
Se lee en el Libro de las Conquistas de Irlanda y se trata, más en concreto,
de la Quinta Conquista. La acción comienza cuando Ith, hijo de Breogán,
contempla Irlanda desde la torre de su padre y acude a la isla en un navío. Pero
los Tuatha De Dannan, habitantes de la isla, lo tomaron por espía y lo mataron,
54, V. Alonso Troncoso, “Ultimátum et déclaration de guerre dans la Gréce classique ”, en
Ed. Frézouls, A Jacquemin (eds.), Les relations internationales, Actes du Colloque de Strasbourg, París
1995, págs. 211-295.
55. Ibidem, págs. 218-23.
56. Ibidem, págs. 293-294. Blaive, op.cit., pág. 53, rechaza implícitamente el carácter indoeuropeo
de esta acción ya que, en efecto, es propia de conquistadores y jefes de guerra, no de heraldos.
DHA 28/2, 2002
Page 18
View in PDF(opens in a new window)dando su nombre a una llanura de Irlanda57. Sigue la expedición que tiene
el objetivo de vengar esa muerte con dos fases bien diferenciadas.
En la primera se han identificado elementos comparables con la acciön
del pater patratus romano. El protagonismo corresponde al druida Amorgen,
que hace una invocaciön en cuanto pone su pie en la playa donde desembarca
y, seguidamente tiene tres encuentros con otras tantas personificaciones de
Irlanda en lugares precisos: Banba en Sleib Mis, Fotla en Eblinne y Eriu en
Uisniuch Mide58. Las dos primeras reclaman un don para ceder Irlanda
consistente en que se conozca la isla con su nombre, pero la tercera, Eriu, recibe
a los invasores sin reservas ofreciéndoles el dominio de la isla, por lo que su
nombre ser el principal.
Finalmente llegan a Tara, capital de la isla, y allf se entrevistan con sus
tres reyes. Estos se revuelven contra los visitantes y pretenden que la isla
todavia será suya durante tres días, tiempo en el que preveían que sus druidas
podrian embrujar a los recién llegados impidiéndoles regresar. Pero uno de
ellos, Mac Cuill, dice algo diferente, “Nosotros decidiremos lo que vuestro juez,
Amorgen, decidiré para vosotros, pues si da un juicio injusto lo mataremos” y
Amorgen contesta “que se les deje la isla” ordenando la retirada y reembarque
de la expedicién>9.
Así se hace y da comienzo la segunda fase de la conquista, puramente
militar : los expedicionarios regresan dando la batalla de Tailtiu por la que
quedan señores de la isla :
“Al final los Tuatha De Dannan fueron derrotados cuando cayeron los tres reyes
y las tres reinas y después de que fuesen todos masacrados en el choque
de la batalla”
60,
Podemos comparar esta narración con lo que conocemos sobre los
embajadores de Sibaris.
Como hemos visto las relaciones de los dioses con el territorio eran muy
claras en Síbaris en la medida que Hera lo ocupaba simbólicamente en su
totalidad. En Irlanda está presente a través de las tres reinas diosas que dan
nombrea la isla, Banba, Fotla, y Eriu, y que acogen, como Hera, a los invasores.
57. Texto traducido al francés en Ch.J. Guyonvarc'h, Textes Mythologiques Irlandais I, Rennes 1980,
pág. 15, párrafo 384 ; cf. comentario de las págs. 21-23. Existe una traducción española : R. Sainero,
Leabhar Ghabhala. El libro de las invasiones, Akal, Madrid 1988, págs. 175-202.
58. Guyonvarc'h, op.cit., párrafos 387, invocación al desembarco, 390-92, los encuentros.
59. Ibidem, párrafo 393 ; Dumézil, Idées, op.cit., págs. 75-8.
60. Guyonvarc'h, op.cit., pág. 22.
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View in PDF(opens in a new window)En Roma está presente a través de la oraciön-imprecaciön que el pater patratus
profiere en el momento de la declaraciön de guerra :
“Escucha, Júpiter, y tú, Jano Quirino, y todos los dioses celestiales ; y vosotros,
dioses de la tierra, y vosotros, dioses del infierno, escuchad”61,
Además, entre el rito romano y los relatos sobre el final de Síbaris existe
una semejanza espacial más profunda pues los lugares pertinentes de Síbaris se
solapan con los lugares clave en el rito del pater patratus. En el primer caso
tenemos la frontera (caso de considerar el templo de Torre Mordillo),
seguidamente la chora, (caso de considerar el templo de Hera de la llanura), por
último las murallas y el ágora. En el segundo caso también tenemos la frontera,
después la campiña, siguiendo las puertas de la ciudad y el foro. Se trata, pues,
de la totalidad del espacio cívico que en el caso de Irlanda está dado por su
personificación bajo los nombres de las tres reinas diferentes.
El último paralelo significativo está en la muerte de los embajadores. Esta
es una posibilidad evocada en el rito romano cuando el pater patratus contempla
que si su demanda es injusta nunca regresará a su ciudad (tum patriae compotem
me nunquam siris esse). En Irlanda Amorgen, el embajador de los invasores,
también recibe una amenaza mortal en caso de que su propuesta sea injusta,
Y, lo que en estas versiones queda como posibilidad, o amenaza, se cumple
en Síbaris con los embajadores asesinados.
Pero es evidente, en nuestros textos, que no fueron los embajadores sino
los sibaritas quienes actuaron injustamente. El último episodio de las embajadas
que no obtienen reparación es, siempre, la guerra. El bellum iustum romano, la
guerra que cede Irlanda a los hijos de Mil relegando a los Tuatha De Dannan
a la muerte, a los infiernos. Curiosamente en este caso el paralelismo es más
estrecho entre la leyenda irlandesa y el episodio griego. En ambos casos se
produce la aniquilación, la eliminación total de los vencidos, tanto en la
batalla62 como, después, mediante el procedimiento de desviar el río Cratis
sobre la ciudad, de modo que, los escasos supervivientes fueron obligados a
instalarse en otro lugar$3, El conjunto de las relaciones entre los tres casos
estudiados se puede tabular como sigue :
61. Tito Livio, I, 32, 9; cf. Dionisio de Halicarnaso, II, 72, 6, dice “Zeus y los otros dioses”. Sobre la
fórmula Jano Quirino véase R. Schilling, “Janus le dieu introducteur. Le dieu des passages”, MEFR,
1960, 89-131, en Rites, cultes, dieux de Rome, Paris : Klincksieck, 1979, pp. 220-262, págs. 247-260.
62. Diodoro, XII, 10, 1, los crotoniatas no querían hacer prisioneros, mataron a los fugitivos,
la ciudad quedó despoblada.
63. Estrabón VI, 1, 13.
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View in PDF(opens in a new window)protagonistas
lugares
dioses
riesgo
guerra
37
Roma (rito)
Irlanda (leyenda)
Sibaris (historia)
feciales, pater
Amorgen, druida
Embajadores, (exiliados o
patratus, entre otros
citaredo en otras
itälicos, legati.
versiones)
frontera, campiña,
playa; Sleib Mis, Eblinne,
frontera y/o llanura,
puertas de la ciudad,
Uisniuch Mide. Donde habla
muralla, ägora
foro
con “Irlanda” personificada
Jüpiter, Jano
Invocación “panteísta” en la
Quirino, dioses de
playa. Después Banba, Fotla,
Hera y, tal vez, Apolo
cielo, tierra, infierno
Eriu.
el pater patratus no
peligro de muerte para
asesinato de los
regresará a la patria
Amorgen
embajadores
bellum iustum
conquista de Irlanda,
Conquista de Sibaris,
aniquilacién de vencidos
vencidos exterminados
Por último, las dos facetas de la guerra de exterminio que evocan
Diodoro y Estrabón son, además, otros tantos pasos del rito expiatorio por un
asesinato que, como los sibaritas dominados por su hybris rehusan a hacer, les
obligan a hacerlo los crotoniatas mediante la guerraó4,
En efecto, en su cuidadosa reconstrucción del rito de purificación por
homicidio, R. Parker destaca la frecuencia y antigiiedad de uno de sus elementos consistente en que el asesino se coloca en una determinada posición o lugar
ante la persona que lo va a purificar, se lava con la sangre de un cochinillo
sacrificado expresamente y, en muchas ocasiones, se lava también con agua
puesto que, como dice en otro lugar, “entre los agentes de purificación, el más
ampliamente utilizado y el más básico era el agua”65. Por otra parte, también
muchas veces, el asesino se veía obligado al exilio. Otro detalle destacado
por este autor es la abundancia de ritos purificatorios por asesinato que
la mitografía griega atribuye a Heracles66,
64, P. Ellinger, La Légende Nationale Phocidienne : Artémis, les situations extrémes et les récits de guerre
d'anéantissement, Ecole Française de Rome, Atenas, 1993, págs. 187-195, estudia la guerra entre
Crotona y Sfbaris como un caso típico de guerra de exterminio. En su análisis subraya y prolonga
las ideas de M. Detienne sobre la existencia de una reflexión pitagórica sobre la guerra y destaca
la importancia que para los pitagóricos tenía la culpabilidad de los enemigos (pág. 121; = Idem,
“Guerre et sacrifice dans le mysticisme grec : Orphisme et Pythagorisme”, Mélanges Pierre Lévéque,
vol. 6, 1992, págs. 73-87, pág. 82). También este rasgo se puede relacionar con la importancia del
iustum bellum de tradición fecial, véase, F. Blaive, op.cit., passim y supra n. 46 cómo los feciales
samnitas intervienen para esquivar las consecuencias de un iniquum bellum.
65. R. Parker, Miasma: Pollution and Purification in Early Greek Religion, Clarendon Press, Oxford 1983,
pág. 226, la cita, págs. 226-7 para el agua y 370-4 para el conjunto del rito catártico del asesino.
66. Ibidem, págs. 381-3.
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View in PDF(opens in a new window)Pues bien, estos elementos tradicionales, bien establecidos por la cultura
religiosa de los griegos, están presentes en la guerra entre Síbaris y Crotona si
bien magnificados, exagerados y alterados en razón de la magnitud de la falta
atribuida a los sibaritas y el contexto religioso local.
La purificación con la sangre de un animal sacrificado se transforma en
una suerte de (auto-)purificación con su propia sangre de los sibaritas
masacrados. El lavado ritual con agua de las manos del asesino se convierte en
el “lavado” simbólico de toda la ciudad por el río desviado, que además se
corresponde con el inextinguible manantial de la sangre de los asesinados/
diosa que manaba del templo de Hera. También está presente la autoridad que
dirige el rito y que no es otro que Milón, como sacerdote de Hera y como
personificación de Heracles, Se trata, en definitiva, del Heracles asesino por
definición pero también enemigo tradicional de Hera que, en el contexto local
de Crotona, invierte los términos tradicionales presentándose como aliado de la
diosa, ejecutor de su venganza y director, vía Milón, de la purificación forzada
de los sibaritas.
Al término de este análisis no parece que se deban menospreciar como
tardías, eruditas, construcciones ad hoc... las tradiciones sobre el fin de Síbaris.
Parece indudable que proceden de una mitopoyesis auténtica, que utiliza un
saber ancestral heredado de la tradición indoeuropea, o adoptado y adaptado
de entre los indígenas indoeuropeos con los que se relacionaban los griegos
— recordemos que según ciertas tradiciones había indígenas itálicos en la esfera
pitagéricaé?.
Se trata, pues, de una mitopoyesis que utiliza también elementos rituales,
como el de expiacién de un crimen, para construir su propuesta. Pero de ser
esto así hemos pasado de la historia al mito. No estamos, pues, de ningún
modo, ante un relato fiel de la caida de Sibaris. Estamos ante la explicaciön
mitica del por qué tuvo que destruirse Sibaris de forma inexorable. La
magnitud de las cifras de contendientes, los prodigios de Hera, los crimenes
execrables, la aniquilaciön de los vencidos, son otros tantos elementos de una
67. Porfirio, Vida de Pitägoras, 19, 22, Diögenes Laercio VIII, 14, la fuente es Dicearco. A los que se
añaden cuatro lucanos y una de las dieciséis mujeres del catálogo de Jámblico, Vida Pitagórica, 267,
de interpretación controvertida. Diels presenta a una tal Filtys como hermana de Buvédxou, nombre
de varón; pero J.-P. Dumont, Les Présocratiques, Gallimard, París 1988, pág. 1393, propone leer
BuvSaxd, nominativo femenino igual que Ozavo, que sería, pues, una mujer hermana de Occelo
y Ecelo de Lucania. Véase también H. Thesleff, “Okkelos, Archytas and Plato”, Eranos, 60, 1962,
págs. 8-36, y A. Mele, “Il pitagorismo e le populazioni anelleniche d'Italia”, AION, III, 1981, 64 ss.,
pero no he podido leerlo.
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View in PDF(opens in a new window)realidad que, en definitiva, es religiosa y cubre otra realidad, histórica, si se
quiere llamar así, que nunca podremos reconstruir con los textos que hemos
leído y que son los únicos a nuestra disposición.
Por otra parte, la formación de Pitágoras como aedo68, su afinidad con
Heracles y con Hera, el protagonismo que le atribuyen las fuentes en la destrucción de Síbaris. Son otras tantas razones para situar, si no en él mismo,
al menos en su escuela el proceso mitopoyético aquí descrito y analizado,
Dos últimas observaciones se imponen.
Una para destacar, por enésima vez, que si los análisis precedentes no
están demasiado equivocados es imposible trazar una distinción entre mito y
logos. Filósofos, pensadores racionales, ciertamente con una potente vertiente
mística y religiosa, actualizan mitos de forma creativa y profunda que les sirven
de soporte intelectual y moral para sus acciones.
En segundo lugar llama la atención la solidez estructural de esta
creatividad mítica en la medida que se enraíza profundamente en la tradición,
indoeuropea griega o epicórica indígena, como lo demuestran los paralelos
utilizados para desentrañar su sentido. En la medida, también, que se apoya en
las claves del rito de purificación de los asesinos. Pero, sobre todo, en la medida
que a su vez engendra versiones multiformes que desarrollan autónomamente
distintos elementos de la estructura del mito de referencia, en nuestro caso la
versión de Filarco en Ateneo, sin destruirla. Estamos, así pues, ante un conjunto
estructurado de versiones de un mito sobre la aniquilación de una ciudad,
Síbaris, en el que el azar permite identificar con precisión a los intelectuales
engendradores del dispositivo mitológico, que no son otra cosa que filósofos.
68. Supra n. 6.
69. Misma conclusión por otros caminos en Talamo, art. cit., pág. 404.
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