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View in PDF(opens in a new window)LOS PITAGORICOS EN LA COMEDIA MEDIA:
PARODIA FILOSOFICA Y COMEDIA DE TIPOS
Universidad de Valencia
Los poetas cémicos de la Comedia Media supieron desarrollar todas las
posibilidades cómicas de la parodia de las sectas pitagóricas al insertar al pitagórico en la comedia de tipos y hacer de la parodia filosófica un recurso cömico per se, sin las pretensionedes educativas de la comedia de Aristófanes.
Como tipo cómico el pitagórico continúa la larga tradición del dAalwv. Son
objeto de burla la abstinencia y la inmundicia de aquél, al tiempo que se alude
en clave cómica a sus creencias en la inmortalidad y la vida ultraterrena. Pitagóricos, parásitos y cínicos pueden aparecer indiferenciados en la burla cómica
de personajes constreñidos a la cotidiana y menos sublime tarea de librarse de
la más atroz de las hambrunas.
Comic poets of the Middle Comedy were able to develop all the comical
possibilities of parody about Pythagorean sects by including the Pythagorean
in character comedy, and by turning philosophical parody into a comical
resource per se, without the educational pretensions of the comedy of Aristophanes. As a comic character, the Pythagorean continues the long tradition of
ddaCwv. The abstinence and dirtiness of the Pythagorean, along with allusions
in comic key to his beliefs in inmortality and life after death, are the object of
scorn. Pythagorean, parasites and cynics may appear undistinguishable in
comical scorn about characters who are constrained to the daily and less noble
task of freeing themselves from the most atrocious hunger.
1.- Los poetas cómicos griegos, desde Epicarmo hasta Menandro, acudieron,
en su reflejo cémico de la sociedad, a la critica o parodia de filésofos, escuelas y
HABIS 26 (1995) 67-82
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View in PDF(opens in a new window)sistemas filosöficos, e incluso en ocasiones hicieron de éstos el tema central de
sus comedias!.
La parodia filoséfica presenta tipos y formas distintas: a) parodia de formas de
vida propugnadas y/o vividas por los seguidores de una escuela o por los maestros
de la misma; b) parodia de los métodos de investigaciön; c) parodia de las ideas y
doctrinas; d) parodia de un pasaje o del estilo literario de un filésofo o de una
escuela.
:
Pues bien, la llamada Comedia Media, contemporánea precisamente en sus
dos extremos cronológicos de la fundación de la Academia y el Liceo respectivamente, hizo de la parodia filosófica uno de sus motivos preferidos. Los poetas
cómicos del siglo IV, favorecidos por cuanto los espectadores contemplaban en la
vida cotidiana de Atenas, convirtieron los cuatro tipos de parodia arriba indicados
en uno de los recursos más fecundos de comicidad.
Los pitagóricos fueron, además de Platón, el blanco preferido de los poetas
cómicos de esta época, como ya lo habían sido en la etapa precedente de la comedia ática.
El profesor A. Melero, en su trabajo sobre el pitagorismo en las fuentes de la
comedia?, llegaba a las siguientes conclusiones:
1. El filósofo pitagórico se encuentra en la comedia ática desde los primeros
testimonios conservados.
2. Tras una segunda emigración de pitagóricos a Atenas, el tipo del filósofo se
enriqueció con unos rasgos peculiares que ayudarían a la formación del dAalwvdoctus.
3. El testimonio de Las Nubes de Aristófanes permite asegurar que hacia el
423 a. C. los rasgos característicos de los pitagóricos se han fundido con otros
procedentes de la filosofía jonia y la retórica sofística, de modo que el tipo del
ddalov-doctus aparece ya acabado (p. 47).
Si en la Comedia Antigua encontramos al pitagórico correcto en sus costumbres, digno en su aspecto y ocupado en el discurso intelectual y en sus prescripciones éticas, opino con el profesor Melero que en la Comedia Media se inicia un
nuevo tipo, el pitagorista, “una especie de fraile mendicante, de aspecto mísero y
dudosa limpieza, constreñido por necesidad a alimentarse de pobres alimentos,
pero con el deseo siempre reprimido de comer y beber bien ” (p. 66).
Pues bien, el estudio de los fragmentos de la Mése permite observar la confluencia cómica del pitagórico, el parásito y el charlatán, teñidos todos ellos con
un bamiz de inmortalidad. Tal confluencia consagra la figura arriba mencionada
del ádalov-doctus, al tiempo que, con la consiguiente deformación cómica, los
!
Entre los trabajos de conjunto sobre la parodia filosófica en la comedia griega puede verse A.
Weiher, Philosophen und Philosophenspott in der attischen Komódie (Diss. Munich 1913); L. Gailly,
Philosophes et Philosophie dans la Comedie Grecque (Lieja 1946, mecan.).
Atenas y el pitagorismo (Salamanca 1972).
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View in PDF(opens in a new window)poetas se burlan de determinado tipo de filésofo, o pseudofilösofo, no necesariamente pitagórico, que se conoce más por su forma de vida que por la defensa de
unas determinadas ideas, más por la praxis, siempre en un orden de cosas anecdóticas, que por el dogma, que en origen sustenta a la primera.
2.- Los títulos de comedias conservados nos dan una primera información
sobre las preferencias de temas y motivos en las tres etapas de la comedia ática.
Entre los poetas de la Comedia Media, Cratino el Joven y Alexis representaron sendas comedias intituladas TIudayopllovca, mientras de Aristofonte tenemos fragmentos de otra con el título de TIudayopıorns. El primero de éstos nos
recuerda otros títulos semejantes, de los que, sin duda, el más conocido es Beouopoprä£ouoar de Aristófanes. Por desgracia no nos es posible conocer qué tratamiento del tema justificaba el femenino. Otro título muy significativo es, como
veremos, Tapavtîvor, comedias también de Cratino el Joven y Alexis.
En cambio, no conocemos títulos semejantes para los poetas de la Comedia
Antigua ni para los de la Comedia Nueva. Este dato no nos permite afirmar, por
supuesto, que no existan alusiones a los pitagóricos en estas etapas de la comedia
griega, pero constituye un testimonio indiscutible de que la parodia de semejantes
filósofos y sectas constituyó el tema central tan sólo de comedias pertenecientes a
la Mése.
En otras palabras, la comedia posterior a Aristófanes y anterior a Menandro
explotó en mayor medida las posibilidades cómicas derivadas de la parodia o
mofa de estos “pitagóricos”, de acuerdo con dos de las preferencias temáticas de
esta etapa de la comedia ática, la comedia de tipos y la parodia filosófica.
3.- Por otra parte, el uso en títulos y fragmentos de la denominación TIvdayopukoi
y TIvdayopıorat, además de
Tlu9ayóperoL,
plantea la cuestión sobre la
identidad de los filósofos objeto de tratamiento cómico. En efecto, un primer problema que debe abordarse, como ya hicieron W. Burkert3 y A. Melero, es precisamente saber a qué responde esta doble denominación.
Un escolio al verso 5 del Idilio XIV de Teócrito hace la siguiente distinción
entre ambos términos: ot
pév Tludayopikot
mäcav
&povrida rrotovvTaL
Toù
owuaros, oi Se Tudayoprotai mepieotalkuévn kai abxunpâ Sait xpär
tar.
Pues bien, si aceptamos como correcta esta diferenciación, no cabe duda,
como nos demostrarán los fragmentos, que los poetas cómicos encontraron una
mayor fuente de comicidad en el segundo de estos dos grupos, los Ilv6ayoptotat.
Una alusión a la diferencia en este caso entre Mudayópero. y TuBayopiotai puede leerse igualmente en la Vida de Pitágoras de Jámblico: Tots
3
Weisheit und Wissenschaft (Nuremberg 1962).
Page 4
View in PDF(opens in a new window)Tiv@ayopeious
kakéoas,
Tots
Sè
Tlvdayopıotds,
domep ’AttiKots
Tivas
Övoudlonev ETEPOUS Se” ATTIKLOTÁS, ÖLeAwv obTW TpemévTws TÁ ÖvönaTa
tots pév yunolous elvan Eveottfioato, Tots Sè CnAwTas TOUT" SndodaBar évouoBérnoe. TÓV ev oùv TluBayopeiwv Kou elvar Thy oùotar
Siétate Kai TH ovpBiwow dua Sid Tavtds TOD xpóvov SLateXeîv, TOUS
Se Etépous islas pev KThoeıs Exe ékékeuce, ouvidvtas Se els TAUTÒ GVO”
xoAdlew áMiAois (18.80).
Por lo que respecta a los poetas cómicos, aunque acuden a ambos términos,
parecen aludir más bien a esos pitagóricos de segunda fila, emuladores de los
genuinos discípulos de Pitágoras.
En cualquier caso, el uso de Tu8ayopioTal, frecuente en los fragmentos de la
Comedia Media, y con el que Aristofonte tituló una de sus comedias, confirma lo
que los fragmentos mismos nos dicen a propósito del tipo de pitagórico objeto de
burla cómica. ITvdayopıoTal, por otra parte, es usado exclusivamente, además de
por Jámblico, por poetas de la Mése, quienes, por otra parte, no abandonaron la
posibilidad de acudir a los términos más comunes de Tudayópeto.
y Tudayopikoi con idéntica aplicación.
Además, como señala W. K. C. Guthrie4, los escritores tardíos5 establecieron,
muy probablemente con acierto, una distinción entre dos tipos de pitagóricos, los
mathematici y los acusmatici. Los primeros se interesaban especialmente en la
búsqueda de la filosofía matemática y los segundos en la conservación de los fundamentos religiosos de la escuela, a la que daban un carácter de secta muy semejante a la de los órficos. Es probable, siguiendo a Guthrie, que dicha escisión no
tuviera lugar antes de la segunda mitad del siglo V, fomentada por la dispersión
geográfica de los pitagóricos.
Para K. Von Fritz6, los rudayopioTral que aparecen en los fragmentos cómicos eran pitagóricos expulsados de Italia hacia el 390 a. C., que andaban por Grecia como filósofos mendigos. Estos “pitagoristas” procedentes de la Magna Grecia habían conservado las más antiguas tradiciones de la secta, a salvo de toda
influencia intelectual.
Así pues, los fragmentos de la Comedia Media recogen el estilo de vida de los
acusmáticos, es decir, de aquellos que mantenían el aspecto más místico del pitagorismo, aquel, pues, que se prestaba en mayor medida a una ridiculización cómica, de acuerdo con los gustos de una comedia de tipos y costumbres.
4.- Ateneo dedica parte del libro IV de Deipnosophistai a los pitagóricos,
recogiendo una serie de noticias que pueden sernos de utilidad para el tema que
4
Historia de la Filosofía Griega (trad. esp., Madrid 1984) I 188 ss.
5
$
Cf. Porfirio, VP. 37.
"Mathematiker und Akusmatiker bei den alten Pythagoreern”, Sirzungsberichte der Bayerisch.
Akadem. d. Wissen. (Munich 1960), citado por A. Melero, op. cit. 67.
Page 5
View in PDF(opens in a new window)nos ocupa. Alli el gramätico de Näucratis recrea una polémica cultural, entablada
entre dos de los personajes de su obra, Magno y Cinulco, el cinico. En boca del
primero (163 D-E) Ateneo pone unos versos de Arquéstrato (fr. 28 Ribbeck), en
los que se hace burla del vegetarianismo y se menciona a un tal Diodoro.
dote TpéTTEL Kabapds OrróvoL TáSE pLWPOADYyotoL
Toîs Aaxdvors Tpocdyetv Kal mpòs Atd8wpov iôvras
Tov codov éykpaTéws HET’
ékelvou mudayopflerv
(vv. 6-8).
De sumo interés para entender los fragmentos cömicos a los que aludiremos
después y reconstruir su probable contexto, es recordar que Arquéstrato, el poeta
de tiempos de Aristôteles, dedicé sus hexämetros de inspiraciön homérica al tema
gastronómico en una obra titulada, según Calimaco, Höurdßeua.
Por otra parte, la referencia de Arquéstrato a Diodoro confirma la evoluciön y
dispersión de las sectas pitagóricas a partir, al menos, del siglo IV a. C. Después
de estos versos, Ateneo (163 E) nos cuenta que Diodoro, aunque era conocido
como pitagórico, vivía a la manera de los cínicos, cou@v Kal
puTdv Kal
dvu
Todytav. Por esta razón -nos sigue explicando Ateneo en boca de su personaje
Magno- se crey6 que esta costumbre de llevar el pelo largo, promulgada por Diodoro, segtin Hermipo (Jacoby III 42), era también pitagérica. Ateneo, como de
costumbre, acumula aqui erudiciön: cita al historiador Timeo de Tauromenio (566
Jacoby) para confirmar la misma idea, asi como la Sucesiön de los filösofos de
Sosicrates.
La noticia de Sosícrates?, de contenido igualmente en principio anecdótico,
parece confirmar la evolución y consiguiente dispersión de las sectas pitagóricas a
partir de la época de Diodoro: Babel
pet
Kal
TpiBwva
dvaraBeîv
TrWywvL. xphoacbar TOV AlmBopov Loto
Köunv
TE
dopficar
katá
TIVA
TÜbov
Tir
ÉMLTASEUOLLV TaUTNV TpocayayóvTa, TGV Tpó aùrod Tludayopikóv Aaympä
TE
¿0BÑATL
dudrevvupévav
ouvrdeı xpwpévwv
Kal
AouTpots
Kal
dAcippaor
kovpà
TE
Ti
(163 F -164 A)
Toda esta erudición desemboca en el texto de Ateneo en un tono de abierta
crítica a los filósofos, no exenta de humorismo, que constituye no sólo el tema de
este pasaje sino uno de los leitmotiv de Deipnosophistai: el
8”
bueîs ÓvTOS,
® irdcodor, Tr adrápkeiav domdleode Kal Ta TÜV Seimvwv ebreAñ,
Ti Evraüda mapayiveode unôè KAnOévtes; À ws els dowTiov payerptKa okeÜn KaTadéyetv naßmoönevor;
(164 A).
5.- En el mismo pasaje de Ateneo, poco antes de las noticias que acabamos de
mencionar (161 E), se nos transmite un fragmento de Tludayop.oris
7
de Aristo-
También recogida por Diógenes Laercio (6.13).
Page 6
View in PDF(opens in a new window)fonte (fr. 9 K-A.). En él se alude a “pitagoristas” semejantes a aquel Diodoro, es
decir, iguales a los cinicos en su aspecto externo:
mpòs TÜV dev, olöneha Tobs Trádal Toté,
Tots Tubayopioräs yivopévovs évtws pumav
ékôvTas À popeîv Tpifwvas Séws; (1-3)
Distintas lecturas del final del verso primero han sido propuestas para la comprensiön del texto. Si se acepta la lectura de los manuscritos, tal como hace la
reciente ediciön de Kassel-Austin, nos encontrariamos con un argumento en contra de la legitimidad de distinguir entre sectas antiguas y recientes en la historia
del pitagorismo. En efecto, en los manuscritos se lee Toùs
TráhaL
TOTE
y no
existe razón lingiifstica ni métrica para suponer una transmisión insatisfactoria del
texto.
Es cierto, por otra parte, que no se entiende la alusión de un personaje a los
pitagóricos de antaño, cuando el lamentable aspecto externo que se les atribuye
podría perfectamente atribuirse a los parásitos contemporáneos respecto al
momento de la representación. Sin embargo, no hay por qué suponer que los poetas cómicos, preocupados ante todo por la presentación cómica de unos personajes caracterizados por su descuidado aspecto externo y sus extravagantes costumbres, hicieran semejantes diferencias, propias más bien de una historia de la
filosofía que de la apreciación colectiva y cotidiana de semejantes sectas. En otras
palabras, Aristofonte no estaría estableciendo aquí diferencias entre los primeros
discípulos de Pitágoras y los nuevos secuaces de las sectas pitagóricas.
Otra posibilidad, a nuestro juicio no desdeñable, es que la expresión tots rá”
Mau
TÖTe
persiga aqui una finalidad irónica. Es decir, se pretende presentar a
estos individuos, bien conocidos y habituales en la sociedad ateniense del siglo IV
a. C., como anacrónicos y extravagantes, y para ello se les sitúa en un pasado lejano e indefinido.
El tono cómico en el fragmento de Aristofonte se refuerza a través del “desenmascaramiento”, según el procedimiento habitual por el que se deja al descubierto
las auténticas motivaciones de determinados comportamientos en claro contraste
con las fingidas razones. La parquedad voluntariamente asumida es el mejor disfraz contra el hambre irremediable e involuntaria. El personaje que pronuncia
estos versos asume, sin duda, una actitud de abierta burla contra semejantes individuos.
oùk ÉOTL TOLTWV obdév, aS Exot Sokel*
AM’ EE dvaykns, otk ÉxovTES oùdè Ev,
Tis edrekelas mpódaciv ebpôvres kaki
öpovs EtmEav Tois Tévnat xpnoipovs.
émet mapddes attolow Ixdüs 1 kpéas,
Kav un kateoBiwol Kal tots SakTtúlous,
éBéAw Kpenacdaı Sexdkis
Page 7
View in PDF(opens in a new window)6.- Otros fragmentos conservados de la comedia ITv@ayoptoms
permiten
suponer que en ella Aristofonte explotó al máximo todas las posibilidades de tratamiento cómico que presentaban los pitagóricos contemporáneos. El mismo Ateneo (6.238 C) nos transmite unos versos de la misma comedia (fr. 10 K.-A.) que
constituyen una completa y divertida descripción de los hábitos de los pitagóricos,
y en concreto de dos de los blancos al parecer preferidos de los poetas cómicos de
la época, Titímalo y Filipides.
Encontramos de nuevo, como en el fragmento anterior, el tema de la comida:
TIPOS Ev TO mewfiv Eoßteı TE unSé Ev (v. 1). Pero que la hambruna no es
el resultado de una norma voluntariamente asumida queda al descubierto con las
alusiones, en un dmpocdóknTov cómico, del verso siguiente: véuil*
ópáv Tiow
uaXov À Puumniönv.
En efecto, Titimalo y Filipides eran dos paräsitos muy conocidos en la Atenas
del siglo IV a. C., a juzgar por el número de ocasiones en que aparecen mencionados en los fragmentos de la Mése. A Filipides los fragmentos nos lo presentan
como un flaco proverbial’.
Más interesantes, sin embargo, son las referencias al parásito Titímalo. Con el
nombre de TidÚúuaMOS se designa en griego, según el diccionario de LiddellScott-Jones, la Euphorbia peplus, una de las numerosas plantas conocidas en castellano con el nombre de “lechetrezna”, cuyo crecimiento en campos y jardines
como una mala hierba es muy abundante en el Mediterráneo. Semejantes características, a las que hay que añadir la urticaria que provoca el contacto con su savia,
permiten traducir el nombre de este parásito con el apodo de “Malahierba”, para
entender el sentido del fragmento y alcanzar su comicidad.
Del mejor conocido de los parásitos de la Comedia Media? nos dice Alexis
que iba de aquí para allá como un inmortal:
6 Sì ads meins dor”, & yAuKela’ TOÙTO Sé
Sé80rx’ 6 Odvatos TO yévos, Us aci, péovov.
6 yotv TibúpalMos Addvaros TepiépyeTat (fr. 164 K.-A.).
La comicidad se construye sobre una experiencia bien cotidiana en un contexto
rural. La vinculacién de la inmortalidad a un individuo apodado “Malahierba” se
realiza sobre el mismo sustrato que subyace en expresiones tan populares entre
nosotros como “malahierba nunca muere”
1%, Pero, además, no es improbable
que Alexis aludiera aqui, por una parte, a uno de los principios fundamentales de
los pitagéricos, la creencia en la inmortalidad, vinculada, a su vez, con la practica
8
°
10
Alex. 2 y 89 K.-A., Aristopho 8 K.-A.
Antiph. 208; Alex. 155, 161 y 164; Aristopho 10; Dromo 1; Timocl. 10, 20 y 21.
Este refrán es recogido por Gonzalo Correas (Vocabulario de refranes y frases proverbiales,
[Madrid 1992] 286).
Page 8
View in PDF(opens in a new window)vegetariana. Si ello es asi, resulta doblemente divertido el uso de semejante
apodo.
En efecto, en un fragmento de Timocles (fr. 20 K.-A.) se cuenta que Titimalo,
cuando estaba completamente muerto, volvié a la vida al masticar altramuces
comprados a bajo precio.
6 yap TidúuaMos oùTws dveBlw
Kopibfit TeBLMKwWSs, TAV av’ dKTw TOUBOMOD
dépuous uardéas (vv. 2-4).
No nos parece forzado vincular la alusiön a los altramuces con la prohibiciön
entre los pitagéricos de comer habas. Tal prohibicién, cuya justificacién puede
leerse en Porfirio (VP. 43-45), la había tomado Pitágoras de los egipcios!!, pero,
sin duda, resultaba ridícula entre los griegos. En semejante exotismo radica la
comicidad del fragmento.
En el mismo fragmento de Timocles nos encontramos inmediatamente después con la alusión al hambre:
oùk ATEKAPTÉPNOE yap
ékeivos, GAA’ ékaprépno”, O diATaTe,
meu
(4-6).
Estos versos nos recuerdan la idea expuesta en el fragmento de Alexis citado (fr.
164 K.-A.), según la cual la muerte respeta sólo al hombre más pobre.
La misma vinculación del hambre y la inmortalidad podemos leeerla en otro
fragmento, en este caso de Antífanes (fr. 86 K.-A.), perteneciente a la comedia
titulada AtTAdotot.
ovdels TIWITOTE,
® SéoT0T’, árréBav” Aamodaveiv TpóBuLOS div,
Toùs yAxonévous Se Civ katacrtráL TOD oKédous
dkovtas 6 Xápwv émi TO mopluetôv T’ dyel
ourifopévous Kal mávT?
Exovras úádbBóvos.
6 sì pds éoriv ádavaclas Pappakov.
Según, pues, el poeta cómico, Caronte conduce a quienes se ceban y tienen de
todo, de lo que cabe deducir que el hambre resulta la fórmula adecuada para
adquirir la inmortalidad.
La comicidad en el fragmento de Alexis se consigue, por tanto, mediante la
comparación divertida del hambre de los pitagóricos, vinculada al menos en su
origen al vegetarianismo más austero, con la mrapacitiky
II
Téxun de dos conoci-
Según Heródoto (2.37), los sacerdotes egipcios se abstenían de ellas.
Page 9
View in PDF(opens in a new window)dos individuos, Titimalo y Filipides. Porfirio nos transmite la noticia de Eudoxo,
según la cual Pitágoras mostraba una conducta tan pura (5
pò
búxev áméxecdar, Già Kal
undenorte TAnotd-
Cew
nayelpoıs kai
Ömpdropor
póvov T@v èp-
(VP. 7).
Nos encontramos, pues, con la convergencia en un mismo personaje del paräsito y el pitagérico. Hemos mencionado la presentaciön, ya desde la Comedia
Antigua, del pitagórico como un d\a{wv-doctus. Por otra parte, el profesor L. Gil
ha hecho derivar la figura del parásito del dXalwv, antes de la confusión del primero con el k6\ag
en la comedia postaristofänica!?. Así pues, la condición de
“impostor” tanto del pitagórico de las comedias como de la figura del parásito
hace posible la concurrencia de ambos en un personaje como Titímalo.
7.- En la descripción de los hábitos de los pitagóricos del fragmento 10 K.-A.
de Aristofonte volvemos a encontrar el motivo de la suciedad y la falta de decoro,
por las cuales, al parecer, se hacían de notar los pitagóricos a partir de determinada época, si hemos de admitir como ciertas las noticias arriba mencionadas. En
cualquier caso, resultaba la característica de determinado tipo de filósofo que más
fácilmente se prestaba a ser objeto de burla por parte de los poetas cómicos:
Wôwp SÈ tmiverv Bárpaxos, Amoladoaı Bipwv
\ayxdvav Te KAM, mpòs TO pi) AodaBa púroS,
Vrraldpıos xeudva Sidyeww Köbıxos,
miyos vrroneivan Kal peomuBpias Aakeîr
TETTIE, éAaiur pte xpfio9ar pte opâr
KOVLOPTÖS, AvumösnTos dp8pou tepitateiv
yépavos, Kadebdeıv nde pukpóv vurtepls (3-9).
Aristofonte se sirve aqui de la comparaciön caricaturesca con los animales,
que procede, como es bien sabido, de la tradiciön yämbica. Por Zenobio (Vulg.
2.79) sabemos que ya entre los griegos era proverbial la alusiön a las ranas en el
tema de la sed. Entre las aves del campo, Aristöteles informa de la condiciön del
mirlo de alumbrar sus polluelos también en verano (Hist. An. 5.13. 544 a 27 ss.).
Finalmente, de cuän proverbial era entre los griegos, como entre nuestros pueblos
mediterráneos, el canto de las cigarras al mediodía, cuando todos, por el contrario,
descansan, nos lo demuestra, además de otros muchos pasajes!3, el mito que Platón pone en boca de Sócrates (Phaedr. 258 E - 259 A).
Más interesantes para nosotros son las coincidencias de este retrato cómico de
los pitagóricos con las noticias de Jámblico de Calcis, que en su Vida de Pitágoras nos ofrece un testimonio tardío sobre el pitagorismo. Pues bien, a propósito de
12
”El “Alazón” y sus variantes”, EC 86 (1981-3) 39-57.
Hes. Op. 584, Sc. 396; Alc. fr. 39; Arist. Av. 1095; Theoc. 5.110.
Page 10
View in PDF(opens in a new window)la costumbre de pasear al amanecer leemos allí:
kata yàp tiv bónynow ab”
Tov üde Empacoov ol tm’ abrod óSnyoúpevoL. Tots Ev EwOLVOIS mepimérous émotovro ot dv&pes otto. Kata pdvas Te Kal eis ToLtobtous TÉ
mous, Ev ols ovveßaıvev tpeplav te Kal fouxiav elvar oûuueTpor, bmou
Te lepá kai Adlon Kal GAn Tis Buunôia
youtvia
(21.96). Por otra parte, de la OAL”
se hace mención igualmente en otros lugares de la misma obra junto a
la pureza del alma y la salud del cuerpo (VP. 3.13, 14.69).
8.- Hemos visto, pues, que los poetas cémicos del siglo IV, aunque centraron
sus burlas de los pitagéricos en los aspectos anecdôticos de su forma de vida y de
sus costumbres, no dejaron de aludir a sus ideas y creencias.
Pues bien, el tema de la vida de ultratumba, aspecto central de la religiosidad
pitagörica, es también recogido de manera más explícita por otros fragmentos de
la Comedia Media.
La comedia se había hecho eco de la divulgación en Atenas durante la segunda mitad del siglo V de la doctrina de la inmortalidad del alma, así como del premio o castigo al final de la vida, propugnada por órficos, pitagóricos y las religiones mistéricas. La Comedia Antigua, desde Ferécrates (fr. 113 K.-A.), gustaba,
además, de presentar cómicamente la peregrinación al mundo del mas alla!4.
Otro fragmento de la comedia El pitagorista de Aristofonte (fr. 12 K.-A.),
transmitido por Diógenes Laercio en su Vida de Pitágoras (8.38), nos presenta a
los pitagóricos ocupando un lugar junto a Hades en premio a su piadosa vida
terrena.
A
¿ón kataBás eis Startav TÜV KaTW
iSetv ékdoTous, ôlapépelv BÈ TrápirroA
Tots Tludayoprotàs TÜV vekpüv: povoror yàp
TOUTOLOL Tov IMiobrwva ovoorteiv épn
81” evoéfBeiar (vv. 1-5).
La solicitud de Hades es puesta a prueba al tener que soportar la compafiia de
individuos que, también alli, resultan dificilmente sufribles por su absoluta
inmundicia:
|
B
edxepñ Beòv Àéyeis
el Tots pumov peoTtotow Setar ouvwv (5 s.).
Edmonds ( II, p. 527) ha visto en evxepñs (ebxepñ Heöv Xéyets), aplicado en el
verso 5 al dios Plutón, una ironía por övoxeprjs. En efecto, la Svoxépeta es defi-
Cf. E. Ronde, Psique (reimp. México 1983) 139.
Page 11
View in PDF(opens in a new window)nida por Teofrasto en sus Caracteres como ddeparrevola
owpatos
AUTTS
tapaokevaorıkn (19.1).
Volvemos a encontrar en el mismo fragmento la alusiön al vegetarianismo y a
la costumbre de beber agua:
éoBlouoi TE
Aaxavd TE Kal mivouoiv Em ToUToLs ÚSwp'
sBeipas Se Kal Tpißwva Mv T’ dAovolav
ovdeis Av Umopelvere TÜV vewTépur (7-10).
De nuevo, pues, el motivo de la creencia pitagörica en la vida de ultratumba.
La comicidad se consigue mediante la acumulacién de otros dos motivos recurrentes vinculados a los pitagöricos, la inmundicia y la austeridad en la comida y
la bebida. Lo cömico es subrayado por el contraste entre el plano divino y la piedad de los pitagöricos, por una parte, y la presentaciön de una circunstancia transferida de la experiencia cotidiana, por otra.
9.- Como se ha dicho más arriba, los cómicos de la Mése tomaron como punto
de partida para su parodia de los pitagöricos a aquellos procedentes de occidente,
bien conocidos en la Atenas del siglo IV a. C. Buena prueba de ello son titulos de
comedias como Tapavtivot, de las que fueron autores Cratino el Joven y Alexis,
y cuyo tema queda confirmado por los fragmentos conservados.
En el fragmento 7 K.-A. de Cratino el Joven, perteneciente a Los de Tarento,
hay una burla cémica de la retérica de los pitagéricos. El fragmento nos lo trasmite Diögenes Laercio en suVida:de Pitägoras (8.37).
¿dos éotiv aùtoîs, dv tw’ iôtwrnv Tobèr
AGBwoiv eloeAdöVra, ÖLaTeLpwuEeVvoLs
Tis TGV Aödywr pouns TapdrTeır Kal Kukäv
Tots dvrıderos, TOLS TEPAOL, TOIS Tapiowpagtv,
Toîs dmomkavors, Tois peyédeov vouBVOTLKds.
Los cinco términos citados en los dos últimos versos pertenecen, sin duda, a la
retórica. AvtideTov está atestiguado como término de la retórica en Aristóteles!5,
rapiouua es un hapax por tapfowors!6, jéyedos con el sentido retórico de
“sublimidad” es tardio!?. En el Fedro (267 A) se alude igualmente a la pun Aó” .
you
de dos personajes tan significativos en la retórica griega como Tisias y Gorgias.
15
16
Rh. Al. 1435 b 26; cf. Aisch. 2.4.
Arist. Rh. 1410 a 23, Rh. Al. 1435 b 39, Isocr. 12.2, Hermog. /d. 1.11 y 12, Syrian. in Hermog. 1.51.
D. H. Comp. 17, Demetr. Eloc. 5, Hermog. Id. 1.5, etc., Longin. 4.1., al.
Page 12
View in PDF(opens in a new window)La polémica sobre el posible origen pitagérico de la retérica soffstica fue ya
recogida por A. Melero!®. En la antigüedad es Heräclito (B 81 D.-K.) quien reprocha a Pitágoras ser dpynyos Koti Suv, es decir, un inventor de los artificios retéricos.
El testimonio de Porfirio confirma la tendencia a la retórica de los pitagóricos.
En su Vida de Pitágoras (9) nos informa que en Jonia Pitágoras fundó una escuela
en la que los samios acudían a deliberar sobre los asuntos públicos. Más adelante
recoge una lista de kenningar pronunciadas por aquél: olov GT Ty BádatTav
uèv éxádel elvar Sáxpuov, Tas 8” "ApkrTous ‘Péas xetpas, Thy Sè Med
Sa Movodiv Abpav, TOUS dt Thavitas Kbvas Tis IlTepoebévns (41).
Pero el cümulo de términos técnicos en el fragmento de Cratino el Joven
busca en realidad la burla de la tendencia al parloteo caracteristica de semejantes
filésofos, a la que Aristofonte (fr. 10 K.-A.) aludia al compararlos a las cigarras
en el hábito de jeonuBpias Aadelv (v. 6).
En relación con esta tendencia retórica, los poetas cómicos se ríen también del
gusto de los pitagóricos por las sutilidades intelectuales. El fragmento 223 K.-A.
de Alexis, perteneciente también a una comedia titulada Los de Tarento y al que
más abajo volveremos a hacer referencia, alude a este argumento:
mudayopıonoi Kal Aóyot
Metto Steonikeunevar Te dpovtides
Tpépouo”
Exelvous...
(7-9)
A propósito de Aóyo. AetrToL, hay que recordar que Aristófanes en Las Nubes
(v. 320) fue tal vez el inventor del verbo \enroïloyeivl?. En otro lugar de la
misma comedia Estrepsfades pregunta Aöywv daxpiBGv oxtv8akdpous
abñoo”
war; (v. 130). Por otra parte, ppovtis se dice especialmente de las especulaciones
de Sócrates y los filósofos en general en la misma comedia de Aristófanes (v. 233
y al.). Ya A. Melero, en la monografía varias veces citada, demostró en qué medida en Las Nubes el mejor conocido de los poetas cómicos griegos recoge la tradición ascética y mistérica del filósofo pitagórico.
En un fragmento de Heníoco (fr. 4 K.-A.), poeta que hay que situar entre la
Archaia y la Mése, se ridiculiza a un tal Pausón, un codtotis (v. 10). La alusión
a las habas, así como las coincidencias con los testimonios hasta ahora aportados,
permiten conjeturar con Meineke (I, p. 422) que el tal Pausón era un pitagórico.
Así, por ejemplo, la expresión dpovtiSwv SietóSouvs (v. 5) nos recuerda los Seo"
puketuevar dpovtibes del fragmento de Alexis (223.7 K.-A.)?0,
18
Op. cit. 34 ss. A. Rostagni ("Un nuovo capitolo nella storia della Retorica e della Sofistica”,
Scritti Minori 1 [Turín 1955] 1-59) hizo la más valiosa aportación en favor del origen pitagórico de la
sofística.
19
Se trata al menos de la primera entrada registrada en la literatura griega. El verbo aparece
también en autores como Sexto Empírico y Luciano.
20
EI fragmento fue recogido por A. Melero (op. cit. 34 s.) como testimonio de la existencia de
sectas pitagóricas en la Atenas del siglo V a. C.
Page 13
View in PDF(opens in a new window)9.- En los fragmentos conservados de la comedia Tapavrîvor
Alexis encontramos de nuevo, junto a la alusión a las sutilidades dialécticas de los
pitagóricos, los lugares comunes de la austeridad en la comida y la bebida, así
como de la inmundicia de los pitagóricos. Estas últimas características permitían
que se confundiera mordazmente a éstos con los cínicos, como ya advertía Guthrie (op. cit, I, p. 185), o bien, añadimos nosotros, que en el poeta no hubiera ninguna intención de diferenciar a unos y otros, sino de aludir a un tipo de “filósofo”
asceta, más por obligación que por convicción, y ajeno, en sus maneras, a las con“ venciones sociales. En este sentido creemos que hay que interpretar la alusión a
los perros en el fragmento 223 K.-A. de Alexis, lo cual iría en el mismo sentido
de la noticia de Ateneo (163 E) arriba recogida a propósito de pitagóricos que se
confundían por su forma de vida con los cínicos:
A
ol muda yopilovTeS yap, ws dkovopev,
ott’ dov ¿odiovarw ott” dii’ ovSE Ev
Enubuxov, olvóv T'oùxt tivovotv pévot.
B
Emxapiôns pévto. kúvas kateobíel,
av [uôayopeluv dis.
A
ATOKTELVAS yé Tov"
obkéTL ydp eot’ Épbuxov (v. 1-6).
Como es bien sabido, el precepto de abstenerse de comer carne, así como de
determinadas leguminosas, constitufa para los pitagéricos la consecuencia natural
de su creencia en el parentesco de todos los seres vivos y en la reencarnación. Nos
lo dice Porfirio, utilizando el mismo término, épubuxov, que el empleado.
por el
poeta cómico: dno.
Cw...
OTL
KaTa
tiv
guy,
TEPLÓSOUS
elta
TIVAS
TÁ
perafáliovocav
yevduevd
eis
more
dMa
TAALD
yévn
yiveTat,
véov 8” obSv ámiós éoTi, kal Óri mAvTa TÁ yivóueva éubuxa dpoyeuñ
Set vopicery (VP 19).
Con relación a los perros, el mismo autor justifica, en su tratado Sobre la abstinencia (1.14.3) que los griegos no comieran carne de perro, como tampoco de
caballos, ni de asnos, por tratarse de animales domésticos?!.
El adjetivo éjupuxos, frecuente en filosofia?? y empleado también, entre otros,
por los trágicos, aparece de nuevo en lugar destacado, a comienzo de verso, en el
fragmento 27 K.-A. de Alexis, perteneciente a la comedia ’ AT%S:
6 TpáTOS eimwav Stt gobLoTAsS oùSè eis
éphuxov oùBèv Eodleı, aodds Tis Av.
Ey yap kw viv dyopdaas oùôè ev
Enbuxov (1-4).
21
Las alusiones a la came de perro en el tratado hipocrático Sobre la dieta (46.4; 79.2) parecen
desmentir la noticia de Porfirio sobre la abstinencia de comer esta carne entre los griegos.
Page 14
View in PDF(opens in a new window)Nuestro pitagórico, pues, se vanagloria atribuyéndose a sí mismo el título de
copuotts. El tono sabihondo de este d\a¢av queda subrayado por la alusión inicial al tpoTos eüperns, especialmente frecuente en Heródoto y en la investigación sofística, y tan del agrado de los poetas cómicos de la Mése y de la Néa.
Tras enumerar la cesta de la compra, de la que forman parte pescados y carnes, el personaje de este fragmento de Alexis considera demostrado no haber trasgredido las normas de la secta, porque nada de lo que ha comprado estaba en realidad vivo.
TobTwv Édv
SeiEn Tis À pour te À duxhv Exov,
adıkeiv duoroy® Kal tapaBaivery tov vópov (7-9).
Otra alusión cómica a los pitagóricos nos la transmite Diógenes Laercio
(8.37). El fragmento pertenece al poeta cómico Mnesímaco (fr. 1 K.-A.) y a su
comedia Alcmeón :
ws Mubayopiori Búopev tH AoëËla,
Eubuxov otôëv éoflovtes Tavtedds.
Encontramos de nuevo aquí el motivo de las costumbres gastronómicas de los
pitagóricos. Muy probablemente se trata de la relación ya comentada entre parásitos y pitagóricos, sustentada sobre la ficticia sobriedad de estos últimos. En cuanto a la alusión a Apolo, bajo el atributo de “el oblicuo”, ha de entenderse en dos
sentidos. En primer lugar, parece claro que el poeta cómico tiene presente aquí la
tradición que hacía a Pitágoras hijo de Apolo, y de la que se hace eco Porfirio,
Por otra parte, el uso de este sobrenombre para mencionar al dios puede entenderse, a pesar de que su frecuencia en poesía nos invite a considerarlo simplemente
convencional, como una elección consciente con la intención de subrayar cómicamente la ambigiiedad y oscuridad del lenguaje de los pitagóricos, al que ya hemos
aludido?*. En efecto, en el Orestes de Eurípides leemos la siguiente alusión a
Aotías, a quien reprocha el héroe trágico el exceso de palabras: Aofíg Sè péppopar, Boris up” émépas Epyov ávooWTarov, / TOS pèv AdyoLS nUppave,
tos 8” épyovow où (vv. 285 s.).
Porfirio, en su Vida de Pitágoras (7), nos informa de la aversión de Pitágoras
a los sacrificios y a quienes los practicaban, al igual que, como ya se ha dicho, su
alejamiento de carniceros y cazadores. Más adelante nos dice que rara vez se alimentaba de kpéas iepeiwv Avalıwv kai ToùTo old’
22
ék mavtòs piépous
PI. Phdr. 245 E, al.; Gorg. fr. 5 a D; Arist. RH. 1373 b 14, EN. 1161 b 4; Ph. 2.135; Diotog.
ap. Stob. 4.7.61; sup. Pl. Ti. 74 E.
23 VP. 2. También en diversos lugares de la Vida de Pitágoras de Jámblico encontramos alusiones a Apolo.
Vide el pasaje de Profirio (VP. 41) citado más arriba.
Page 15
View in PDF(opens in a new window)(34), y que trataba de propiciarse a los dioses (9úwv Te Beoîs dverraxbms Av)
con harina de cebada, galleta, incienso y mirto y, sölo en raras ocasiones, con
pollos y lechones (36).
En la misma linea, la comicidad del fragmento 201 K.-A. de Alexis, de la
comedia Ifvdayoptlovoa, radica en la incongruencia de algo como “sacrificar
verduras”:
ñ 8’ éoriaois ioxdôes Kal oTéupua
Kal Tupès éotar: Tadra ydp Oberv vdpos
Tois Tludayopetors
(vv. 1-3).
En el fragmento 223 K.-A. de Alexis, perteneciente a la comedia Tapavtîvor,
al que ya hemos aludido, un segundo personaje responde con asombro a la descripciôn del vegetarianismo extremo de los pitagöricos:
SeopwTnpiov
Meyers Slaitav. mAvTES obTus ol cool
öLdyovor Kal Toladra kakomaBotorv; (vv. 11- 13).
La respuesta irönica del otro personaje remata la vis comica del fragmento:
où
TpupGaiv ovUToL mpòs ETEpous. dp’ cîo0’ STL
Mekannniôns Eraipös ¿ori kal Pdwv
kal Pupduayos kai Pävos, ol SL’ muépas
deınvodor meunng dAditwv KoTbAnv lav; (vv. 14 ss.).
10.- En resumen, los titulos y fragmentos conservados de la Comedia Media
permiten confirmar un incremento de la parodia de los pitagéricos en esta etapa
de la comedia griega con respecto a la etapa precedente, hasta el punto de constituir el tema mismo de algunas comedias. Este hecho hay que ponerlo en relaciön
con dos caracteristicas de la Mése, el desarrollo de la comedia de tipos y el gusto
por la parodia filoséfica.
En cuanto a la relaciön de la parodia de los pitagéricos con la presentaciön de
tipos'cómicos, los fragmentos muestran la continuidad del 4\aëwv, que podríamos calificar como una especie de architipo, que desarrolla diferentes formas
concretas.
Es precisamente la misma naturaleza de “impostor” la que subyace en la convergencia del pitagórico y el parásito, basada en la falsa fidelidad a las costumbres de la secta, o bien en la incongruencia entre ideas y forma de vida de los primeros. En este caso, pues, la comicidad se alcanza por medio del recurso al
desenmascaramiento, por el que quedan al descubierto, cómicamente descodifica-
Page 16
View in PDF(opens in a new window)das, las auténticas razones de un comportamiento que se pretende justificar por las
creencias escatolögicas.
Por otra parte, la Comedia Media continéa desarrollando, en la figura del pitagörico, la parodia tanto de las ideas de las escuelas como de las costumbres y formas de vida de sus defensores. En el primer caso, los poetas cémicos sometian a
tratamiento cémico las creencias en la inmortalidad y la vida de ultratumba profesadas por Pitägoras y sus discipulos. En el segundo caso, los autores de esta etapa
de la comedia griega se burlaban de la insufrible falta de higiene de los pitagéricos, así como de su abstinencia de beber vino y comer carne. Los poetas cómicos
acuden en esta ocasión al recurso común al exotismo y la contraposición a las
costumbres establecidas, como procedimiento de comicidad.
Se produce aquí, por una parte, una presentación de los pitagóricos cercanos a
los cínicos. En realidad, puede conjeturarse que no existe la intención por parte
del poeta de diferenciar de manera inequívoca a unos de otros. A aquél le interesa
la divertida presentación de una especie de filósofo que hace de la negación de
ciertas costumbres y modos socialmente comunes, es decir, de sus tendencias asociales, su forma habitual de vida.
Así pues, los poetas de la Comedia Media heredaron ya el tipo de parodia de
los pitagóricos que Aristófanes nos presenta en Las Nubes. Los fragmentos conservados nos permiten leer alusiones a las creencias en la inmortalidad y la vida
ultraterrena. Los poetas cómicos de esta época supieron, empero, desarrollar todas
las posibilidades cómicas de la parodia de las sectas pitagóricas al insertar a nuestro personaje en la comedia de tipos y hacer de la parodia filosófica un recurso
cómico per se, sin las pretensiones educativas de la comedia de Aristófanes. De
esta manera, pitagóricos, parásitos y cínicos pueden aparecer amalgamados en la
burla cómica de personajes que tienen como única consigna el exotismo y cuya
auténtica filosofía consiste en la lucha cotidiana por librarse de la más atroz de las
hambrunas.