La Filosofia de Pitagoras

Auteur
Mantilla Pineda, B.
Verschenen in
Universidad de Antioquia
Jaar
1955
Onderwerp
PYTHAGORAS
Taal
Español
Categorie
C7 Filosofie
Archiefnummer
1280

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El Padre de la Filosofia MEANT. LILA Vs Sd. ‘Ass La Filosofia de Pitágoras — Para “UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA” — Dedico este ensayo a Werner Jaeger, insigne historiador y filósofo de la cultura griega, con mi más alta admiración. ODAVIA no se ha justipreciado en toda su significación el siglo sexto anterior a la era cristiana. Sin desasirse completamente de la barbarie, pugna ese siglo por consolidar e incrementar las culturas secundarias de primer grado regadas como islotes en el viejo mundo asiático y mediterráneo. Surge en ese entonces un despertar primeval, un asombro del mundo y de sí mismo, y un denodado encararse racional con los problemas que plantean las dos grandes instancias del Universo: la naturaleza y la conciencia. A ese siglo, cuyo resplandor nos llega, como de estrella desaparecida, a travós de todas las contingencias históricas, pertenecían entre muchos otros Confucio, moralista y sociólogo, y Laotze, metafísico y místico, en la China; Zoroastro, genio religioso, en Persia; Buda en la India; el deutero Isaías en Palestina; Pitágoras, en Grecia; Servio Tulio, en Roma, A ese tiempo de maravilloso despertar de la humanidad para recrear los fundamentos imperecederos de la estirpe racional, a saber: la ciencia, el arte, la religión, la moral, el derecho y la organización del Estado, Karl Jaspers ha dado recientemente el nombre de “tiempo-eje”, El tiempo-eje es el punto en que quedan atrás las altas culturas prima—

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rias, enigmaticas y barbaras, y en que germinan las simientes de una nueva humanidad, próxima y similar a la nuestra. “Este eje de la toria universal, escribe Jaspers, parece estar situado hacia el año 500 antes de Jesucristo, en el proceso espiritual acontecido entre los años 800 y 200. Alli estä el corte mas profundo de la historia. Alli tiene su origen el hombre con el que vivimos hasta hoy” 1. 1.—PERSONALIDAD DE PITAGORAS. En el siglo sexto antes de nuestra era pisamos firme terreno histórico, aunque el padre de la historia —Heródoto— no aparece sino un siglo mas tarde. Poseemos documentos que nos permiten penetrar en el conocimiento verosimil de personajes y eventos. La vida entera de Pitagoras encaja dentro de una época turbulenta de invasiones y conmociones sociales de fecunda significaciön para la ciencia y la filosoffa occidentales. Los griegos de Jonia emigran a la Grecia insular y penin— sular llevando consigo la levadura de la organización social y del saber que han de distinguir para siempre al hombre europeo del asiático. men ta ya que el hombre no es más que una sintesis del Universo, como la gota de agua una partícula consubstancial del océano. En un mundo de revueltas sangrientas, de odios encarnizados, de brutales distinciones, Pitágoras proclamó la fraternidad de los hombres y el destronamiento de las fuerzas demoníacas de la ignorancia y del apetito concupiscente. Le repugnaban igualmente la esclavización del hombre y la prostitución de la mujer. Pero impotente para alcanzar la liberación espiritual del hombre por medio de la constitución política, la persiguió por el orden del conocimiento. Su saber es primordialmente saber de salvación. El pitagorismo fue un movimiento filosófico nutrido de mística, moral y derecho. Al pitagórico Lysis se atribuye la frase que Pitágoras “pensó que es más agradable instruir a los hombres que engañarlos”, El divino Pitágoras, como lo llamaban sus discípulos, es una de las personalidades extraordinarias de la historia de la filosofía. Su austeridad y sabiduría, su pureza de costumbres y su amor no fingido a todos los seres, su fuerza moral y su intuición intelectual, irradiaban Sediento a través de su semblante y figura como un carisma irresistible. “Era, la de Pitágoras, escribe Erwin Rohde, una personalidad atrayente y central, en torno a la cual cerraban filas los componentes de su comunidad, como arrastrados por una necesidad interior. Desde muy pronto el fundador de la liga de Crotona cobró a los ojos de quienes lo veneraban la talla de un superhombre, único, y a nadie comparable” ?, de saber e imberbe aún, parece fuera de duda haber emprendido viaje El carisma pitagórico ha sido evocado en palabras sugestivas y a Egipto. Grande y decisiva es la influencia ejercida por los viajes en los pensadores de todos los tiempos. El contacto con nuevas gentes, convincentes por Eduardo Schuré de la manera siguiente: “El envolvía de gracia a la austeridad de sus enseñanzas. De su sabiduría se escaideas y horizontes, enriquece y estimula el pensamiento. En Egipto trató a soberanos y pontífices, inquiriendo de ellos la sabiduría arcana y arcaica. En Menfis, con los sacerdotes de Ra, durante veinte años, asipaba una llama comunicativa. La belleza de su semblante, la nobleza miló la ciencia milenaria de los egipcios. Pero en ese entonces aconteció la invasión de Cambises, rey de los persas, y Pitágoras, en compañía del colegio sacerdotal, fue transportado a Babilonia en calidad de cautivo. perbóreo. Cautivaba, arrastraba a la multitud, muy admirada al escucharle, de sentirse enamorada de la virtud y de la verdad. Cuando ha- La vida de Pitágoras, si bien se envuelve en la fábula y la leyenda no se disuelve en ellas. La crítica histórica ha logrado reconstruir casi en su totalidad la persona legendaria de nuestro héroe. Entre sus maestros se cuenta Ferécides, contemporáneo de Tales de Mileto. de su persona, el encanto de su fisonomía y de su voz acababan de seducir, Las mujeres le comparaban a Júpiter, Los jóvenes a Apolo hiblaba, sus ojos graves y lentos se posaban sobre el interlocutor y le en- Doce años duró el cautiverio. Pitágoras lo aprovechó estudian do nuevolvía en una cálida luz. El aire a su alrededor, parecía volverse más vas costumbres y formas de vida social. De Babilonia regresó a su isla natal de Samos, pero solamente por breve tiempo, porque el movimiento migratorio de los jonios del Asia Menor lo empujó al golfo de Tarento, en la Magna Grecia, donde fundó la comunidad pitagórica de Crotona 2. ligero e intelectualizarse todo” 4. 11.—TEORIA DE LOS NUMEROS. El problema de los presocráticos era en definitiva uno solo: re- Pitágoras puede considerarse ante todo como un aristócrata del espíritu, como un sacerdote de la élite intelectual. La naturaleza y el ducir la pluralidad infinita de las cosas que caen bajo los sentidos a la hombre lo atraen, lo atan y subyugan. Un sentimiento cósmico tiembla en su pecho y lo estrecha con el mundo y el destino humano. Las misbién Pitágoras se hizo mas leyes que rigen el “macrocosmos” deben 374 — regir el “microcosmos”, unidad exigida por la razón; forzar al caos a ofrecer el cosmos. Tamcargo del debatido problema; pero en vez de inquirir el principio material de todas las cosas dentro del orden sensible

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como lo hacian los filösofos milesios, fijó su mirada en el mundo inteligible, en la esfera de los objetos ideales ajenos al tiempo y al espacio. Lo caracteristico y casi exclusivo del pitagorismo es la teoria de los números. Según sentencia pitagórica auténtica todas las cosas no sólo poseen números, sino que son números. El descubrimiento del número representa en el proceso minado, da Ja superficie; esta última por fin, uniéndose con lo indefi u nido, da lo sólido. | Los pitagéricos vieron también en los sonidos de la escala = sical la expresión de números. “Los acordes musicales, dice E. Bré ier (cuarta, quinta, octava) so representados por relaciones numéricas sim ples, a saber: Er2 5 = pudiendo ademäs, establecerse una cierta pro| . del conocimiento un grado sumo de abstracción para cuya consecución deben haber transcurrido períodos luengos de preparación y desarrol lo mental *. La especulación egipcia era en parte una descifra ción de los números y de las figuras geométricas, pero todavía ligada demasiado a menesteres prácticos. Creían en el secreto cabalísti co y simbólico de los números, los chinos, los hindúes, los caldeos y hebreos . Pitágoras , ° , 123 porciön, llamada proporcién armönica, que contiene a los tres. > > proporción 12:8:6, en que la mediana es inferior a la mayor en = + cio de ésta y superior, análogamente, a la menor en un tercio 12 de est; 6 menor: 8=12 — 3 =6+3 ”. La música es la aritmética que entra po trasplantó a Occidente. con modificaciones indispen sables, la doctrina asiática de los números y puso con ella la base de todos los idealismos de la historia de la filosofía desde Platón hasta Husserl . Y lo que es más grave: introdujo la hipóstasis, “la atribución de entidad a un concepto puro”, el salto de lo meramente lógico a lo real y existencial. “La los oídos, así como la geometría es la aritmética que entra por los ans tradicional” 6. El gran sistema del mundo, según la filosofía pitagóri ca, reposa sobre ciertas bases de armonía que se expresan por números, y dad del ser, dice Federico Macé: “Sólo podemos llamar ser a lo que e: uno. Por lo tanto, la armonía es la ley misma de la unidad. .. Todi ser vivo está sujeto a esta ley, pues vida es armonía. El mundo eaten: no existe más que por la armonía y constituye, por si mismo, como deci: Pitàgoras, una armonia. Y Dios mismo no es, también, mas = la BE monia suprema, el acuerdo fundamental que existe entre todas as cosa: distintas, diferentes y contrarias dentro de la unidad universal. Si e: hipóstasis, dice Angel Vassallo, es la esperanza secreta de la ontología de la cual el ser, la forma y la acción de todas las cosas son una consecuencia natural. No se convierte de esta manera el número en entidad metafísica primaria e incondicionada? El pitagor ismo traspasa el plano sensible para explicar el Universo por entidades metafísi cas. “Los pitagóricos, ha dicho Hegel, tuvieron la audacia de destruir de un golpe todo el mundo sensible y de considerar el pensami ento como la esencia del universo”. La teoría de los números se presenta en el pitagorismo bajo un matemático, filosófico y esotérico. Parte pertenece sin duda al propio Pitágoras y parte a sus discíp ulos. Los pitagóricos analizaron las relaciones existentes entre determinados números y determinadas figuras geométricas. La relaci ón fundamental de los números triple aspecto: es la de par e impar. A la unidad y a ciertos números pares, como el 6 y el 10, que a la primera bisecc ión dan impares designaban con la denominación de “par-impar”. Los númer os impares representan la determinación y los pares la indeterminac ión. El uno o mónada es la deabsoluta. El punto tiene una dimensión, la línea dos, la terminación superficie tres y el sólido cuatro. El punto, tan pequeño como se imagine pero determinado, origina la línea, ésta, a su vez, más lo indete r- 376 — El aspecto filoséfico de la teoria de los nümeros se ag en las divagaciones acerca de lo que pudieramos llamar la intuicion di la unidad trascendental, de la indivisibilidad de los seres. El ser y e uno son idénticos parece decirnos Pitagoras antes que Platon, Plotino San Agustin o Espinoza. Recogiendo la enseñanza pitagorica de la uni verdad desde luego, que no conviene confundir completamente esta ar monia trascendental con Dios mismo, puesto que ella es el efecto y Dio: la Causa, constituye por lo menos, la más alta manifestación del Prin cipio Supremo e inconcebible, o si se prefiere, el estado divino”. Consideremos a continuación el aspecto esotérico de la teoría di los números. Pero antes de seguir más adelante, demos una ojead: general: 0=Naturaleza. 1=Mönada absoluta = Dios. 2=Duada, espiritu-materia = ley binaria de la naturaleza. 3=Triada, macrocosmos y microcosmos = ley ternaria constitutiva di la naturaleza. 4=Tótrada, suma del principio material y divino. 5=Elementos materiales: fuego, aire, agua, tierra y éter.

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6=Primer número par cuy a bisección da el prim er número impar creado. 7=Triada-tétrada — gran ley constitutiva de la naturale za. 8=Suma de la tétrada consigo misma. ‘mero cinco se revela en los elementos materiales tan en boga en en la fisica griega de la ant y éter. iwiiedad: fuego, tierra, agua, aire y de la ho lueto de la suma de la triada El número siete, proc Y =Es el cuadrado del prim er número impar creado: 3. 10= Es la suma de los cuat ro primeros números; 1, » 2,3 , 4 = 10; contiene las virtudes de todo s los números y representa el principio activo coeterno, de las grandes leyes de x era la cifra de los iniciados. SI presenta una colores en el especnaturaleza: hay siete sonidos on amentales, sieteplanetas (regidos por siete a, human y z: cabe tro solar, siete orificios en la nueve es la raiz cuadrada de tres, del primer | etcétera. vita = se Bode), e El Uno —Mónada— es un principio absoluto ajeno al tiempo y al espacio; es un principio que contiene v irtualmente todo s los seres y toños al concepto de creación sino significativa. La represen taban con el cero, con lo care nte de valor por si mismo, con lo neutro. De ahí que el núm ero diez, la década, que se representa con la unidad mas el cero, es deci r, Dios mas la naturaleza, constituyera el Gran Todo. La década es el número perfecto, símbolo de una armoní a nueva y absoluta cont enida en la finalidad de las causas. El uno, la oposición limite-ili mite, finito-infinito, definido-ind efinida, 0 como se quiera llamarla , es ] a condicién de lo otro, de La duada se manifiesta en la natur materia, luz y tinieblas, Ja duada. aleza como la ley binaria de femenino y masculino, ete. espiritu Con la duada nace la oposición de los ¢ ontr arios tan famosa en los anales del pensamiento filosófico. La triada es la manifestación de Dios en e l espacio y el tiempo, en la naturaleza física y humana. El mierocosmos es la imagen dimi nuta del macrocosmos. Símbolo de la triada era el triángul o, figura geométrica cuya base se asienta en las profundidades de la eternid ad y cuyo vértice se levanta como signo de unid ad. El macrocosmos resu lta así una Unidad vivificada por el aliento div ino que lo penetra. La tétrada es la suma de los tributos ¢ omunes al mac y al microcosmos y de la Móna da o unidad or iginaria. evocado solemnemente en rocosmos Fra el ntimero el juramento de los iniciado s. En los famosos "Versos de Oro ” atribuidos francés por Fabre d'Olivet, a Pitágoras y traducidos admirablemente Tétrade sacrée, inmens e et pur simbole, Source de la nature et modè le des Dieux”. 378 — al filósofo del siglo XVIII, tene mos la formula sacramental de dicho juramento: “La oe il 2 = 7 | | e na de lo real y de lo posible. Extra- —concepto de factura hebr ea—, los pitagóricos veían en el universo, en e | mundo externo, otra unidad, pero no absoluta y > ef das las cosas; es la fuente sempiter 111.—COSMOLOGIA. palabra griega “cosmos” significa etimolágicamente a y La para deada priprimero fad usada icobe fue RR toate" staforico i figurado o metafor En sentido orden. A DOME ci de unalejército y cién pasò i er +organiza fe izació Luego campo de la eng y en nn ‚mpleoss de la palabraEE en s se atribuye el empleo ita tamente a | Pitagora géneo de las cosas °° isere mo designar el conjunto hetero s usamos aqui la palabra co ala » rsal de armonia. Nosotro pie a En los estudios pitagóricos relativos al amily de à conte » LA “ £ 2 ‘a + ds en . Ce À mos api | de que nos; aparta taciön matematica, a sabiendas n e n la disciplina metafisica del mismo ou pitagorica se iencia pitago Toda la ciencia divide 3à en: oe ‘cal y teoría de las magnitudes, incluyendo la eg y la n aaa s se limita hrc nu Por supuesto, la ciencia a que nos referimo os y zn inc ii junto de hipôtesis, nociones generales, principi sus discipulos son indudablemente los propulsores e las .> peo no consiste mt A ndo antiguo. Lo extraordinario del pitagorismo ial i eptación ma-à cientificas cuanto en su et iones sus realizac i = >» » 4 Da e n à los fenómenos de la naturaleza. Las ciencias rs de » £ seri stà j | reconocen que el universo esta escrito en lengua ni tir dei Galileo LE { partir ons de Er i N la escuela pitagórica pertenecen algunos di desde hace mi figuran que espacio stria plana y del i multiplide tabla La ciencia. la ee 11 ber universal de ire mática. £ LL . » > we UN iprendimos de niños en la escuela, se atribuye an i años en el 5 mil > . universi ber habe: i AR 7 ne más e à di . , RES segün ’ = = ua teorema, el célebre ocurre con ores> j Lo mismo Pits a Ed . 4 . A L H 3 ! aos ra e dos los el conigli de la hipotenusa es igual a la suma de se le someti: d | tros dos lados. Al novicio en la orden pitagórica e los otros dos lados.

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a prueba de aislamiento y a resolver por su cue ditar, el precitado teorema con | cu al hoy tod nM silencioso meos estamoen s familiarizados Al par que el Macrocosmos, los pitagöricos estudiaron el Microes el cosmos, el mundo maravilloso de la vida cuya cima de perfección prácla inició as, Pitágor hombre. Alemeón de Crotona, discípulo de tica de la disección de seres vivos, descubriendo los nervios que van del cerebro a los ojos y las vías de comunicación entre la boca y los oídos. Empédocles de Agrigento, filósofo, sacerdote y mago, sostuvo que el corazón es el centro del sistema de vasos sanguíneos. El Microcrosmos, como el Macrocasmas, obedece a la ley universal de armonía. No es pitagorismo genuino el imperio del Amor y la Discordia en todas las b cosas de que hablaba Empédocles? A En síntesis, tenemos que reconocer que se trata de un movimiento a = b?+¢2 En la Auen à i nd da sepayne =an gulos iguales. Dicho: form > que tienen caras iguales y ánei ras, y el ibósiedeo, de a can descubrieron los cua- 9, de seis caras; el octaedro, de ocho ca- Las matemáticas aguzaron el el espíri espiritu de los pitagóric he meras dg arc Sine nia cali, eses on: Bio q E a esfera es la figura al perfecta, los pitagóricos cuerpos celestes eran esferas. Y lo demas he Pitág que es más sorprend EE oras y Filolao conci cents de Dane, E a dice el astrónomo José Coma s Sola ti denke de la a an nus), admitiendo y del Sol, la oblicuidad de la elípti ca. lo as Ce la mañana y de la tarde (el planeta Vedor del Sol, que e os planetas y los cometas daban vueltas alredene =. i ig pe t un sirio Pleura du y cuerpo parecido a la Tierra, que las estaba compuesta + ea que iluminan astros habitados. El pita Láctea estrellas muy aleja> ES ién que la Vía la Tierra giralia > = e la Tierra, y el propio Pitägoras afirmö E sang mera cae de un eje que pasaba por su centro, y a i ae menti a re edor del Sol, como los otros planetas. Se in recordarse a Filolao ° HA a pitagéricos, entre los cuales debe rien ese. te A + ho gr ser mas exactas, a pesar de lo cual No - M rilidad de generalizarse la creen ci a E a un = esférica y de que no estuviera en reposo” e di a En E Casio 380 d = e LA movimientos GO y È + nos Giuseppe Peano y Alejandro Padoa. Con el aparato de las matemáticas, la conceptuación lógica adquiere mayor claridad. bieron el sol como troceso y ml Sg representa en este punto un re“sò À iii aii científico extraordinario, puesto que Pitágoras y los que crecieron bajo el influjo bienhechor de su pensamiento, impulsaron el conocimiento por por el derrotero de las ciencias exactas. Esto resulta de una importancia imponderable, cuando recordamos que en astronomía, en física, en biología, etc., hay necesidad de expresarse en fórmulas matemáticas. En el mismo campo de la filosofía nos encontramos con la lógica simbólica, vieja inspiración de Raimundo Lulio y Leibnitz, llevada a feliz término por los ingleses A. N. Whitehead y Bertrand Russell, y por los italiacelestes, Pitágoras enc abeza la : ructores de Universos, es decir, de Ptol Kepler, Newton y Einstein. En IV.—ETICA, La doctrina de Pitägoras incluye una regulaciön de la vida humana; ademas de teoria o contemplaciön desinteresada de las cosas, es praxis o dirección de la conducta; es conocimiento del bien supremo y guía seguro en la consecución del mismo. Es ética o lo que es lo mismo, normatividad de la acción. La ética, la definiría un pitagórico, como la armonía consigo mismo y con el Universo. Pitágoras dio a la vida una peculiar conformación basada en principios ético-religiosos. El secreto de su extraordinaria personalidad era la pureza ética, la vida en armonía con las aspiraciones nobles del alma. En la comunidad pitagórica la ética valía tanto como las ciencias. La cólera, el orgullo, la soberbia, son incompatibles con la virtud y la ciencia. Las tres vías de la ética pitagórica eran preparación, purificación y perfección, La ética pitagórica es ascótica; es ética de negación y renunciamiento. Tenía como principio la creencia en la metempsicosis. Sobre el origen de la metempsicosis parece discutible que se trata de una creencia oriental que fue divulgándose en Grecia a través del orfismo.

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Erwin Rohde sostenia que la creencia en la preexistencia y peregrinación de las almas procedía de la psicología popular griega transformada por los teólogos y sacerdotes catárticos, pero sobre todo por el orfismo. En la ética pitagórica no se busca reeducar moralmente el alma ni de mejorarla, sino de conservarla pura y libre de las fuerzas extrañas del mal. Para conseguir este fin el hombre tiene que observar una serie de ritos y purificaciones. En el legalismo justamente pierde la ética pitagórica la esencia del acto moral. Cuando una ética hace énfasis en fórmulas externas, claudica en su misión íntima de obtener el bien. El respeto a todo género de vida animal, la lealtad entre amigos, la fidelidad conyugal, la piedad filial, inculcados por el pitagorismo son normas éticas altísimas cuya observación constituyen por sí solas la base del orden moral en toda sociedad civilizada. En la constitución politica Pitágoras aspiró a la supremacía de la aristocracia del pensamiento, buena en p ‘incipio, pero contraproducente cuando pierde de vista la elevación moral e intelectual de las masas. Una casta intelectualoide vanidosa en el poder es tan peligrosa como una pandilla de mediocres e ignorantes. La educación para el ejercicio del poder en el Estado es desde la antigiiedad hasta la época presente el problema de mayor envergadura ótica y al cual la sociedad no ha dado logos de Platón, en la hondura de la enciclopedia de Aristóteles y, según eruditas investigaciones modernas, en la ascética cristiana. La teoría de las ideas es en cierto modo la versión platónica de la teoría de los números del pitagorismo. Se dice que Platón compró por cien minas los escritos de Filolao y que con ellos redactó el Timeo. La cosmogonía expuesta en el “Timeo” lleva la impronta pitagórica. “Platón, dice Navarro Monzó, reconoce en el diálogo Filebe, sus deudas al pitagorismo. Estas por otra parte, resultan evidentes en la lectura del Fedón y Gorgias, el primero de los cuales está dedicado a la congrega?. ción pitagörica de Flionte” El mismo Aristóteles, no obstante su crítica sutil y a veces mordaz de sus predecesores, paga tributo al pitagorismo. El libro XII de la Metafísica trasluce dicha influencia. Las nociones de esencia, acto y potencia, ya habian sido enunciadas por los pitagóricos. En el siglo I a. C. encontramos la renovación del pitagorismo con las mismas notas antiguas de interpretación matemática del mundo y de normatividad de la conducta. Dentro de ese movimiento renovador aparece luego Moderato de Gades, contemporáneo de Plutarco, para quien las formas de la realidad son grados diversos del Uno primitivo. jamás la atención que merece. La falta de educación de los hombres que han de ejercer el poder del Estado es la gran falla de las democra- Primero es el Uno, luego la Inteligencia, en tercer lugar el Alma, y por cias antiguas y modernas. El gobernante es un tipo de hombre escaso en todos los tiempos de la historia, pero el más necesario para la marcha ordenada a su imagen. El neo-pitagorismo leuda las filosofías sincréticas, tan en boga en los primeros siglos de nuestro evo, que abonaron el terreno espiritual para el florecimiento de la filosofía plotiniana. normal de los Estados y de las relaciones internacionales. V.—INFLUENCIA DE PITAGORAS. Pitágoras ha influído en los filósofos griegos posteriores más de lo que parece a simple vista. Basten aquí algunas indicaciones breves y generales. De puño y letra del maestro no quedó escrito alguno. Como los grandes moralistas antiguos, Sócrates y Buda, tampoco Pitágoras escribió sus enseñanzas. Parece fuera de duda que alrededo r del año 345 a. C., fundó en Samos la Orden Pitagórica, vale decir, la primera asociación filosófica con fines pedagógicos. El conocimi ento de la doctrina pitagórica lo debemos principalmente a Filolao y Lysis, quienes recogieron y transmitieron filósofo de Samos. unas cuantas gavillas de la mies del Pitagóricos fueron Empédocles, Timeo de Locres Sócrates, Platón, Plotino, San Agustín, etc. A través de los pitagóricos, cuyo espíritu florece en cada primavera de la historia de la filosofía, fluye la ciencia y la mistica, que se mezcla en la diafanidad de los diá382 debajo la díada o materia, que no participa en las ideas sino que está Mezcla de religión y filosofía. la doctrina de Plotino encara el problema de la realidad de la misma manera que el platonismo y pitagorismo. En lo que tiene de religión la filosofía plotiniana traza una linea divisoria entre lo puro e impuro, y en lo que tiene de racionalismo griego se esfuerza en explicar conceptualmente las jerarquías del ser. El Uno plotiniano es la nueva versión de la Mónada pitagórica y del Bien platónico. El Uno no es especie ni género próximo ni género supremo, sino lo Absoluto, lo Incondicionado y lo Eterno, sin cuya virtud no puede haber ni géneros ni especies. Con Plotino tenemos el eslabón que une la gran filosofía helénica de tipo idealista con la corriente de misticismo que fluye en el cristianismo medieval, La influencia plotiniana en San Agustín ha sido demostrada más de una vez por los biógrafos del insigne Obispo de Hipona y por los historiadores de la filosofía patrística. Cuando San Agustín habla en sus escritos filosóficos de la música, escuchamos el lenguaje de Plotino y de Pitägoras. Suena de nuevo la armonia de las esferas...

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Los grandes misticos cristianos del medievo andan siempre cerca de lo Uno, paladeando la dulzura y armonia infinitas del Bien. Platonismo y pitagorismo en versos castizos respira la oda famosa de Fray Luis de Leén al müsico salmantino Francisco de Salinas. Fue la filosofia pitagérica del Renacimiento italiano la que iluminó, según propia confesión, el cerebro de Copérnico antes de atreverse a poner el sol como centro de nuestro sistema planetario contradiciendo la ciencia aristotélica de la escolástica. También Kepler “estaba persuadido de que el orden y disposición del mundo y sus partes había de corresponder a una concepción abstracta de lo bello y lo armonioso y que, además, había de poderse expresar en forma numérica y geométrica” 10, Pero para no volver este punto cuento de nunca acabar, citemos la ley ternaria constitutiva de la naturaleza rediviva en Hegel. Y nada menos que en Hegel. La triada pitagórica es la unidad del macrocosmos y microcosmos, es la superación de los contrarios y es la ley ternaria constitutiva de todas las cosas, con validez lógica y ontológica. La triada es el sello de la divinidad manifestada en la Naturaleza. Remontando BIBLIOGRAFIA Origen y meta de la historia, K. Jasrers, p. 7, Rev. de Occidente, Madrid, 1949. La sabiduria pitagôrica, FEDERICO Macé, ps. 13 y sig, Madrid. . Psique, Erwin Rouve, p. 201, F. C. E., México, 1948. . Citado por Feverico Macé en La sabiduria pitagörica, p. 26. . § ny. New cience and modern world, A. N. WHITEHEAD, p. 30, Macmillan Compa York, 1946. . Nuevos prolegómenos a la me tafisica, ANGEL VassaLLo, p. 40, Ed. Losada, Bs. Aires, 1938. Ed. Sudamericana, Bs. . Historia de la filosofía, E. BRÉHIER, vol. L p. 100,LEON BRUNSCHVICG, p. 59, Aires, 1944.—Las etapas de la filosofia matemätica, Lautaro, Bs. Aires, 1945. . Astronomia, José Comas Sotà, p. 10, Sopena, Barcelona, 1939. La büsqueda presocrätica, JULIO Navarro Monzó, p. 70, Montevideo, 1926. . Historia de la ciencia, Cu. SINGER, p. 220, F. C. E., México, 1945. los siglos, el método dialéctico de Hegel hinca en la triada pitagórica. La idea en si, la idea fuera de si y la idea que vuelve en sí, son los tres momentos dialécticos que encierran para Hegel el orden de las ideas que es el mismo de las cosas. La filosofia de Pitágoras: UAnt 31 - Preguntado un día Pitágoras si era sabio, contestó: “Nosotros dejamos a los soberbios el título de sabio, esforzándonos en merecer el nombre más modesto de filósofo”. Así tuvo origen la palabra filosofía, sobre cuyos hombros pesan hoy veinticinco siglos de edad. Entre los La personnalité et l'œuvre de Pythagore présentées à un public non édalisé : la théorie des nombres, la cosmologie, l'éthique et la politique ; | l'influence exercée par Pythagore sur ses successeurs immédiats et la # pensée occidentale en général. griegos de la Jonia, en el Asia Menor, surgió con Tales de Mileto el gran problema filosófico: qué es el ser (=! <4 dv); y entre los mismos griegos jonios nació con Pitágoras el nombre de filosofia (2i.05-s09t2) . Primero son las cosas, después los nombres. No está fuera de lógica conceder a Pitágoras la paternidad de la filosofía. Salve Pythagoras, patris philosophiae!